¡He terminado con el capítulo 2 de este fanfic! Aprovecho mis vacaciones claro :3 pero antes de dejarlas leyendo debo aclarar unas cosas.

—En el anterior capítulo tuve el gran error de citar una palabra que yo había sacado de una página de internet, palabra que seguro en otros países tendría un significado diferente y que yo no sabía (u.u) por lo tanto dejaré de usar esas palabras extrañas.

—Soy mexicana, por lo tanto es de esperarse que el español de España se me dificulte un poquito, pero no por eso se va a tachar mi español como extraño. Yo estudio a mis personajes antes de moverlos y trato de adaptarlos lo mejor posible, así que no busco ofender a nadie.

—Si de idiomas se va a criticar yo esperaba sinceramente XD una crítica respecto a mi inglés y no al español y especialmente me ofende que no sean claras con sus comentarios.

Creo que es todo por aclarar las dejo leyendo espero lo disfruten chicas, por ahí ya comienza a verse un poco de acercamiento en estos dos pero tranquilas el yaoi irá aumentando poco a poco.

ADVERTENCIA:Irá subiendo de tono conforme se avancen los capítulos, ahora no existe nada por qué preocuparse.

DISCLAIMER: Antonio y Arthur son propiedad de Himaruya-sama, la historia es mía completamente.

Capítulo 2: Inicio de todo

Suspiró profundamente para poder calmar sus nervios, para soportar cualquier ataque de su amargoso rival. Alfred acababa de salir de la habitación, donde el inglés se encontraba. Arthur quería verlo y era urgente, o al menos esas fueron las palabras del chico americano. Despacio se adentró en la habitación del británico recibiendo como respuesta un fuerte impacto proveniente de una almohada propiedad del chico rubio oji-verde, tal golpe causo que el castaño perdiese el equilibrio haciéndole caer hacia atrás.

— ¡Ah! —parpadeó un poco para reubicarse, pudo ver al inglés sentado en la cama fulminándole con la mirada, re calibró todo ¡lo había agredido sin razón...otra vez! — ¡¿Qué os ha saltado por la cabeza, gilipollas?! —tomó el suave objeto con sus manos permaneciendo en el suelo.

—La puerta se toca antes de entrar, ¿qué falta de educación es esa? —cruzó sus brazos manteniendo esa mirada de superioridad en sus obres verdes—Also, you are late, Spain... I told Alfred to call you 5 minutes ago.

— ¿Ah? Pero si no—la pequeña almohada se vio apretujada entre las manos del hispano — ¡No tarde tanto, Arturo!

—Como sea, sólo te llamé para informarte que ya puedo irme a casa, así que ya puedes retirarte y espero tu presencia en mi casa en un lapso de 24 horas.

El castaño se puso de pie devolviendo la almohada sobre la cama, resistía esas enormes ganas de regresarle el golpe pero debía controlarse un poco y más considerando la situación en la que se encontraba con ese dolor de cabeza con aroma a té.

— ¿Y si no llego en ese tiempo? —quiso probar un poco su suerte.

—Tu estadía conmigo se prolongará más, but it is your decisión.

¡Touché!

— ¡Llegaré lo más rápido posible!

No dio tiempo al británico de hablar pues ya había salido inmediatamente de la habitación. El inglés atinó a suspirar con pesadez, vaya que le esperaba una buena jornada de peleas constantes con ese español. Sin embargo, esperaba poder amortiguar un poco esa rivalidad, aunque decirlo así sonara fácil, sabía que no lo sería. Arthur no estaba acostumbrado a vivir con alguien en esa enorme mansión que tenía para él solo. Sin duda alguna, tener al castaño en su casa podría causar un verdadero caos, pero era un riesgo que quería tomar.

Tocó por inercia su estomago, vaya que estaba nervioso de sólo pensarlo —Tonterías.

—Sabes que será difícil ¿cierto? Te di muchas opciones, no tenías que elegir al más complicado de la lista sólo para callarme la boca.

Negó dirigiendo su mirada hacia un punto de la habitación—Sé que puedo hacerlo, España es difícil y yo te quiero demostrar que puedo hacerlo, además lo nombraste en primer lugar muy a pesar de que es importante para ti y le conoces desde siempre... It is your fault.

—Quizás, pero Antonio no me odiará por eso si es que llega a enterarse y en cambio contigo será totalmente diferente... querías tener un amigo ¿no es así? Aunque te ofrecí mis servicios, quisiste ir por el lado complicado.

—Es mi problema —desvió la mirada hacia otro lado

—Sólo trátalo bien ¿puedes?

I supouse.

Alzó la mirada hacia la gran puerta que tenía enfrente, temblaba con frecuencia por el frío clima que había en aquel lugar y del cual no estaba acostumbrado para nada. Era todo lo contrario a su hermoso clima, al delicioso sol que era tan exquisito sentir sus rayos sobre tu piel. Aquí parecía como si ese astro brillante no existiera, las nubes dominaban el cielo y el viento chocaba con cierta fuerza sobre su persona, llovería quizás.

—J-joder... hasta su clima es un asco—levantó su mano para así proceder a tocar el timbre y mirar su reloj —L-las 9... n-no debí quedarme más tiempo con los tomates.

Pocos minutos pasaron mientras se abrazaba a sí mismo para obtener un poco de calor esperando alguien abriese, y así fue.

Spain! —gritó al verle para después abrazarlo.

—Alfredo—correspondió al abrazo, por una gran razón— ¡que calientito está! —pensó.

Deshizo un poco el contacto para mirarlo—England is in the living room, let me help you.

Parpadeó un poco y asintió al ver que se refería a su equipaje que se había quedado en la entrada—Gracias.

—Pienso que, deberías ir con él ya sabes cómo se pone como señora gruñona— dijo sosteniendo ambas maletas—ve, yo llevaré esto a tu habitación.

—No tardé demasiado, ¿verdad?

Notó de inmediato la angustia en los ojos verdes del castaño — ¡Claro que no!

El americano soltó una ligera risa al escuchar el enorme suspiro del español, como si el alma le hubiese regresado a su cuerpo y claro no era para más conociendo bien al inglés él amaba la puntualidad y seguro le había amenazado si llegaba tarde.

England! Spain is here! —el americano le avisó al que posiblemente ya estaría con cara de molestia en la sala—Let's go—guiñó el ojo al hispano como una pequeña forma de animarle y se retiró hacia el segundo piso con el equipaje del castaño en ambas manos.

Tragó saliva con dificultad y se regañó a si mismo internamente ¿desde cuándo le temía a ese gilipollas? Siglos habían pasado en los cuales él mismo había sido el peor dolor de cabeza del británico. Le había atacado miles de veces en el mar e incluso de cierta manera se sentía bien el haberlo tirado de la escalera. Claro eso era poco comparado con todo lo de que el rubio le había hecho en aquellas épocas. Ojo por ojo, aunque en poca intensidad.

Anthony!

Aquel grito le sacó de sus pensamientos de auto-relajación sólo para hacerle molestar— ¿Cómo acaba de llamarme ese cabrón? —susurró por lo bajo adentrándose a la enorme sala para enfrentarle.

Una vez adentro no hizo más que inspeccionar el lugar primeramente, era una amplia zona donde se podía notar lo costosos que eran esos sillones; tela fina que apostaría un tomate a que eran de seda, la madera de estos bien barnizada y trabajada, con algunos detalles en ella. Una mesa de centro de la misma madera y con los mismos acabados. En las paredes, un color blanco con algunos detalles pintados en color oro y otros en color verde. Algunos adornos bastante costosos los cuales podría notar eran alguna especie de recuerdos de sus épocas. En fin, era todo un lujo aquel lugar, propio del inglés.

—Llegaste temprano, se nota que no quieres estar mucho tiempo conmigo—bufó por lo bajo—claro, como si eso me importara.

Bajó de su nube de admiración hasta toparse con esos ojos verdes, prepotentes que le observaban desde el sofá más grande de la estancia, le sonrió—Estáis en lo correcto, Arturo—escuchó el chasquear de la lengua del otro— no es como si disfrutara esa idea de estar junto a vosotros todos estos días, pero no me queda otra.

—Sin embargo, no tienes otra opción y deberías agradecer que haya tenido compasión de tu situación... te he salvado de un gran regaño de tus superiores, right?—se cruzó de brazos para continuar—vamos, toma asiento hay varias cosas que debo explicarte.

— ¿Puedo adivinar?—soltó una pequeña risa al momento en el que tomó asiento en el sofá frente al inglés—reglas como "no toques mis cosas" "si rompes algo me lo pagas" "debes llamarme el jodido amo y señor".

Bufó con demasiada molestia ante aquellos comentarios, sin embargo, mantuvo la calma —En ese orden... Of course, puedes tocar mis cosas pero sólo con fines de limpieza y si rompes algo te lo agregaré en días de estancia en mi casa como mi sirviente personal, idiot—lo miró—Sobre lo último, aceptaré sólo "amo" como ya te lo había dicho en el hospital, aunque como lo dijiste haya sonado muy tentador.

Aquello último en verdad le había puesto pálido de la sorpresa — ¡¿Q-qué?! N-no espera, estaba siendo sarcástico ¡Yo jamás os llamaría así! ¡No me jodas!

—Algo más, no toleraré esas palabras obscenas en mi casa, las vajillas para el té son demasiado costosas y valiosas por el material del que están hechas así que deberás entender que las debes tratar como un tesoro y ya que tocamos ese tema muy importante, la hora del té es a las 5 p.m en punto, ni un minuto más ni uno menos... lo cual me recuerda que si el té que prepares no me agrada lo deberás volver a preparar las veces que sea necesaria hasta que sea de mi agrado.

—Vale, ¿Qué tan difícil puede se...? ¡No, espera! ¿A qué hora es el té?

—Dije claro... a las 5 p.m en punto.

— ¡No!

Why, no? —frunció el seño.

— ¡Mi siesta es a esa hora!

It is not important for me.

—Pero... —se tragó sus reproches, sabía que no tendría sentido, nunca le iba a ganar además sabía que no estaba en posición para hacerlo—Vale.

—Me alegra que comprendas, bien... el aseo de la casa para tu alivio no es de preocuparte pero debes hacerlo al menos cada tercer día y ya que vas a estar la mayoría del tiempo en la cocina procura mantenerla limpia, el baño, la sala y otra cosa importante, mi jardín también necesita cuidados especialmente mis rosas.

—Entiendo —en ese momento deseaba reprocharle, cualquier cosa que le hiciera cabrear, pero debía contener ese deseo por su propio bien. Mordió con algo de fuerza su labio inferior—Vamos Antonio, no es tan difícil sólo trata de llevarte bien con él aunque sea un gilipollas, eso es—pensaba para sus adentros.

—No es nada que no puedas hacer—sonrió un tanto burlón mirándole fijo— ¿verdad, Spainderella?

Misión totalmente imposible si el inglés sólo buscaba algo con que hacerle enojar. Tomó aire para calmarse no debía caer en sus insultos ni mucho menos dejarse provocar. Claro si algo había entendido bien de aquellos siglos era eso, Arthur odiaba que sus agresiones no tomaran efecto y más en él.

—Así es, no es nada difícil para mí —sonrió como era su costumbre consiguiendo lo que deseaba.

El británico bufó por lo bajo al ver aquella reacción en el castaño. No había molestia, no había ni un solo rastro de enojo en sus ojos, ni en ninguna parte de su rostro, sólo su brillante sonrisa llena de tranquilidad. Cosa que odiaba con toda su alma.

—Tus ojos siguen molestándome aún en estos tiempos, spaniard—sonrió pensando para sí—esos malditos ojos que nunca se rinden, me enferman.

La sonrisa del moreno no pudo crecer más, sabía lo que seguro el otro pensaba. Recordaba tantas veces los gritos de molestia que le lanzaba por nunca dejarse ganar ante las situaciones que él le presentaba; saqueos, lo había encerrado por no sabía cuánto tiempo en una de sus asquerosas mazmorras para golpearle y hacer otras cosas sucias con él. Pero la pasión del castaño, su sonrisa y sus ojos nunca sucumbían ante nada. Era un claro momento de tensión, ambos no paraban de mirarse el uno al otro, como si escucharan los pensamientos del otro.

England!

El inglés salió del contacto visual contra el otro para voltear y toparse con el americano —What?!

Sólo venía a informar que la habitación de Spain está lista como tú pediste, justo a un lado de la tuya.

El sonrojo en Arthur era claramente notable, ¡no tenía por qué decirlo así! —Y-yo no lo pedí así, git! ¡E-era la única habitación disponible!

—Ok—parpadeó un par de veces—pero yo vi más disponibles.

Get lost, América!—gritó molesto el inglés.

El menor sólo soltó su acostumbrada risa —Ok, ok, ya me voy—volteó hacia donde el castaño lo miraba—Good Luck, Spain.

Sin más, el americano se retiró de la casa, dejándolos solos.

—No creas nada de lo que dijo ese idiota —mantenía su sonrojo ligero mientras su mirada estaba fija en otro lado—estoy cansado así que llévame a mi habitación.

Sonrió algo divertido—Claro—su mirada buscó a su alrededor en busca de algún tipo de silla de ruedas o algo por el estilo, no había nada—Ah, Arturo.

—No, no quise silla de ruedas, son objetos demasiado molestos—lo volvió a mirar— ¿tienes problemas con eso?

— ¡Claro! ¿Cómo voy a subiros a la habitación sin una?

—Usa tu imaginación, Alfred me trajo en su espalda, no es que me haya gustado claro.

—Oh, ya lo pillo—sonreía nervioso, era un desgraciado definitivamente—queréis que os lleve... ¿cargando?

El rubio asintió sin más mientras una sonrisa burlona aparecía en sus labios—You can not do it?

—Me retas—se puso de pie para rodear la mesa de centro que los separaba sonriéndole al británico con un toque de malicia y molestia—puedo hacerlo maldito y mil veces mejor de lo que tú podrías.

Lo que pasó después no fue del total agrado del anglosajón ya que España sin avisarle y muy a pesar de que intentó alejarlo al momento en el que se acercó demasiado, lo tomó en sus brazos como si él fuera una princesa o como pasó en su mente al muy estilo de "recién casados".

W-w-what the...?! Spain! Bloody git! —gritaba mientras se movía demasiado en los brazos del castaño para intentar zafarse de tan humillante situación.

— ¡Quédate quieto, joder!

Antonio lo sujetaba con fuerza debido a los golpes que le propinaba el rubio mientras comenzaba a subir los escalones, sin embargo, uno de estos le hizo desatinar fallando en uno de los escalones. El hispano apenas si pudo mantenerse de pie.

Look out, bastard!

— ¡Nos vamos a caer si no cooperas! Y si eso pasa ¡me lo quitas de días aquí!

—B-bien.

El castaño también se sonrojó de golpe —Y... si no es molestia, ¿puedes soltar mi cuello? Me ahorcas.

Al sentir el paso en falso que los pudo llevar hacia una caída fuerte por las escaleras, el rubio había abrazado con fuerza al castaño por el cuello. Cosa que al darse cuenta, soltó de inmediato.

S-sorry.

No dijo más, con un inglés ya más calmado prosiguió a subir las escaleras con más facilidad, le resultaba divertida la mueca de disgusto que ponía ante ese momento, ya que el rubio parecía un tomate de lo rojo que se encontraba. Sin embargo, incluso para Antonio todo esto era un poco inquietante. Nunca había estado así de cerca de aquel al que consideraba su rival de por vida si no era para enfrentarlo en una batalla. Percibía incluso el aroma dulce de su fragancia, ese aroma a té característico del británico.

—Es agradable cuando está quieto, ojala se quedara así más tiempo... me agrada más... ¡ para!, olvida que pensaste eso Carriedo—Sacudió la cabeza saliendo de aquel pensamiento —oye, ¿Dónde es vuestra habitación?

—Camina, la puerta más grande que veas... es ahí—desviaba la mirada hacia otro punto, era molesto para él tener que ir siendo cargado por aquel y más de esa manera, sin embargo era agradable. Hasta cierto punto.

—La puerta más grande, claro debí imaginarlo.

Por supuesto, la localizó de inmediato era la puerta más vistosa que había en el pasillo hasta el fondo. A un lado de ella se encontraba una puerta entre abierta que podía asumir que se trataba de su habitación justo como Alfred había dicho.

—Quizás, deba pedir la silla— rompió el silencio el inglés llamando la atención del otro—u otra cosa de esas.

— ¿La silla? —Captó de inmediato—quieres decir que ¿estáis preocupado de que os vaya a tirar en un momento? —Soltó una pequeña risa —O ¿es acaso que quieres evitar que os cargue así? Porque si habéis decidido que debo cargaros todo el tiempo, así lo haré...como princesa.

—Exacto, no deseo que me cargues de esta manera además agregando que eres un idiota que en un momento a otro me vas a tirar y lastimarme más de lo que ya lo has hecho—su sonrisa burlona apareció —lo que significa más días aquí.

Le dio en el blanco—Pídela, no os penséis más.

—Claro, sabía que dirías eso—rió muy bajo ante el comentario del castaño.

En ese momento el silencio volvió entre los dos, era incómodo pero totalmente normal si no había de nada sobre que hablar. No pasó mucho para que ambos llegaran a la habitación del rubio que previamente el americano ya había abierto. Una vez adentro, el español colocó al otro sobre la cama que por supuesto era grande y demasiado suavecita.

—Llegamos—bufó algo molesto—vaya que si estáis algo pesadito.

El rubio le lanzó una mirada asesina ante el comentario, pero a pesar de ello, sonrió con burla —Es eso o tú eres demasiado débil para cargarme.

—Claro—suspiró, definitivamente tenía que acostumbrarse a todo, se dio la vuelta para retirarse del lugar pero una mano lo detuvo con fuerza haciendo que voltease— ¿Ahora qué?

—Lo olvidaba Spain, me levanto a las 7 a.m, en punto, por lo tanto espero el desayuno ya listo.

Vaya que era demasiado temprano para su gusto, pero ¿qué más daba? Romano lo solía despertar más temprano para hacerle de desayunar, no podía decir nada al respecto.

—Claro, a esa hora estará—sonrió—Buenas noches, Kirkland.

Soltó el agarre de su brazo para regresarle la sonrisa—Good night, Fernández.

El castaño se retiró de la habitación del británico, agradecía infinitamente que ya tuviese su pijama puesta, suponía que Alfred le había ayudado antes de que él llegara, no tenía importancia en realidad, si así había sido le agradecía infinitamente pues no habría salido bien de esa habitación, no sin unos cuantos días más eso era seguro. Entró a su habitación asignada, no era lo bastante grande como la del inglés pero si espaciosa y cómoda, justo como a Antonio le gustaba. Cerró la puerta y se recostó en la cama para por fin descansar.

— ¿En qué te metiste, Antonio? —se interrogó para sí mismo—lo que tengo que hacer para que no me regañen los superiores, igualmente me habrían mandado ellos—cerró los ojos comenzando a dejarse llevar por el cansancio del viaje que había realizado desde su casa hasta Inglaterra.

Poco a poco el sueño fue venciendo, España había caído ante el sueño, debía descansar lo suficiente para lo que le esperaba el día siguiente como su primer día sirviéndole al británico.

Estoy pensando seriamente en meter un poco más de USA inclusive un poco de Romano no sé chicas ustedes me dirán en sus comentarios ¿les gustaría? :3