Creando a Akatsuki.

La creación detrás de la organización destinada a la conquista mundial comenzó tratando de dominar una escuela.

N/A: Sí, siéntanse libres de dispararme, o golpearme, envenenarme o cualquier plan maquiavélico que tengan en mente (;W;) Lamento la larga y excesiva (talvez en algún punto innecesaria) tardanza de la historia, pero ¡Hey, aquí está!

¡Muchísimas gracias por todos sus reviews!

Gracias a: Akasuna no Nozomi, Carito-fox, Akai Karura, zUZY, Neko-Ninde, DEIDARA, Asuma, Tori no Uta, Darck Alexa Hiwatari, Miharu-Chan96, shiny-chan, icegirl2711 y a Oo.Sakura-sama.oO

Disclaimer: Nada de esto me pertenece. Solo la traducción y el Disclaimer (:D)

Los personajes pertenecen a Kishimoto-sensei.

La historia pertenece a xotakux2002x en DeviantArt.


Pein miró la escuela y sonrió. –Ya saben que hacer ¿verdad?-

-Está claro como el cristal, Pein.- Contestó Zetsu.

-Deja de preocuparte, cariño.- Konan suspiró en el oído de su novio mientras besaba la mejilla de éste.

-¿Qué te he dicho acerca de hacer eso en público?- Pein le preguntó mientras fruncía el ceño.

-¿Qué te he dicho acerca de regañarme por hacer eso en público?- Konan suspiró irradiando un aura asesina.

-¡Quieren callarse! Ya es casi hora de que la escuela comience.-

-Correcto.- Dijo Pein mientras recuperaba su compostura. – ¿Todos tenemos nuestros horarios?- Tres hojas de papel verde dieron aparición. –Ok, Konan tiene primera la hora de almuerzo, yo segundo y Zetsu tercero. Ni planeado pudo haber salido mejor.-

-Fue planeado. Alteré el sistema escolar para nuestro beneficio este semestre. Idiota.-

-Sí, bueno… buen trabajo.-

La campana sonó anunciando el inicio de clases.

-Ok, esa es nuestra señal. Recuerden, cada uno se hará responsable de sus elecciones. Si surge algún cambio, háganmelo saber.- Konan y Zetsu asintieron confirmando su entendimiento mientras daban los primeros pasos en el interior del instituto.


-¡Ow, un!- Deidara susurró una serie de palabras inentendibles bajo su aliento mientras intentaba abrirse paso por los pasillos. No ha podido visualizar su horario por más de un minuto completo sin chocarse con algún estudiante y además que varios de ellos le han gritado cosas entre las líneas de "carne fresca".

-Atención estudiantes. La campana sonará en tres minutos.-

-¡Maldición!- Deidara comenzó a correr por el pasillo buscando escaparse de la muchedumbre para poder observar hacía donde debía ir.

Eso fue hasta que alguien chocó contra él. De nuevo.

-¡Ow!-

-¡Un!-

Deidara cayó sentado mientras sobaba su nariz. Estaba a punto de gritarle a la persona que se estrelló contra él pero cuando abrió sus ojos para visualizar a su atacante todas las palabras parecieron desaparecer.

El estudiante con el que había chocado era un pelirrojo de complexión mediana. Llevaba unos jeans azules descoloridos y una camiseta, además de unos zapatos deportivos para completar la imagen. -¿Estás bien?- Preguntó el pelirrojo mirando con el entrecejo fruncido al rubio.

-Yeah, un.- Contestó Deidara mientras se levantaba para ayudar al pelirrojo. -¿Tú?-

-Si.- El pelirrojo consiguió contestar. Maldición ¿¡es un chico!? Sasori solo había sido cortés porque pensó que había chocado con una chica, y en su libro de actitudes la caballerosidad no estaba muerta. El aspecto del rubio era bastante femenino; largo cabello rubio que ocultaba parcialmente uno de sus ojos, camisa apretada al cuerpo y vaqueros negros terminando con un par de zapatos de lona. Si el rubio no hubiese hablado Sasori se hubiese referido a él como "señorita".

-¡Hey, ustedes!- Los jóvenes voltearon para ver a una chica de cabellos azules acercarse a ellos. –Ustedes son estudiantes de primer año ¿verdad?-

-¿Es tan obvio, un?- Se escuchó gruñir a Deidara.

-Eso temo.- Respondió Konan sonriendo de lado. –Déjenme ver sus horarios.- Los jóvenes le alcanzaron los papeles de mala gana y Konan rápidamente comenzó a leer el listado de clases. -¿Arte 1?-

-Sí.- Respondieron ambos lanzándose miradas de extrañes.

-Ustedes chicos están con suerte. Es dos puertas abajo, a la izquierda.- Konan les indicó el salón correspondiente.

Deidara suspiró aliviado mientras Sasori tomaba sus horarios. –Gracias.- El pelirrojo habló mientras le regresaba su horario al rubio.

-No hay problema. Hey, mi clase es aquí junto. Los vendré a buscar después de que la campana suene para guiarlos a su siguiente clase. Les ahorrará tiempo y algunas heridas.-

-Gracias, ehh…-

-Konan. Mi nombre es Konan Pacon. ¿Y ustedes son…?-

-Deidara Iwa, un.-

-Y Sasori Akasuna.- Agregó el pelirrojo.

-Entendido.- La de cabellos azules finalizó mientras entraba en su salón. Repentinamente emergió de nuevo. –A propósito, tienen treinta segundos antes de que la campana suene.- Y con eso volvió a ingresar dejando que los artistas se dirigieran hacia su clase. Konan se sentó en su asiento al final del salón y sacó su teléfono móvil, comenzando a escribir.


Si el tamaño de Kakuzu no era suficiente como para espantar a cualquiera que se acercase a él, la mirada en sus ojos finalizaba el trabajo. –Genial, un edificio lleno de cobardes y punks, justo lo que quería.- Gruñó para si.

De repente, una figura borrosa le cruzó. Kakuzu volteó justo a tiempo para ver como un chico chocaba violentamente contra una pared justo antes de caer lentamente hacia el suelo. Vaya, eso era interesante. – ¡Muévanse perdedores!- Kakuzu se giró de nuevo para ver al chico más extraño en el que jamás había posado sus ojos.

El chico era un pie más bajo que él, aproximadamente. Tenía el cabello plateado alisado hacía atrás y sus ojos eran de una extraña mezcla entre rosado y violeta. Llevaba una vieja chaqueta de cuero (sin camisa por debajo), vaqueros desgastados y unas zapatillas deportivas un tanto ajadas. - ¿Qué diablos estás mirando?- El chico preguntó, frunciendo el ceño a Kakuzu.

-A ti. Los cincuenta acabaron hace mucho tiempo ¿sabes?-

El ojo del más bajo comenzó a temblar. – ¿Tu punto, idiota?-

-Olvídalo- Kakuzu no estaba con los ánimos de empezar una pelea.

-Tsk. Lo que sea.- El chico se giró, y empezaron a caminar por los pasillos. –Hey, deja de seguirme-

-No te estoy siguiendo, estamos yendo por el mismo camino.- Kakuzu murmuró mientras intentaba ignorar al más bajo.

Unos minutos después el chico de menor estatura volvió a girarse. –Idiota, ¡Te he dicho que pares de seguirme!-

-¡Solo estamos yendo por el mismo camino!- Kakuzu batalló.

Finalmente, luego de unos cuantos segundos, el chico se volvió a girar. – ¡Por Jashin! ¿Acaso estás buscando que te golpeé?-

-¿Quién diablos es "Jashin"?-

Kakuzu lamentó instantáneamente haber formulado la pregunta. – ¡Jashin es mi omnipotente Dios, maldición! Él va por todo el mundo poniendo de rodillas a los bastardos y además-- -

-Ok, debo irme ahora.- Kakuzu dijo, intentando entrar en el salón solo para chocar con el más pequeño.

-¡Hey! ¡Trato de dejarte para que pares de gritarme!-

-Pues, adivina que idiota, esta es mi maldita primera clase también.-

-….-


Los jóvenes estaban mirando a su profesor con ojos un poco más grandes de lo normal.

-Hombre, esa perra tiene que tener cien años-

-Doscientos.- Corrigió Kakuzu.

-Hombre…-

-A propósito, mi nombre es Kakuzu, no "hombre".-

-Mi nombre es Hidan, idiota.-

-Entendido.- El más alto se volteó para volver a mirar a su profesora fijamente. –Apuesto a que estira la pata antes de que el año termine.-

-Esa es la apuesta de un imbécil.- contestó Hidan mientras sacaba un objeto metálico. Kakuzu lo observó, preguntándose que demonios pensaba hacer el Jashinista. –Relájate idiota. Esto es un peine, no un Jashin-maldito cuchillo.- Para el alivio del banquero, Hidan le mostró que el objeto era un peine y no una cuchilla, como él había estado esperando.

-¡Sr. Neco!- La anciana profesora chilló. -¿¡Es eso un cuchillo!?- Ella comenzó a dirigirse, con paso dificultoso hacía la parte más alejada del salón. En el camino se tropezó y cayó al suelo con un crujido y un grito. -¡Ahhh! ¡Alguien llame a la enfermera! ¡Creo que me rompí la cadera!- Hidan y Kakuzu no pudieron refrenarse y estallaron en carcajadas.

Segundo período.

El celular de Pein comenzó a vibrar en su bolsillo. Después de asegurarse de que el profesor estaba lo bastante entretenido explicando las reglas de clase y no en lo que los alumnos estuviesen haciendo, el muchacho de cabellos castaños miró el mensaje. Era de Konan.

"Pein, encontré a D y S en el pasillo antes de clases. Vi sus horarios y ambos tienen mi hora de almuerzo. ¿Cambio a Ka por D?"

Pein sonrió satisfecho. Konan había decidido que abreviarían los nombres de todos los reclutas, entonces nadie más sabría de ellos. Rápidamente comenzó a responder al mensaje.

"De acuerdo. Siempre y cuando los consigas. Zetsu ya se reunió con T e I. Tú toma a D y S. Yo me encargo de Ki, Ka y H." Sonrió una vez apretó el botón de 'enviar'.

Pein volvió alrededor para escuchar el final del discurso de su profesor. Algo entre las líneas de: "por favor, no roben las calculadoras." Pein alzó una ceja. –Yo pensé que eso era ciencia…-


Itachi miró de un lado al otro del pasillo, esperando a su primo y al extraño muchacho que les había estado mostrando alrededor hasta ahora. -¡Itachi!-

Dicho joven se movió a un lado justo antes de ser estrujado, y miraba con algo de entretenimiento como Tobi se estrelló primero con un casillero. –Tobi, ¿Qué fue lo que me prometiste hoy antes de salir de casa?-

-¡Qué Tobi sería un buen chico para Itachi!- El muchacho enmascarado miró a su primo de arriba a bajo. –Itachi, ¿Por qué no usas ropa de colores como Tobi?-

La comadreja estaba vestida de pies a cabeza de negro. Traía puestos unos pantalones ajustados negros y una camisa de mangas largas. Su oído estaba perforado y el largo cabello negro estaba atado en una coleta baja. –Porque, Tobi, no quiero lucir como si un arco iris hubiera vomitado en mí.-

Tobi era un extremo contraste con su primo; estaba vestido con una camiseta teñida en varios colores y unos vaqueros desteñidos con sustancias y pinturas que habían sido derramados sobre ellos con el tiempo. Sus zapatos habían sido blancos en un comienzo, pero ahora tenían caritas dibujadas por todas partes, cortesía de los marcadores permanentes que había recibido como regalo la navidad pasada. – ¡Pero Tobi luce como un buen chico con esto!- El adolescente enmascarado protestó.

-¿Ya han terminado de pelear? Tengo tiempo para llevarlos hacía sus siguientes clases.-

Los Uchiha giraron para mirar al esquizofrénico mirar directamente hacía ellos con una expresión tranquila en su rostro. –Sí.- Itachi dijo contestando por ambos justo antes de seguir a Zetsu.

Tercer Período.

Kisame estaba haciendo su mejor esfuerzo por ignorar las miradas raras que los demás estudiantes le estaban dando, pero no parecía funcionar del todo.

Suspiró mientras marcaba su combinación en su casillero, maldiciendo ya que la cosa se negó a abrir. Tomó unas cuantas patadas, pero finalmente consiguió abrirlo.

El tiburón guardo sus libros en su casillero y miró a su horario. Su siguiente clase estaba en la unidad de tecnología. –Como si supiera donde diablos queda eso…-

-¿Necesitas ayuda?- Kisame se giró para ver a un joven con al menos media docena de piercings por todo su rostro. –Adivino que eres estudiante de primer año…- El joven continuó.

-Un, sí.- Kisame contestó, no estando acostumbrado a la acción de dirigirse a alguien sin tener que contestar a una pregunta acerca de su particular color de piel. –Mi nombre es Kisame Hoshigaki ¿El tuyo?-

-Pein Pungare.- El joven contestó. – ¿Te gustaría algo de ayuda?-

-Sí- Kisame admitió con vergüenza.

-Bien, sígueme.- Pein ordenó dando vuelta antes de que Kisame pudiese ver la retorcida sonrisa en su rostro. Las cosas iban marchando según lo esperado. Excelente.