Capitulo 1: beginning in chaos (comenzando en caos)
- ¡Basta ya Otto!, esta si me las pagas, te juro que ahora si me las pagas – le decía al tipo que tenia frente a mi... no tenia energía para seguir peleando contra sus malditos "amigos" si puedo llamarlos as… ¿son amigos si te pagan?, ahí lo tenia en frente de mi sin un rasguño… un ser despreciable contenido en el cuerpo de un adolecente de 17 años, de piel casi blanca y cabello mas negro que el ébano… vestido de playera negra y jeans negros, una mirada penetrante con unos ojos verdes esmeraldas, su sonrisa cínica me hacia hervir de furia… tan cerca sin poderle hacer daño.
- oh, ¿en verdad? – dijo con voz arrastrante… un golpe me dejo desplomado repentinamente en el suelo, sujeté el puño de mi atacante, uno de los amigos-guaruras de Otto, y torciéndole la mano lo tire al suelo, hasta que alguien mas me agarró por la espalda y me obligó a volver al suelo, mis fuerzas fallaban ya… sentía un sabor metálico en mi boca, el asqueroso sabor a sangre en mi boca, ok, otra mas que ganas Otto, pero juro que un maldito día me encargare de ti…
Creo no les dije quien soy… Mi nombre es Derek, actualmente de 16 años, y vivo en un área cálido-seca del valle poblano en el país de México, un lugar casi olvidado ya, bueno ¿que como soy? Pues mi apariencia es algo desaliñada, una cabellera despeinada con alguna mescla de negro azulado y ojos cafés, si me imaginaban de alguna manera siempre llevaba una playera blanca de manga larga y enzima otra azul de manga corta con unas runas marcadas en color oro metalizado, unos jeans negros con azul y unos tenis igual azules metálicos a juego con la playera.
Yo vivo mi vida un día a la vez… Sobreviviendo dio tras día en la incesante escuela preparatoria junto con Otto y sus secutores, una maldita prisión de vástagos abominables… Insensibles, buscadores de beneficios propios. Pero bueno… uno no puede manejarlos siendo ellos así, como verán llevo peleas contra mi rival eternamente jurado Otto, el típico Dark que quiere doblegar y manipular a todos y ser "el gran rey" en la institución, pero como claro no me iba a dejar, ustedes ya se imaginaran, se ha encargado de hacerme la vida añicos tanto psicológica como físicamente, sus continuas amenazas ya se vieron afectadas en mis calificaciones escolares, me eh enemistado con varios profeso porque, para ellos, yo soy el problemático – si fueran uno o dos tal vez te creería Derek, pero son casi todo un grupo! ¿A quien le voy a creer? ¿A ti y tu palabra o a la mayoría que asegura tú eres el busca-problemas? – me decían los profes con tal de solucionar lo mas rápido y "eficientemente" el problema, típica escusa absurda, ponerme a mi como responsable para rápido acabar y desinteresarse del problema o no salir quemados en el asunto, siempre la misma maldita escusa tonta. En esos momentos cuando me decían esa frasecita me hervía la sangre, quería arrancarles los ojos y ponerlos frente a la situación para que en verdad vieran lo que no lograban desde su punto de vista, desquitarme con Otto siempre me era imposible en la escuela… pero bien aprendí a que si el numero hace la fuerza, ¿porque no restar esos números poco a poco? Después de las horas escolares solía perseguir en secreto uno por uno a los amigos de Otto y "darles casería por mi cuenta, lograba lisiar al meno de sus amigos en la semana, y con suerte nunca sabían quien era el que los atacaba desprotegidos al salír de la escuela, una jugada sucia, digna de ellos… nunca pensé que mi vida a partir de lo que conocía fuera a cambiar en algún momento.
Todo comenzó un día común y corriente, llovía a cantaros. Un día totalmente gris y frio… casi era un diluvio…
venia de mi colegio bien abrigado rumbo a mi casa… las calles estaban encharcadas a reventar de agua acumulada tanto que parecían ríos. Mi casa quedaba fuera de la ciudad, dentro de un prado rodeado de arboles, aislado del resto del mundo. Pero con este clima era terrible llegar ahí entre los lodazales del camino… la poca visibilidad así como la escasa luz que me daban las arboledas rodeándome casi por completo…
El frio me calaba los huesos, y cansado, decidí pararme bajo un árbol a esperar que amainara un poco la lluvia. La sonadera de la lluvia me empezaba a desquiciar… todo ese ruido del agua chocar contra el suelo me volvía loco, además me sentía inseguro pues la constante amenaza de Otto era de preocupar, el a duras penas tenia piedad de mi en la escuela, nada le impedía agarrarme fuera de ella. Me encontraba totalmente desprotegido… pero que paranoico soy… es poco probable que el me siguiera hasta el bosque sin nada mas solo para molestarme… aunque él no tenga vida social tendrá cosas que hacer.
Me senté bajo el árbol mientras trataba de calmar esta paranoia, la lluvia parecía no querer parar en ese momento…. Todo tranquilo hasta ahora la verdad.
Hubo un momento en que comenzaba ya hasta escuchar cosas raras entre las notas que tocaban las gotas al caer, bueno, nada claro decían esas voces… hasta que escuche claramente decir a una "es el momento" alarmado, me levanté y me puse en guardia preparado para cualquier cosa, mi corazón latía rápidamente mientras que cada segundo se volvía eterno a la espera de lo que pasara…
Esperé a que algo pasase, pero después de varios minutos, u horas la verdad no se con esta lluvia, retome el camino a casa a paso rápido, si fuese locura o fuera real no me iba a quedar ahí solo a averiguarlo, seguí por el sendero enlodado hasta que a lo lejos comenzaba a abrirse el bosque y pude divisar una puerta grande de metal con acabados dorados con… digámosle el símbolo de mi familia, una serpiente emplumada con alas, y tres gemas rodeándole, rubí, zafiro y amatista.
Empujé la puerta para entrar al jardín, continué caminando hasta acercarme a mi casa, bueno decirle mansión por lo grande no podía llamarle… era una hacienda de dos pisos de alto, sus muros de un color anaranjado y techo de piedra rojiza, la fachada estaba techada en el primer piso para permitir a las visitas un lugar resguardado de la intemperie ante climas como este, podía ver la chimenea prendida por el humo que salía por arriba, pero lo raro aquí es que donde solían estacionar los vehículos generalmente vacíos (obvio para las visitas que suelen ser bastantes o abundantes cada cierto tiempo del año) es que estaban ocupadas, las luces del primer piso prendidas me confirmaban que era una reunión familiar, no estaba de buen humor, pero la familia es familia y uno debe atender ese aspecto.
Entre por la puerta y mire el bullicio del lugar la sala así como el comedor estaban ocupadas por mis parientes, tíos, abuelos, primos, estaban todos, al primero que encontré fue a mi hermano mayor Tom que paso enfrente de la puerta principal cargando una pila de platos para la comida, "perfecto llegué a tiempo para comer" fue mi primer pensamiento.
Tom era casi idéntico a mi solo que era dos años mayor que yo, pero no tenia ese "pelo azulado" que yo tenia, era totalmente negro, mas alto claro, y piel ligeramente blanca-bronceada. – Apúrate Derek – me dijo al verme – ya es hora de comer – se detuvo al mirarme mas detalladamente – ¿otra vez Otto? ¿Que ese mocoso creído no entiende? – me susurro algo molesto
- olvídalo Tom… no vale la pena discutir esto y arruinarles la cena a los demás – le conteste dejando mi mochila y chamarra en un rincón de la entrada.
- ok dejémoslo así pero esto no lo dejaré pasar ¿entendido? Corre y ve a lavarte – me dio una sonrisa y fue a dejar la vajilla, Tom era alguien que en verdad podía sacarme una risa o hacerme sonreír en los peores casos, subí las escaleras y fui a lavarme para comer.
Ya pasada una hora estábamos comiendo todos en la mesa, cada quien en una conversación con otro, ahí estábamos, mi padre Saulo, un hombre con cierta fuerza gracias a su trabajo, claro al tener una hacienda donde hay gente trabajando y donde para hacer prosperarla uno debía poner el ejemplo como en todo, mi madre Imelda, una persona dulce pero a la vez que sabe como manejar las cosas cuando se ponen feas, ingeniosa y bien atenta, conversando con mi padre, mis tíos Daniel y carolina hermanos de mi mamá, mis abuelos de ambos lados familiares, quienes tenían la típica conversación donde usaban la palabra "en mis tiempos" cada 5 minutos", primos Sam y Will, quienes eran gemelos exactamente iguales salvo por una cosa, que eran de diferentes géneros, niño y niña si no me entendieron, pero muy unidos para todo, había cierto momento en que ellos llegaban a terminar la oración del otro, y Mi hermana Menor Maelyn, era la representación viva de mi madre Imelda, igual de dulce pero asertiva, Tom a mi lado quien degustaba un sabroso puré de papa, todo en ese momento me parecía tan cálido y agradable. Todo en orden.
