Capítulo 2: La Mansión Ryddle

"Mansión Ryddle" decía claramente en aquella placa. Al parecer Snape lo trajo a la boca del lobo, Voldemort debía encontrarse en ese lugar esperando ansioso para acabar con él. Noto como Snape abría una de las puertas de la casa y le indicaba que entrara.

Penetro en el cavernoso vestíbulo, la oscuridad era casi total pero aun así se podían distinguir las siluetas de los muebles y las esquinas de las paredes. Snape apresuro el paso para quedar frente a él y guiarlo a través de los pasillos de la casa, mientras percibía un olor a decrepitud y aguzaba el oído para captar cualquier sonido de voces o pasos que provinieran de algún lugar de la casa.

Atravesó el vestíbulo y llego a la sala, un poco mas iluminada gracias a las amplias ventanas divididas por parteluces, Snape lo guió hasta una escalera, dudo un momento no sabía que se encontraría en el piso superior, finalmente comenzó a subir por la escalera, los escalones crujían a casa paso que daba.

En el rellano, Harry torció a la derecha siguiendo a Snape y vio un largo corredor, en el final de este había una puerta entornada, una luz titilante brilla a través del resquicio, proyectando sobre el negro suelo una línea dorada. Harry continúo avanzando siguiendo a un Severus Snape que caminaba con paso seguro hacia la puerta que estaba al final del corredor.

Al llegar a ella Snape tomo la perilla, la giro y abrió la puerta dando paso a una habitación parecida a la sala común de Slytherin pero mucho más pequeña. En el centro de la habitación había una butaca despaldas a Harry en la que se podía distinguir una figura sentada en ella. Al fondo había una chimenea encendida, la lumbre era la única fuente de luz en la habitación y proyectaba sobre las paredes sombras de diferentes tamaños pertenecientes a unos 30 hombres vestidos con capuchas negras y máscaras en sus rostros, estos estaban arrodillados y con cabeza gacha ante la figura del centro. Mientras Harry observaba la habitación una voz comenzó a hablar.

Muy bien Severus – la voz hizo una pausa – Cumpliste con tu misión a la perfección. Me has demostrado ser un mortífago leal – un silencio irrumpió en la sala por unos momentos, la voz continuo – Si te soy sincero por un momento pensé que eras un traidor pero esta noche me demostraste lo contrario, y sabes bien Severus que el Lord Oscuro sabe recompensar muy bien la lealtad de sus seguidores.

Claro Traidor jamás debimos haber vuelto a confiar en ti asqueroso mortífago – pensó Harry

Solo cumplía mi deber como fiel vasallo suyo milord – repuso seriamente Snape, mientras inclinaba la cabeza.

Perfecto, ahora pasen tú y el joven Potter – susurro la voz, Snape entro con Harry a la habitación y se quedo de pie junto a él – ¿Qué esperas para alejarte del muchacho y unirte al grupo? – pregunto la voz.

De inmediato milord – contesto Snape arrodillándose junto al resto de los mortífagos

Anda e inclínate frente a tu amo rata traidora.

Colagusano... - le llamo una fría voz desde la butaca.

Harry sintió que la ira lo invadía, quería abalanzarse sobre Peter y vengarse de él, con un gran esfuerzo logro controlarse.

Si... milord...- respondió Colagusano atemorizado.

¿Dónde está tu buena educación? – Colagusano permaneció inmóvil - ¿Que estas esperando inútil? ofrécele una silla a Potter – le ordeno la voz.

¿Educación? – Harry rió para sus adentros – ¿Qué clase de educación puede tener una sabandija como esa?

Cla... ro... de inmediato... perdone mi estupidez milord – y siguiendo las órdenes de su amo hizo aparecer con un movimiento de su varita una cómoda silla junto a Harry.

Perfecto Colagusano – dijo la fría voz – Ahora toma asiento Potter, ponte cómodo – continúo la voz con serenidad.

Oh!... Gracias Voldemort – hubo un estremecimiento en la sala – ¡Que amable eres! – dijo con ironía en su voz, Harry tomo asiento cruzo una pierna y entrelazo sus manos – Bueno Tom – se escucho un murmullo general - ¿Te puedo llamar Tom verdad?... en realidad eso no importa... como te decía Tom al parecer tu también estás perdiendo tus modales – hizo una pausa antes de continuar – Todavía estoy esperando que me des la cara – musitó Harry manteniendo un semblante serio.

Potter, Potter – dijo la fría voz con gran suavidad - Veo que no has perdido tu arrogancia de siempre, no te preocupes mis modales siguen intactos y si deseabas con tantas ansias ver mi rostro lo hubieses dicho antes...

Dicho esto la butaca que estaba en el centro de la sala empezó a girar sobre sí misma para que Harry se encontrara frente a frente con lo que estaba sentado en ella. La butaca termino de girar, y Harry poso sus ojos sobre la figura sentada en ella. Allí sentado se encontraba Lord Voldemort vestido con una túnica negra y con el rostro descubierto mirándolo con sus atemorizantes ojos color rojo amoratado, a la vez que tenía los largos dedos de sus blancas manos entrelazados.

Sus miradas se cruzaron por unos momentos ninguno quería ser el primero en bajar la mirada para no mostrar debilidad, se quedaron contemplándose uno al otro por un tiempo, los ojos verdes del chico de 16 años se mantenían firmes ante los escudriñantés ojos rojos del Señor Oscuro, finalmente Harry no pudo más y dirigió su mirada hacia los mortífago que estaban en la sala, estos continuaban arrodillados alrededor de él y de Voldemort... Harry pensó que este era el momento oportuno para que las preguntas que le rondaban en el cabeza encontraran respuesta, se decidió a hablar pero Voldemort se le adelanto:

¿Te gusta como está decorado el lugar Harry?... Veo que no dejas de mirar la decoración de la sala – musito Voldemort soltando una tenebrosa carcajada.

La verdad Tom, me estás haciendo perder el tiempo ¿Qué tal si vamos directo al grano de una vez por todas? – respondió Harry calmadamente.

¿Por qué la prisa Harry? ¿Tienes algún otro compromiso que atender? – Le dijo Voldemort burlonamente, los mortífago rompieron a carcajadas - ¡Silencio! – les ordeno, estos se callaron inmediatamente.

Me parece más prudente Tom, salir de los asuntos importantes lo antes posible, así que te agradecería que dejaras de tenerme miedo y que le ordenaras a la asquerosa rata de Snape que me diera mi varita – explico Harry calmadamente.

Ya veo Harry, al parecer has entendido mal, si te he traído aquí no es para que luchemos – Voldemort hizo una pausa y lo miro. Harry estaba impactado al parecer Voldemort lo mataría a sangre fría, la verdad no era algo que lo sorprendiese después de todo esa era su naturaleza. - Veras Harry estas aquí para unirte a mi – concluyo Voldemort

Harry se quedo de piedra, no podía creer lo que acaba de escuchar, Voldemort no pretendía matarlo sino todo lo contrario quería que se uniera a él, eso era inconcebible el jamás se uniría a Voldemort ¡Nunca! Primero muerto antes que ser un vasallo de Voldemort.

Quiero que te quede bien claro – dijo Harry con voz potente, reincorporándose en su silla - ¡Jamás! óyeme bien ¡Jamás! me uniré a ti ¡Primero Muerto! Antes que convertirme en tu vasallo – concluyo Harry.

Al parecer no me he explicado bien, yo no te he preguntado si quieres unirte a mí o no – explico Voldemort.

¿A no?, así que es más bien una orden, ¿Me equivoco? – pregunto Harry

Exactamente eso es lo que es, una orden – respondió Voldemort

Hay algo que no comprendo, ¿Qué te hace pensar a ti que yo voy a obedecer una orden tuya Tom? – pregunto Harry, con una sonrisa dibujada en el rostro.

Mi querido Harry creo que no has formulado bien tu pregunta, en realidad deberías preguntarte quien me hace pensar eso – dijo Voldemort con voz suave.

¡Eres un Maldito! – La sonrisa se desdibujó del rostros de Harry dando paso a una expresión llena de odio – Como te atrevas a tocarle aunque sea un pelo a esa persona lo vas a pagar muy caro – le amenazo Harry.

Harry, Harry no estás en posición de hacer amenazas – su voz denotaba crueldad – Solo tienes dos caminos: Te unes a mí o ella muere – respondió Voldemort.

¿Ella? A quién demonios se refería Voldemort. Sería ¿Hermione? tenía que ser, ella es la única mujer a la que Voldemort sabe que él le tiene aprecio, después de todo ella es su mejor amiga.

A que te refieres con que ella muere – dijo dudoso – Ella ¿Quién? – pregunto.

Veo que te ha empezado a interesar el tema – soltando una carcajada – No te dejare con la duda mucho tiempo, no te preocupes sabrás quien es ella a su debido tiempo – explico Voldemort.

Dejemos los juegos para después – dijo elevando el tono de voz - Quiero saber quién es ella ¡Ahora! – ordeno Harry, había perdido la paciencia por completo Voldemort se estaba metiendo con las personas a las que él quiere, eso no lo iba a permitir nunca, sobre su cadáver Voldemort le haría daño a sus amigos.

No tientes tu suerte y la de la chica – dijo la fría voz con aspereza – Lucius, Colagusano ¡Traigan a la Chica! – les dijo Voldemort

Los dos mortífagos se levantaron y caminaron hacia la salida abrieron la puerta, salieron, y la cerraron detrás de ellos. Harry seguía pensando en que hacer no quería unirse a Voldemort pero si no lo hacia la chica correría peligro de muerte, él no podría cargar con el peso de otra muerte sobre su conciencia eso sería demasiado.

Hay algo que no entiendo Tom – se detuvo para elegir correctamente sus palabras - ¿Por qué no quieres matarme? ¿Qué te hizo cambiar de parecer? – pregunto con firmeza, a la vez que se revolvía su desordenado cabello color azabache y miraba con recelo a Voldemort.

Estas confundiendo las cosas Harry mi plan original es acabar contigo siempre lo ha sido y siempre lo será hasta que lo ejecute, esto es solo una pequeña pausa, una tregua momentánea entre tú y yo. Cuando llegue el momento acabare lo que comencé hace 16 años – le respondió Voldemort.

Esto me llena de tanta alegría – dijo Harry sarcásticamente – ya estaba empezando a pensar que te habías ablandado – rió burlonamente Harry – pero Tom aun no respondes mi otra pregunta, permíteme reformularla antes que la respondas – dijo dándose aires de grandeza - ¿Por qué la tregua, el cese al fuego o como lo quieras llamar? – pregunto Potter.

Me doy cuenta que no pierdes el sentido del humor, te aseguro que cuando veas a tu amiguita se te va a borrar esa estúpida sonrisa de la cara – dijo burlonamente, todos los mortífagos empezaron a reír ante las palabras de su líder – La tregua no es más que una forma de quitarte del camino un obstáculo menos por decirlo de alguna forma – hizo una pausa en ese momento, miro a la puerta por donde habían salido Lucius y Colagusano estos aun no regresaban – Además de que con esto consigo debilitar al Ministerio de Magia y a la Comunidad Mágica al desprestigiar a dos de sus más grandes iconos Harry "Cara Partida" Potter y Albus "Amante de los Sangre Sucia" Dumbledore – explico Voldemort, los mortífagos soltaron estruendosas carcajadas que resonaban en las paredes de la estancia.

Y yo que pensaba que era algo peor – susurro con ironía para sí mismo.

Así que Voldemort quería que él se uniera a su grupo de vasallos para eliminarlo del camino, evitar un obstáculo. Una pregunta surgió en su mente: ¿No sería más practico matarme? Piensa Harry, piensa – se decía a sí mismo- recuerda que se trata de Voldemort, debe tener algo planeado que no ha mencionado, todavía, pero que puede ser tan importante como para detener su plan de eliminarme. Medito unos minutos más y creyó prudente romper el silencio y satisfacer su sed de conocimiento.

- Veamos si te entendí Tom – hizo una pausa para escoger bien sus palabras- según lo que me has dicho la razón por la cual quieres que me una a ti es desprestigiarme a mí y al viejo loco, ¿cierto? – continuo sin esperar una respuesta – Tu explicación es bastante convincente pero hay algo que no me cuadra. Veras si soy un obstáculo lo más sencillo sería eliminarme ¿no?, en vez de eso me dices que me una a tus mortífagos, la verdad no me explico el por qué de esto – concluyo Harry,

La verdad era que quería saber las respuestas a sus preguntas, pero su mente estaba más ocupada en mantener distraído a Voldemort para poder pensar en la forma de escapar de aquel lugar junto con la chica.

Te imaginaba más estúpido – una sonrisa macabra se dibujaba en su rostro sin labios – parece que al famoso Harry Potter no se le escapa nada – hizo una pequeña pausa – Como ya has de suponer mi querido Potter, si te vas a unir al lado oscuro no es por piedad a tu vida, por supuesto que al unirte a mi yo consigo beneficiarme no solo desprestigiándote a ti y al viejo loco, también consigo otros beneficios...

¿Qué beneficios? – inquirió Harry interrumpiéndolo.

Paciencia Potter paciencia, la respuesta a tu pregunta llegara pronto – respondió con tono frío – Hace 16 años – continuo diciendo – intente eliminarte a ti y a tus padres, pero algo salió mal cuando me disponía a acabar contigo no solo no tome en cuenta el sacrificio de tu estúpida madre, a decir verdad no creía que una sangre sucia llegara a ser tan astuta...

¡Deja de darle vueltas al asunto Tom! – le grito interrumpiendo una vez más – Termina de...

¡Silencio! – bramo Voldemort – Nadie interrumpe a Lord Voldemort tan altanera e insolentemente como has hecho tu – elevaba su frió tono de voz a cada palabra que pronunciaba, los mortífagos se movían incómodos en su sitio ante la actitud iracunda de su maestro – Has tentado tu suerte demasiadas veces Harry – le dijo con áspera voz – Es mejor que sepas cuál es tu lugar o la chica sufrirá las consecuencias de tus insolencias.

Harry se aferró fuertemente a la silla, la ira invadía todo su ser, era algo incontrolable sentía enormes ganas de abalanzarse contra Voldemort torturarlo y hacerlo sufrir. Harry cálmate – se dijo – tienes que calmarte no puedes perder la calma necesitas las respuestas para tus preguntas, debes tragarte tu orgullo y tu ira, tienes que velar por el bienestar de la chica.

Veo que has comprendido cuál es tu lugar – le dijo – pero... Por tu actitud mereces un castigo – explico su fría voz con suavidad.

Voldemort se levanto de su silla y avanzo lentamente hacia él. Levanto su varita.

-¡Crucio!

La maldición le dio de lleno en el pecho. Los huesos le ardían, la cabeza parecía que se le iba a partir por la cicatriz, los ojos le daban vueltas como locos era un dolor insoportable. Deseo que terminara... perder el conocimiento...

El dolor ceso. Su cuerpo cayó desde la silla al suelo de la habitación, sin fuerzas, miro aquellos brillantes ojos rojos. Las carcajadas de los mortífagos resonaban en la habitación.

Ese es tu lugar en el suelo, a mis pies, a los pies de Lord Voldemort – le dijo

El dolor en el cuerpo era insoportable no podía ponerse de pie, le dolía la cicatriz como nunca antes le había dolido. Sin importar que le hiciera Voldemort, Harry Potter no iba a rendirse, no bajaría la cabeza ante ese maldito, nunca...

Levanto la cabeza y trato de poner de pie. Las piernas le flaqueaban. Le era imposible erguirse pero al menos estaría de pie, siempre de pie ¡Jamás de rodillas! Le lanzo una mirada desafiante y llena de odio a Voldemort.

Oh!... Creo que no ha sido suficiente ¿cierto Harry?...

No espero respuesta, empezó a lanzarle la maldición cruciatus sin parar. Voldemort lo torturaba con crueldad, sin el mínimo ápice de misericordia.

Harry se retorcía en el suelo, el dolor era intenso y devastador. El que Voldemort le lanzara todas esas maldiciones cruciatus en seguidilla le hizo olvidar donde estaba, sentía que miles de agujas se le clavaban en las terminales nerviosas, como si cientos de cuchillos candentes le atravesaran cada centímetro de su piel, la cabeza le iba a estallar del dolor.

La lluvia de cruciatus termino pero no así el dolor aun cuando ya no recibía la maldición imperdonable seguía retorciéndose y gritando de dolor. Grito más fuerte de lo que había gritado en su vida. Los mortífagos reían sin cesar soltando ruidosas carcajadas.

El dolor empezó a ceder, se dio la vuelta y con dificultad volvió a ponerse de pie, temblaba incontrolablemente. Sus piernas lo traicionaron haciendo que cayera al suelo, golpeándose fuertemente el rostro.

Duele ¿verdad, Harry? – dijo Voldemort, dilatando de emoción las alargadas rendijas de la nariz – No querrás que lo vuelva a repetir ¿verdad que no?

Harry no respondió. A pesar del dolor a lo que no estaba dispuesto era a doblegarse. No iba a implorarle a Voldemort... No iba a mostrar debilidad...

Te he preguntado si quieres que lo repita – dijo Voldemort, con voz suave - ¡Respóndeme! ¡Imperio!

Harry sintió que su mente quedaba libre de todo pensamiento... Era una bendición, no pensar, era como flotar, soñar, no sentir dolor... Di: No más dolor por favor, Piedad

No lo haré – dijo otra voz más fuerte que la primera en su cabeza – nunca lo diré...

Di: ¡No más dolor por favor, Piedad!... Solamente dilo... - dijo la primera voz

¡NO LO HARÉ! – estas palabras brotaron de la boca de Harry, retumbando por toda la habitación.

Así que ¿No lo harás? – dijo Voldemort con voz grave, los mortífagos no rieron esta vez - ¿No lo dirás? Harry, la obediencia es una virtud que me gustaría enseñarte durante tu estancia aquí... Tal vez otra dosis de dolor te haga cambiar de opinión ¿No crees, Harry?

Harry se preparo para recibir la maldición cruciatus otra vez, espero en suelo una nueva dosis de dolor pero nada paso... De repente se oyeron pasos fuera de la habitación, se detuvieron y la puerta se abrió repentinamente. Al cabo de unos segundos se escucho la voz de Voldemort.

Lucius, Colagusano tardaron bastante – les dijo Voldemort – Se han perdido buena parte de la lección de obediencia que le estoy impartiendo al Señor Potter.

-Lo sentimos mi señor – dijeron al unísono los dos mortífagos con un dejo de desilusión en su voz – La chica nos dio bastantes problemas.

Pero no se desilusionen mis queridos mortífagos... la función acaba de empezar – dijo Voldemort soltando una carcajada – Muy bien ¿La chica esta despierta? – pregunto.

Sí señor, esta despierta aunque algo aturdida – respondieron a la vez.

Perfecto no podemos permitir que la señorita se pierda de un buen espectáculo – dijo Voldemort con voz suave.

¡La chica!, pensó Harry sobreponiéndose al dolor, ¿Quién será? Tengo que averiguarlo, se dijo. Olvidándose completamente del dolor logro apoyarse sobre sus rodillas y codos. Espero un poco y levanto los codos del suelo, quedando solamente apoyado sobre sus rodillas. Hizo un último esfuerzo y se puso de pie temblando, sin erguirse y manteniéndose cabizbajo.

Levanto la cabeza, manteniendo la mirada en el suelo, la giro sobre su hombro derecho para ver a las personas que se encontraban en el umbral de la puerta. Alzo la vista y pudo ver a los dos mortífagos agarrando por los brazos a la chica. Calculaba que la chica tendría unos 15 años, tal vez su misma edad. Noto que no podía ver con claridad, se llevo una mano al rostro y no pudo encontrar sus gafas en el, por el dolor no se había dado cuenta cuando se le cayeron. Se inclino un poco y busco con sus manos las gafas en el suelo, tanteo alrededor suyo y finalmente las encontró. Volvió a enderezarse lo más que pudo y se coloco las gafas, levanto la mirada y ahora si pudo ver con claridad, a pesar de que sus gafas estaban rotas.

Busco el umbral de la puerta y se encontró con la chica de nuevo, efectivamente esta parecía tener unos 15 años. Estaba vestida con unos jeans azules y un suéter blanco ceñido al cuerpo, se le hacía muy conocido ese atuendo. ¿Quién podía ser? Esa, incuestionablemente, no era Hermione ella no acostumbraba a vestir así. Además su tez no es tan blanca, no tiene pecas en el rostro y definitivamente no tiene el cabello color...