Me escruta cuidadosamente como si intentara entender como un elfo se ha metido en este lio, yo también me lo pregunto.
-Eres un elfo del bosque, los tuyos no soléis viajar solos, ¿donde…?
- Eso no importa todos los que estén en los carros deben ser ejecutados, así que ella va al tajo.-le interrumpe la mujer bajita.
-Lo siento devolveremos tus restos a los tuyos- Míos? Pues buena suerte en eso, aunque la verdad sí que parecía un poco afligido… será cosa mía.
Nos ponemos en torno al verdugo y su podio de cortar cabezas, esta todo lleno de gente gritando exigiendo la muerte de los Capas de la Tormenta y aunque esta todo lleno de la guardia imperial no hay ningún Thalmor cerca.
La sacerdotisa comienza a hablar sobre bendiciones y demás, hasta que un Capa de la Tormenta se presta voluntario para morir el primero de nosotros, no comprendo esa actitud humana de someterse a la muerte con honor, Dioses están tan impacientes por morir tal vez es por el cuento de Sovengard o lo que sea… es lo que nos diferencia, los elfos no aceptamos la muerte así como así, …aunque por otra parte yo estoy aquí de pie esperando mi turno… ufff después de lo que tuve que hacer para escapar.
-Siguiente prisionero, el elfo…- entonces se escucha un rugido ensordecedor y todos miramos al cielo buscando de donde podría porvenir - He dicho "siguiente prisionero".
Me acerco despacio mirando el cadáver en el suelo del nórdico pelirrojo su cabeza llena la cesta pequeña que han puesto y me pregunto ¿cómo esperan recoger todas las cabezas de los ejecutados en algo tan pequeño?, idiotas pienso mientas se me forma una pequeña sonrisa de medio lado.
Espero hasta que me hacen arrodillarme y pongo la cabeza en la zona para cortármela, cierro los ojos esperando el momento; es curioso no tengo miedo aunque esté a punto de morir, solo tranquilidad, descanso, es esto lo que debía sentir el nórdico que me precedió?. Entonces se vuelve a escuchar el aterrador rugido más alto y más claro que antes, es como si me llamara, abro los ojos y lo veo¡ UN DRAGON! Se posa sobre la torre y vuelve a rugir y es como si todo se oscureciera, el cielo se nubla la gente cae desplomada y mi visión se vuelve borrosa (otra vez).
-EH! Tu elfo vamos levanta, los Dioses no van a darnos otra oportunidad. – me dice el nórdico, Radolf y le sigo hasta la torre donde se han escondido el resto de supervivientes prisioneros entre ellos Ulfric.
Hay muchos heridos algunos ya han perdido la consciencia y no se puede hacer nada por ellos, cuando me agacho para comprobar la gravedad de una chica tumbada retorciéndose en el suelo Ralof me coge del brazo y me mira con tristeza.
-Sube a la torre ya no puedes hacer nada por ella -lo miro fijamente y asiento.
Me apresuro por las escaleras hasta que la pared se cae con un gran estruendo, me retiro instintivamente alejándome y ahí aparece la cabeza de un enorme dragón negro escupiendo fuego, es como si estuviera soñando es tan irreal entonces en un abrir y cerrar de ojos ya se ha ido, escucho voces diciéndome que salte a la posada, y lo hago, estoy tan desorientada que he olvidado que todavía tengo las manos atadas, por suerte aterrizo rodando, resultado de años de experiencia en el bosque.
Salgo de la posada y ahí está el nórdico vestido de imperial, es que no podría haber muerto. Intento salir corriendo lejos de él, del dragón y Helgen, pero antes de que pueda alejarme el dragón aterriza delante de mí y el pánico hace que retroceda y me esconda en la casa destruida junto al guardia y un hombre y su hijo. Cuando el dragón se va y me dispongo a salir por patas del maldito lugar, el guardia imperial me sujeta del brazo lanzándome una mirada compasiva.
-Hey prisionero veo que sigues con vida, y si quieres seguir así mas vale que me siguas.- Como si fuera a creer al hombre que casi hace que me corten la cabeza, piensa que soy estúpida?
Me suelto de su agarre con un movimiento brusco y le echo una mirada asesina antes de salir corriendo hasta el muro donde intento protegerme, el nórdico imperial sale corriendo detrás de mi hasta que me alcanza, entonces el dragón aparece detrás del muro posándose en el y yo me muevo con brusquedad intentando buscar una salida pero el hombre me sujeta fuertemente contra el muro antes de que pueda zafarme de su agarre el dragón comienza a escupir fuego por encima de nuestras cabezas. Me ha salvado la vida, no lo entiendo, seguro que lo hace para no quedar mal ante sus superiores después de haber dejado que escapasen todos los prisioneros… pero ahora no importa, en cuanto el dragón emprende el vuelo salgo corriendo esquivando y saltando los cuerpos carbonizados hasta llegar a un campo abierto en el que no hay salida ya que las murallas lo rodean todo y solo hay un montón de torres de piedra, No hay salida…
Entonces aparece Radolf cruzándose en nuestro camino y mientras los dos discuten yo observo al dragón volando y escupiendo fuego a los arqueros y magos imperiales, y lo vuelvo a oír las palabras como si hablara en una lengua antigua, no sé si el resto es capaz de escucharlo pero es un sonido que me horroriza y a la vez me es inevitable apartar la mirada.
-Elfo… hey ! Ven con migo.
-Prisionero! Debemos irnos.
Me dicen a la vez los dos hombres esperando que elija y obviamente no soy tan idiota como para irme con el nórdico imperial, que no se a que juega con lo de intentar hacerse el héroe con migo, así que corro con Ralof dentro de una de las torres de piedra.
