2. Explicaciones, aliados y propuestas

Tras la misteriosa desaparición del Pirata Roberts, Fezzik, como segundo de abordo, consiguió que la tripulación del Venganza llevase el barco a buen puerto. Sin duda, su imponente aspecto tuvo algo que ver...

Le habría gustado poder sacarle algo más de información al viejo Pierre, pero, tras volver en sí después de estar inconsciente al menos dos días, no recordaba nada en absoluto. Ni tan siquiera saber nada de la Temible Muerte del Mar (Gesto de protección contra el mal de ojo) ¿Qué clase de tontería era esa? (Cruce de los dedos y escupitajo sobre el hombro izquierdo) Los marineros no son gente supersticiosa en absoluto (Ligera carcajada general a su alrededor)...

El gigante decidió que eso era lo único que conseguiría y planeó con cuidado el siguiente paso.

Una vez en tierra (habían echado el ancla en la Isla Tortuga, famoso puerto pirata), primero liberó a la tripulación, repartiendo equitativamente las ganancias de sus últimas incursiones. Luego, tras dejar el Venganza en una protegida cala de la Isla, que conocían sólo algunos piratas ya retirados, consiguió pasaje en un bajel corsario que partía hacia Inglaterra. Una vez divisó tierra inglesa, desembarcó en una balsa que el capitán le prestó de buen grado, cuando se enteró de sus condiciones. A saber: una barca para desembarcar en tierra Inglesa sin mojarse o su barco tendría que pasar sin el mástil principal. Y Fezzik era perfectamente capaz de derribarlo, como también decidió el aterrado capitán pirata al oír crujir la madera del mástil entre los poderosos brazos del gigantón.

De Inglaterra pasó el canal de la Mancha hacia el continente Europeo, donde enfiló hacia el final de su viaje: El reino de Guilder.

***

Y aquí debemos hacer un pequeño inciso para ponernos al día:

Es de suponer que los Guilderianos no se tomasen demasiado bien que Humperdinck, futuro rey del cercano reino de Florín, osase culparles a ellos (amantes de la paz) de querer atentar contra su vida mandándole una asesina disfrazada de bella joven que pretendía su corazón.

Pues sin duda, sostenía Humperdinck con pasión, Buttercup no podía ser otra cosa que una cruel asesina que planeaba casarse con él y asesinarle luego, durante la Luna de miel, para luego heredar el reino de Florín y cedérselo a los cercanos vecinos de Guilder, que sin duda soñaban con hacerse los dueños del bello reino Florinés.

Así que la recién nombrada reina Noreena de Guilder y su flamante y recién estrenado esposo, el Duque de Wessingtom-Westfallen, no dudaron ni un momento en dar cobijo en sus tierras a la supuesta asesina Buttercup y a su prometido, el joven Westly, cuando estos solicitaron asilo político.

Guilder jamás permitiría que Florín osase manchar su reputación con falsas acusaciones y tampoco que persiguiese a inocentes, que debían huir de su reino para buscar cobijo en el vecino.

Lo que quizá pocos sepan es que había dos motivos más para que Guilder diese asilo a los jóvenes enamorados en su huída de las iras de Humperdinck.

En primer lugar, Noreena tenía cuentas pendientes con el príncipe Florinés, ya que habían estado prometidos durante un breve periodo de tiempo (dos días) antes de que este rompiera el compromiso al descubrir el pequeño secreto de la joven princesa: ¡Que era calva como una bola de billar!. Pequeño defecto, que en absoluto impedía que fuese una encantadora y bella princesa de sangre real, que tenía en su guardarropa cientos de pelucas y sombreros que lucir en público, para ocultar su, por otro lado, bello cráneo pelado…

La segunda razón es que ambos países siempre había mantenido una disputa intermitente con su vecino, para hacerse con el poder del otro reino. ¡Y a fe de Noreena que había llegado el momento de plantar cara a sus insolentes enemigos!

Así que Florín declaró la guerra a Guilder (o Guilder a Florín, no hay manera de estar seguros). Buttercup fue acogida en el palacio real en calidad de dama de compañía de la reina Noreena y Westly fue hecho general de las tropas de Guilder, encargándole vencer a Humperdink y conquistar su reino. En esto estaba el joven, cuando un antiguo amigo llegó hasta el campamento de batalla que habían montado en la frontera más alejada del reino de Florín.

Fin del inciso.

***

-Fezzik, querido amigo… ¡Veo que sigues tan alto y ancho como siempre!- Exclamó Westly perdiendo el resuello con el abrazo de oso de su amigo- ¿Dónde está Iñigo?

Al plantear su pregunta, Westly vió como los sinceros ojos marrones del enorme hombre se cubrían de lágrimas- La muerte del mar se lo ha llevado- Logro decir Fezzik entre sollozos.

A Westly le costó tranquilizarle para que contase la historia completa. Cuando Fezzik terminó, le miró pensativo y murmuró para sus adentros un "vaya" lleno de aprensión.

-Y por eso he decidido dirigirme al norte, para buscar a la Muerte del Mar y salvar a Iñigo…

-Ya veo…

-Pero necesito tu ayuda, Westly… Ya sabes que yo no tengo demasiada cabeza para los planes…

-¿Si?

-Y no se me ocurre como encontrar a esa señora y convencerla de que libere a Iñigo…

Westly asintió no demasiado convencido

-Pero Fezzik, soy el general del ejército de Guilder…

-¿Si?... ¡Que bien!

-Y ahora Guilder y Florín están en medio de una guerra…

-Ya…

-No puedo irme, Fezzik.

El gigante volvió a ponerse muy triste. Grandes lagrimones colgaban de sus ojos.

-Pero Westly, ¿cómo podré rescatar a Iñigo entonces?… ¡¡No sé por dónde empezar!!

-Habrás de hacerlo, por el principio, Fezzik- Le aconsejó Westly, sonriendo para animarle. Entonces sus ojos brillaron y le paso el brazo por los hombros (alzándose de puntillas cuanto pudo)- Además, yo no podré acompañarte, pero conozco a alguien que será perfecto para el puesto... ¡Y sin duda, estará encantado de poder conocerte!

***

Todo esto sucedía hoy, pero ahora volveremos a hace unas semanas, cuando dejamos a Íñigo consternado con su descubrimiento de quién le había secuestrado...

Una barca de remos, volcada en medio del océano y un par de submarinistas improvisados, debajo de la barca.

-¡¡Vizzini!!... Claro...estooo... Claro que conocí a tu tío pero...

-Ahórrate las explicaciones, Roberts... ¿O debería decir Íñigo Montoya?... Sé que mi tío está muerto -Alzó la mano para detener el balbuceo de Íñigo- Sí, también sé que tú no le mataste... No te preocupes, no es venganza lo que busco -Íñigo estaba bastante confundido con tantas revelaciones. Al fin y al cabo él había sido un tipo vengativo durante gran parte de su vida

-¿Entonces?... - El español dejó la pregunta en el aire

Ella sonrió levemente

-Verás, Íñigo, ¿no te importa que te llame así, verdad?... Lo de Pirata Roberts me resulta un poco teatral... Lo que necesito es tu colaboración.

Íñigo frunció el ceño con desconfianza

-Colaboración... ¿En qué?

-Tengo una misión muy importante- dijo Aurora con tono de superioridad- y necesito al mejor espadachín que pueda conseguir... Creo que ese eres tú...

Por unos instantes Íñigo sonrió halagado, antes de volver a mirarla con franca desconfianza mientras decía:

-Y por eso me has... ¿secuestrado?

Ella se encogió de hombros:

-No podía arriesgarme a que rechazases mi petición de ayuda... - Le sonrío de forma encantadora y luego suspiró – No obstante, antes de continuar hablando, deberíamos salir a la superficie... Creo que en estas aguas hay tiburones de sangre y medusas urticantes de Norton... Nada agradable ninguna de las dos posibilidades.

Antes de que Íñigo pudiese sugerir que le soltase las cuerdas para dar la vuelta a la barca juntos, Aurora cerró los ojos y levantó sobre el agua la mano izquierda, haciendo un complicado dibujo en el aire con los dedos, mientras susurraba unas palabras muy extrañas. Íñigo sintió que su estómago bailaba la conga mientras las cuerdas se desataban solas, soltando sus manos de los remos y la barca se levantaba sobre el agua y volvía a posarse sobre la tranquila superficie del mar por el lado correcto. Miró a Aurora con la boca abierta. Ella se apoyó en la barca y se limitó a decir:

-¿Te importaría subir al bote y luego ayudarme?... Ha sido un poco cansado hacer todo eso...

-Eres... una... BRUJA!!! - Consiguió decir Íñigo incapaz de moverse.

Ella le miró con frialdad y algo de fastidio:

-Prefiero el término "maga"... Pero si lo prefieres, sí... Soy bruja. ¡¡¡Vas a subir de una vez al bote o prefieres esperar a que nos convirtamos en comida para peces!!!

***

Y ahora volvamos al presente:

-Os presento a Fezzic, el segundo a bordo del barco pirata Venganza... -Decía en estos mismos momentos Westly, mientras señalaba sonriendo al gigante.

-¡Oh, es increíble!... ¡Increíble! ¡Realmente increíble!... -No conseguía decir otra cosa su interlocutor.

Westly se volvió hacia Fezzic:

-Este caballero es el profesor Augustus Silverian Fleetwood Tercero... Se trata del Biógrafo (no oficial) del Pirata Roberts... -Westly se inclinó hacia Fezzic al pronunciar las palabras "No Oficial", para que el otro no le oyera... - Y esta jovencita, es su hija Rose... - se volvió hacia una encantadora joven que debía de haber cumplido apenas los veinte años y se encontraba asomada a la entrada de la tienda de campaña donde estaban. Fezzic, apenas se volvió hacia ella, se quedó con la boca abierta y embobado: Era una mujer increíblemente bella, aunque apenas llegase al metro y medio de altura. Rose se sonrojó ante la mirada del gigante y lo ocultó haciendo una graciosa reverencia.

-Oh Rose, querida... ¡¡Este increíble gigante es la respuesta a nuestras plegarias!! Es el segundo de a bordo del Pirata Roberts... ¡¡Él rellenará las lagunas de nuestro libro!! -Soltó el profesor Silverian pasando entre Westly y Fezzic para agarrar con alegría las manos de su hija – ¡¡Por fin podremos publicarlo!!

Ella le sonrió mientras dirigía una mirada de reojo al gigantón.

-¡Que bien, padre!- dijo simplemente.

Westly, al que en absoluto había pasado por alto el impacto que Rose había ocasionado en su gran amigo, le clavó el codo en las costillas a Fezzic para que dejase de mirarla de esa manera.

El profesor y padre de la chica, no obstante, parecía no haberse dado cuenta de nada y bailoteaba nervioso, tan pronto agarrando las manos de su hija, como dando palmadas y volviéndose sonriente para señalar a Fezzic. Cuando al fin pareció más calmado el profesor, Westly se adelantó hacia él.

-Veréis, profesor Silverian... Mi amigo Fezzic necesita ayuda para resolver un gran problema que le ha surgido, y confiaba en que usted pudiese ser el candidato perfecto para prestársela...

CONTINUARÁ...


P.D. de la autora:

Ya sé que he tardado una eternidad en actualizar... ¡Soy un desastre!
No voy a poner excusas, pero ruego a quién haya esperado la historia que me perdone.

Ya está esto en marcha, así que en breve empezará la acción. He preferido cortar aquí, por dejar las cosas más interesantes y clarificarme a mí misma las ideas. ¡¡Ya sabéis!!: Algunas cosas que te parecen perfectas cuando se te ocurren un día en el autobús volviendo del trabajo, luego no parecen encajar demasiado bien, una vez escritas...

Nota mental: Seguro que os preguntáis, si Aurora es una bruja (o maga, que al final sí que suena mejor, como ella dice), por que no utilizó sus poderes para secuestrar a Íñigo... Buena cuestión... ¡¡Ya se me ocurrirá algo para justificarlo!! je je je No, en serio, hay alguna razón, sólo que no se me ha ocurrido aún. Pero sin duda, Íñigo le planteará esa misma pregunta en el próximo capítulo, así que más vale que piense rápido je je je

Bueno, pues en próximas entregas podremos conocer algo más del curioso profesor Silverian y su hija Rose (¡Ginevre, este personaje te lo dedico!) y sobre Aurora Vizzini y su historia. Tengo muchas ideas bullendo en el caldero mental, así que a ver como va saliendo "el guiso"...

Por cierto, el personaje de Noreena y los datos sobre su calvicie y el fallido compromiso con Humperdink, así como la dificil relación entre Guilder y Florín, no son invento mío: los he sacado directamente de la novela de La Princesa Prometida de William Goldman (él mismo la adaptó luego como guión de cine para hacer la película) El marido de Noreena y los sucesos que transcurren posteriores a la película (que los de Guilder den asilo político a Westly y Buttercup y le declaren la guerra a Florín) sí que son cosa mía... ¡La vida sigue y las historias deben continuar!

Y esto es todo de momento. Espero seguir manteniendo vuestro interés... De cualquier forma: ¡¡GRACIAS POR LEERME!!

Cirze