Capitulo 2
Fitzwilliam Darcy salió del carruaje de los Bingley y camino con lentitud para entrar al baile que había en Meyton. Afuera se podía oír una alegre canción para bailar. Con una expresión de tortura en el rostro, Darcy bajó la vista y suspiro. ¿Cómo había podido permitir que su amigo le convenciera para ir a un absurdo baile?, se reprochó.
—Bueno, es hora de entrar —dijo Darcy como un lamento, al tiempo que se volvía a mirar resto de sus acompañantes. Enseguida vio que las hermanas de su amigo tenían las mismas expectativas que él sobre la posibilidad de que pasaran una noche agradable.
Darcy miró a su amigo, cuyo rostro, estaba lleno de entusiasmo, siempre era una persona muy alegre que disfrutaba de reírse. Algo contrario a su hermana Caroline quien casi nunca sonría y siempre tenia la mirada de superficialidad que destacaba en ella. Una vez más se preguntó cómo era posible que Charles y Caroline Bingley fueran hermanos. Incluso con la señora Hurst quien era más refinada en su forma de vestir y su manera de comportarse aunque e ella no era ni la mitad de superficial que Caroline Bingley, no se parecía nada a su hermano.
—Entonces, ¿ya entramos? —preguntó Bingley quien se dio la vuelta y le ofreció el brazo a su hermana Caroline
-¿Estas seguro de esto Charles?-le pregunto su hermana aceptando su brazo-ni siquiera hemos recibido una invitación
-La Señora Long me invito el miércoles-le aclaro el Sr Bingley-además creo que es una excelente forma de conocer a nuestros vecinos
El Sr Bingley y su cuñado, el Sr Hurst, entraron primero seguidos del Sr Darcy, la Señora Hurst y la señorita Bingley para observar los detalles del lugar. Desafortunadamente, en ese momento la canción llegó a su fin y los que estaban bailando se separaron, lo que provocó que todas las miradas se dirigieran hacia la puerta y observaron a los recién llegados.
Darcy podía sentir sobre él los ojos de todo el mundo y casi podía imaginar lo que se susurraban en los oídos. Era tan terrible como había temido.
En el transcurso de pocos minutos, el Sr Lucas se acercó a ellos y estrechando la mano del Sr Bingley le dijo:
—Bienvenido, señor Bingley. Sean bienvenidos todos sus distinguidos acompañantes —exclamó William Lucas, mientras los miraba con una gran sonrisa y estrechaba las manos a los caballeros y les saludaba con un beso en la mano a las damas—. Nos sentimos muy honrados con su presencia en nuestra humilde fiesta
Con gran entusiasmo, Bingley comento lo mucho que ya le gustaba estar allí e hizo las presentaciones reglamentarias. Darcy respondió al saludo con una simple inclinación de cabeza. El Sr Lucas noto su frio saludo pero decidió no darle mucha importancia. Finalmente, después de que las damas y el señor Hurst fueron presentados, sir William los acompañó a todos hacia una mesa donde pudieran sentarse, la señorita Lucas, la hija mayor de sir William Lucas fue presentada al señor Bingley al cual él le dedico una agradable sonrisa. Bingley que sabía perfectamente cuáles eran sus modales, se ofreció a bailar con la señorita Lucas la primera pieza. Mientras que el Sr Darcy y la señorita Bingley observaban como bailaban Charles Bingley y la señora y el señor Hurst.
Mirase adonde mirase, Darcy veía ojos entrecerrados que lo examinaban con atención y descaro, la señorita Bingley también lo notaba pero estaba mas notando como los invitados susurraban palabras que ella no escuchaba pero sabia que eran adulaciones sobre lo ricos y apuestos que eran.
A excepción de sus acompañantes, no había en todo el salón alguna charla interesante o alguna persona de buen gusto. Estaba rodeado de gente común, molesta e irritante y eso lo molestaba, busco a Bingley con la mirada esperanzando que este se encontrase desocupado para poder tener alguien civilizado con quien charlar.
Finalmente, lo localizó al otro lado del salón, había terminado la primera pieza y ahora bailaba la segunda con una tal Jane Bennet quien su padre había tenido la cortesía o impertinencia de presentarla a los caballeros junto al resto de sus hijas.
La facilidad con que su amigo entablaba conversación en cualquier reunión social sin importar con quien se halle era algo que siempre le había causado admiración. ¿Cómo hacía para conversar con completos desconocidos, pasando por encima la clase o la posición? Sus ojos siguieron a Bingley y su pareja durante los primeros pasos del baile y luego volvieron a concentrarse en la nada.
La mujer que le había provocado semejante disgusto en ese momento era la señora Bennet quién observaba a su hija de forma impaciente pero con un gran gesto de satisfacción. Obviamente la idea de que estuviera bailando con el Sr Bingley era algo que le fascinaba, ver que realmente lo estuviera haciendo era aun más fascinante y por lo tanto no podía controlar sus emociones. Había que prevenir a Bingley sobre eso, pues Darcy estaba seguro que él no lo había notado, estaba observando a su pareja quien bailaba y se reía tan bien como el.
Nuevamente había terminado otra canción y el señor Bingley le ofreció a otra señorita su mano para bailar con el, lo acepto por supuesto y nuevamente volvió a bailar. El Sr Darcy bailo algunas piezas con la señorita Bingley y con la Sr Hurst pero mientras ellas estaban comprometidas a bailar con otros caballeros, el permaneció pegado en la pared observando sin tener gusto por bailar con alguien.
En ese momento, Bingley apareció junto a él y le dijo:
—Ven Darcy, tienes que bailar. Odio ver como estas ahí de pie con esa expresión estúpida en tu cara. Es mejor que bailes.
—No voy a bailar de ningún modo. Ya sabes que detesto el baile a no ser que conozca a mi pareja. No me apetece hacerlo en una reunión como esta. Tus hermanas están ocupadas y no hay ninguna otra mujer en la sala con la que soportaría bailar
—Yo no me comportaría como tu-le dijo Bingley-Te juro que nunca he visto en mi vida mujeres mas hermosas
—Tu estabas bailando con la única mujer hermosa en esta sala-le dijo Darcy observando de reojo a la mayor de la Bennet
—Es la criatura más bella que he visto-coincidió Bingley-pero una de sus hermanas, que esta sentada justo detrás de ti, es también muy hermosa y me atrevería a decir que es muy simpática
— ¿A quien te refieres?-pregunto mirando a la Elizabeth Bennet, la segunda de las Bennet. Justo en ese momento sus miradas se cruzaron y el señor Darcy aparto su mirada de inmediato y fríamente dijo—: No esta mal, pero no es lo suficientemente atractiva como para tentarme. Ahora no me apetece hacerle caso a una chica que ha sido despreciada por el resto de los hombres. Sera mejor que vuelvas con tu pareja y disfrutes de sus sonrisas, estas perdiendo el tiempo conmigo- dijo el Sr Darcy dejando que Bingley tomara su consejo como mejor le pareciera
El Sr Bingley se dio cuenta que ciertamente su amigo era un caso perdido, en diversas ocasiones intentaba que Darcy sea mas sociable y a su vez Darcy intentaba que Bingley sea mas reservado, no consiguiendo respectivamente lo que se proponían ambos había dejado de insistir mucho y ahora prácticamente aceptaban la personalidad del otro no encontrando otro remedio.
El Sr Bingley continuo bailando, le pidió nuevamente un baile a la señorita Jane Bennet, era evidente que entre todas sus parejas ella había sido su favorita, se veía realmente a gusto con ella, era normal verlo sonreír pero Darcy parecía percibir mas euforia cuando rozaba su mano.
Cuando la fiesta por fin terminó el carruaje de los Bingley se estacionó frente a la entrada para recogerlos, Darcy sólo pudo suspirar de alivio mientras que el Sr Bingley se lamentaba que la fiesta haya durado tan poco.
Tal como había sospechado el Sr Darcy, la señorita Bingley y la señora Hurst no compartían el entusiasmo de su hermano. Darcy dejó a los Bingley debatir sus diferencias y dirigió su mirada hacia la noche, a través de la ventanilla del carruaje.
Agradezco infinitamente a las personas que me han mandado un review, gracias!
