Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen.

Llegaré a ti

Capítulo 1. Lo inevitable.

¿Cómo comenzó todo? ¿Cómo es que todo llego tan lejos?... si tan solo él se hubiera rendido… ella sería feliz, nadie hubiera sufrido y todo estaría bien ¿no? Maldecía el día que había regresado a Japón… como le gustaría regresar el tiempo y nunca haber regresado a oriente y si de él dependía que Mikan sobreviviera… hubiese deseado nunca haberla conocido… pero aun así también daba gracias a Dios el que lo hubiera hecho… ¿Eso estaba mal? ¿Ese fue su pecado?

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Un año antes…

- ¡Natsume! – gritaba una mujer pelinegra y ojos rojos de aproximadamente unos 40 años de edad a un hombre parecido a ella…

- Madre – contesto el pelinegro y abrazo a su madre mientras buscaba algo detrás de ella, sonrió cuando vio a una chica igual a ellos acercarse corriendo, mientras sonreía – Aoi - decía con una enorme sonrisa el pelinegro

- Hermano – la niña de unos 15 años se abalanzo a los brazos de su hermano mayor… - Te extrañe – dijo.

- ¿Qué tal Inglaterra hijo? – pregunto su madre mientras salían del aeropuerto, Natsume Hyuga un hombre de 25 años, acababa de regresar de Inglaterra una vez terminados sus estudios sobre el manejo de empresas, su familia era una de las más ricas en oriente, por esa razón el había estudiado en el extranjero durante 5 años.

- Bien… solo espero no volverme a ir – decía el chico con una sonrisa - ¿y mi padre?

- No pudo venir… pero estará esperándote durante la cena… ahora vámonos Natsume – y así es como los tres abandonaron el aeropuerto…

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Una mujer castaña se encontraba en un parque en Tokio, llevaba 20 minutos esperando a su novio, ese día por fin le respondería la propuesta de matrimonio que ya le había hecho hace ya una semana… lo amaba tanto… pero… ¿Si lo amaba tanto, porque se tardo tanto en responder?

La verdad era que Mikan Yukihira pertenecía a una de las familias más ricas de Japón, toda su vida había estado rodeada de lujos, sin embargo en los últimos años las empresas Yukihara estaban en serios problemas económicos, su madre Yuka ya le había dicho que la única manera de que su familia saliera de ese problema, era que ella se casara con algún muchacho rico. Sin embargo Mikan no estaba de acuerdo con eso.

Desde pequeña Mikan soñaba con el típico príncipe azul, aun a sus 22 años, creía en eso. Pero tal vez no podría cumplir su sueño… o tal vez si, ya que se casaría con el chico de sus sueños, Yuki Kurata. Entonces ¿Cuál era el problema?

Bien el problema radicaba en que Yuki no provenía de ninguna familia adinerada, al contrario, era solo un chico que estudiaba leyes en una universidad pública, trabajaba en una librería cerca del centro de comercial, el cual ella frecuentaba… Así fue como lo conoció y eso que fue suerte, ya que ella no acostumbraba leer, solo fue ese día cuando su amiga Misaki, la arrastro literalmente a la librería.

Mientras recordaba cómo es que se habían hecho amigos y después de cinco meses de conocerse, el se había declarado a ella, ella por supuesto que había aceptado… a lo lejos percibió a un chico de su misma edad, quien corría hacia ella mostrando una gran sonrisa.

- ¡Mikan! – grito a los lejos el chico castaño y de ojos azules, mientras levantaba su brazo en señal de saludo.

- Yuki – dijo la castaña, mientras se levantaba de la banca donde lo esperaba y se acercaba a él. Lo recibió con un beso, el cual el chico de ojos azules correspondió con la misma felicidad.

- ¿A dónde te gustaría ir? – pregunto el chico después de romper el beso y tomando la mano de su novia… Mikan lo había llamado para hablar con él, tenía un buen presentimiento de lo que le quería informar la castaña…

- No se… quiero un helado – contesto con una sonrisa la chica, mientras se alejaba caminando con su novio… Estaba feliz, pero al mismo tiempo triste ¿Cómo le diría a su familia que prefería irse con Yuki, en vez de salvar la empresa? Su madre la mataría y su padre tal vez le desearía que fuera feliz… o ¿no?

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- ¿Una fiesta? – preguntaba Natsume a su madre, quien estaba sentada en la sala con su hermana menor.

- Si hermano, es una fiesta de bienvenida – respondía Aoi con una gran sonrisa.

- Natsume, ya estas grande, necesitas una esposa… solo te he conocido y eso solo por chismes, a chicas que solo sales con ellas durante una semana… - bien era cierto que Natsume Hyuga era conocido como unos de los solteros más codiciados de Japón… pero aun así, casi no tenia aventuras, la más reciente había sido Hatsumi y eso fue antes de que se fuera a Inglaterra, allá solo tuvo "amigas" de una sola noche.

- No crees que yo tengo que elegir el momento… acabo de regresar, dame por lo menos unos dos años más y… - se defendía el chico de ojos carmesí.

- No, no, no - interrumpió Kaoru – Yo ya quiero nietos, por lo menos para este año unos tres, ¿quieres hacerme abuela cuando este canosa y arrugada? - decía con dramatismo la señora Hyuga.

- Pero… se supone que las abuelas son así… - contesto con burla Natsume mientras su hermana reía.

Kaoru le lanzo una mirada asesina y frunció el ceño… ya para ese entonces no podría jugar con los mini Natsume´s con los que tanto había soñado. – No te diré con quien te cases, solo te daré a escoger, le encargue a tu tío Narumi que eligiera a las chicas solteras y más bonitas de Japón… - "Otro idiota" pensó el pelinegro con fastidio - Así que solo elige – termino de decir su madre mientras bebía una copa de vino.

Bien después de tantos años su madre lo quería atar a una mujer loca y desquiciada, que lo perseguiría las 24 horas del día, solo esperaba y rogaba que no fuera como Shouda, una chica loca, amiga de la familia, que había llevado la mayoría de su vida persiguiéndolo… "Que fastidio" pensó el pelinegro y suspiro.

- ¡No suspires Natsume Hyuga! – regaño su madre al ver la actitud del pelinegro – De los chicos de tu edad eres el único que no se ha casado – "por que me he cuidado" pensó el pelinegro – Hasta el pequeño Ruu ya se caso… y eso que pensé que era "rarito" – Natsume frunció el ceño, tal vez Ruka no era muy varonil, pero no le hacía a esas cosas.

- Por que Hotaru le puso una pistola en la cabeza, por eso atrapo a mi amigo – dijo con reproche el pelinegro… ¡y era verdad! Hotaru había entrado hasta la mansión Nogi con pistola en mano, después de que el chico en una fiesta… borracho al igual que la pelinegra, habían tenido sus "cosas", pobre de su amigo, pensó con pesar el chico de ojos carmesí.

- No seas exagerado… Ruu le robo su inocencia a mi pequeña y frágil sobrina… ella solo se defendió – decía con orgullo Kaoru… ¿Frágil? donde tenía lo frágil esa chica, Natsume aun recuerda cuando lo correteaba por toda la mansión, cuando eran niños, para "jugar" con él o mejor dicho probar sus inventos en él.

- Esta bien, está bien, hare lo que tu digas madre… pero si no encuentro a una chica que me guste… me darás el tiempo que te pedí – decía el pelinegro mientras salía de la sala directo a su habitación, lo mejor sería descansar un rato.

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- ¿En serio Mikan? – Preguntaba incrédulo Yuki, después de que Mikan le diera el "si", para poder casarse – Pero… tu familia…

- Si, lo sé, es por eso que tenemos que hablar con mi papá, sé que mi madre se opondrá pero… - la verdad era que la castaña estaba confundida por la decisión que había tomado… ¿Estaría bien lo que hacía? se preguntaba ya que algo le decía que esto sería muy difícil, convencer a sus padres seria una tarea difícil.

- Lo haremos juntos Mikan, te lo prometo – dijo Yuki mientras abrazaba a su ahora prometida… haría hasta lo imposible porque ellos estuvieran juntos, tal vez no le daría los lujos con los que Mikan estaba acostumbrada, pero haría todo lo posible. Eso pensaba la castaña.

La castaña sonrió, a pesar de sus temores, tenía una leve esperanza que todo saldría bien… este tipo de amores "prohibidos"… eran los que más se lograban ¿no? o eso lo había visto en las telenovelas… ¿Qué podría salir mal?

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Una mujer castaña de unos 40 años aproximadamente, estaba en la sala tomando un té, esperando a su esposo… estaba estresada ya que por más que trataba de recordar, no le venía a la cabeza algún buen partido para su hija. Necesitaba un hombre joven y educado (no entregaría a su hija a cualquier monstruo que se le cruzara en frente) además de que tuviera el suficiente dinero, no solo para salvar a su familia, también para que pudiera mantener a su hija como se debía… sin embargo nadie se le venía a la cabeza.

- Señora, ha llegado esta invitación – decía la criada de la familia a la señora Yukihira

- Gracias Kaede – respondía Yuka, la madre de Mikan. Tomo la invitación y comenzó a leerla, sus ojos se le iluminaron al recordar algo.

¡¿Cómo se le había olvidado?! Ella rompiéndose la cabeza tratando de recordar a alguien… y estaba frente a sus narices o mejor dicho a tres calles de su casa… - Hyuga – pronuncio mientras sonreía de lado, imágenes de una muchacha de su edad, pelinegra y ojos rojos, le vino a la mente, sabía que Kaoru había tenido dos hijos y pensaba que el mayor de ellos se encontraba fuera del país… pero se alegro al saber que el chico acababa de regresar…

Bien solo faltaba que Mikan se acercara a el chico y lo conquistara… frunció el ceño al recordar a cierto castaño de ojos azules… estaba informada de que su castaña estaba encandilada con aquel chico… sabia quien era ya que lo había mandado investigar… suspiro…

- Tendré que quitarte del camino, Kurata – mientras sonreía con malicia…

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- ¿Y por qué tengo que ir a esa fiesta? – preguntaba con reproche la castaña

- Mikan, no sales ni con tus amigas, debes de darte un tiempo de diversión… sabes necesitas un novio… - decía Yuka a la pequeña castaña, la verdad era que Mikan no estaba enterada de que su madre sabia de la existencia de Yuiki – solo será un momento, vamos Mikan… acompáñame – suplicaba la castaña mayor.

Mikan estaba un poco confundida ¿Por qué esa terquedad de su madre para que la acompañara a esa tal fiesta? ¿Seria otro intento de su madre para que escogiera un prometido? La castaña pensó esto ya que su madre muchas veces le había jugado con lo mismo, pero como las demás ocasiones, no le funcionaria… - Anda ve Mikan, no dejes a tu madre sola – decía el padre de Mikan.

La castaña al no tener un escape, decidió ir, además aun no se sentía con valentía de contarle a sus padres acerca de Yuki, pero pronto lo haría… la castaña sonrió y accedió a acompañar a su madre, así ya no iría sola, ya que Izumi no la podía acompañar por que tenía unos pendientes en la empresa.

Al parecer el plan de Yuka apenas comenzaba…

. . .

Al día siguiente…

- Demonios… ¿Pues qué te hace ese demonio? – pregunto con recelo Natsume a su mejor amigo

- No lo sé Natsume, pero te dejo, tengo que llevarle su jugo… - decía con pesar Ruka, quien traía puesto un mandil azul – le diré a Hotaru que baje, para que hables con ella – y al decir eso subió a la habitación de su esposa

Natsume suspiro con pesar… pobre de su amigo rubio… le había tocado un demonio como esposa, con eso se le quitaron aun mas las ganas de casarse, suspiro, ya habían pasado cinco años desde que no veía a su "linda" primita, aunque no tenía muchas ganas de verla, tuvo que hacerlo ya que su madre le encargo que fuera a invitarla a la fiesta que su familia daría ese fin de semana… volvió a suspirar…

- Dicen que a partir de los suspiros se te escapa la felicidad… o algo así era… - decía una mujer de ojos violetas con seriedad, mientras bajaba las escaleras principales de la mansión – Hace tiempo que no te veía Natsy – sonrió con maldad al nombrarlo de esa manera

Natsume sonrió, pero era una sonrisa nerviosa, cuando su prima lo llamaba así, significaba que algo se traía entre manos – Hola Hotaru – saludo mientras le extendía la mano a su prima – Mi madre me ha mandado a invitarte a una fiesta que se hará en la mansión de los Hyuga… claro si no quieres venir, lo entiendo – la pelinegra sonrió

- Claro que iré ¿crees que me perdería el día en que mi lindo primito será cazado por fin? – Bien al parecer Kaoru ya la tenía informada - ¿te quedarías a cenar? – pregunto, Natsume iba a negar pero Hotaru antes de escuchar su respuesta lo interrumpió, sabía que su primito no se quedaría - ¡Ruka!- grito

- ¿Qué sucede Hotaru? – pregunto el rubio bajando las escaleras casi corriendo… bien al parecer su amigo se había convertido en el sirviente de su prima, pensó Natsume con pesar.

- Que pongan un lugar más en la mesa… Natsy se queda a cenar – ambos chicos sonrieron con nerviosismo… lo mejor seria que acataran las ordenes de la todopoderosa Hotaru… como lo hacían desde niños.

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Bien ya era el fin de semana… ahora tenía que tener más cuidado con las mujeres, ser astuto y si una se dejaba "hablar bonito", claro sin ningún compromiso, lo aprovecharía…

Se coloco su traje negro y salió de su habitación, en las escaleras pudo ver a su pequeña hermana con un vestido rojo, nada provocador, como el mismo se lo había escogido, su hermana estaba muy chica, como para tener novio.

- Te vez hermosa Aoi – decía Natsume acercándose a la pequeña pelinegra…

- Tu también hermano – decía con una sonrisa la menor de los Hyuga, ambos bajaron y Natsume pudo ver a toda la gente que ya los estaba esperando… bien no era tanta, además la mayoría de las chicas que estaban ahí, ya las conocía… no será ningún problema… o esperen…

Natsume se sorprendió al ver a la causante de sus pesadillas y de que se fuera de Japón, ahí parada entre todos "¡¿Qué demonios hace Shouda aquí?!" Pregunto con miedo Natsume. Bien ahora tenía que cuidarse de la acosadora esa. Maldito Narumi, ya después se las pagaría por haberla invitado.

Ambos bajaron con cuidado, para no ser vistos y mientras Aoi saludaba a algunos de los invitados Natsume se escabullo para salir un poco al jardín… sin embargo iba tan distraído, por el miedo de no ser visto por Shouda, que no se dio cuenta que tropezó con una persona…

- ¡Fíjate por donde caminas mocosa! – dijo con desprecio Natsume levantándose del piso sin ver a la otra persona

- Lo siento… - decía una voz de mujer, Natsume al escuchar el tono de voz volteo y se sorprendió al ver a una chica castaña de ojos color miel, tirada en el suelo…

Continuará.

[N/A]

Gracias por leer. ¿Qué les pareció? Bueno, espero que les haya gustado, cuídense.