Birlibirloque
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Si era o no una entrometida, al final de cuentas eso sobraría. No se inmiscuía realmente en asuntos ajenos, pero se volvía una pasajera del tren de los malos momentos y brincaba de vagón en vagón, danzando a cada paso. No siempre dejaba una bruma tras ella, pero cuando lo hacía se divertía y se enredaba en los girones de alegres reminiscencias.
Reconocía la careta de fastidio que disfrazaba el gesto dejado por un corazón vacío e inhalaba y separaba los labios… y cuando estaba lista para soplar y sus hombros caían suavemente; bastaba una imagen y el viento se llenaba de humo de colores, que viajaba rápidamente, cubriendo el espacio con fantasías delebles.
—¡¿Qué carajo es esto?! —se quejaba el rubio malhumorado de quien aún no se aprendía el nombre, mientras agitaba con su mano los suaves girones coloridos, que palidecían por momentos y se volvían a enredar a su alrededor.
—Anímate, amigo.
Una risilla estúpida salía y el humo se desvanecía. Escarlata que brilla; reciente serenidad.
Gruñe. —Deberías hacer eso con los heridos.
—¿Tu crees?
Ella no trata ese tipo de heridas…
Verán, escribí el primer capítulo (en febrero, quizá) e iba hacia la derecha… ¡este capítulo decidió ir a la izquierda, ptm! ¡Jajaja! ¡Esto pasa cuando dejas fermentar las ideas! xD Espero les guste (:
Viernes, 14 de septiembre de 2018
