Muchas gracias a las personas que decidieron pasarse a leer el capitulo anterior, de verdad aprecio que se hayan tomado el tiempo de darle una oportunidad a esta historia, por eso es que paso a dejarles con la segunda parte para que puedan disfrutarla. Sin agregar más por el momento, aquí dejo la continuación.

/ Aguas territoriales Territoriales de Kanto - 8 días para la cumbre /

Las nubes de tormenta en el cielo comenzaron a quedar atrás; conforme un colosal crucero de lujo se acercaba más a Ciudad Carmín la noche iba cubriendo a todos con su manto, Igual que cada año el S.S. Anne se encontraba en su famoso recorrido sobre las espumosas olas del mar de Kanto. La marea golpeaba suavemente la proa del barco, que ahora se deslizaba con sutil delicadeza en un vaivén por encima del agua. Todo estaba en completa calma y se podía empezar a ver destellar las brillantes luces del puerto en la lejanía, pero dentro de uno de los camarotes la historia era enteramente distinta.

- ¡Maldita sea! - Se escuchó el rugido de un grito femenino, seguido del sonido de un frágil cristal quebrándose.

Sobre las paredes blancas de un camarote, escurría el rojo escarlata del vino tinto que acababa de ser arrojado con fuerza en contra del muro. Mientras una muy enojada Serena se encontraba sumergida en una rabieta bastante intensa.

- ¡Esa princesa idiota! de haber sabido que abordaríamos el mismo barco desde Hoenn, hubiera preferido venir nadando hasta acá - Carraspeó con furia apretando ambos puños, cómo si tuviera la intención de golpear a la susodicha mujer.

Tomó un breve momento para mirar los restos del delicado cristal que flotaba en el charco carmesí, mirando su reflejo por encima de los pequeños trozos de vidrio. Girando finalmente su rostro tomó un breve respiro; mordiendo su labio inferior cómo intentando carlmarse, pues ahora faltaba aún menos antes de volver a encontrarse con el apuesto muchacho, que llevaba tanto tiempo sin ver.

- Esta vez... las cosas serán muy diferentes de lo que fueron antes, lo juro - exclamó en un murmullo serio, mientras contemplaba las oscuras aguas desde su ventana, que eran igualmente profundas que sus pensamientos en ese instante.

Por su parte en el lado opuesto del barco, una atractiva mujer se encontraba ocupada añadiendo los toques finales de su guardarropa. Apoyando delicadamente su pierna izquierda sobre una silla, Dawn se encontraba ajustando el broche de un provocativo liguero de encaje negro con la cinta de unas largas medias del mismo color.

- ¿Que te parece piplup? ¿no crees que es demasiado? - preguntó a su pequeño compañero de viaje, que solo ladeó la cabeza intentando descubrir a lo que se refería su entrenadora.

Dawn solo se encogió de hombros mientras se reía, caminando hacia el espejo para mirar más de cerca como era que su ropa interior combinaba perfectamente. Sus pechos estaban desnudos, pues solamente estaba usando unas ceñidas pantaletas de red bastante pequeñas que eran del mismo tono que sus ojos, haciéndola lucir con el encanto de una mujer madura a pesar de su joven edad.

- Seguro que a Ash le agrada - decía la chica al colocarse una pequeña gargantilla de oro con un pequeño diamante en la punta, sujetando después su cabello en una coleta alta para resaltar aún más la hermosa joya.

La joven de pueblo Hojas gemelas se apresuró a elegir un largo vestido rojo; este apenas le cubría la parte del frente, dejando la blanca piel de su espalda al descubierto, de resto, solo tuvo que colocarse un par de zapatos de tacón que irónicamente eran del mismo tono rubí que el vino que serena había derramado en su habitación unos minutos atrás.

Satisfecha de su elección posó frente al espejo, dejando a la vista un cuerpo femenino bastante bien formado con los años, aparentaba bastantes cambios desde la ultima vez que se encontró con el joven entrenador de Pueblo paleta y eso se notaba fácilmente ahora. - Estoy lista - dijo poniendo sus manos sobre la cintura, desde ese momento solo debía esperar a tocar tierra para poner en marcha su plan de conquista.

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/ Ciudad Porcelana - Teselia: 8 días para la Cumbre /

Desde la elevada cúspide de un rascacielos, una pareja de adultos conversaba en la privacidad de un restaurante de élite reservado exclusivamente para ellos esa noche. El veterano hombre de cabello blanco rebanaba con elegancia un perfecto corte de carne, que emanaba efímeras cortinas de vapor al ser trozado. La mujer frente a el, se limitó a beber de su vaso de bourbon con una expresión completamente relajada, pues se encontraba acostumbrada a ese tipo de atmósferas en sus cenas de negocios.

- Señor Devon - exclamó la rubia dama rompiendo el silencio - si no es molestia, me gustaría discutir los términos para el nuevo proyecto que la fundación Aether tiene con su compañía -

El maduro hombre tomó una servilleta para limpiar su boca y la puso sobre sus rodillas al terminar, entrelazando sus manos mientras se apoyaba sobre la mesa. El veterano abrió los ojos poco tiempo y se incorporó en su silla, colocando una mano ahora debajo de su mentón, mirando a una expectante Lusamine que esbozaba una sonrisa

- Cómo usted sabe señorita, tengo muchos años en este negocio y si he aprendido algo en este tiempo, es que la estabilidad de una empresa lo es todo para conseguir el éxito - Dijo antes de beber un trago de champaña, para luego volver a hablar - Para mi las corporaciones son como una familia, y debo decir que no he escuchado precisamente que la suya sea lo más estable... por lo que aún no he dado luz verde para el proyecto conjunto de Kanto -

La mujer solo suspiró hastiada, dibujando una mueca de inconformidad en su rostro - Creo que se confunde mi estimado señor, yo se que está al tanto de que mi hijo no desea permanecer al frente de mis negocios cuando yo me retire, pero eso no significa que no tenga pensado un heredero para el futuro -

El viejo señor Devon sacudió la base de su copa con sutileza, mirando como subían las burbujas desde el fondo hasta la superficie - Entonces dígame, ¿quien es el misterioso sucesor de la fundación Aether? - cuestionó ante el misticismo con el que se manejaba la presidenta.

La poderosa mujer sonrió con más confianza que antes; regalando una mirada al paisaje nocturno de la ciudad, regresando a encontrar sus ojos directamente con los de aquel hombre maduro - Mi futuro yerno, Ash Ketchum - contestó antes de dar un nuevo sorbo a su bebida - Actualmente es líder de gimnasio de ciudad verde, pero he ofrecido una importante suma de dinero a modo de inversión para que su nombre fuera seleccionado para la próxima cumbre del monte plateado -

- vaya ¿el campeonato? - exclamó aquel hombre sintiendo ahora mas curiosidad -No lo sabia, todo mundo esta hablando de eso... admito que fue una buena inversión, pues será suceso mas importante de este siglo - añadió pensativo - esto cambia definitivamente las cosas, no tengo motivos para negarme entonces -

- perfecto - respondió la ambiciosa mujer desde su asiento - mi hija Lilie se encuentra volando ahora mismo desde Alola con sus amigos, deberían llegar a Kanto para el día de mañana a encontrarse con mi yerno - concluyó antes de hacer una señal al camarero para que llenara un poco más su vaso con licor.

- Es usted una mujer excepcionalmente bien preparada señorita Lusamine, espero con ansias ver al joven Ketchum coronarse, que mejor que un campeón para dirigir un imperio cómo este - exclamó el viejo con regocijo, alzando su copa para brindar por el excito del nuevo proyecto venidero, gesto que fue respondido inmediatamente por la fémina al otro lado de la mesa.

- Salud, por el imperio Aether -

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/ Puerto de Ciudad Carmín - Kanto /

- ¡Ash! - Dijo casi en un grito una despampanante mujer peli azul, al mismo tiempo que terminaba de bajar del imponente crucero junto con todo su equipaje, al mismo tiempo que una joven castaña los observaba con sumo recelo desde la cubierta aún sin ser vista por el grupo.

- no puede ser ¿Dawn?- Dudó el chico colocándose frente a la joven mujer, que lucía despampanante para la ocasión - ¿Eres tu? -

- ¿Quien más si no? - Exclamó Misty con los brazos cruzados, sin perder detalle de la cercanía entre ambos ejercida por la coordinadora - ¿O es que conoces a alguien más que usaría un vestido de noche para una situación cómo esta? -

No habían pasado ni dos minutos desde aquel encuentro y ya había una obvia tensión entre las chicas; Dawn por su parte ignoró el comentario, pero se detuvo de golpe al observar al joven esconder su rostro por la vergüenza, ¿a caso era porque se había dado cuenta que no llevaba sostén alguno? después de todo ella estaba pegando demasiado su pecho contra el suyo.

- Oh vaya, Misty ni siquiera había visto que estabas aquí - comentó la peli azul con ironía al percatarse de la hostilidad de la líder de Ciudad Celeste, pero de todos modos se acercó a saludarla por el mero protocolo, cosa que Misty respondió de forma mecánica por misera obligación.

Los segundos de tensión parecían ser eternos hasta el preciso instante en que una cuarta persona apareció en escena con una entrada mucho mas sutil, ignorando completamente la presencia de ambas mujeres; Serena se acercó con seguridad hasta encarar al muchacho de Kanto, con una sonrisa un tanto tímida por la nostalgia de su última despedida rondando por su mente.

- Hola - Exclamó antes de besarlo en los labios por apenas dos segundos - Es bueno volver a verte Ash - añadió la joven, con un rubor mucho más notorio en su rostro ante la sorpresa en el rostro de todos los presentes - Esta vez, llegué para quedarme - finalizó con sus palabras antes de abrazar a un atónito entrenador que no hizo más que abrazarla por instinto.

- Bienvenida a Ciudad Carmín... Serena -