Secuestro

—«Muchas gracias por tu información, Sumire. Inmediatamente me pondré en contacto con Hideyoshi y Hirashi para que vigilen atentamente a sus hijas. Mi padre y yo no permitiremos que la paz y la prosperidad que vive el reino Toyosato termine por las oscuras intenciones de esa bruja» dijo Tsumugi, con algo de rabia en su voz.

—«Bien, seguiré con mi misión de espionaje a SY. Ante cualquier novedad, vendré de inmediato. Sumire Saito se retira» dijo la espía, antes de desaparecer del castillo.

Entre tanto, en un pequeño bosque, Ritsu y Mio entrenaban arduamente. Si bien, por la tregua, el reino atravesaba un momento de paz, el futuro de dicha paz aún era incierto. Ambas jóvenes tienen fuerza y resistencia similares, si se tratara de una batalla en serio, Mio tendría la ventaja únicamente por sus habilidades sobrenaturales. Una vez finalizado el entrenamiento, ambas participaron de una tradicional ceremonia de té, durante la cual, por una extraña razón, la pelinegra comenzó a llorar.

—«Mio, ¿estás bien?» preguntó Ritsu preocupada.

—«Ritsu... Tengo un mal presentimiento... Algo muy malo está por ocurrir» respondió la pelinegra sin dejar de llorar.

—«¿Qué vez? ¿Qué es lo que va a pasar?». Esta vez, la castaña no obtuvo respuesta. Su preocupación aumentó, ya que ver a Mio de esa forma no era normal. Para colmo, de un momento a otro, los miembros de su escolta llegaron junto a ella.

—«Ritsu-sama, su padre desea verla ahora» dijo uno de los escoltas.

—«¡¿Para qué?! ¿No ven que estoy en un asunto importante?» dijo Ritsu alterada.

—«No lo sabemos, pero tenemos órdenes de llevarla por la fuerza, de ser necesario».

—«Bien, iré. No estoy de ánimos para derrotarlos». Guiada por su cuerpo de escoltas, Ritsu se dirigió a la oficina de su padre.

—«Orden cumplida, Tainaka-sama».

—«¿Para qué me mandó llamar, padre?». Ritsu tenía una mezcla de rabia, duda y preocupación.

—«Hija, recibí de la familia real una preocupante información. Aparentemente tú corres peligro» dijo seriamente Hideyoshi.

—«Supongo que ese es el mal presentimiento de Mio. ¿Sabe de qué se trata esa amenaza?».

—«Lo siento, hija, pero desconozco esa información. Aunque sospecho que las sucias manos de Nakano están detrás de todo».

—«Padre, debería dejar la obsesión con Nakano, si quiere que la paz que vivimos actualmente prevalezca». Dicho esto, Ritsu abandonó la oficina de su padre.

Mientras tanto, en el hogar de los Nakano, Ui, a través de su hermana, recibía la información del peligro que se aproximaba para su señora.

—«¡Azusa-sama! ¡Tenemos problemas! ¡Su vida corre peligro!» exclamó la castaña.

—«¿Qué sucede Ui?» preguntó Azusa.

—«¡Una amenaza se dirige hacia acá!».

—«¿Qué clase de amenaza?». Azusa lucía preocupada.

—«No lo sé, onee-chan no me dijo nada más».

—«Si me preguntan, diría que Tainaka está detrás de esto» intervino Hirashi.

—«Déjame dudarlo, padre. Al igual que a nosotros, a los Tainaka les conviene que la paz continúe. Esta guerra ha durado mucho y tengo sospechas de alguien que es la única persona en los altos mandos que no está conforme con la forma de gobernar del rey Kotobuki» aseguró Azusa.

—«Hija, eres bastante ingenua para entender el peligro que representa esa familia y de lo que son capaces de hacer en la guerra. Esta tregua es solo un descanso. Un nuevo round está por comenzar».

—«Padre, quien te oyera hablar diría que tú estás a punto de dar el primer ataque en el "nuevo round"».

—«Creo que sí, pero hablo en serio, en especial con tu seguridad en riesgo hija. Eres lo más valioso que tengo y si algo te llegase a pasar...»

—«Si algo llegase a pasarme, ponte en contacto con los Kotobuki a través de las hermanas Hirasawa. Si de alguien desconfío en este momento, más que en los Tainaka, es de Sawako Yamanaka» sentenció Azusa, interrumpiendo a su padre.

—«Así que también desconfías de ella ¿eh? No sé, pero los Yamanaka, en general me parecen extraños. Supongo que de ahí que sus derivados, los Akiyama, se lleven tan bien con los Tainaka» dijo Hirashi, acariciando la cabeza de su hija mientras sonreía.

Un par de días después, un grupo de ninjas se desplazaba por un bosque. Estos sujetos tenían órdenes precisas: debían secuestrar o a Azusa Nakano o a Ritsu Tainaka y esconderla hasta nuevo aviso. El grupo, de aproximadamente 100 personas, era comandado por Akira Wada, una poderosa kunoichi que ha trabajado para diversos líderes en la región, ya sea como escolta o como asesina a sueldo. Esta chica, de cabello negro corto, tenía un carácter difícil de manejar para otras personas, ya que solía enojarse con facilidad cuando las cosas no salían como ella lo deseaba.

—«Bien, como el objetivo son las herederas de los clanes más importantes del reino, lo mejor será dividirnos en dos grupos —dijo Akira, deteniendo el avance del grupo—. De esta forma, tendremos más oportunidades de éxito en poco tiempo».

—«Pero, capitana Wada, si hacemos eso, nuestra fortaleza disminuirá también. Recuerde que esos clanes tienen poderosas defensas».

—«Por lo mismo, Sachi. Si nos concentramos en una sola familia y somos derrotadas, tendríamos que esperar a que nuestras fuerzas se recuperen, lo que no le agradaría para nada a la persona que nos contrató. Además, tú eres experta en encontrar los puntos débiles de cualquier defensa. Por lo tanto, tú comandarás al grupo b e irás con los Nakano. Yo me encargaré de Tainaka». De esta forma, ambos grupos se dirigieron a sus objetivos. Sachi era la inseparable compañera de Akira desde que comenzaron su entrenamiento ninja.

Mientras, Ritsu era fuertemente custodiada por su cuerpo de escoltas, que no la dejaban sola, sin exagerar, ni para ir al baño, lo que incomodaba a la castaña, pero lo soportaba por petición de su padre. Además, aún le preocupaba el presentimiento de Mio. Por suerte para la heredera Tainaka, la pelinegra era parte de su escolta, lo que le permitió saber que era espiada desde los árboles que rodeaban la mansión del clan.

—«Sé que están ahí, así que den la cara de una vez, malditos cobardes» exclamó la castaña con voz desafiante, sin obtener respuesta alguna.

—«Creo que fue mala idea hacer eso, Ritsu» dijo Mio con voz nerviosa. Ritsu, sin prestarle mucha atención a la pelinegra, se dirigió a uno de los árboles, golpeándolo con todas sus fuerzas. Tras el golpe, el árbol cayó al suelo.

—«Les advierto que si no salen ahora mismo de su escondite, haré lo mismo con todos los árboles» dijo nuevamente la heredera Tainaka.

—«Vaya que es usted poco amante de la naturaleza, Tainaka-sama» dijo Akira, apareciendo detrás de la castaña y poniéndole un cuchillo en el cuello.

—«Akira Wada, ¿eh? La famosa kunoichi del reino de Shiba me está poniendo un cuchillo en el cuello. ¡Qué gran honor!» dijo Ritsu con sarcasmo.

—«Debo decir que me sorprende que una niña rica mimada me conozca. Bien, basta de palabrería. Desde este momento, Tainaka-sama es prisionera de nuestra tropa. Y será mejor que no intenten ningún movimiento, o...».

—«¿O qué? —interrumpió Ritsu— ¿Piensas que soy fácil de capturar?». Tras decir esto, la castaña golpeó a Akira en el estómago, derribándola. En ese momento, tanto la tropa de Akira, como el cuerpo de escoltas de Ritsu hicieron su aparición en la escena, iniciando una batalla.

Al mismo tiempo, la tropa de Sachi había rodeado la mansión Nakano. La joven, de gran estatura y largo cabello castaño, esperaba pacientemente alguna señal de Azusa, o una oportunidad para infiltrarse en el recinto.

—«¿Se le ofrece algo, joven?». Esa voz fue escuchada por la alta castaña en el interior de su cabeza, lo que la asustó.

—«¿Q-q-quién me está hablando?» preguntó nerviosa.

—«Yo soy la que hace las preguntas aquí. ¿Acaso quieres atacar a Azusa-sama?» preguntó de nuevo esa voz, con tono autoritario.

—«Son ordenes que tengo que cumplir...» intentó explicar Sachi.

—«¿De quién?» interrumpió aquella voz.

—«No estoy autorizada a dar esa información».

—«Le temes a Yamanaka ¿verdad?».

—«Ni siquiera conozco a esa persona. Ya deja de ocultarte y entrégame a tu señora». La voz de Sachi mostraba más seguridad.

—«Estoy dentro de ti, así que no puedo dejar de ocultarme». Tras escuchar esto, Sachi soltó una fuerte carcajada, lo que hizo que su ubicación fuera revelada. Gracias a su agilidad, logró esquivar una flecha que se dirigía hacia ella. "Estuvo cerca. Fue una gran imprudencia soltar esa risa" pensó mientras cambiaba de posición.

—«Supongo que tú eres la jefa. Dime, ¿para qué me buscas?» preguntó Azusa, apareciendo al frente de Sachi.

—«Para hacerte prisionera por nuestra causa» respondió la castaña.

—«¿Causa? ¡¿Desestabilizar el reino y destruir la frágil paz que tenemos es su causa?!». Sachi no dijo nada ante esas palabras. No quería admitir que lo estaba haciendo por dinero.

—«¿Sabes, Azusa-sama? No entiendo como una chica tan linda como ella pueda venderse tan fácilmente» dijo Ui, ubicándose detrás de Sachi.

—«Sabía que no estabas dentro de mí» murmuró la alta castaña al reconocer la voz de la joven Hirasawa.

—«Será mejor que nos digas quién eres y para quién trabajas ahora mismo, si no quieres que tú y tu tropa salgan lastimados» dijo Azusa haciendo una señal con su mano. Al hacerla, los miembros de su escolta salieron de su escondite y se dispusieron para la batalla.

—«Mi nombre es Sachi Hayashi, y no me iré de aquí sin ti, Azusa Nakano». Tras decir esto, la alta castaña se lanzó a atacar a Azusa, quien la esquivó fácilmente gracias a su agilidad felina. Sachi lanzó varias shuriken hacia la pelinegra, que las atrapó en el aire sin mayor problema.

—«No eres la única con entrenamiento ninja aquí, Hayashi, así que no me subestimes» dijo Azusa, lanzando las shuriken hacia un sujeto que la intentaba atacar por la espalda. Sachi gruñó al notar que la heredera Nakano no era una niñita indefensa como ella pensaba.

Mientras tanto, en el otro frente de batalla, Mio y la escolta de Ritsu prácticamente habían derrotado la tropa de Akira, quien se enfrascó en una feroz batalla con la heredera Tainaka. Ninguna de las dos cedía terreno, a pesar de sus heridas.

—«Parece que esta niña rica mimada te está pateando el trasero, Wada» dijo Ritsu burlonamente.

—«Lo admito, eres más fuerte de lo que creí. Pero cumpliré mi misión a toda costa. Y cuando lo haga, borraré esa estúpida sonrisa de tu rostro» dijo Akira, lanzándose de nuevo contra la castaña. Tras un intercambio de golpes, Akira lanzó un kunai hacia Ritsu, quien lo desvió sin mayor problema. Mio observaba atentamente la batalla, ya que tenía órdenes de su señora de no intervenir a menos que fuera estrictamente necesario. De repente, la pelinegra se vio rodeada por los brazos de Akira, que comenzó a estrangularla.

—«¡SUÉLTALA EN ESTE INSTANTE, TRAMPOSA!» gritó Ritsu.

—«Lo haré si te entregas a... ¿¡QUÉ DEMONIOS LE PASA A MI CUERPO!?» exclamó Akira al notar que sus brazos estaban soltando a Mio.

—«Conste que intenté advertirte» dijo la castaña con una sonrisa burlona, apoyándose contra un árbol. Mio, usando sus poderes, había paralizado a Akira y le estaba dando la paliza de su vida, pero una voz la detuvo en un instante.

—«¡Tenemos a nuestro objetivo, nos vamos!». La joven Akiyama volteó a ver a su señora y vio que dos de los hombres de Akira la sujetaban de brazos y piernas. Antes de poder reaccionar, la tropa, incluyendo a su líder, había desaparecido, llevándose a la heredera Tainaka. Mio intentó seguirlos, pero los efectos de la estrangulación, y el cansancio por la batalla se lo impidieron. La pelinegra cayó al suelo, derrotada y con lágrimas en sus ojos, maldiciéndose por no poder defender a Ritsu.

Al mismo tiempo, Ui, Azusa y su escolta luchaban contra la tropa de Sachi. La batalla era pareja, ninguno de los dos bandos cedía un solo milímetro de terreno, pero el cansancio y las heridas de la batalla comenzaban a hacer efecto.

"Si no nos damos prisa, seremos derrotados y la misión habrá fracasado" pensó Sachi analizando la situación. Luego de unos minutos, notó un pequeño fallo en la defensa de Ui e intentó atacarla, pero un muro invisible le impidió hacer contacto con la joven Hirasawa.

—«Es inútil. La defensa de Ui es impenetrable» dijo Azusa mientras golpeaba en la mejilla a Sachi.

—«Parece que subestimé sus poderes sobrenaturales. Pero ya verás que saldré triunfante de esta misión» dijo la alta castaña lanzándose de nuevo al ataque, pero esta vez, tanto Ui como Azusa la sujetaron del brazo y la lanzaron contra un árbol. Sachi usó el tronco del árbol para impulsarse de nuevo contra la heredera Nakano, pero su cuerpo quedó paralizado en medio del aire por los poderes de Ui.

—«Ahora tú estás a nuestra merced, Hayashi. Será mejor que confieses para quién trabajas» dijo la pelinegra acercándose a la alta castaña.

—«Lo siento, pero eso no lo sabrás de mí. Y por cierto, yo no confiaría tanto en la completa efectividad de los poderes de tu amiga» dijo Sachi con una extraña sonrisa. Azusa la miró con incredulidad e iba a reclamarle, pero un golpe seco la hizo girar y ver que uno de los hombres de la alta castaña había noqueado a Ui. Intentó huir, pero los fuertes brazos de la ninja se lo impidieron.

—«¡Suéltame! ¡No permitiré que la paz termine!» exclamó la heredera Nakano tratando de liberarse.

—«Esa paz es solo un tonto sueño, y tú estás a punto de despertar de él» dijo Sachi mientras ella y su tropa abandonaban la mansión Nakano.

Continuará...


Chobits3: Me alegra que te haya gustado el inicio del fic, y espero que te haya gustado este segundo capítulo. Yo me pregunto si me estarás leyendo la mente o lograré sorprenderte con las parejas.

Umeji15: Qué puedo decir, me gusta sorprender. Y quería hacer una historia de este tipo.

Beth726: Me alegra que te haya gustado y, al igual que RTB, capítulo cada domingo (a menos que algo extraordinario suceda). Gracias por tu paciencia.

Ioseas: No soy (tan) raro, ya hice una historia con todos los cánones de la serie (tanto anime como manga), así que quise variar. Espero sorprenderte.

Próximo capítulo: ¿Cómo reaccionarán Hideyoshi y Hirashi ante el secuestro de sus hijas? ¿Ritsu y Azusa se llevarán bien? Gracias por leer, see you