Notas del capítulo._

Una vez más aburrida en mi habitación, así que aprovecharé el tiempo para actualizar mis fics xD.

Hoy no diré mucho, solo agradezco a los que me dejaron un review y me apoyan.

Aclaraciones del capítulo._

Kyou kara maou no me pertenece, sino a su autor. Los personajes son exclusividad de ella y yo solo los uso fiel al deseo Yuuram-ista y para llenar esta sección y ganarle a los franceses que nos llevan apenas pocas páginas!

Bueno... a leer!

O_O_O_O_O_O_O_O_O_O

Título ·:"Sólo para mí!":·

Género "Drama"

Advertencias "Personaje nuevo"

Capítulo I._ "Indicios"

Una semana, una larga semana desde la venida de los reyes. Y también, los últimos días de paz que recordaba...

Muchas cosas habían cambiado desde entonces, empezando porque se había decidido oficialmente firmar un nuevo convenio de alianza, reanudando todo lazo roto durante varios siglos y pronto se vería la posibilidad de un próximo tratado con la parte oeste.

Los habitantes del castillo, desde sirvientas hasta soldados, estaban felices. Con esto se reducirían los posibles conflictos y el sosiego sería dueño y señor de sus vidas. Buenos tiempos se aproximaban, nada podía arruinarlo.

La paz ansiada para todos.

La paz aborrecida por uno.

Yuuri últimamente estaba muy ocupado, tenia ahora varios papeles por firmar y mucha gente con la que reunirse. Gwendal lo ayudaba y era su brazo derecho, siempre fiel y presto como era propio de él. Conrad continuaba con su entrenamiento matutino a horas más tempranas para no interrumpir las estrictas clases de Günther.

Sin embargo, las largas horas ocupado solo tenían un perjudicado, una única persona que mientras los habitantes del reino se regocijaban por la venidera época, se lamentaba por su suerte.

Y cubría sus sentimientos por orgullo.

Con la fría capa de la indiferencia.

No lo soportaba más, desde la estúpida reunión su prometido no tenía tiempo para él. Durante las mañanas, Yuuri jamás lo despertaba a pesar de que él se lo pidiese con la excusa de que "descansar le haría bien para su salud" y palabras cortantes como "Es por tu bien" o "No se discuta más", seguidas todas por una sonrisa tan radiante como sincera.

¿Por qué su amabilidad... dolía tanto?

Aún permanecía en la cama, por lo que desde la posición en la que reposaba, estiró su largo brazo derecho bajo el cobertor y buscando algún rastro del sujeto que antes yacía dormido a su lado. No encontró nada. Retiró su miembro y lo colocó sobre su frente, cubriendo sus ojos.

Permaneció varios segundos así, inmóvil. Por alguna razón sentía que algo andaba mal. Ladeó la cabeza y miró nuevamente el espacio vacío a su lado, aún permanecía cálido, no hace mucho había desaparecido su dueño.

– Estuve... más cerca que antes – se dijo, esbozando una triste sonrisa. Suspiró pesadamente y trató de levantarse, calculaba que era hora de ir a desayunar y, aún así, no tenía ganas de salir de la cama. Además de que el frío chocaba contra su cuerpo provocándole un leve escalofrío.

Se tendió nuevamente en la litera, volviendo a su posición inicial con el brazo ahora izquierdo sobre su rostro, cerrando una vez más los ojos. No se sentía bien últimamente, estaba bastante decaído y triste.

¿Tanta... falta le hacía Yuuri?

La respuesta era obvia.

Se sentía solo.

­­– A ti... no te importo – se dijo volviendo a sonreír tan afligido como antes.

Estaba harto de ser siempre el que se preocupaba por ambos, pero...

Yuuri era su rey...

Estaba condenado...

O_O_O_O_O_O_O_O_O_O

Caminaba a paso lento, disfrutando del hermoso día que irradiaba armonía. El sol se estaba terminando de poner y sus rayos parecían iluminar el castillo dándole cierta belleza difícil de describir.

Llegó a la gran puerta de la habitación que buscaba, echa de mármol fino y arreglos medievales. Debía apresurarse, lo estaban esperando.

– Buenos días – saludó mostrando esa sonrisa suya que parecía perfecta a ojos de todos.

La habitación lucía diferente, por primera vez en meses las muchas ventanas habían sido abiertas, mostrando así sus diseños coloridos de la parte alta con formas rectangulares y circulares, mismo Picasso. Rosas blancas cubrían la caída del mantel que yacía sobre la mesa, todas indistintamente ordenadas. Y un gran adorno floral reposaba en mitad del tablero, una especie de corona de adviento llena de rosas rojas. Los pétalos regados daban la impresión de haberlas tenido por largo tiempo, además de emanar una deliciosa fragancia que inundaba el lugar.

Los presentes se giraron en su dirección, dejando su conversación antes comenzada, y le devolvieron el amable gesto.

– Su majestad, es todo un gusto verlo de nuevo – dijo una suave voz que se resguardaba bajo un llamativo abanico rosa palo con flores bordadas en los extremos. La dama se levantó de su lugar en la mesa para acercarse al rey y hacer una reverencia una vez estuvo delante de él.

– Madame Von Even – dijo el moreno también inclinándose – El gusto es mío – agregó esperando alguna respuesta pero, como era de esperar, la mujer ocultó su maliciosa sonrisa bajo el objeto que tenía en manos y entrecerró los ojos, mirándolo de una inusual forma que no pasó desapercibido por el japonés.

Yuuri avanzó en dirección al dueño del castillo. Gwendal hoy tampoco no dejaba de fruncir el ceño y Conrad lo llamaba con un gesto manual para que se le acercara.

La gran mesa estaba mejor arreglada que otros días, un fino mantel de seda bordado en color rosa era protegido por otra tela de un color casi trasparente, mostrando en conjunto un color aún más claro que resaltaba vista de todos.

Se acercó a su padrino, ante la atenta mirada de los presentes, y se sentó en el lugar correspondiente. La mujer volvió a sonreír y, en su mutismo, cambió su lugar para quedar junto al rey.

– Su majestad, perdón por haber venido sin avisar – dijo otra voz, esta vez, proveniente de una de las esquinas de la mesa. No necesitaba ladear la cabeza para reconocerla, sin embargo, por cuestiones formales lo haría.

– Sebastian, no te preocupes, eres bienvenido siempre que quieras – respondió con otra sonrisa, esta vez no tan sincera. El joven de ojos celestes bajó la mirada en un gesto respetuoso y agradeció.

– ¿Y... a qué debemos su visita? – preguntó de pronto el maou luego de un largo silencio que se volvía incómodo.

– Su majestad, mi esposo me informó que pasaría esta semana aquí, en el castillo Pacto de Sangre. Somos una familia bastante apegada y me cuesta separarme de él así que me tomé la libertad de venir a verlo – intervino la dama.

Yuuri le sonrió e inspeccionó el lugar con una rápida mirada. Sentía que algo no iba bien. Miró de soslayo a su padrino al lado suyo ¿Desde cuándo Conrad lo invitaba tan abiertamente en frente de todos a que se sentara a su lado? Lo conocía de ya mucho tiempo, y jamás lo había hecho antes, aunque podía ser porque siempre Wolfram estaba cerca y respetaba su compromiso. Volteó a ver al castaño y se dio con la sorpresa de que un segundo también se movía de lugar. Gwendal se levantó sin hacer mucho ruido y se puso frente al maou.

Las puertas se abrieron y tres sirvientas entraron empujando carritos que llevaban bandejas de fina plata. Los presentes tomaron se enderezaron en sus asientos y esperaron a que las chicas colocaran los cubiertos y utensilios.

Una vez listo, todos cogieron las dos servilletas y se las pusieron, una en el muslo derecho y la otra en el cuello de la camisa o uniforme, según lo que llevaban. El menor de los invitados imitó a los dueños de casa pero la mujer se negó a utilizar el segundo implemento, sin dejar de abanicarse.

Las sirvientas avanzaron alrededor de la mesa, colocando las finas bandejas en el centro, sirviendo la comida en los platos. Algo no le gustaba a Yuuri, y no sabía que era. Las chicas continuaron avanzando hasta llegar al lugar del moreno, a quien sirvieron al último por que él les decía que "Los invitados primero". El rey continuó observando cada cosa por la que topaban sus ojos ¿Faltaba algo? No, no era algo...

Era alguien.

– Lasaña, Sangría, ¿Dónde está Doria? – preguntó el japonés buscando con la mirada a la chica que siempre andaba en la compañía de las otras dos.

Ambas muchachas se miraron e intercambiaron gestos que eran poco interpretables.

– Ella está enferma – anunció la tercera sirvienta. Era una chica coetánea a las otras dos, con cabellos cortos y oscuros, como los de Gwendal, arriba del hombro. Y un par de ojos pardo tan claros como el alba – Yo la reemplazaré por un tiempo, hasta que esté mejor –

– Es extraño, hasta ayer parecía muy saludable – comentó el rey llevándose una mano a la boca.

– Es solo una infección al estómago, nada grave que no se pueda solucionar – respondió la misma chica tratando de sonar amable.

Yuuri meditó unos segundos más, no le había gustado para nada la reacción de las otras dos sirvientas ¿No se supone que eran amigas? Entonces... sabían algo más, algo que no podían decir en frente de tanta gente.

Sacudió la cabeza tratando de no pensar más en aquello, quizá realmente la sirvienta esta enferma y él estaba siendo muy prejuicioso con la nueva. Claro, no había razón para desaparecer así, sin más.

Corad miró a Gwendal y éste le devolvió la mirada con un asentimiento imperceptible. Luego, continuaron comiendo en silencio.

O_O_O_O_O_O_O_O_O_O

No faltaba mucho para llegar. Miró a ambos lados del pasillo y con paso rápido avanzó hacia la habitación mencionada. Observó por última vez la servilleta que tenía en manos y, doblándola, la metió a su bolsillo.

Tocó la puerta y, como era de esperar, nadie respondió. La abrió sin perder más tiempo y suspiró aliviado al ver al mayor de sus hermanos sentado en su escritorio.

– Demoraste – dijo Gwendal terminando de escribir algo en un papel. Conrad se le acercó y, tomando una silla, se sentó también.

– ¿Me dirás que pasa? – preguntó con una expresión seria, regresándole la servilleta donde el mayor había escrito el lugar de encuentro para hablar. Gwendal suspiró y se levantó, había terminado la carta.

– Sí – afirmó. Se paseó junto a la ventana que estaba tras suyo y volvió s suspirar – Aquella mujer... la esposa de Serge Von Even... quiero que la investiguen – anunció extendiéndole el papel.

– Necesito que me digas qué sabes, hermano. Sabes que no puedo ir donde "Él" sin un motivo razonable, es peligroso –

– Esa mujer... no, esta familia.... necesito que la investiguen – Conrad cogió el papel y lo metió al bolsillo.

– Serge se ha mostrado muy colaborador con nosotros, incluso se ofreció ayer a llevar los nuevos acuerdos propuestos por el maou. Salió en la madrugada y solo hay medio día de distancia – dijo el castaño – Debería estar de regreso pronto –

– Por ello creo que la mujer nos miente. Ella dijo que eran una familia bastante unida así que no sería extraño que Serge se detuviese en sus territorios para hablar con su esposa e hijo, recuerda que ya lleva días aquí. Incluso no ha mandado ni un solo mensaje para su familia –

– Sin embargo... Von Even aún ha vuelto... Y su mujer ha venido a buscarlo... –

– Hay dos grandes posibilidades – anunció Gwendal – La primera, Serge Von Even nunca llegó a los territorios norteños; o la segunda, La familia Von Even nos ha estado engañando –

El castaño se giró, dispuesto a salir de la habitación, pero una última pregunta daba vueltas en su mente.

– ¿Conoces lo peligroso que es para nosotros entrar en ese territorio? – preguntó.

– Soy conciente, puede que no salgamos vivos –

– Éste hombre, al que quieres que le dé el mensaje, es un errante sin hogar. Me tomará tiempo encontrarlo. Será mejor pedir la ayuda de Gosak, él lo hallará con mayor rapidez –

– Nada es seguro Conrad, ni siquiera sabemos si realmente nuestras especulaciones son ciertas. Te lo dije antes, lo repetiré ahora; sé precavido y aún no informemos nada a nadie. Esto quedará entre Gosak, tú y yo –

Conrad asintió y se despidió. Tenía que actuar pronto, por el bien de su rey.

Notas finales del capítulo._

Espero que les haya gustado a todos (as). No sé si la historia aún permanece confusa, qué les parece? Es fácil de seguir? xD los sucesos se mezclan unos con otros y se irá descubriendo la verdad detrás de las acciones.

Lamento haber puesto a un Wolf tan melancólico y ausente, lo lamento realmente pero ya verán que tiene más protagonismo del que parece. Lo necesito por ahora pensativo y, sobretodo, calmado. Por Gwendal y Conrad, ya ven que no confían tanto en su maou enclenque y se guardan todo.

Por los Von Even, mis disculpas a los que odian que se metan personajes nuevos, pero me son necesarios por que no conozco la historia completa.

Trataré de actualizar rápido, promesa! xD Me gustaría que comentaran conmigo si no entienden algo o quieren alguna cosa especial. Para los que sospechan de qué va el fic... me gustaría que me lo dijeran xD.

Bueno, adiós! XD Ya terminé de escribir "Of premonitions and dreams" para los que lo leen y solo tendrá 12 capítulos, con un final bastante cómico.

Nos vemos!

Suika-chan