Capítulo 1: Gana por mí.

(POV: SHIRYU).


Entré a una habitación marrón, a mí y a Geist nos había separado en diferentes habitaciones, para que nos podamos despedir de las personas que fueran a vernos. Era pequeña la habitación; había una mesita de madera y tres sillas. Afuera de las habitaciones estaban guardianes que se aseguraban de que los tributos no escaparan, y también contaban los tres minutos que eran ofrecidos para que nos despidiéramos de las personas que iban a vernos.

Me senté en una de las sillas y a los pocos segundos la puerta de la habitación se abrió, dejando ver la imagen de mi maestro que entraba toda prisa. Me puse de pie de inmediato así uniéndonos en un abrazo, yo escondí mi cabeza en su hombro.

Tenía una ganas de llorar, quería irme, no quería jugar, pero tampoco quería que jugase Kiki, ni nadie más... ¡Odio esos malditos juegos!

No me resistí más... Lloré en el hombro de mi maestro, mientras sentía como una de sus manos acariciaba mi cabeza, susurrando cosas inteligibles. Tenía una gran mezcla de emociones; Ira, miedo, felicidad por que Kiki se había salvado de jugar eran las más notables.

Después de estar así por algunos segundos, no sé cuántos, luego nos separamos, y él me agarro el rostro sutilmente con sus manos, me miraba los ojos, diciéndome:

—Se fuerte. No te rindas, no te entrené para rendirte. Da lo mejor de ti, muchacho.

Solo asentí con la cabeza. Él me volvió a abrazar y me susurró algo al oído »Gana por mí«.

Al separarse de mí, me agarró por mis hombro y sacó algo de su bolsillo que tenía en su chaqueta; de ahí saco un broche de dragón. Hermoso. El dragón era de oro, parecía que estaba rodeando una gema de color verde, una esmeralda. Colocó el broche en el lado izquierdo de mi camiseta, me volvió a mirar, tomando de cabeza bajándola y dándome un beso en ella.

El guardián entró a la habitación, buscando a mi maestro, para decir que ya se habían acabado los minutos. El maestro me dio una última mirada con una sonrisa, eso hacía sentirme un poco mejor, para luego irse junto con el hombre.

Al salir la puerta se cerró. Me acerqué un poco a la puerta y tome el picaporte de la puerta, girándolo abrí la puerta un poco. Casi no se veía nada, sólo las espaldas de los vigilantes de la habitación, me quedé un rato más viendo, hasta que la puerta se abrió de par en par. Yo me eche hacía atrás, con un poco de temor, creía que eran los celadores, que creían que me estaba por escapar, hasta que vi a Mü, el cual venía acompañado de Kiki.

—¡Shiryu! —acto seguido el pequeño pelirrojo se aferró a mí.

Me agache un poco para estar su altura y abrazarlo, cosa que hizo que se colgará de mi cuello. Mü veía esa escena con una sonrisa melancólica, también duré así con Kiki por unos segundos, hasta que Mü le pidió que saliera de la habitación, cosa que Kiki se negó a soltarme, pero cuando Mü se lo volvió a repetir con la voz más clara, salió de inmediato después de decir adiós.

Mü se sentó en una de las sillas e hizo un ademán con las manos para que me sentase en una. Me miró a los ojos con esa sonrisita melancólica y susurró »Gracias«.

—No fue nada —respondí sin darle mucha importancia.

—No, eso fue todo. Siempre estaré agradeció, no sabes lo que haría sin Kiki; él es como un hijo para mí.

Sentí como una punzada en el corazón. ¿En verdad Mü quería tanto a Kiki? Sí es así... ¿Mi maestro también me quiere como un hijo? ¿Cómo se sentiría mi maestro Dohko al saber que moriré en cuestión de dos semanas o menos? No lo sé.

—También quiero mucho a Kiki, él es como mi hermanito menor —dije con sinceridad, agachando mi cabeza—. Por eso no me gustaría verle morir...

—Shiryu —me llamó, haciendo que la levantará— ¿Te gustaría que Kiki, tus amigos y tú maestro te vieran morir? —negué con la cabeza rápidamente— Gana esos juegos, júramelo.

—Te juro que volveré, pero no en un ataúd... —sonreí de lado— Volveré como el tributo ganador.

Mü cambió su sonrisa melancólica a una llena de brillo, parece que no le gustó la idea de que yo muriera.

Un vigilante entró para sacar a Mü, quedándome yo así solo en la habitación.

Ganaré... Tal vez no... Pero por ahora pensaré en ganar, por Kiki. Daré lo mejor de mí y si muriera... al menos que sea en el final.