Aquí llega el segundo capítulo de mi historia. Prepárate para los líos, desamores, enredos y nuevos amores de la Preparatoria de Odaiba. Las contestaciones a los reviews las pongo debajo del capítulo. Quiero dedicárselo a CherryMurder. Has hecho que me entraran muchísimas ganas de escribir esta semana
Besos
Reencuentros inesperados.
TK's Pov
¿Esa era Mimi Tachikawa? No era posible. Había dado un cambio tremendo. Su larguísimo pelo castaño completamente liso, siempre recogido en una coleta alta, ahora era rubio como el trigo, en gráciles ondas y un poco por debajo de los hombros, adornado con una diadema amarilla. Sus aniñadas facciones habían dejado paso a unos rasgos perfectos; y sus vestidos amplios y siempre rosas habían pasado a ser ropa muy ajustada, marcando ese cuerpo como si de una segunda piel se tratara. Cuando la viera mi hermano Matt se iba a caer para atrás.
Pero enseguida mi vista se desvió hacia sus amigas. Una era rubia, con el pelo largo y liso, facciones de barbie y cuerpo muy desarrollado y la otra… me dejó sin habla. Tenía el pelo marrón chocolate, muy intenso, desfilado hasta la mitad de la espalda y la raya en medio enmarcaba su cara con dos mechones a la altura de los pómulos. Sus grandes ojos de un gris azulado metalizado, se detuvieron en mí durante unos segundos, y al fijarse en que yo también estaba mirándola, se ruborizó de una forma adorable. ¿Pero en qué rayos estoy pensando?- me dije sacudiendo bruscamente la cabeza- TK, tienes novia desde hace menos de dos días.
Por fin, después de años enamorado de ella, al fin me había armado de valor suficiente para pedirle salir a Kari, la hermana de Tai, y ella me había correspondido sin dudarlo. Aunque ninguno de nuestro grupo sabía todavía que estábamos saliendo, por el carácter del hermano de Kari sobretodo y para no perder la amistad de nuestro amigo Davis, que también estaba enamorado de Hikari.
- Me parece que pronto no tendremos que preocuparnos por Davis- me dijo Kari, mientras veía con cara inescrutable como este estaba mirando embobado a Kesha.
- Sí, soy yo- respondió después de un largo silencio Mimi a nuestra pregunta.- Llegué ayer de Seatle con mis mejores amigas, para quedarnos durante un tiempo.
- ¡Mimi!- gritó Yolei, lanzándose a sus brazos- me alegro de que hayas vuelto- dijo llorando.
- Yo también, Yolei, yo también.- dijo Mimi con una enorme sonrisa.
- Esto habrá que celebrarlo- dijo Kari uniéndose al abrazo de chicas- por fin nuestra princesa amante del rosa ha vuelto.
- Es verdad,- intervino Izzy, que acababa de llegar- y yo ya sé como.- dijo con una sonrisilla traviesa.- Esta noche abren una nueva discoteca aquí, la Odaiba's High Elite. Podríamos quedar todos allí a eso de las ocho. ¿Os parece bien?
- ¡Sí! Será genial- dijimos todos a coro entre gritos de júbilo.
- Por cierto, TK- me dijo Mimi- no he visto por aquí a tu hermano. ¿Se ha cambiado de colegio?
- Que va- dije yo restándole importancia al asunto.- simplemente no le ha dado la gana de venir. A este paso acabará perdiendo la beca, pero bueno, no pienso hacer de niñera de nadie. Matt es lo suficientemente mayorcito como para cuidarse solo.
- Oye- dijo la rubia- aunque nosotras no seamos de vuestro grupo, ¿podríamos ir con vosotros a la discoteca? Es que bueno, no conocemos nada de esto y la única amiga que tenemos aquí es Mimi, y nos gustaría conocer gente y…
- ¡No lo dudéis ni por un momento!- gritaron Yolei, Sora y Kari- Vosotras ya sois como unas más de nuestra gran familia.
- Chicos, si no os importa, deberíamos ir entrando en clase- dijo Itzzy después de consultar su reloj. - Ha tocado hace ya 5 minutos, y no creo que a estas lindas señoritas les apetezca llegar tarde en su primer día de clase.- Todos lo miramos alarmados cuando dijo la hora, y salimos disparados hacia nuestras respectivas clases.
Para sorpresa de Kari, Davis, Ken y sobretodo mía, Kesha iba con nosotros a clase. Cada uno entró y se sentó en el sitio que más le gustaba, ya que sería el que tendríamos durante todo el año. Kari se sentó a mi lado en la tercera fila, Ken y Davis juntos detrás nuestro. Kesha se acercó muy segura a la mesa del profesor y, después de hablar un par de minutos con él, ambos se levantaron.
- Bienvenidos un año más a la prestigiosa Preparatoria de Odaiba. Soy el profesor Jules Stevenson y si queremos llevarnos bien este año, debemos empezar cambiando un par de cosas. La primera de ellas es que no sé quién os dado permiso para sentaros de esa manera. Al final del aula he colgado en el tablón la distribución de la clase. Así que levantaros a mirarla y colocaros en el sitio correspondiente.
Me acerqué rápidamente y, para sorpresa mía, me había tocado sentarme con Kesha, a Davis con Kari y a Ken con una chica pelirroja de grandes gafas verdes.
- La segunda es que la próxima vez que entre al aula y os vea hablar, saldré de clase y vendré con unas hojas de examen. Y la tercera es que dejéis que vuestra nueva compañera se presente adecuadamente.- Kesha se sonrojó tras el comentario del profesor.
- Bueno, - empezó con su peculiar acento- me llamo Kesha Kanbara. Tengo 15 años y os supongo que unos cuantos os habréis empezado a preguntar por mi peculiar acento. La razón de este no es otra de que nací en Newport Beach, en Orange Country, California. Y con eso creo que está todo dicho, profesor.
- De acuerdo, siéntate al lado de Takeru- Aghhhh como odiaba que me llamaran así. Kesha se sentó a mi lado, y después de una sincera sonrisa amistosa, se dispuso a atender en clase. Sacó un bonito cuaderno rosa y un bolígrafo morado con dibujos y empezó a tomar nota con una caligrafía redondeada, desigual. Estuvo así las dos clases siguientes, hasta que la sirena del colegio anunció el recreo de media hora. Kari se acercó rápidamente a nuestra mesa.
- ¿Te vienes con nosotros? Seguro que tus amigas vendrán también, Mimi y Yolei eran prácticamente inseparables cuando esta vivía aquí, en Odaiba- le dijo Kari modo de q
- De acuerdo- dijo con una sonrisa indescifrable, aunque yo pude ver durante unos segundos la incomodidad provocada por las palabras de Kari. Lo más probable es que se hubiera sentido un tanto excluida con ese comentario.
- Ven vamos- dije yo cogiéndola de su mano y arrastrándola por el pasillo haciendo que la gente se quedara mirándonos con extrañeza y cierto toque de diversión. Cuando llegamos a nuestro árbol de siempre, los demás ya estaban allí, y al fijarme en la mirada de Kari al ver nuestras manos unidas, me sonrojé y me separé de ella bruscamente, como si su simple toque me estuviera quemando. Pude distinguir en sus ojos sorpresa y decepción y no sabía por qué, eso me llenó de angustia.
Vi como se acercaba a Mimi y Megan y las abrazaba, diciéndoles lo mucho que las había echado de menos esa mañana. El recreo pasó rápido, entre risas y anécdotas. Cuando tocó la sirena, Davis cogió a Kesh de la mano y empezó a susurrarle algo en el oído, a lo que ella rió encantada y afirmó con la cabeza.
Me pasé el resto de la mañana intentando saber qué le podía haber dicho Davis, hasta que al final se me ocurrió hacerlo mediante pequeñas notas.
"¿qué te ha dicho Davis antes que te ha hecho tanta gracia?"- le pregunté.
"¿Ahora sí que te intereso?"-me respondió esquiva.
"Siento lo de antes, es que me ha dado un poco de vergüenza el que los demás nos estuvieran mirando"- respondí algo apenado.
"¿Seguro qué el que Kari nos estuviera mirando tratando de asesinarnos a ambos con la mirada no ha tenido nada que ver?"
"Seguro- mentiroso, me dije a mí mismo- claro que no, ¿Kari celosa?"
"Pues te aseguro que lo parecía. Creo que le gustas."
"Tonterías, somos solo amigos, nada más"-dije volviendo a mentir. No sé por qué, no quería que Kesh se enterara de lo mío con Kari.
"Me ha dicho que vive muy cerca nuestro y que está dispuesto a venir a buscar a una señorita tan guapa como yo y a acompañarla hasta allí para evitar disgustos".- dijo dando por finalizada la conversación y volviendo a centrar su vista en la pizarra.
Sentí que mis puños se cerraban fuertemente ante su respuesta.
Kesha's Pov
Llegamos a casa sobre las cuatro, después de habernos detenido a comer en un restaurante italiano, ya que ninguna de las tres tenía idea de cocinar, aunque yo me había propuesto a hacerlo los sábados por la mañana, utilizando el libro de recetas de la Nanny, mi vieja doncella en casa.
Todas nos cambiamos y nos pusimos unos mini shorts, unas deportivas de K swiss Surf&Sand de colores y unos tops que dejaban nuestros vientres planos a la vista. Bajamos a la calle y nos dirigimos hacia un gimnasio que tenía buena pinta y que habíamos visto a la vista. No había nada mejor para dejarnos de buen humor, ya que el deporte era nuestra forma de expulsar los problemas, los enfados, el mal humor…
Estuvimos hora y media allí, haciendo un poco de todo, como pesas, bicicleta, cinta de correr… Después de comprarnos un refresco energético en la misma cafetería del gimnasio, volvimos a casa y cada una se metió en su cuarto para arreglarse.
Yo empecé a llenar la bañera de agua caliente y sales aromáticas de cereza y me sumergí en ella por completo. Después de un cuarto de hora de baño, hidraté mi piel dejándola sedosa y recogí mi cabello en una toalla para que no mojara el cuarto. Después de arroparme con un enorme albornoz color hueso, me acerqué al tocador y me senté, mirando mi imagen en el espejo. Me pinté las uñas de magenta, casi rojo, tanto las de las manos como las de los pies, con mucho cuidado de no salirme. Miré mi rostro. Mi cara, como siempre estaba perfecta, libre de desperfectos, por lo que decidí prescindir de base. Delineé mis ojos con negro y alargué más mis pestañas con un poco de rímel, dejando mis ojos bien remarcados. Me di un suave rubor terracota casi rosa, una sombra plateada y un gloss rojo, dando mi maquillaje por finalizado. Me ondulé el pelo, y lo recogí en una coleta alta, con la raya a un lado, dejando que los mechones más cortos enmarcaran suavemente mi cara.
Me puse un vestido amarillo canario de raso, muy entallado palabra de honor, dejando mis hombros al desnudo, ajustado a la cintura por un lazo y que terminaba ajustado al medio muslo. A juego me puse unos tacones negros de charol de 11 cm con algo de plataforma, una pulsera blanca con brillantes, una gargantilla sencilla, unos pendientes colgantes a juego y un bolso de mano amarillo.
Cuando terminé ya eran las ocho y apenas estaba saliendo de la habitación cuando llegó Davis. Llevaba su pelo despeinado, como siempre pero sin sus gafas tan famosas, traje negro de corte moderno, con una camisa blanca y una corbata granate para acentuar el castaño pelirrojo de su pelo. Unos mocasines negros complementaban el conjunto. La verdad es que estaba muy guapo y más cuando se ruborizó al verme y sus ojos como rubíes brillaron de emoción.
- ¿Nos vamos?- le pregunté ansiosa por llegar ya a la discoteca.
- Por mi parte sí, pero ¿sabrán tus amigas llegar hasta allí solas?
- Por supuesto, irán en limusina- dije como si fuera obvio, haciendo que esbozara una sonrisa nerviosa.
- Nosotros no vamos a tener tanto glamour, iremos en un taxi.- me dijo levemente avergonzado.
- No pasa nada, no soy de esas a las que le da un infarto por mancharse las manos- le dije como una sonrisa, haciendo que por fin respirara tranquilo.
El camino en taxi se me pasó rápidamente, sobretodo porque Davis no paraba de hacerme reír. El coche nos dejó justo en la puerta.
- Davis, pero no se os ha ocurrido que como solo tenemos 15 años solo nos dejarán entrar la light?
- Jajajaja, por eso no te preocupes, ya decía yo que se me olvidaba darte algo- dijo entregándome un DNI falso con mi foto y una rosa blanca preciosa.
- Muchas gracias- dije emocionada por el detalle. En agradecimiento, le di un beso en la mejilla que hizo que se volviera a ruborizar, y que fue visto por Kari y TK que llegaban justo en ese momento. Kari llevaba un vestido fucsia sencillo, palabra de honor con pequeños tirantes, que caía ligero hasta la rodilla. Llevaba unas manoletinas rosas a juego con unos pequeños lazos, unos guantes blancos y el pelo echado hacia atrás con unas horquillas. Su maquillaje era demasiado exagerado para mi gusto, con los ojos demasiado negros con un leve rosa por encima y los labios fucsias. Iba muy ilusionada arrastrando con ella a TK, que al verme se quedó deslumbrado, al igual que él a mí. Llevaba un traje todo blanco viejo, a excepción de las solapas que tenían el borde remarcado por una gruesa raya negra. Su camisa era blanca y tenía los tres primeros botones desabrochados, dejando ver el inicio de unos fuertes abdominales y tenía unas gafas de sol enganchadas en la camisa. Al cuello llevaba un pañuelo azul marino con lunares blancos y mocasines azules. Llevaba la raya a un lado y el peo peinado hacia atrás.
- Kari, estás muy guapa.- dijo emocionado Davis. Kari y él se empezaron a alejar y entraron juntos a la discoteca, dejándonos a TK y a mí mirándonos como unos idiotas parados delante de la puerta de la discoteca.
- Creo que deberíamos entrar.- dije yo nada más salir de mi aturdimiento.
- Sí, creo que tienes razón.- Me dijo levemente sonrojado. - ¿Me permites?- dijo ofreciéndome su brazo, que yo acepté encantada.- Por cierto- me susurró al oído haciendo que un escalofrío me recorriera- estás deslumbrante.
- Tú no te quedas atrás.- solté yo automáticamente, haciéndolo reír.- Por cierto- dije yo cambiando de tema- va a venir tu hermano Matt? Porque todavía no le conozco.
- Sí, de hecho creo que ha llegado ya- me dijo señalando a un guapísimo rubio charlando aburrido con Tai en la barra. Debía de tener dos años más que TK por lo menos.
- Es muy guapo- dije después de mirarlo durante unos segundos.
- ¿Te gusta?- me dijo mirándome fijamente a los ojos, intentando descifrarlos.
- No.- dije desviando la cara sonrojada ante la intensidad de su mirada.- no me gusta, se nota que es el típico chico rebelde, solitario… a mí me gustan más los chicos divertidos, elegantes… ya me entiendes- dije al darme cuenta de que había empezado a describirle a él.
- TK, vamos a bailar- nos interrumpió kari, llevándose a TK al fondo de la pista de baile y dejándome ahí parada.
Mimi's Pov
Pufff… Kesh ya se había ido con Davis y yo todavía aquí, recién bañada. Después de bañarme me había pintado las uñas de blanco. Quería ir lo más natural posible, a juego con el vestido que me pondría, así que solamente me di un suave rubor rosa, delineé mis ojos, ricé mis pestañas y les di más volumen con un poco de rímel, me di una leve sombra blanca y plateada y le di un toque más de color a mi rostro cubriendo mis labios con un gloss rosa palo. Dejé mi pelo cayendo en suaves ondas rubias y lo adorné con una diadema blanca con una rosa del mismo color en el lado derecho.
Estaba en eso cuando llamaron a la puerta. Salí con el cuerpo cubierto por un suave y esponjoso albornoz azul turquesa y abrí la puerta, encontrándome con Sora y Joe al otro lado. Sora llevaba un sencillo vestido rojo a las rodillas, entallado y con una rosa dorada en el lado derecho de su escote. Su pelo estaba rizado, cayendo hasta la barbilla y su maquillaje consistía en sombra dorada, mucho eyeliner, rubor rojo y los labios del mismo color. A juego con el vestido llevaba unos pequeños tacones dorados. Joe estaba mucho más guapo de lo que recordaba. Su pelo azul ahora estaba corto, peinado en una pequeña cresta. Su rostro aniñado había dado lugar a unas facciones masculinas de hombre de negocios y su cuerpo estaba bien formado, ya que bajo su traje azul marino se distinguían unos brazos y unas piernas fuertes.
Sus maravillosos ojos azules como una tormenta, estaban destacados por unas gafas cuadradas de montura negra, haciéndolo más atractivo.
Pero eso no fue lo que me sorprendió, sino el ver sus manos entrelazadas.
- Mimi, tenemos algo que contarte- me dijeron ambos a la vez- y veníamos a que nos dieras tu consejo, además de para acompañarte al baile.
- Sobre eso… Es que iba a ir con Megan, ya que ella no conoce Japón.
- No pasa nada, podemos ir los cuatro juntos.
- Bueno haber, contadme de qué se trata, haber si yo puedo encontrar una buena solución.
- Verás, Mimi… desde el pasado abril Joe y yo salimos juntos.
- ¿En serio? ¿Desde hace tanto?- dije sorprendida.
- Sí, pero ninguno de nuestros amigos, a excepción de ti, lo sabe- me dijeron a modo de disculpa. - La primera en enamorarse fui yo, nada más irte tú de Japón, y Joe se fijó en mí durante la fiesta de cumpleaños de Tai. Después de unos cuantos meses de tonteo, al final tuvimos una maravillosa cita en la playa, en la que Joe se decidió a pedirme salir por fin.
- No sabéis lo mucho que me alegro con vosotros.- les dije con una sincera sonrisa.
- El caso es que no se lo hemos dicho a nadie, porque en ese momento no estábamos seguros de cómo se tomarían los demás que dos de los miembros del grupo estuvieran saliendo. El caso es que hace dos días TK le pidió salir a Kari, y ante el júbilo general, decidimos que nosotros también haríamos pública la noticia.
- Pues estupendo. Entonces, ¿cuál es el problema?
- Pues que ayer por la tarde Tai se me declaró.- me soltó Sora, haciendo que casi me cayera del sofá. - Y le mentí diciendo que, después de haber salido con Matt, no estaba preparada para salir con otro.
- ¿Saliste con Matt? - pregunté algo dolida. Cuando tenía once años estaba completamente enamorada de Matt Ishida, y aunque ya habían pasado años desde entonces, todavía me sorprendía ahora pensando en él.
- Sí, lo siento muchísimo Mimi, sé que el te gustaba. Pero no fue nada serio. Yo solo empecé a salir con él para intentar olvidarme de Joe y él porque quería divertirse con alguien un rato. De hecho, nuestra relación terminó porque Matt me puso los cuernos.
- Sí, - dijo Joe- pero no estamos aquí por eso. Lo que queríamos era pedirte consejo sobre cómo proceder ahora.- me dijo Joe.
- Pues yo le diría a Tai esta tarde sobre lo vuestro, a modo de confidencia, como si él fuera para vosotros el más importante de vuestros amigos, y yo me encargaré de que no lo pase mal.
- ¿Cómo?- me dijeron ellos asombrados.
- Pues gracias a Meg- dije señalando a su cuarto- he visto las chispas que saltaban cuando se han visto ella y Tai. La química y la atracción estaban en el aire. Así que intentaré que entre ellos pase algo, ya me entendéis.- les dije con una sonrisa.
- Muchas gracias, Mimi, no sabes cómo te lo agradecemos.
- No hay por qué. Esperad aquí mientras yo y Meg terminamos de arreglarnos.
Con un suspiro de resignación ante todo lo que estaba pasando, cerré la puerta de mi cuarto y me puse mi vestido de Marc Jacobs.
Era blanco y completamente ajustado a mis curvas. Era muy corto, terminaba justo debajo de mi trasero. El escote era palabra de honor, con un lazo blanco en el centro, del que salían dos tiras gruesas que se unían por detrás al vestido de nuevo, dejando la mitad de mi espalda despejada. Estaba formado por unas cuantas líneas de volantes. A juego con el vestido me puse unos zapatos de tacón de 7 cm abiertos por detrás y con un poco de plataforma de color blanco, con unos pequeños lazos plateados por delante; unas pulseras de perlas y un bolso de mano del color del vestido.
Y AQUÍ TERMINA EL SEGUNDO CAPÍTULO. Como he prometido, contesto a los reviews aquí:
- CherryMurder: muchas gracias por poner mi historia entre tus favoritas. Espero no defraudarte Me alegro de que te guste mi historia. Espero, si me lo permiten mis profes que me tienen exhausta, poder subir un capítulo por semana. Un beso
