2.- Nos vemos de nuevo
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No supo cómo había conciliado el sueño nuevamente pero cuando despertó recordó los pocos retazos de lo que extrañamente había soñado, una extraña y enigmática sonrisa apareció en su rostro.
Ahí estaba ella en el mismo lugar donde siempre se la podía encontrar, una caja de cartón lo suficientemente grande como para ocultarla con su osito de peluche y su fiel mantita, se sentía segura en la completa oscuridad y más si su madre dejaba unas cuantas galletas fuera de la caja como si alimentaran a un animalito salvaje que no debía de acercarse a los humanos, eso le gustaba, que respetaran su soledad.
Elsa se sentía tranquila en esa oscuridad sin sonido que llamaba refugio, los adultos sabían que no era normal para una niña de 8 años que actuase de esa forma pero el psicólogo infantil recomendó que la dejasen hacer lo que quisiera si mostraba avances, y si la niña se sentía segura y cómoda dentro de una caja de cartón no podían impedírselo.
-toc, toc, Elsa puedes salir un momento – llamo su madre
Pasaron unos cuantos segundos cuando de la misma base de la caja unas manitas aparecieron y levantaron la misma, una carita pálida se asomaba por debajo.
-Hija, tienes visita Anna quiere verte- le dijo un poco precavida, sabía que su hija no era una fan de la socialización pero necesitaba que Elsa se acerque a alguien y la mejor candidata era la pequeña Anna.
La carita dentro de la caja observo a su madre, no quería ruido, no quería que su utopía fuera interrumpida por una pequeña destroza juguetes, pero si ello alegraba a su madre pues…., que remedio, movió la cabeza en afirmación apenas mostrando una débil sonrisa.
Su madre lucio una gran sonrisa – Perfecto Elsa, la traigo ahora mismo- dijo saliendo de la habitación de la rubia.
Ella observo la puerta donde salió la adulta y alzando la caja por sobre su cabeza la arrojo a un lado, se quedo ahí sentada por un momento hasta que escucho los pasos de su madre junto con los pasitos de la pelirroja que venía corriendo.
-Elsita! –irrumpió en dicha habitación la menor acelerando sus pasos y arrojándose con los brazos abiertos hacia la rubia, Elsa ya se había acostumbrado a la espontaneidad de la pequeña amiga que tenia pero cada vez estaba más pesada o ella más débil – Elsita te extrañe mucho – dijo echándose a su lado mientras ella seguía sentada y la observaba.
-Bueno niñas, las dejo jueguen con cuidado- salió su madre de la habitación.
-Elsita a que jugaremos?-pregunto la menor levantándose y sentándose al igual que la mayor.
Elsa observo por toda la habitación cuando su vista se poso en sus osos de peluche y su pequeña radio entonces observo a Anna e hizo una demostración de tocar un violín invisible señalando luego los osos de peluche y la radio.
-Si, juguemos a la orquesta, me gusta la idea!
Entonces las dos se levantaron y colocaron a todos los peluches de la rubia en formación de una orquesta de música clásica, Elsa sintonizo a la estación sinfónica y se acomodo entre todos con su violín invisible mientras que Anna se dispuso a colocarse en su lugar como directora de dicha orquesta no sin antes encontrar la varita mágica de Harry Potter de Elsa y usarla como batuta.
La pelirroja siempre se acoplaba a las necesidades de Elsa, no le exigía nada más que un poco de atención para jugar y cada vez que estaban juntas Anna aprendía algo mas, se podía decir que junto a la rubia su mente crecía a pasos agigantados mientras que la pequeña rubia se había acostumbrado a la presencia de la menor, la única amiga que tenia , pero había algo que Anna ya extrañaba mucho.
Desde ya casi un año Elsa quedo totalmente muda.
A pesar de tener 5 años Anna comprendía perfectamente que su querida Elsa estaba sufriendo y por ello quería estar con ella día y noche, hacerle saber que aunque para los adultos ella sea tan delicada que hasta las miradas la romperían para ella era la persona más fuerte de todas alguien que se gano su admiración desde ya tan corta edad, tal vez desde ahí comenzó todo.
-Elsita… - dijo en mitad de la hermosa melodía de Andantino de Brian Crain.
Elsa elevo su vista hacia la pelirroja y elevo su ceja preguntando del porque de su pausa, claro que Anna lo entendía a la perfección ella podía entender hasta el mas mínimo gesto de la niña que estaba enfrente a ella, entre ellas las palabras no eran necesarias tenían una conexión muy fuerte.
-Te quiero –dijo.
La rubia solo le dedico una sonrisa.
-Y cuando sea grande me voy a casar contigo.
En ese momento si Elsa hubiera tenido un violín de verdad en sus brazos este caería al suelo irremediablemente, la cara que puso fue una que la pequeña Anna nunca olvidaría porque fue la primera vez en su corta vida que la vio totalmente desconcertada con las mejillas ardiendo en un rojo vivo, era una poesía.
-J…JA…JAMAS!- grito la rubia por primera vez, su voz rasposa por no usarla en tanto tiempo- O..OL…OLVIDALO A... A... ANNA, JAMAS ME CASARE CONTIGO!...
Los sonidos de pisadas llegaron a la habitación donde las dos niñas estaban discutiendo los planes de matrimonio según la pelirroja, las miradas de los adultos se centraron en la pequeña rubia que se agarraba la cabeza roja de la vergüenza que a pesar de su tartamudez y ronquera le gritaba a la otra que lo que proponía era irremediablemente erróneo, que las mujeres no se casan entre si y que si lo hacían pues que eran unas locas, la madre de Elsa la vio a su pequeña que a pesar de los gritos y la actitud molesta ella estaba totalmente feliz como antes como una niñita de verdad, cayó de rodillas observándola era la primera vez luego de un año de tristeza y amargura, se llevo las manos a la boca evitando así un gemido lastimero de asombro, lloro, las lagrimas eran de felicidad pura, los adultos supieron entonces que la pequeña Anna era lo que Elsa necesitaba.
-Dios te bendiga Anna – dijo en un susurro observando a las niñas que discutían y se arrojaban a los osos de peluche que conformaban la orquesta de hace un momento.
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Pero como era posible que su subconsciente haya recordado algo ya de por si olvidado para ella?, y más en un momento como este?.
"Al demonio con Anna, hasta mi madre te adora".
Observo la ventana y afuera ya amanecía, supuso que eran alrededor de las 6 de la mañana, sintió un golpeteo que provenía del otro lado de la cama y pudo divisar a su querido bebe.
-Buenos días Olaf- saludo
El pequeño animal entonces al escuchar su nombre saco su pequeña cabeza de entre los cobertores y sus largas orejas apuntaron el sitio donde se encontraba su dueña, de un salto aterrizo en el estomago de Elsa, el conejo blanco empezó entonces a lamer su rostro dando los buenos días también.
-Ey, ey, ey basta Olaf jajaja me haces cosquillas y estas muy pesado.
Como si le hubiera entendido salto al suelo ágilmente se estiro mostrando sus pequeños incisivos en un bostezo y observando por última vez a Elsa salió de la habitación.
-Olaf si vas a hacer el desayuno quiero mis pancakes con una taza de leche achocolatada -sostuvo una sonrisa mientras se levantaba de la cama y alzaba los brazos hacia arriba para estirarse, tenía que despertar de buen humor por aquel sueño, tenía que aceptarlo, había algo en la pelirroja que siempre le sacaba una sonrisa.
Se dio una buena ducha y precisamente cuando ya peinaba su cabello observándose frente al espejo se pregunto que se pondría-Tal vez algo especial- paro inmediatamente sonrojándose frente a su imagen- claro que no!, es solo Anna- lo pensó mejor- y también sus padres, maldición si tengo que ponerme algo bueno, realmente algo muy bueno….., no es que quiera impresionarlos claro que no.
"El embajador y su familia deben ser recibidos de la mejor forma Elsa, ponte aquel traje que hace que la gente voltee cuando te ven, esa que te hace ver como una women in black"
-Claro que no, déjame en paz!
-Mmmmh…, decías hija?
Brinco del susto y soltó el peine, estaba tan concentrada discutiendo con su subconsciente que no se percato cuando su madre entro en la habitación con una bandeja en las manos.
-Mama!, lo siento yo…
-No te preocupes me encantan tus monólogos- dijo ella dejando la bandeja en la mesita al lado de su cama – es raro verte despierta tan temprano en fin de semana.
-Hoy llega Anna-dijo distraídamente mientras su madre agarraba el control remoto de la televisión.
-Anna?-pregunto mientras colocaba el canal donde emitían Tom & Jerry, su serie favorita de los sábados en la mañana.
-No me digas que lo olvidaste mamá – saco la cabeza del cuarto del baño observándola incrédula mientras ella empezaba a comer su cereal de hojuelas de chocolate, no entendía para que le traía el desayuno si al final ella se lo terminaba sola.
-Un momento – dijo antes de meterse otra cucharada rebosante de cereal a la boca- Annita?, Annita Summers llega hoy cielo santo como pude olvidarlo!
"Una vez olvidaste mi cumpleaños y me olvidaste varias veces cuando íbamos de mercado"
Ella salto de la cama y salió de la habitación de su hija dejando la bandeja abandonada y el cereal remojándose en la leche al final la que tendría que terminárselo seria la rubia.
-Sep, lo olvido- dijo volviendo a su tarea con su cabello, cuando lo decidió, se haría una trenza con un pequeño flequillo y decidió ponerse el traje negro.
"Y no es para impresionar a nadie".
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Una hora después y aprovechando que las calles estaban desiertas por ser fin de semana por la mañana llegaron al aeropuerto con mucha anticipación, el vuelo llegaría a las 10, entonces se quedarían esperando una hora dentro del coche encendió la radio y coloco música suave, Elsa aprovecharía la ocasión para escribir unos cuantos informes y así podría ir a dormirse un poco más temprano en la noche, saco su laptop y empezó a escribir mientras su madre saco de su bolso "50 sombras de Grey" ya iba por terminar con la trilogía en menos de una semana esa dichosa novela le intrigo mucho, tal vez la leería luego.
Empezó por un informe que debería entregar el lunes por la mañana, una investigación de fraude cuya investigación había sido muy sencilla puesto a que Elsa tenía un don para manejar a funcionarios corruptos, la sola mención de su nombre hacía temblar a cualquiera y si a Elsa Winters la colocaban en algún caso de fraude para su investigación ya lo daban por solucionado, termino en no menos de 20 minutos sus dedos volaban por el portátil con tal agilidad que en un momento su madre despego su vista de su novela curiosa por el zumbido que provenía de las teclas y la concentración de su hija.
El segundo informe sobre narcotráfico que en la semana llevaron a la rubia a hacer un viaje fugaz de un día y medio a quien sabe que pueblito solo para toparse con que la voz había corrido y los "capos" había huido con tal desesperación que habían abandonado la rustica fabrica de drogas con todo material incluido, era de esperarse siempre que había algún soplón esperando sacar algo de provecho, redacto el informe de lo que encontraron nada fuera de lo común, ese también lo termino con detalle en materiales de mezcla y que no habían tenido éxito en atrapar por lo menos a un sospechoso, demandaría la investigación de la sección especializada en substancias químicas y drogas.
Un tercer informe se llamo toda su atención, "Armas ilegales", aun recordaba la cantidad de fusiles, pistolas, automáticas, semiautomáticas, etc. que habían llegado hasta el escritorio y alfombra de su oficina su rostro iluminado por inspeccionarlas, sostuvo cada una de ellas con guantes de goma para evitar marcarlas, descubrió que eran armas alemanas y en un momento recordó a su pelirroja que tenía esa misma ascendencia, se golpeo mentalmente, no era el momento, termino en informe con detalles inmensurables de aquellas armas como era su especialidad confirmo que el proceder de dicha fabrica necesitaba una investigación urgente, el lunes a primera hora haría firmar dichos papeles para que se inicie inmediatamente el nuevo caso, le preocupaba que empezaran a aparecer proveedores que ofrezcan productos tan peligrosos incluso para el que se atreva a usarlos temía que tras de eso se encuentre una organización internacional.
"Vaya que semanita del demonio que me ha tocado"-pensó al revisar los archivos.
Esa era una vida muy interesante para la sub-teniente Elsa, pero a pesar de lo que muchos creían hacer informes era un descanso para ella, su actividad profesional exigía mil veces más de lo que cuesta hacer un simple informe.
-Ya va siendo hora no crees hija?- dijo a su lado su madre que revisaba la hora en su teléfono y guardaba su novela.
"Gracias madre, gracias por recordarme que las semana que viene y en adelante pueden ser peores".
-Pues al parecer si – respondió guardando en la carpeta correcta, marcando el itinerario de "cosas por tener que hacer antes de caer muerta de sueño" y apagando la laptop- te parece si ya vamos entrando?.
-Vamos.
El aeropuerto estaba medio desértico, la poca afluencia de gente concentrada en su propio mundo que iban y venían.
"Nada interesante"…
Iba pensando despreocupada cuando sintió un empujón proveniente de su derecha, cuando se volteo su vista se topo con una chaqueta negra y al parecer una bufanda de color rojo vino, elevo la vista y se encontró con un preocupado rostro que la observaba.
"Un muy guapo rostro".
-Lo siento de veras!- dijo el muchacho que la había sostenido de un brazo por puro reflejo, era alto y muy fornido, llevaba un traje negro similar al suyo pero obviamente para hombre, su gabardina igualmente negra con la bufanda roja le daba un toque maduro y sofisticado, su cabello castaño contrastaba bastante con esos hermosos ojos grises.
-Yo…, ummmh…, yo estoy bien, fue…, fue mi culpa por andar sin fijarme- respondió sin apartar sus ojos del joven
-Lo dudo- elevo un periódico que descansaba en su otra mano- mira, fue culpa mía – le dedico una sonrisa.
-Está bien, te daré el beneficio de la duda – dijo antes de volver a retomar su camino buscando a su madre, cuando la diviso ya estaba por entrar a la sala de espera.
"Ni siquiera se ha dignado a voltear para ver si estoy a su lado"
-Espera! – llamo el joven
Elsa se volteo y observo al hombre que nuevamente se acerco a ella con una gran sonrisa, arrastraba una maleta a su lado.
-Discúlpame si soy directo pero tú crees en el amor a primera vista?
-ah?
-Yo bueno – se rasco la nuca un poco avergonzado- no me había pasado antes, pero en verdad eres muy hermosa.
En ese punto la rubia se sonrojo, si, el hombre era directo.
-Por favor no te asustes, no pienses que soy un galancete que esparce piropos por ahí, pero en verdad me eh impactado con tu presencia, podrías darme solamente tu nombre?.
-Mi nombre?- pregunto sin pensar
-Solo eso y desapareceré de tu vista, no quiero que me malinterpretes.
-Emmmh, Elsa, mi nombre es Elsa.
-Elsa – repitió embelesado mostrando una sexy sonrisa.
-B.. Bu..., bueno me tengo que ir, adiós- se alejo inmediatamente
-Hasta que el destino quiera encontrarnos de nuevo Elsa- dijo en voz alta que la rubia pudo oír y por poco se cae de la impresión.
"SI claro, vete al infierno Adonis".
Cuando llego a la sala de espera su madre ya se había instalado cómodamente, ella se acerco y se desparramo a su lado, su corazón aun latía de las zancadas que dio en la huida.
-Intercambiaron números?- pregunto su madre
-Qué?
-Que si intercambiaste números con el guapo que claramente babeaba por ti.
"Con que si había volteado a verla y no se digno a rescatarla"
-Solo pregunto por mi nombre y ya.
-Y te alejaste corriendo o me equivoco?
"Tu no eres mi madre acaso?, Dios no me amas?"
-A qué hora llega el bendito avión? –cambio drásticamente el tema, estaba harta de esas conversaciones sobre su incompetencia para ligar.
-Acaba de aterrizar supongo que están con los preparativos para desembarcar – respondió paciente- no comas ansias hija pronto veras a Anna.
Esto era lo último que Elsa se esperaba, ella no se sentía impaciente por ver a la pelirroja , solo quería acabar con esta espera para regresar a su monótona vida , encerrarse en su trabajo con sus informes, deseaba olvidar que tenía en frente al mundo real porque lo odiaba, pero si eso era lo que quería ¿porque se sentía tan impaciente por ver a la muchacha?.
"Supongo que ya terminaron las largas horas conectada al facebook, eliminare mi cuenta porque ya no me sirve de nada".
Se abrieron las puertas de salida y empezaron a aparecer montones de gente, unos se encontraban con la gente que estaban igualmente a ellas esperando y otras pasaron de largo arrastrando sus maletas, se podía ver a muchos turistas emocionados observando todo a su alrededor y de repente…..
"Waoh"
Una joven pelirroja salía por la puerta, vestía un pantalón verde excesivamente corto mostrando sus largas y espectaculares piernas con unas sandalias, una blusa blanca de mangas cortas con un corazón despintado en medio, joyas rusticas de madera y semillas colgaban de su cuello y brazos, cargaba una mochila azul muy grande y en su otro brazo una manta doblada de color rosa pálido y en su rostro cargaba unas gafas de sol cafés que ocultaban sus ojos.
-Annita?! – grito emocionada su madre- eres tu Annita mi niña?
La pelirroja desvió su vista directamente hacia ellas y se acerco a toda prisa, esquivo a Elsa mordazmente y abrazo a la mujer mayor.
"Que rayos!"
-Señora Winters como la extrañe, como ah estado?- dijo aun con su cabeza en el hombro de su madre, cuando se separaron la mujer observo a la pelirroja, estaba impresionada.
-Anna Summers estas espectacular, mírate nada mas, cuanto creciste? – la obligo a dar una vuelta para ella.
-Jajajaja, solo un poco, creo que ya voy por el metro ochenta, pero usted esta tan preciosa como la recuerdo señora Winters- le dedico una mirada dulce.
"Hola?, carajo me volví invisible"
-Y tus padres mi niña?
Volteo hacia la puerta y precisamente sus padres salían.
-Ahí los tiene si me disculpa le quito a Elsa.
-Es toda tuya – dijo
La rubia noto como la agarraban de la mano y antes de poder decir nada la separaban de su madre y esta gritaba emocionada al encontrarse con sus dos mejores amigos, hubieron abrazos y besos por doquier, los adultos estaban más que emocionados que no dijeron nada cuando vieron desaparecer a sus hijas respectivamente por una de las esquinas del aeropuerto.
No dijo nada, estaba muda contemplando la espalda de la pelirroja mientras la arrastraba a quien sabe dónde.
"Dios, si que ha crecido tanto, en las fotografías no se notaba , se abra bronceado?"
Cuando se dio cuenta fue arrastrada hacia los baños del aeropuerto, metida a empujones a un cubículo la vio cerrar con seguro luego dándose la vuelta para ser rodeada por sus brazos, su cuerpo muy cerca al suyo, su aliento acariciando sus labios y sus ojos, sus hermosos ojos verde azulados y lo próximo que recordó fue que la impresión la desbordo tanto que cayó sentada en la tapa de la taza con Anna encima de ella sentándose en su regazo.
Todo eso mientras sus labios eran devorados por la caliente boca de Anna y ella sin poder comprenderlo aun hasta el día de hoy correspondió con hambre a aquel beso.
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