Se estaba vistiendo, frente al espejo, acomodando ese cabello rebelde que había "Heredado" de su padre, su padre adoptivo, pero que de corazón era la persona que más quería en todo el mundo. Aquel que le había enseñado todo lo que sabía, y todo por lo que ahora era un gran Químico Ingeniero ahora.

Se abrió la puerta por detrás una hermosa rubia de ojos azules, entraba cerrando por detrás y riendo hacia él, para luego acercarse y abrazarlo por la espalda, recargándose en su hombro con cuidado y mirando directo al espejo. El con una tierna sonrisa le tomo de las manos entrelazando con cuidad los dedos.

– Dicen que el novio no puede ver al otro novio, es de mala suerte. Pero sí la mejor amiga, ¿No?

– Claro que sí Alice. – Se reía un poco para dejar salir un pequeño suspiro y recargar su cabeza en la de ella. – De verdad… Yo hubiera…

– Shh… Dylan. –Cerraba los ojos, mordiéndose el labio inferior. – No digas nada, o me volverás a hacer llorar y tendré que huir nuevamente como hace años.

– Bueno, pero a final de cuentas regresaste el año siguiente. – Dejó salir una risa.

–Sí ya, Gracias a mí, ahora tú y John tienen una gran relación.

– No digas eso…

– Oh vamos… Si no hubiera sido por el despecho tu…

– Alice, Por favor. No digas eso. En serio, lo que tuvimos… Significó mucho para mí.

– Oh Dylan, siempre… Tan mentiroso. – Se reía y en la pequeña radio que acompañaba al joven que tan nervioso por la boda estaba, la había encendido para poder apaciguar todo. – Jajá mira… Nothing in my way... ¿Recuerdas?

– ¿Cómo olvidarlo?

Y sin querer ambos se sumergieron en ese pequeño recuerdo.

Había pasado un año desde que él le había roto el corazón a ella, y simplemente se había negado a volver a viajar de Estados Unidos a Inglaterra, más por "causas del destino" a la escuela de Arte donde había aspirado, había sido la primera en reconocer que tenía talento y que la enviarían de intercambio, exactamente a Londres.

No pasó mucho tiempo antes de que se volvieran a encontrar, sin embargo, en esos momentos Dylan ya estaba formalmente con John, y en momentos que ella los veía juntos, simplemente se iba de allí. Así fuera la biblioteca, los restaurantes, o hasta el Cine. Simplemente no podía verlo, le dolía.

De pequeña la había "Salvado" ayudando a que su padre, Gregory House, junto a Sherlock Holmes ayudaran a que se curara de una enfermedad que le estaba provocando la muerte. Tanto ella como su papá James Wilson, les estaban enteramente agradecidos.

Pero en esas semanas de estar juntos ella había formado un gran vínculo con el niño, y sin querer, se había enamorado. Un amor inocente, de esos platónicos que sin querer al final terminan doliendo hasta el alma cuando son no correspondidos.

Una noche, mientras estaba cenando con un amigo en uno de los restaurantes cerca del Big Ben, ya que le encantaba la vista que había allí. Simplemente vio a lo lejos como Dylan y John se habían peleado, se gritaban en la calle, o más bien, Dylan le estaba gritando a John, y este sin decir más le había dado la espalda y se había retirado de allí.

Sin pensarlo dos veces, se levantó sin decir nada a su pobre amigo y caminó, rápido. Caminó con miedo. Caminó con el corazón acelerado y se acercó a él.

– Dyl… Dylan… – Y entonces el levantó la cabeza, Estaba llorando. Ella lo sabía, habían terminado y no de una buena manera. Entonces, la abrazó.

Escuchaba un "Lo siento, Lo siento tanto. Te extrañé… Oh Alice, en verdad, lo lamento". Cada palabra le dolía hasta el alma, todo le taladreaba con cada sentido, pero simplemente se había limitado a sonreír, a animarlo. Era su mejor amigo después de todo, y a pesar de todo, no quería que el estuviera como ella hacía un año. Llorando cada noche al recordar lo que pudo ser.

5 meses pasaron del rompimiento y ella lo acompañaba de su Universidad que no estaba lejos de la propia, hasta su casa, pasando a comer. Pronto comenzaron a tener lo que no habían pensado, o parte de ella, jamás pasaría.

Entonces una noche, viendo una recopilación de "Walking Dead" Simplemente él la besó. No supo cómo reaccionar, al principio estaba asustada, después fue relajando sus músculos, y al final, terminó correspondiendo.

Ya tenían meses saliendo, casi ya cumplían el año, cuando de pronto John había comenzado a buscar a Dylan de nuevo.

Una vez más, Dylan no sabía que hacer. Todo el tiempo que había pasado con Alice, no había tenido los problemas que con John, pero con Alice, no podía divertirse como lo hacía con John.

Eran diferentes personas y diferentes sentimientos.

Ella entró a la habitación una noche, cuando habían decidido mudarse juntos al apartamento que ella tenía en Londres mientras su estancia fuese en la universidad.

– ¿Dylan? –Lo encontró recostado en la cama boca abajo, sabía de lo que se trataba. Suspiró con temor, pero lo amaba, y eso no cambiaría jamás. – Eres mi mejor amigo, tonto… – Se sentó a su lado, poniéndole la mano en la espalda. – Dylan… Te amo.

Se volteó para verla, con los ojos bien abiertos, sin saber como reaccionar. Eso jamás se lo habían dicho en toda la relación, en verdad, el no sabía como reaccionar.

– Y-Yo.. Ah…

– Idiota, no te estoy diciendo esto para que me respondas. – Soltaba una risa, que por dentro, no sabía que era en verdad. Risa de tristeza o risa de ironía. – Te estoy diciendo esto, para que te pongas la ropa y te vayas con John.

– ¿Q-Que?...

– En verdad, Te amo, Dylan. Pero, no voy a tenerte, simplemente para yo amarte y tu amar a otro. – Pasó lentamente su mano por el cabello del chico, este cerró los ojos y suspiró. Le gustaba cuando esas suaves manos, de la mujer más hermosa del mundo, le tocaban así.

– Alice… –Le tomo la mano y la acercó a su cuerpo para poder quedar encima de ella, besando sus labios. Esta solo cerró los ojos dejándose llevar. Pero segundos después regreso a la realidad. No podía dejarlo hacer eso. No podía, esto la destruiría mas.

– N-No.. Dylan… Espera…

– ¿Qué?... Por que? – Dijo en tono de berrinche un poco.

– Vete…

– P-Pero…

– Vete.

– Alice…

– Si no te vas, te llevo yo.

Y simplemente se quitó encima de ella, la miró unos segundos más. De verdad era hermosa. Le acarició el rostro y se fue a cambiar, saliendo de allí a toda prisa.

Al llegar a la casa de John, bueno… Se reconciliaron como jamás se habían reconciliado, descargando lo que no habían descargado hacia casi un año. Gritos, Enojo, Tristeza y al ultimo amor incondicional.

Toc, toc, toc.

La puerta sonó y los sacó de sus pensamientos.

– ¿Dyly? – Se asomó el moreno, su padre, que ya ni tan moreno pues más canas plateadas adornaban su cabeza. La rubia soltó con cuidado al chico y le sonrió a Holmes. – Oh, aquí estabas, tu padre esta histérico buscándote.

– Oh, lo siento, gracias por avisarme señor Holmes. – Volteó a ver una vez mas a ese ser que siempre amaría incondicionalmente y le besó la mejilla, mirándolo con ternura y autentico amor. – Mucha suerte, Dyl. – Se reia y salía de allí.

– ¿Fue así de difícil padre?

– Ni te imaginas hijo. – Le sonrió u poco y asintió. – Ya es hora.

La banda comenzó a sonar, cuando todos se reunían en el patio de la mansión de Mycroft, pues todo ya estaba arreglado allí. Flores, música y demás. Su prometido ya estaba esperando en el altar, en todas las sillas había invitados, desde amigos del orfanato, de la escuela, universidad y en primera fila su familia, miraba allí a sus padres, y a su hermana a quién más quería en todo el mundo, ella simplemente lo miraba emocionada de la mano con la rubia que había sido también uno de sus amores, al final, Alice había encontrado el amor en alguien más, alguien que se lo podía dar.

Firmaron los papeles de matrimonio, mirándose uno al otro, sonriendo como nunca y dando ese beso que sellaría el pacto de amor eterno que se tenían.

Aplausos por doquier y una gran fiesta después de la ceremonia.

La noche de bodas fue sencillamente hermosa. Tenían una reservación en uno de los mejores hoteles que había podido encontrar. Velas por doquier y muchas rosas alrededor. El pelirrojo lo sentó lentamente en la cama mientras se iba retirando la playera blanca y echándola al piso.

Comenzaron los besos, las caricias y entonces, así, consumaron su amor, en la habitación de amor. Dando así fin al mejor día de su vida. Aquel día donde unía su vida a su mejor amigo de toda la vida.