Después de traer mi boca de regreso a mi cara envié tres cartas. A Madame Hooch con una dramática descripción de lo decepcionado que estaba al descubrir que Flint espiaba mis prácticas de una descarada manera. Por supuesto no tenia pruebas pero ella no tenia que saberlo, tenía que ganarme su confianza para que pusiera a ese enfermo fuera de mis asuntos. Envié otra a Roger para que me apoyara enviándole él una carta a Hooch también. Por ultimo, una carta a mis padres. Quiero una escoba como la de Harry.
Me dirigía hacia el gran comedor cuando tuve la mala fortuna de encontrarme con la odiosa cara del "niño chispita". Cedric Diggory en un domingo le hace mal a todo el mundo. Iba acompañado como de costumbre con su sequito de admiradoras y mientras sonreía me dijo algo acerca de "¿Qué tal tu día?" pero como tenía asuntos más importantes de los que ocuparme sólo respondí "Ay" seguido de grititos por parte de las chicas que iban con él. Al menos en mi cabeza, gritaron por mí.
Me senté lo más lejos de Percy que pude pero aún así no acabé mi desayuno pronto. No tenía nada que hacer, que mejor que pasar el tiempo aquí, comiendo.
Estaba ahí, sentado escuchando la soledad de mi cerebro cuando Alicia y Katie se acercaron hasta donde yo estaba. Por alguna extraña razón sonreían y bueno, eso no me hacía sentir exactamente bien. ¿Me perdonaron o buscan venganza?
-Gracias, tengo que decir que son muy buenas con la varita…
-Al parecer ya estas mejor-dijo Alicia, pero su tono no me puso mas tranquilo.
-Mejor, sí…-ahora se miraban con complicidad, lo que me hizo preguntar-¿Mejor para qué?
-Mira Oliver- empezó Katie -sabemos que en esa cabeza hay mucho quidditch…
-Claro que no- protesté, tenían que saber que hay más que escobas aquí…sólo que no sé que es.
-En fin, desde hoy vas a controlarte en las prácticas. No más gritos,
-No más ridículos discursos de por qué eres TÚ el capitán,
-No más demostraciones de tu "macho" interior,
-jajajaja, el cual no eres, que mala eres Alicia…jajaja,
-Y menos prácticas con solo nosotras pasándonos la quaffle,
-O te irá mal, tómalo con calma capitán- después de esta intervención se levantaron y se fueron sonriendo.
Bueno estaba perdonado, y aunque ellas no lo supieran, ya no iba a ponerme tan tirano, así que no lograron nada "¡¿Oyeron?!...¡nada!" ups. Me levanté y salí de ahí porque me estaban empezando a señalar y reírse de mí. De nuevo.
Camine más revitalizado de no tener que ir yo a buscarlas, el perdón llegó a mi sin complicaciones; ahora sólo quedaba en mi lista de pendientes…amm…matar a Flint y creo que Angelina y Fred pueden estar juntos por un tiempo mientras tanto no quiero volver a encontraaa…DEMONIOS.
Esta vez no era tan terrible lo que veía, de hecho, me dio risa.
-¿Roger? Es que no pudiste pensar en alguien mejor- en ese momento se separaron pero la voz que oí no era de Fred, era del verdadero capitán de Ravenclaw, y al parecer mi comentario fue mal entendido.
-Ya leí tu carta Wood, ya le envié una Hooch pero ahora lo menos que quiero es que estés criticando a mi novia, largo-y me dio una de esas miradas que se supone que dan miedo pero que terminan siendo una cara de "por favor vete". Así que tuve compasión por él y me fui. Quien lo diría, Roger tiene novia.
Subí a mi habitación y estaba decidido a pensar en nuevas tácticas de quidditch ahora que estaba más seguro que Flint tendría su merecido. Digo esta es mi última oportunidad. Empecé a garabatear en mi bitácora una táctica de distracción. "Angelina después de no recibir la quaffle volaría hacia Katie por la derecha mientras Fred y George pretenderían protegerla y yo le daría la quaffle a Alicia que estaría esperando y terminaría por anotar desde la izquierda…" ha ha ha…perfecto…estúpido.
De momento me sentí un poco fracasado. Teníamos el mejor equipo de quidditch, de eso no me cabia duda pero por alguna u otra razón, no podíamos poner nuestro nombre en la copa. Me asomé por la ventana y montones de chicas y chicos corrían por aquí y por allá disfrutando de uno de los pocos días con sol. Como es que yo, Oliver Wood no podía hacer lo mismo, es decir, ¿qué me detiene aquí? Hoy saldré.
Con nueva energía salté de mi cama y empecé a bajar las escaleras. Distraerme un rato me hará bien. Pero al parecer el destino no quiere que me divierta porque en ese momento una lechuza me alcanzó a golpear en la nuca. Ya no voy a volver a dejar esa ventana abierta. Tomé la carta que llevaba en su pico y leí con una sonrisa en la cara el nombre del remitente. Xiomara Hooch. Oh sí, al fin tendré mi venganza. De seguro Hooch va a poner a Flint a limpiar los vestidores, porque en serio están sucios. Abrí la carta con una sonrisa en la cara que se desvaneció pronto al leer sólo un renglón que saltó a mi vista. "Discutiremos este sombrío asunto con una reunión en el campo de quidditch precisamente. Espero la asistencia de todos ustedes." Todosera lo que no me hacía feliz.
Las ganas de salir a estirar los pies me levantaron de nuevo de mi estado de pereza. Estuve un buen rato vagando por los campos de Hogwarts deseando tener algo más que hacer. Un momento, sí tengo algo que hacer. Giré a ver el reloj que esta en el castillo, demonios eran casi las cinco y la reunión de Hooch empezaba a las…!cinco!. Quería correr pero mis pies ya estaban cansados y además no había ido a comer nada así que estaba un poco débil. De repente mis pies se atoraron y rodé. Así es. No quisiera tener que admitirlo pero, rodé.
Hice un esfuerzo por dejar de hacerlo pero entre más lo intentaba al parecer giraba con más fuerza y desistí. Entonces comprendí que no era efecto de la "inercia", era alguna clase de magia oscura utilizada por Hooch, porque en ese momento empecé a flotar. Era como si me estuviesen jalando de enfrente de la sudadera. Mis pies no tenían voluntad de detenerme y alejarse de ahí, ni yo. Estaba cansado así que disfruté del viaje hasta el campo de quidditch.
-Oliver, no creí que tuviese que arrastrarte aquí. Pensé que sería Flint el que se resistiría a venir -claro, debería estar aún en la enfermería lamentando haberse metido conmigo y mis cazadoras -pero mira que esta vez llegó antes que tú- Hooch se veía con cara de no desear estar ahí escuchando como de costumbre, las porquerías que Marcus hacía. Así que me dispuse a cooperar y salir de ahí lo más pronto posible, odiaba tener que verle la cara. A él y a Roger y a…
-¿Diggory? Tú no eres capitán. ¿Qué hace el aquí?-el "niño chispita" me puso su sonrisa de hijo de dentista y agregó.
-Desde hoy, el capitán de Hufflepuff como ya le comenté a Madame Hooch -otra de sus sonrisitas- soy yo. El anterior capitán, que hasta ahora me había mantenido como reserva de su buscador, renunció, y decidió apropiado ofrecerme para sustituirlo y hacerme capitán, Madame Hooch ya aprobó todo, Oliver.
-Como sea. Madame Hooch, como ya se enteró en mi carta, el presente capitán de Slytherin ha estado saboteando…
-No he estado haciendo tal cosa, ¿Qué es sabotear? -el inculto hablando.
-Espiando, robando mis tácticas, ¡entrometiéndote en mis prácticas!, ¿quieres que continúe? Flint -lo miré como se mira a una asquerosa sabandija pero fue Madame Hooch quien se levantó, y con las manos en el aire nos dijo.
-Muy bien, siempre es lo mismo, ustedes dos simplemente no aprenden a llevarse bien, así que ¿saben que haré? Los voy a castigar.
-¿A ambos? -estaba anonadado por esas palabras.
-Sí Wood, estoy harta de sus incesantes quejas. Perdón Davies y Diggory, ustedes dos pueden retirarse -y los muy obedientes se levantaron y se fueron.
-Suerte amigo -susurró Roger al pasar, pero no se quedó y se fue platicando con Diggory.
-Profesora, no creo que sea necesario castigarme a mí, es Flint el del comportamiento ina…
-Basta Wood, cuando dije ambos, es ambos. Guarda silencio y escucha lo que tendrán que hacer…
-"no los vestidores, no los vestidores"- susurraba por lo bajo.
-Van a…
-"no los vestidores, no los vestidores…"
-Tienen que…
-"no los vestidores, no los vestidores…"
-Buena idea Wood, limpiarán los vestidores -y sonrió.
-¡NOOOOO!-alce mis brazos al cielo y grité como sólo Angelina, la reina del drama, me ha enseñado a hacer.
-Basta Wood, no quiero escuchar más de tus quejas, empiezan mañana a las…cinco.
-Pero profesora, tengo detención con el profesor Snape a esa misma hora.
-Es cierto, que estúpido eres, oí que prendiste los calabozos…
-Cállate Flint, hablaré con el profesor Snape, Oliver, te enviaré una lechuza cuando resolvamos tu asunto. Mientras tanto ustedes dos váyanse porque ya no puedo verlos.
Esto era lo último. La presión de aquel mundo afuera de Hogwarts era inquietante, y ahora que nada se resolviera con Flint, simplemente nublaba mis planes de ganar esa copa. Caminé deprimido por mi mala suerte cuando escuché a Marcus gritarme.
-Estas perdiendo el toque Wood, eso de creer que iría tras Angelina, bueno, es una buena suposición, considerando que creo que es la única que sabe jugar en tu equipo, pero qué pésima táctica…-¡¿qué estaba escuchando?!
-¿De qué estas hablando Flint? -giré y vi su fea cara acercándose.
-Hablo de que antes al menos valía la pena saber que planeabas pero creo que ya no - ¿era esto una confesión? Donde esta Madame Hooch cuando se le necesita.
-¿Cómo sabes lo que planeo cara de rata?
-Calma basura, no hay que empezar a insultarnos, me cuesta el doble de trabajo burlarme de ti y contarte mis estrategias -por supuesto no hay suficiente espacio en su…no, no puedo llamarlo cerebro.
-Así que si has estado espiándome, ¿Cómo demonios maldito?
-Pues…tengo esta…pluma
-¿Pluma? No te andes de listo y dime de una vez por todas, la razón por la que mi puño va estar grabado en tu cara.
-Es cierto, no es muy listo de mi parte decirte, quien sabe, tal vez tus tácticas empiecen a mejorar y no es necesario estropearlo -esta vez no lo iba a dejar ir, primera vez que tengo pruebas y Hooch no está, grandioso.
-¿A dónde crees que vas? -y mientras Flint creía que iba a dejarlo marcharse sin antes recibir algo de mi de los vestidores salió…Madame Hooch. Gracias Merlín.
-¿Así que todo este tiempo, Oliver tiene razón? -no puedo creer que nunca me haya creído, en fin, al menos escuchaba esta vez. El cuello de Flint se puso tieso y empezó a sudar como el cerdo que es. Al fin giró la cabeza para encontrarse con una muy enojada Hooch y mi puño en su cara. Nadie se pone entre Oliver Wood y SU copa de quidditch.
-¡BASTA OLIVER! Vete de aquí antes de que te ponga el castigo encima otra vez -Salí ahí sintiéndome realizado.
No sé como llegué hasta el castillo pero después de darme un banquete me fui a mi habitación dispuesto a destruir mi pluma y esa infernal bitácora. No tengo ni idea de cómo Flint descifraba mis tácticas pero si tenía que ver con una pluma mejor me deshacía de la que usaba para escribir mis ideas en primer lugar.
Empecé a subir las escaleras hacia el dormitorio de los niños. Escuchando, la alegría de los de primero al descubrir lo que "libertad lejos de la familia" era, los malos chistes de los de segundo, los chismes de los de tercero, los dramas de los de cuarto, que decir de los dramas de los de quinto, los presionados de sexto y por fin, mi habitación. Mis compañeros durmiendo y Don Percy alardeando como buen prefecto en los pasillos. Me puse el pijama y me recosté. Quiero esa copa, y una vida emocionante, pensé. Más de lo de hoy no me haría mal. Y entre mis aspiraciones al "éxito y la popularidad", me dormí.
