¡Hola a todos!

Un nuevo capítulo se une. Espero que les guste, a mí al menos me gustó.

Quiero agradecer a todos los que han agregado a favoritos y follow.

Lugrintson: ¡Hola! me alegro que te esté gustando la historia, voy a tratar de actualizar seguido ;) Decía que era mi primer Romione, porque en efecto lo es, lo hice hace mucho más tiempo que "Amándote con mis 4 sentidos" y lo publiqué en Potterfics :D Saludos y gracias por el Review.

Buenooo sin más por el momento, les dejo el capítulo para el cual me inspiré en la canción "Valentine's day" de Linkin Park

Capítulo 2

Valentine´s day

Tres meses antes…

Hermione se encontraba en su habitación terminando de darle los últimos arreglos a su necio cabello, nunca podría aplacarlo, o al menos eso era lo que pensaba, había tratado demasiadas veces como para creer lograrlo algún día.

-¿Lista para irnos?- preguntó su padre cuando la chica bajó al comedor

La chica asintió mientras se acercaba a la cocina para tomar un vaso con leche y una manzana.

-¿Sólo comerás eso?- cuestionó Jane, su madre, al ver lo que la chica se disponía a comer –Debes comer más- determinó

-Pero ya no tengo tiempo- la chica dio una mordida a su manzana –Vámonos papá, se nos hará tarde.

-Mañana espero que te levantes más temprano para que te dé tiempo de un desayuno decente- gritó su madre antes de que la castaña cerrara la puerta.

-Te ves muy linda hoy, hija- alagó Hugo, el padre de la chica, del cual había heredado sus ojos marrones.

-Gracias papá- respondió Hermione un poco sonrojada –Pero no es para tanto.

-Supongo que para ustedes los jóvenes es un día especial- comentó el señor Granger con una traviesa sonrisa.

-¡Papá!- reprendió su hija aún más sonrojada. Ese día sí había una razón por la cual estaba un poquito más arreglada que otros días, era el día más romántico del año y tenía la vaga esperanza de que al fin, después de tanto tiempo, ese día sirviera de algo, quería con todo su ser y su corazón que Ron se le declarara o algo parecido, que al fin le dijera que la quería como ella lo quería a él. Por alguna razón sentía que su vida cambiaría ese día. Hermione no se equivocaba, sólo que su vida no cambiaría como ella lo había pensado.

Hermione bajó del auto para entrar al colegio Hogwarts a tomar sus típicas clases del día. Desde que salió se dio cuenta que era San Valentín, había globos rojos y rosas, de formas de corazones o con frases románticas impresas en ellos; había flores, tarjetas y demás detalles que pudieran existir ese día. Sonrió para sus adentros, siendo sinceros, a ella no le gustaba mucho ese día, siempre lo había considerado pura mercadotecnia y cursilería, pero su corazón latiendo fuerte con su mente imaginando que sería un excelente día, la mantenían feliz.

Entró al salón de clases y se sentó en su lugar asignado, tal vez tenía casi un mes que había comenzado el segundo semestre en la preparatoria, pero había elegido su lugar y nadie podría moverla de ahí. Un rato más tarde llegó Ron haciendo que el corazón de la castaña comenzara a acelerarse.

-Hola- saludó el pelirrojo

-Hola- respondió Hermione con una sonrisita nerviosa

-Vaya lío que hay allá afuera, todos esos vendedores obstruyen el paso- comentó sentándose frente a su amiga, como lo había hecho desde el inicio del semestre.

-Sí, es un lío. Todo lo de este día es un lío, sin mencionar que todo está carísimo- continuó platicando la chica.

-No me digas que ya intentaste comprar algo- Ron la miró con una sonrisa de lado

-No, claro que no- respondió Hermione de inmediato sintiendo que se sonrojaba al ver su sonrisa –Es sólo que eso pasa todos los años.

-Ah, ya. Sí, siempre es así.

-Hola- saludó Luna Lovegood, una chica de largo cabello rubio y grandes ojos azules, en cuanto entró al salón.

-Hola- respondieron Ron y Hermione al mismo tiempo.

-Tengo sueño- comentó cuando se sentó, ella siempre había sido amiga de ellos desde que la habían conocido en la secundaria -¿Creen que venga el profesor?

-Espero que no- respondió Ron de inmediato.

-Yo sí. No me dormí tan tarde haciendo su tarea como para que no venga- dijo Hermione

-Eres una ñoña- le dijo el ojiazul haciendo que ella se sintiera avergonzada.

Un rato más tarde llegó Neville y el profesor, así que la clase dio inicio como todos los días. El grupo de los chicos se encontraba dividido en dos secciones para algunas de las clases, por lo que en la otra sección se encontraban Harry Potter, un chico de cabello negro azabache, unos impresionantes ojos verdes que había heredado de su madre y que usaba unos lentes redondos; y Lavender Brown, una chica rubia con largos rizos y ojos azules; los cuales eran amigos de Hermione, Neville, Ron y Luna. Harry había sido amigo de Ron y Hermione desde que estaban en la primaria; Luna y Neville, se habían hecho sus amigos al entrar a la secundaria; y Lavender era su amiga desde el último bimestre de la secundaria. Todos llevaban una excelente amistad, charlaban y se divertían en lo que más podían.

Por la tarde, Ron platicaba con Hermione mientras caminaban hacia el salón de la última clase del día al lado de Luna y Neville

-… y si ves por allá, él está a punto de declararse- explicaba el pelirrojo a una interesada Hermione.

-Pero ¿cómo puedes saber eso? No creo que puedas saberlo con tan sólo mirarlos- contestaba la chica. Ron argumentaba saber cada parte de la vida de los demás en ese día con tan sólo mirarlos

-Claro que se puede, todo el mundo es muy obvio este día- contestó el chico con orgullo.

-Yo no lo creo.

-Hermione- dijo Ron deteniéndola en el camino y poniéndose frente a ella –Todo el mundo se declara este día, todo el mundo dice lo que siente porque de alguna manera este día les da el valor de hablar- continuó mirándola a los ojos –Quizá sea una buena idea que tú hicieras lo mismo.

El pulso de la chica se aceleró de inmediato ¿Qué era eso? ¿Acaso era una manera de decirle que quería saber si le diría que sí? se preguntó de inmediato Oh vamos, Hermione. Sabes que le dirías que sí de inmediato y sin necesidad de aclararlo se dijo.

-No lo sé, quizá sea una buena idea- puso su mejor sonrisa y continuaron caminando.

Hermione se sentía ilusionada, por un momento después de mirarlo, sus sueños parecía que se volverían realidad. Quizá al fin podría estar con él, quizá al fin Ron podría ser algo más que su amigo. A pesar de que aún no había ocurrido nada ese día, el haber dormido una noche antes pensando que algo pasaría le hacía sentirse mejor, guardaba demasiadas esperanzas de que él se confesara.

Cuando llegaron al salón de clases, pudo ver a Harry muy sonriente (una noche antes le había dicho que se confesaría con Ginny), lo saludó y le envió una pícara mirada, él sonrió sonrojado y negó con la cabeza murmurando "Aún no"; saludó a Lavender con un beso y un abrazo como todos los días solía hacerlo. Comenzó a platicar con todos sus amigos, Ron se había quedado atrás y aún no llegaba.

El pelirrojo apareció un rato después, saludó a sus amigos. Hermione notó que tenía una rosa escondida en la espalda, una enorme sonrisa apareció en su rostro al pensar que esa rosa sería para ella. Un segundo más tarde el chico se acercó a Lavender y después de susurrarle algo al oído se la llevó a un pasillo cercano. La castaña no les quitó la vista de encima ni un segundo. Los chicos platicaron muy de cerca por un par de minutos, entonces Ron se acercó a Lavender y la besó. Hermione sintió cómo algo se rompía dentro de ella, como si su mundo se hubiera derrumbado de un momento a otro. Él no sentía nada por ella, eso estaba claro. La sonrisa de Hermione se esfumó para no regresar en mucho tiempo.

-¡Hermione! ¿A dónde vas?- gritó Luna cuando vio que su amiga se alejaba rápidamente de ellos –Hermione, ¿me estás escuchando?

La castaña detuvo el paso, se quitó las lágrimas que habían logrado salir y dio la vuelta con una mini-sonrisa fingida.

-Nada, sólo recordé que necesitaba ir a…- pensó en decir biblioteca, hasta que recordó que habían ido antes de ir a clase –a la tienda.

-¿Te acompaño?

-No, necesito estar sola- Luna comprendió al instante lo que pasaba y decidió darle espacio a su amiga.

Hermione caminó sin rumbo alguno por un rato, no quería llorar, pero las lágrimas caían sin remedio. Que torpe había sido al creer que Ron sentía algo por ella y más torpe por creer que algo pasaría entre ellos. Miró a su alrededor a todas las parejas que eran felices ese día, se sintió sola por un momento y concluyó que si antes no le gustaba San Valentín, con lo que acababa de pasar definitivamente odiaría ese día con todo su ser.