Y aqui esta la segunda parte de esta cosa, increíblemente actualizado en menos de un mes. Me siento orgullosa de mi misma por eso.
La ultima parte la pasare la próxima semana, así que por ahora les dejo con esto.
Largas horas después, a los hermanos les tocaría despertar en una habitación que mas una lugar de descanso era una celda.
El menor abre sus ojos a medias, viendo pura oscuridad a su alrededor. Siente como si la cabeza le diera vueltas y al intentar levantarse termina por caer en el suelo.
- ¿Thor...?
- Estoy aquí, hermano - Se escucha la voz de Thor, quien le busca a tientas. - ¿Estas bien? ¿No te han hecho daño? ¡Porque si lo han hecho descubrirán mi ira!
- Tu tienes tu ira, pero ellos tienen sus armas. - Le responde con calma, al escuchar a su hermano le hace creer que están a salvo. Por ahora.
- Tienes que ser optimista, Loki. Siempre salimos de las cosas malas, ¿No? Solo confía en mi, hermano mio y estaremos bien - Alcanzó su brazo, estaba postrado en una cama aun dolorido, pero extrañamente el dolor cedía rápidamente.
Loki tomo su mano y se levanta tras darle un breve apretón.
- Estas herido, hermano. Deja me encargo yo de esto. - Se separo y busco a tientas la pared, después la siguió hasta dar con lo que cree que es la puerta.
- Loki, no. ¡No te dejaré ir sólo en esto! - Como es de esperarse, Thor hace amago de levantarse e ir tras su hermanito.
- Saldremos de aquí, y tu no te vas a quedar atrás. Pero por ahora, quédate quieto. - Puso las manos sobre la puerta y recito un pequeño encantamiento para abrir la puerta.
La magia de Loki despunta para la grandeza y la puerta de aquella celda improvisada cedió a su poder. Parecía que saldrían bien de ahí, si Loki jugaba bien su magia. Pero no. Desafortunadamente, los problemas de los hijos de Odín no estaban por acabarse.
Tras la puerta, aquellos que les habían encerrado estaban de pie frente a ellos. Llevaban unas especies de armas como nunca se han visto en Asgard, algo parecido a lo que hoy en día son los rifles, pero mucho mas avanzados. Aquellos sujetos vestían armaduras de un metal viejo y oscuro, pegados al cuerpo.
Los hermanos no lo sabían, pero estaban en una nave de traficantes de esclavos. Esas pocas horas de inconsciencia habían bastando para que fueran llevados a años luz de su precioso Asgard.
- Por estos nos darán hasta mil talentos - Dijo uno de los captores, antes de darle una patada a Loki para apartarlo de la puerta. Esa dolorosa patada hace que el joven asgardiano retroceda, doblado de dolor.
En un futuro será un excelente guerrero, tanto como es hechicero, pero por ahora es solo un niño.
Ambos jóvenes fueron arrastrados de la celda justo con varias docenas de criaturas venidas de muchas galaxias. Procuran encadenar a Loki de cuello, muñecas y tobillos; repitieron el proceso con Thor, al cual obligaron a levantarse, ignorando su dolor.
Thor, siendo un príncipe toda su vida no soportó esa escena y mucho menos el daño que habían causado a su hermano. Como era de esperarse, se rebeló contra sus captores lo cual le ganó descubrir que las cadenas que los ataban estaban electrificadas.
Por supuesto Thor aun conoce su propio poder sobre la tormenta así que no la pasó bien con el ataque.
Loki también luchó momentáneamente contra sus cadenas. ¡Es un príncipe y un dios! ¿Que clase de bastardos se atreven a tratar a los hijos de Odín de esa manera? No solo eso, si no que mezclarlos con esas otras criaturas, a quienes el menor considera inferiores.
Loki no es tan inocente como parece.
- ¡¿Saben acaso quienes somos?! - Exclama Loki, buscando como zafarse a él y a su hermano de esta situación.
- Tu unos ochocientos talentos o mas si tu cuerpo no ha sido mancillado. - Respondió uno de sus captores. - Y este de aquí, - señaló a Thor con su arma. - 500 si resiste los trabajos en las minas de las lunas de Karg.
- ¡Si le tocan un sólo cabello a mi hermano...! - Thor estaba hincado en el suelo, mas eso no evitaría que lastime a quien intente hacerle algo a Loki.
- Aquí nadie toca la mercancía, aunque - El traficante tomó a Loki de la barbilla con rudeza. - Perder 300 talentos bien valdría la pena.
Loki le escupe en la cara a su captor y agita la cabeza con fuerza hasta soltarse de paso darle una buena mordida en la mano. Y Thor, quien al ver como tratan a su hermano, se lanzó como una fiera contra el sujeto.
- Somos Loki y Thor, hijos de Odín, ¡Dioses de Asgard! ¡?Con que derecho se atreven a tratarnos como animales?!
- ¿Dioses, has dicho? - Pregunta una voz grave y potente que viene desde afuera. - Dioses para algunos, pero aquí no son más que mi mercancía.
El hombre que entró medía dos metros, su piel era gris como roca y sus músculos intimidantes. Se acercó al par de dioses y tomó a Thor como si fuera un muñeco de trapo, para golpearlo con brutalidad y arrojarlo al suelo; puso su enorme pie sobre el tórax de rubio y presionó hasta escucharse como se tronaban algunas costillas.
- ¿Tan fácilmente se quiebran los dioses? - Se dirige hacia Loki, con un tono altanero.
Thor no se quejó y su orgullo herido se mostró en su magullado rostro.
La impotencia es algo que loa dioses no experimentan seguido, y cuando lo hacen, es un sentimiento terrible. Loki sentía no solo eso, si no que también intimidado por aquel monstruo.
- Hablan como la realeza, pero aquí no significa nada. Así que dime pequeño. ¿Tu y tu hermano el valiente realmente son dioses? ¡¿Alguien aquí los ve como dioses?!
Nadie respondió
Loki le haría pagar por tratarlos así; pero mas que nada, le haría pagar por atreverse a lastimar a Thor.
- ¿Nadie? - El gran sujeto quitó su pie de encima de Thor y se acercó a Loki. - Aquí los dioses no existen, pequeño. - Luego gritó a sus hombres, con esa terrible voz comandante. - Véndanlos por el precio mas alto, no aceptaré menos de 2000 y tienen prohibido venderlos a la misma persona.
El hombre de piel gris se alejó dejando aterrorizados a todos.
Loki jura que matará a ese sujeto. Algún día, después de que el par saliera de ahí. Pero por ahora, es jalado junto con su hermano a aquel horrible lugar, en donde puede entender a la perfección la situación.
El planeta donde se encuentran se llama Karg. Es un lugar desértico, cuyo cielo permanece la mayor parte del tiempo con un tono magenta.
Están frente a un mercado, donde miles de criaturas van y vienen; diversas tarimas se extienden frente a ellos donde los comerciantes venden a sus presas.
El poder innato que tienen les permite entender todo lo que se dice en ese mercado. Pueden escuchar desde hombres rematando precios, hasta otros preguntando por mujeres o niños que puedan llevar a burdeles.
¿Que clase de mente enferma hace negocios como esos?
Es horrible y decadente, lo peor en muchas galaxias y definitivamente es algo que Thor y Loki nunca antes han visto.
El mayor de los hermanos Odinson camina torpemente, muerde sus labios tratando de contener futilmente las lagrimas. Apenas es un poco mayor que Loki y casi son unos niños.
- En cuanto puedas huye, Loki. - Busca la mano de su hermano para sostenerla.
- No te dejare atrás, Thor. - Le responde con un susurro, agarrándole la mano con un leve apretón. - No dejare que nadie más te toque.
Pero no había de que preocuparse, ¿Cierto? Alguien en Asgard se daría cuenta de la falta de sus príncipes. Seguro Heimdall vería en donde están, y en cuanto la noticia se corriera; ese maldito esclavista aprendería a no meterse con los hijos del Padre de Todo. Serían salvados y su padre castigaría la insolencia de ese monstruo. Volverían a casa y serían regañados, seguro hasta les mantendrían separados; pero por la noche, Thor entraría por la ventana a la habitación de Loki y se metería a su cama tan solo para abrazarle y asegurar que esté bien.
- Pero yo puedo tocarte, ¿Verdad hermano? - Esta vez Thor duda de la propia inocencia de sus palabras. ¿Se enfadaría Loki si besaba esos labios? Tendría que sacarlo de ahí para averiguarlo, sería una hazaña tan grande que su hermano no le negaría un beso. Sería su salvador, un héroe.
- Ya lo estas haciendo, ¿No es así? Tienes mi mano agarrada y yo la tuya. - Loki se quedo en silencio unos segundos, analizando las palabras de su hermano con algo de confusión.
Pobre Loki, si tan solo supiera las ideas que pasan por la mente de su hermano; quien sabe cual seria su reacción.
Thor sonrió. Su mente ya estaba muy lejos, pensando en besar a Loki bajo la sombra de los bosques de Asgard o en los jardines del palacio.
Tuvo que volver a la realidad cuando el desfile se acabo y los subieron a una tarima. La gente, caras tan distintas y curiosas que los observaban, empezaron a ofrecer por sus vidas
Ahora era su turno de ser vendidos como ganado. Sea lo que sea que llegase a pasar, Loki no tenia planes de abandonar a su hermano, sin importar cuanto intentaran separarlos.
- Estaremos bien, hermano. - Le susurra discretamente, aunque mas bien lo dice para convencerse a si mismo.
- Sabes que te amo, hermano mío. Te amo más allá de cualquier cosa y te prometo que te llevaré a casa pase lo que pase. - Respondió el rubio. - Siempre has sido mas listo que yo, se que si te doy tiempo se te ocurrirá algo y eso voy a hacer.
Loki siempre tiene un plan, eso es un hecho. Y de que lo tiene, lo tiene... El problema es que dicho plan aun no se le ha cruzado la mente.
- Thor, no hagas nada estúpido. Preferiría que los dos llegáramos en una sola pieza.
Thor soltó la mano de su hermano antes de decir:
- No voy a morir hermano, porque apenas lleguemos a Asgard planeo besar a alguien.
Esperen- ¿Qué cosa? ¿No estará hablando de él, cierto? Seguro debe de ser alguna doncella, quizás esa odiosa de Sif. Claro, debe de ser eso.
El punto fuerte de Thor y débil al mismo tiempo, es el montón de aire caliente que tiene en la cabeza. Los problemas se le resbalan fácilmente pero no piensa en las consecuencias de sus actos, como de lo que iba a hacer como de besar a Loki, ni se le ocurría que apenas Odín los viera le iba a dar un infarto; luego reviviría solo para encerrar a Loki en la torre mas alta y casar a Thor con la primer doncella que se topara.
Mientras Thor iba hacia esa gente al lado de Loki, el esclavista jugaba con las llaves de sus esposas, seguro de que no escaparían; después de todo no son mas que niños, ¿Qué podrían hacer esos dos?
El menor de los Odinson vio de reojo al esclavista y las llaves. Tomó una vez mas las manos de su hermano y le susurro con enorme discreción.
- Creo que puedo liberarte. En cuanto lo haga, quítale las llaves ese sujeto para que pueda abrir mis grilletes. - Dicho eso, Loki se puso a recitar el mismo encantamiento que utilizó con la puerta, aplicándolo ahora sobre las cadenas que atan a su hermano. Depende de su fuerza y confía en su habilidad como guerrero
El acierto de Loki fue grande pues liberó a Thor de sus ataduras. Estaba impresionado, aunque procuró ser discreto hasta el momento adecuado en que se giró hacia el esclavista; con las manos liberadas le dirigió un puñetazo y le arrojó de la tarima, no sin antes arrebatarle las llaves y lanzárselas a Loki
Loki sonrió triunfal y espero el momento adecuado. Atrapo las llaves y se libero de sus cadenas, solo para golpear con fuerza con estas a quien se le acercara para tratar de someterlo.
Los esclavistas con temor de perder a sus valiosos productos no tardaron en intentar someterles, pero incluso siendo Loki más pequeño no les iba a resultar fácil.
- ¡Vámonos de aquí, Loki! - Thor le grita desde abajo de la tarima.
Loki salta sobre el esclavista derribado y corre detrás de Thor. Hace otro hechizo, uno sencillo como para levantar el polvo del suelo, creando una cortina para cubrirse. Aquellos atisbos de la magia de Loki solo eran el principio de lo que Frigga había pronosticado como la grandeza que le esperaba a su pequeño hijo.
El polvo los cubrió y Thor tomo la mano de su hermano para correr tanto como lo permitiera su adolorido cuerpo. Empuja a quien se les pusiera enfrente, aunque no estaba seguro de hacia donde estaban yendo.
Y si que les seguían; pero ahí donde los hermanos siempre se amaría el caos. Su huída había inspirado a algunos que se habían levantado contra sus captores. Las cosas habían quedado muy agitadas, aunque eso no evitaba que no les persiguieran.
Para suerte de los asgardianos, llegaron al puerto donde naves de todo tipo esperaban.
- Hermano, ¡mira allá! - Grita Loki, apresurando el paso, dirigiéndose hacia las naves. - Podremos salir de aquí. ¡No tendrán que venir a buscarnos y regresaremos a casa sin problemas!
- ¡Y no se darán cuenta que salimos! - Por supuesto todavía faltaba que ignoraran el estado físico de Thor - ¿Loki que nave tomaremos?
- Tomemos la que este mas cerca y menos llena.
Thor jala al menor a la nave mas pequeña que encuentra. Es tan grande como un auto compacto, al entrar se encontrarían con un panel de control como nunca antes habían visto. Thor, en una muestra de ingenio, empieza a golpear todos los botones para hacerla funcionar.
- Thor, espera, ¡No puedes solucionar todo a golpes! - A veces su hermano puede ser todo un bruto, pero gracias a esa brutalidad suya, han salido con vida.
- ¡Claro que si puedo! - Entre tanto golpe le deja sus buenas marcas a la nave.
De alguna manera la nave logro encender y alejarlos de ahí. Estan a salvo. Por ahora.
- Eso fue por suerte.
- No es cierto, fue mi habilidad. - Thor le sonríe con total y descarado coqueteo, mientras se acercaba a él - ¿Nadie te lastimó verdad hermano? - Pregunta con preocupación, pasando una mano por el rostro de Loki.
- Pudiste haber roto la maquina. - Loki bufa y se cruza de brazos, mirándole con el ceño fruncido por la testarudez de su hermano mayor. - Yo me encuentro bien... - Agregó poco después, suavizando su tono de voz. - Pero por ahora mantén la vista enfrente, no quiero que choquemos por tu culpa.
- Necesitaré algo para la buena suerte. - Y ese algo seria un beso.
Thor acerca rápido sus labios a los de Loki. Pero el destino es cruel y la nave ese estremece tras haber sido disparada por alguna de las naves que les persiguen. Lo cual provoca que en lugar de su primer beso, le de un cabezazo a Loki
- ¡Nos están disparando!
- ¡Ya a me di cuenta!
La nave se sacude con cada golpe, los príncipes asgardianos estaban rodeados y apunto de morir.
No hay escapatoria.
¿Quien diría que los príncipes de Asgard morirían ahí, lejos de su hogar sin haber ni siquiera entrado a la madurez y a las gloriosas batallas de su gente?
Loki, aterrado, se aferra a su hermano en un fuerte abrazo.
Pero la luz que de pronto les rodea. ¿Acaso estaban muertos ya, en camino al Valhalla?
Su momento no había llegado. Aquella luz no era el Valhalla, si no el Bifrost que los llevaba de vuelta a Asgard.
- ¡Loki lo siento! Jamás quise que te pasara nada, ¡¿podrás perdonarme?! - Tan asustado como su pequeño hermano lo abraza de la misma manera, esta al borde del llanto.
Si Thor estaba al borde del llanto, Loki ya era prácticamente una cascada. Mantiene su rostro oculto contra el pecho de su hermano, aun sin soltarle ni querer hacerlo.
Poco después se da cuenta de que no se están moviendo mas, pero aun así se rehusa a separarse de su hermano mayor.
Pero el final nunca llega, y los hermanos han aparecido frente a Heimdall, los Tres Guerreros y sus padres.
Frigga, quien había pasado casi dos días sin sus niños se siente tan conmovida al verlos en ese estado, además su corazón desborda de alegría, a diferencia de Odín, quien esta mas furioso de lo normal.
Thor, después de unos minutos ha dejado de llorar para mirar a sus alrededores.
- Loki... ¿Crees que mamá y papá hayan muerto?
Odin se cruza de brazos al escucharlo, ¡Vaya ocurrencias de Thor!
Loki deja de llorar y alza la mirada, mirando extrañado a su hermano.
- ¿Que cosas dices? Ellos no se pueden morir. - Y se da cuenta de que están de vuelta en Asgard. Se separa enseguida de su hermano, limpiando su carita húmeda.
- ¡Entonces estamos de vuelta!
- ¿Vaya ocurrencia, muchacho, estamos bastante vivos! - Dice Volstagg, muy divertido mientras Frigga corre a abrazar y besar la carita de Loki.
- ¿Hijos mios donde se han metido? ¡¿Thor que te han hecho?! - Frigga no espera respuesta y enseguida jala a Thor para abrazarlo.
Loki también se aferra de Frigga. ¿Cuanto tiempo habían pasado afuera de casa? No estaba seguro. Y siendo honestos, a Loki no le importa eso. Lo importante es que estaban en casa y el abrazando a su madre.
- Han preocupado a su madre, han salido de Asgard sin permiso, robando los caballos de Brunilda y han puesto en peligro sus vidas. - Odín se soba la cien, se acerca a su familia con esa autoridad que tiene. - ¿Tienen algo que decir para que suavice la severidad de su castigo?
- Esposo mio, hablaras de castigo mañana. Hoy seré yo quien se hará cargo de ellos.
- Ha sido mi idea, no castigues a Loki, padre - Thor se aparta de su madre un poco.
Odin ya no dice nada solo se da la vuelta, saliendo de ahí.
Loki estaba seguro que habría un castigo. Odin no es alguien que perdone con facilidad. Pero como Frigga dijo, eso seria más tarde. Por el momento, Loki se mantenía cerca de su madre.
- Las lecciones de magia sirvieron, pude hacer que saliéramos de ahí, Thor y yo escapamos bien.
- Si madre, Loki es genial. ¡Usó sus poderes para abrir una puerta, mis esposas y nos ayudó a escapar!
¿Esposas? Por todo lo bueno en el universo, que habían estado haciendo esos dos?
Prefería no saberlo
- ¿Eso quiere decir que te esforzaras mucho mas en tus lecciones, Loki?
- Lo prometo, madre. Ya lo veras! Sere tan buen hechicero como tu algún día! - El efecto del susto poco a poco se fue disipando, mientras el par caminaba junto a Frigga. - ¡Tu también estuviste grandioso! Madre, lo hubieras visto como golpeo a ese guardia, ¡Fue todo un guerrero!
- Solo no se metan en tantos problemas o matarán a su pobre padre de preocupación. - Comentó con humor; sin embargo era cierto, Odín simplemente ocultaba su angustia.
- No lo volveremos a hacer madre, jamas meteré a Loki en problemas – Respondió Thor y volvió a tomar la mano de Loki para caminar a su lado de vuelta al palacio.
¡Como le hubiera gustado a Frigga creer aquello!
