Capítulo 2. El lector de mangas shojo
Desde siempre, Kisa siempre se sintió atraído por los hombres. Más aún, por los altos y guapos. Y ese chico que trabajaba en la librería donde compraba sus mangas poseía todas las características físicas que lo enloquecían por completo.
A diferencia de Hiroki, Kisa nunca se enamoró de verdad. Recordó haber tenido novios en la secundaria, pero sus relaciones duraban menos de un mes. Y cada vez que escuchaba a sus compañeros de clase quejarse de sus relaciones amorosas, estaba seguro de que las relaciones estables no eran para él.
De la secundaria pasó a la universidad. Ahí alquiló una pieza y, durante los fines de semana, iba a un bar a encontrarse con algún desconocido que le brindara una noche de afecto. El problema fue que uno de ellos lo vio con otro y, por más que Kisa le dejó claro que solo fue una sola noche, el sujeto empezó a golpearlo. Por suerte, Hiroki lo salvó y se lo llevó a su departamento. Después de un par de charlas, Hiroki le ofreció un cuarto para protegerse de los acosadores, con la condición de que pagara la mitad del alquiler y accediera a realizar los quehaceres domésticos que le correspondían. Al final Kisa aceptó. Se dio cuenta de que Hiroki era una buena persona, a pesar de su mal carácter.
- Yukina, eres tan alto y guapo.
- ¿No tienes novia, Yukina?
- ¿Por qué te gustan los mangas shojo?
- ¡Sí! ¡Es extraño que a un chico le guste el shojo!
Como de costumbre, las chicas no paraban de rodear y conversar con Yukina, el cual no paraba de sonreir y recomendarles los mangas shojo que le gustaban. Kisa sintió mucha rabia. Por culpa de esas chicas no podía acercársele. Se vería muy raro, pensó con angustia.
Empezó a hojear unos cuantos mangas, mientras espiaba al muchacho de ojos miel y cabellos castaño claros. Lo que sabía de él era que se apedillaba Yukina y que por las mañanas trabajaba en la librería, dado que por la tarde asistía a un cursillo de ingreso a la facultad. O eso fue lo que escuchó decir de una de las admiradoras del muchacho.
- ¡Señor! ¿Se le ofrece algo?- le preguntó alguien a sus espaldas.
Kisa se sobresaltó al ver que se trataba de Yukina. Por perderse en sus pensamientos, no se percató de que las chicas se marcharon y Yukina se acercó a atenderlo.
- Esteee... Quería saber el precio de este manga - Dijo Kisa, sintiendo cómo sus mejillas enrojecían - Empecé a leerlo y me enganché con la historia.
- ¡Déjame ver! - dijo Yukina, quien tomó el manga, se acercó al cajero y revisó el precio en la computadora - Son 160 yenes. Puedes llevarte nuestro catálogo grátis. Y si quieres saber sobre nuestras nuevas adquisiciones, sólo llámame. Aquí tienes mi tarjeta.
- Gracias. Aquí tienes el dinero.
Kisa recibió la tarjeta, donde figuraba el nombre completo del chico que le gustaba.
- "Yukina Kou" - leyó Kisa, una vez salió del local - Parece buen chico, pero seguro ya tiene novia. Es mejor que esté con una buena chica que conmigo.
Estuvo a punto de cruzar la calle, cuando sintió que alguien lo sujetaba del brazo. Se dio la vuelta y se encontró con el sujeto con quien se acostó la noche anterior.
- ¡Así que aquí estás, zorra! - le dijo, apretando cada vez más fuerte su brazo - ¡No me puedes dejar así! ¡Ya estuvimos juntos un par de noches! ¿Por qué no sales conmigo?
- ¿Pero qué dices? ¡Ni siquiera sé tu nombre!
- ¿Cómo que no? ¡Soy Ichimura! ¿No recuerdas que lo pronunciaste varias veces mientras lo hacíamos?
Kisa se deshizo del agarre, tomó a Ichimura por el cuello de su camisa y le dijo con rabia:
- No porque lo hayamos hecho en un par de noches quiera decir que tengamos algo serio. ¡Así que piérdete y déjame en paz!
Los peatones empezaron a murmurar al verlos pelear. Kisa se dio cuenta de que llamaban la atención y decidió huir, pero su acosador volvió a sujetarlo del brazo y, esta vez, vio que levantaba su puño para golpearlo.
Kisa lamentó que Hiroki no estuviese cerca. De seguro lo volvería a regañar si volvía a casa con el ojo morado. Aún así, no le quedó otra opción que cerrar los ojos y esperar el golpe.
Pero ese golpe no llegó. Kisa escuchó que la gente gritaba de asombro, por lo que abrió los ojos y vio que quien detuvo el ataque fue Yukina.
- No me agrada que estén armando escándalo delante de mi local - le dijo Yukina a Ichimura, mostrándole una sonrisa amenazante - con tanto barullo has espantado a mis clientes. Así que, por favor, lárguese y no vuelva más. O tendré que llamar a la policía.
Ichimura soltó a Kisa y se marchó, sin antes lanzar una mirada de odio a Yukina. El muchacho, por su parte, se acercó a Kisa y le preguntó:
- ¿Estás bien? ¿No estás herido?
- Estoy bien - respondió Kisa, poniendose completamente nervioso al verlo tan cerca. No podía evitarlo, era demasiado guapo.
- ¿Sabes? Se me ocurrió que podríamos tomar algo- continuó Yukina - En unos minutos termino. ¿No tienes problema que te acompañe? Digo, por si regrese otra vez ese sujeto.
- No tengo problema - dijo Kisa - Te espero.
Kisa no sabía cómo reaccionar. Ese chico le hacía sentir cosas que jamás había sentido por nadie más. Se sintió como un adolescente enamorado, pero enseguida rechazó la idea. Solo estaba conmocionado porque Yukina lo salvó. Y Yukina haría lo mismo con cualquiera. Solo saldrían a tomar algo juntos y se largaría. Total, Yukina podría tener a todas las chicas que quisiera.
- Ya estoy listo - dijo Yukina, sacándolo de sus pensamientos. Se quitó el uniforme de su trabajo y se puso una campera verde con capucha.
- Bien. Vamos - dijo Kisa, tragando saliva del nerviosismo.
Y fueron juntos a un bar que se encontraba a unas cuadras de ahí. Ninguno dijo nada. Kisa no sabía si estaba soñando o si realmente estaban caminando juntos. Aún así, solo esperaba no cometer alguna estupidez ni meterse más en problemas.
Nota: El siguiente capítulo estará dividido en dos partes, dado que pienso hablar de las dos parejas. Espero les guste y me dejen comentarios :)
