Cap. 2: Ya no sé qué hacer.
-Está muy grave… ¿qué tipo de monstruo haría esto? –oía voces en la oscuridad y sentí un olor a medicina, era obvio que estaba en el servicio médico de Marmoreal.
Lentamente abrí los ojos, antes veía borroso, en dos y el primer rostro que vi era la de una enfermera. – ¡Doctor, se está despertando! –le gritaba al médico. Ya que pude recuperar todo el conocimiento, recordé qué me había pasado, empecé a agitarme del terror y más ya que me dolía en todos lados. El doctor se acercó a mí –Tranquilo, no debes hacer ningún esfuerzo, tienes heridas muy graves y tenemos que sedarte para curarte…
-No…no…-traté de hablar casi sin voz.
-No tienes que temer, date cuenta que estás a salvo –sacó un jeringa –Te mantendrá dormido, sólo sentirás un piquetito – y me inyectó en el cuello sin hacerme daño. Poco a poco el líquido se apoderó de mí causándome un profundo sueño…los párpados me pesaban hasta que se cerraron –Es un milagro que sigue vivo –eso fue lo último que oí del doctor.
¿Cuánto tiempo estuve dormido?
-¿Neumonía? –oí a la Reina Blanca, estaba de nuevo recuperando el conocimiento, me encontraba acostado en una gran cama, muy cómoda, con almohadas acogedoras y sábanas limpias y suavecitas, era para un rey aquella cama, y eso que estuve un año durmiendo en el duro y sucio suelo de una celda fría, oscura y manifestado de ratas. Todas mis heridas estaban vendadas, mi hombro, mi cabeza, incluso trate de retirar las sábanas y vi que mis piernas estaban muy vendadas hasta la cadera, y entre los hoyos vi quemaduras aún no curadas y manchaban las vendas con sangre. Al ver cómo quedaron mis piernas me aterroricé. Pero me sentía aún adolorido, débil y con fiebre para reaccionar muy bruscamente. Vi a la Reina Blanca hablando con el médico –Eso parece, estuvo casi un año sin comer ni beber nada, pienso que lo alimentaban con migajas, también por estar en un lugar frío y sucio. Se indica debido a su extrema delgadez, fiebre muy alta, alteración en sus fosas nasales, crujido en la respiración, tos fuerte expulsando sangre; todo indica que está enfermo de Neumonía.
-¿Y qué hay de sus otras heridas? –Preguntó Mirana, acercándose a mí, colocando una mano a mi frente -¡Esta fiebre no se le ha bajado para nada! –se quejó mientras remojaba un paño con agua caliente y después me lo coloca en la frente. Escalofríos febriles llegue a tener a sentir la humedad del paño, se entibiaba cada vez que me lo pasaba por las mejillas hasta colocarlo al pecho. –Pues, el hombro probablemente se le puede recuperar, al igual que las marcas en las muñecas, los golpes en la cabeza, los latigazos, incluso la herida en…
-Por favor, no quiero que se mencione eso –rogué recordando lo que me había hecho el maldito y sádico de Stayne, una herida que nunca voy a olvidar.
-¿Y las quemaduras en las piernas? ¿Es posible que vuelva a caminar? –volvió a preguntar Mirana.
-Será un proceso largo, pero estoy seguro que si podrá. Por ahora hay que atenderlo lo más posible para que se recupere pronto.
El doctor se había ido dejándome solo con la Reina –Esto es en serio, es un milagro que estés aún vivo Tarrant. Tus padres tenían razón de que eres un niño milagroso, te puede ocurrir cualquier cosa y sigues vivito y coleando –me decía animándome, cuando en realidad no estaba nada animado –Ya quisiera estar muerto en esa hoguera –murmuré con tristeza y decaído -¿Yo? ¿Milagroso? Si lo fuera, mi familia seguiría aquí.
-Tarrant, a pesar de lo ocurrió, debes superarlo –trató de decirme Mirana.
-¿Superarlo? –Alcé la voz -¿Qué no se da cuenta, lo que estamos viviendo? Su hermana le que quitó la corona, quitándole todos sus derechos de ser nuestra soberana, toda mi familia está hecha cenizas por el Jabberwocky, estuve un año viviendo en carne propia un infierno con su hermana y con Stayne, ¿Y usted me dice que tengo que superarlo? ¿No…se da cuenta…de la…situación? –de pronto comencé a toser más fuerte, Mirana me dio un pañuelo blanco para cubrirme la boca, tosí tan fuerte que sentía que el pecho me iba a explotar. Ya al acabar el pañuelo blanco se tornó rojo –No hay remedio, majestad, nuestro caballero está muerto, nos robaron la Espada Vorpalina, y no sabemos cómo detener a su hermana y el Jabberwocky –le dije empezando a llorar.
-Habrá una solución, estoy segura que habrá una –dijo ella muy serenita –Por ahora, tendras que descansar bastante para recuperarte –agarró un bazo de vidrio con agua y le puso un polvo blanco palideciendo el agua –Bebe esto, te hará dormir –me hizo beber el agua con calma hasta la última gota.
Mirana se fue, y yo me quedé en esa cama de rey, recapacitando todo lo ocurrido, y preguntándome que se va hacer ahora. ¿Qué tengo que hacer para seguir adelante en un genocidio como el que se está viviendo ahorita?
Ya no sé qué hacer.
