Anakin bajó de su nave sobre el terreno húmedo de Cato Neimoidia y echó un vistazo a los restos de la otra cañonera. Habían pasado el Lucrehulk sin problemas, pero los cañones antiaéreos les habían arruinado el aterrizaje. Los tres cazas que quedaban del escuadrón Tek habían vuelto a la batalla, menos Anakin que había bajado a liderar la conquista junto a el comandante Rex. Miró su armadura. Tenía mucho color azul, para indicar su rango en la Legión 501. La 501 era la legión de Anakin Skywalker, y su color indicativo era el azul. Así como había otras como la de Obi-Wan Kenobi que su color identificativo era el naranja. Rex llevaba sus dos pistolas identificativas, que eran su arma preferida, aunque también llevaba un rifle blaster en la parte trasera de la espalda. Esa era el arma más usada en los clones que usaban la armadura fase II. Rex puso una rodilla en el suelo, y dejó caer a la hierba un proyector de hologramas. Mostró un mapa de la zona, con la base en el centro, y una marca en su posición. Explicó rápidamente el plan.

-Bien. Las speeders irán las primeras para intentar despejar un poco el terreno. Después de los treinta irán Zek, Gaper, y Rom con las ametralladoras para despejar camino, y junto a ellos los demás. ¿Queda claro?

Anakin miró a Rex rápidamente, y luego pensó que sería la mejor opción. Las speeders delante, luego clones con metralletas para protegerlos mientras ellos avanzaban e intentaban tomar el puente. Un plan arriesgado y suicida. A Anakin le encantaban. Entonces se sorprendió de ver al fondo arcos de roca, enormes, en los que había ciudades colgado formando otro arco por debajo. Nunca había visto nada así. Era precioso. Pero Yularen volvía a estar allí para darle prisa.

-Anakin, aun estas a tiempo de retirarte. Nuestros deflectores están al 20%.

Yularen ya no insistía. Sabía que Anakin haría lo que quisiera, pero aun así intentaba presionarlo un poco.

-No Almirante. Ya hemos llegado y planeado el plan de ataque. Si algo cambia le avisaremos.

Anakin apagó la comunicación y cogió su sable laser, un cilindro metálico, y lo encendió. Su filo azul como el cielo de Tatooine, empezó a moverse ligeramente por el aire, manejado por Anakin. Todos se pusieron en marcha.

El sable de Anakin se balanceaba mientras corría contra el enemigo. Había droides disparando. Los droides eran el arma principal de la CSI (Confederación de Sistemas Independientes). Esqueléticos, de color amarillento, sujetando fusiles con sus manos de dos grandes dedos. Anakin movió su sable laser sin miedo, protegiéndose de los láseres. Siempre daba en el blanco y paraba el láser, aunque pareciera difícil, para él era fácil. La fuerza lo guiaba. El sable iluminaba en la profunda noche. Los disparos producían ruidos ensordecedores, pero familiares para Anakin y los clones. Entonces un chillido hizo que Anakin se girara. Dos clone habían caído. Entonces otro cayó. Era Zek. Anakin se puso a correr con su velocidad sobrehumana hacia los droides. Contaba 40, no 50. Había muchos. Empezó a mover su sable con movimientos limpios y rápidos. Estaba partiendo droides por la mitad con su espada. Un brazo, una cabeza, una pierna. Miraba que los clones también hacían su trabajo. Algunos droides caían victimas del mar de disparos. Entonces aparecieron tanques de la CSI. Anakin miró a Rex, y este hizo gestos para que todos avanzaran.

Anakin había subido a la parte alta del tanque, donde se dispuso a abrirlo. Cogió su sable y lo apuntó hacia abajo y lo insertó en el metal. Movió la empuñadura haciendo un circulo y retiró el sable. Después dejó que la fuerza fluyera por él y la concentró en un punto. Levantó la parte suelta sin tocarla y la estrelló contra dos droides que le estaban disparando. Entró en el tanque y le clavó la espada por la espalda a un droide que había sentado. Luego metió la espada por la pared derecha para dañar el motor y salió de un salto. El tanque iba a explotar así que Anakin pensó rápidamente y usó la fuerza para estampar el tanque contra el muro que protegía la base y abrir una brecha.

Rex iba escondiéndose entre los arboles bajos pero robustos que había en la superficie. Miró a los lados y vio que los otros clones estaban disparando contra los droides de combate. Había tres escondidos detrás de un árbol caído, otros dos detrás de un tronco y los otros estaban más adelante junto a Anakin. Oyó una explosión que le dejo el oído destrozado. Oía un pitido en su oído derecho, donde estaba Anakin, y de donde venía la explosión. En la pared que protegía la base había un agujero. Rex no sabía que había hecho Anakin, pero funcionaba. Rex movió los dedos en forma circular y señaló el hueco. Eso indicaba que avanzaran a la brecha y entraran.

Anakin estaba despejando el camino para que los clones entraran cuando un pitido lo disuadió. Toco su oreja y siguió luchando. Yularen lo llamaba. Y estaba chillando.

-Anakin. Nuestros escudos han caído, y vienen más fragatas. Solo quedamos dos Venator. ¡Debemos irnos ya!

Anakin miró al cielo y vio que cuatro fragatas separatistas se elevaban hacia el espacio. Iban a la batalla. Bajo su pesar, Anakin debía volver.

-Almirante, prepare las coordenadas hiperespaciales a Coruscant.

La comunicación terminó. Coruscante era según muchos el núcleo de la galaxia, y también el núcleo de la Republica. Era una ecumenópolis. Una ciudad que cubría un planeta entero. Era espectacular. Allí se encontraba el senado galáctico, donde se debatía la guerra, y el templo Jedi, lugar espiritual y de descanso para ellos, los Jedi. Anakin paró un disparo que iba hacia él y dijo:

-Rex, volved a la cañonera. Nos vamos.

Rex abrió su comunicador y lo repitió. Todos los clones dejaron sus posiciones y retrocedieron sin dejar de disparar. Anakin iba con ellos desviando láseres. Cuando no estuvieron al alcance de los disparos, se dirigieron a la cañonera.

La cañonera salió de la atmosfera. Anakin, que iba con los clones ya que R2-D2 se había llevado su caza, contó a los clones restantes. Quedaban solo trece clones más Rex. Las speeders no habían vuelto. Entonces por los altavoces de la cañonera sonó la voz de un clon. Eran todas iguales, ya que eran todos copias de una misma persona. Jango Fett. Un escuadrón de Cazas los estaba guiando entre las naves. Eso los protegería de cazas y de cañones de otras naves. Sería difícil darles, pero posible.