Disclaimer: Los personajes son de nuestra adorada S. Meyer. Esta es una adaptación de la película: Ella es el chico que está basada en una obra de William Shakespeare (Noche de Reyes) así que la trama es de la empresa productora. Solo algunos detalles son míos.


A petición de Aylen Cullen, yasmin-cullen, xiomycullen, dulce sangre azul, as sejmet, theff rose, Lula11 aquí les traigo el siguiente capi de esta historia.

Dedicado a todos los que leen la historia en especial a las personas que dejaron review, PM, tienen alertas de la historia y la colocaron como favorita.

Cariños ;)

PD: Si voy en contra de alguna regla de la página me avisan porque desconozco si lo hago.


.

.

.

CAPÍTULO 2

.

Emmett Swan

.

.

.

BPOV

Luego de que corté la llamada con Alice me vestí con una falda jeans, una blusa de tiritas negra, un chaleco rojo y mis converse negras. Salí de casa lo más rápido que pude sin que mi madre se percatara. Una hora después estaba en la casa de los Brandon, Alice había llamado a Ángela para que también fuera. Les expliqué mi loca idea y en lugar de reírse de mí, que sería lo más normal, ellas decidieron darme su incondicional apoyo. Ambas me acompañaron a ver a Paul, un estilista muy reconocido de la zona, que por coincidencias de la vida es primo de Ángela y el encargado de mantener el hermoso cabello de Alice. Pero a diferencia de su prima y su clienta favorita, él parecía estar en desacuerdo con mi idea.

–Jajaja…jajaja– se rió él mientras atendía a Heidi– ¿quieres qué te ayude a transformarte en tu hermano? – iba a ser una tarea un poco difícil.

–Ya te lo dije, voy a ir a Illyria como Emmett, entraré al equipo varonil de fútbol y en doce días voy a vencer al equipo varonil de Cornwall– le expliqué de nuevo. La idea me emocionaba y por un momento estuve a punto de ponerme a dar saltitos, creo que estar mucho tiempo con Alice y mamá me estaban afectando.

–Vale, creo que ha recibido un pelotazo en la cabeza– dijo

–Sabes que puedo hacerlo Paul– renegué.

–Ya…excepto por la voz, los ademanes y los pechos…–señaló. Miré hacia mis pechos, no los había tomado en cuenta. Eran de un tamaño mediano, los cubrí con mi chaqueta roja. Como si sirviera de algo– y la mentalidad– continuó alegando Paul

–Eso no importa. Nadie en Illyria conoce a Emmett… no verían la diferencia– me defendió Ángela. Punto a mi favor.

–Sabrán que es una chica– siguió Paul

– ¡Oh, vamos Paul!– hice el puchero que me enseñó Alice, ese que ella usaba conmigo o cualquier otra persona para conseguir lo que quisiese.

– ¡Si, vamos Paul!– rogaron mis amigas

– ¡Si, vamos Paul!– nos ayudó Heidi

–Está bien, está bien. Veré que puedo hacer– aceptó por fin. Ángela y Alice chocaron las cinco, yo hice lo propio con Heidi.

.

.

.

(Leer con la canción Love is All Around - The Tea Queens)

Así fue como empezó mi cambio radical. Paul buscó diferentes tipos de bigotes y cosas que me hicieran ver masculino. Los bigotes quedaron descartados porque ninguno le convenció. Me recortó un poco el cabello para hacer mi labor más fácil cuando me colocara la peluca. Tuve que practicar como caminar, hablar, gesticular y todas esas cosas que hacen los chicos. Muchas veces me pillaron y otras realmente me asusté. Hasta practiqué un saludó con un chico en la calle, lo hice demasiado fuerte provocándome un dolor espantoso en los pechos. En vista que mis pechos eran un problema para ser un "chico", Paul consiguió una especie de cinta gruesa de color crema para hacerlos menos notorios, al punto que parecía un chico normal. Era incomodo pero me la aguante, después de todo yo me había metido en esto solita. Incluso me dio unas plantillas que se usaban dentro de los zapatos para que me viera unos cinco centímetros más alta, obviamente no los podría usar durante las práctica porque disminuiría mi desempeño.

El uniforme de Emmett me quedaba un poco grande por ende tuve que conseguir un par nuevos. Empaqué todas las cosas que necesitaría por estas dos semanas que viviría en Illyria, muchas otras estaban en la casa de Paul. Eso nos evitaba problemas. Estuve a punto de olvidar mis tampones, los coloque dentro de los zapatos extra que llevaba. Tome las maletas, mi balón y prácticamente corrí a la puerta principal. Justo cuando veía la luz al final del pasillo, metafóricamente hablando, mi madre me pilló.

–Bella. ¿A dónde vas? –cuestionó

–Mamá ya te lo dije. Me voy dos semanas a casa de papá–dije sin voltearme. Era despistada pero no podía arriesgarme a que se diera cuenta que estaba mintiendo. Rogaba mentalmente porque no le diera por llamar a Charlie y preguntarle. Contaba con que siguiera molesta con él.

–No, no me lo dijiste– ya se ponía en planes. Maldije internamente– y no vas a ir– Me voltee y la vi sentada en la mesa con su juego de té. Vestía un conjunto amarillo con un broche de flor en el mismo tono ¿Quién la asesoraba? Caminé hacia ella – Apenas si lo hemos pasado juntas este verano. Así que puedes deshacer el equipaje–sentenció.

–Vale mamá–me detuve cuando estaba junto a ella– He pensado en lo que has dicho– traté de parecer lo más inocente y sincera que pude– Y sabes que Jessica estará allí toda la semana con Emmett– el rostro de Renné se estaba iluminando– y no se… quizás ella me aconsejará los secretos de las debutantes– ¡DIOS! ¡No podía creer que yo había dicho eso! Situaciones desesperadas necesitan medidas desesperadas.

– ¡Hija, eso es maravilloso!– Renné estaba muy contenta.

– ¡Qué sí! – intente parecer igual de emocionada. Puaj, ni loca pasaría más de cinco minutos cerca de Jessica y menos si con ello estuviera involucrada la palabra "debutante". Pero eso no lo tenía que saber mi madre.

– Bueno, sé que lo pasarás muy bien– dijo mi madre mientras nos dirigíamos a la puerta. Mi táctica había resultado– Bueno, está el baile formal, el almuerzo y te he comentado el acto benéfico de la semana próxima– su sonrisa era inmensa, como la del Gato de Cheshire, el de Alicia en el país de la maravillas – ¡Vamos a montar una feria!– dijo con mucha ilusión.

– ¿No me digas?–le seguí y resistí el impulso de rodar los ojos

– Tu hermano prometió asistir– continúo. Ese iba a ser un problema– Recuérdaselo cuando le veas, de acuerdo–si supiera.

– Ya – le respondí

– ¡Ah mi pequeñita! –en cualquier momento comenzaría a hacer su baile de la victoria.

– Te quiero– me despedí

– Por fin serás una jovencita casadera– continuó y yo huí lo más rápido que pude.

.

.

.

.

Estaba parada frente al espejo me miré desde los pies a la cabeza: los zapatos negros, el pantalón crema, la camisa celeste, el chaleco azul con el logo del insti, la corbata roja con rayas crema, mi rostro, el cabello corto…parecía un chico. Paul me llevó al insti debido a que ni Alice ni Ángela podían llevarme. ¿Qué si estaba nerviosa? No lo duden ni por un momento. Ya frente al cole me atacaron las dudas. Había muchos alumnos, un mar de gente. Momento del espectáculo. Baje del coche como lo haría un chico. Hasta que…

–Oye ¿crees qué podré hacerlo? –le pregunté a Paúl una vez salió del auto. A veces era muy insegura.

–Sí, seguro… por supuesto–ahora el parecía más convencido con la idea que yo. Tome aire, recogí mi maletín y el folder donde tenía el mapa del insti, el reglamento y el número de mi habitación.

–Qué pasa– me dijo un chico que pasaba en frente. Una vez salió de mi campo de visión entre en crisis.

– ¡Oh Dios, este lo sabe! – arrojé el cartapacio al suelo y entre al auto.

Quieres relajarte. No sabe nada–dijo Paul quien también entró al coche.

– ¡Vámonos rápido! ¡Quiero irme a casa!

Solo te ha saludado

– ¡Ha sido una mala idea!

No, no volveremos a casa

– ¡Vámonos!

– ¡Cállate ya!

– ¡Quiero irme a casa! ¡Lo sabe!

No, no ha pasado tanto tiempo

– ¡Es una mala idea! ¡Ha sido idea tuya!

– ¡Tú me lo pediste!

– ¡Es por tu culpa!

Soy un buen amigo

–Llévame a casa.

Te arregle el pelo

– ¡Ahora! Da marcha atrás

Te maquillé

–Marcha atrás, Marcha atrás

Y te aseguro que no se va a notar

–Quiero irme. ¡Cállate de una vez!

– ¡Eres caprichosa!

–No, no, no

No nos vamos

– ¡Déjame! –me quejé cuando Paul empezó a empujarme.

– ¡Fuera!

– ¡Hey!

Solo era amable

–Vale– tomé mi cartapacio. Paul salió por la misma puerta que yo.

–Repasémoslo una vez más. Prueba el habla– habló Paul. Yo carraspee para hacer mi voz más gruesa.

–Aaa. Hola, qué pasa. Soy Emmett–sonreí al ver que me había salido bastante creíble.

–Bien– me felicitó– Veamos como caminas– di unos cuantos pasos como había aprendido en mis muchas investigaciones de campo. Paúl me colocó la otra maleta en el hombro.

–Ahora escupe– lo hice. Era asqueroso pero tenía que hacerlo.

– ¡Estoy orgulloso! – su cara reflejaba su alegría me dio un fuerte abrazo. Parecíamos dos nenas.

– ¡Apártate!– le golpee con el folder para que se separara. No quería que el plan se arruinara.

– Recuerda: dentro de cada chica hay un chico…bueno eso no era así pero tú me entiendes–dijo. Solo di unos cuantos pasos cuando me llamó.

– Espera– Me arrojo el balón de fútbol. ¡Qué despistada soy! – Se buen chico– culminó su discurso.

.

.

.

Las chicas y chicos me miraban raro. Me sentía fuera de lugar. Hasta, los que supuse eran, administrativos me observaban de manera extraña. De fondo escuchaba la banda de música del instituto, interpretaban la canción Good Girl, Bad Boy de Junior más quede en medio del desfile. Cuando entre al edificio que servía de dormitorios para los chicos aun resonaba la música en mis oídos. Nadie estaba quieto, todos a mi paso hacían algún tipo de actividad. Desde cargar cosas a jugar con un frisbee.

– Puedo hacerlo– me repetía en voz alta–Soy un chico… soy un chico machote. Soy un tío duro y muy machote– me daba ánimos. Seguí mi camino. Un par de chicos se arrojaban entre sí un balón de fútbol americano, otro practicaba con su violonchelo dentro de su cuarto debido a lo abarrotado que se encontraba el pasillo. Hasta hockey. Me estaba saturando, deseaba llegar pronto al cuarto 234, mi habitación durante las siguientes dos semanas. Llevaba las llaves en las manos para abrir la puerta lo más rápido posible. Entre de golpe al cuarto, recosté mi frente a la puerta y luego me giré al notar que no me encontraba sola. ¡DIOS! Había tres chicos en la habitación. ¿Qué otra cosa podría esperar? Era un dormitorio de chicos. Pero eso no fue lo que me dejó sin aliento. Un chico de cabellos cobrizos alborotados, unos preciosos ojos verdes y un cuerpo de infarto estaba sin sudadera, solo llevaba puesto su buzo gris. Parecía el mismísimo adonis, un dios griego traído desde el Olimpo para martirizarme. Los otros dos se encontraban jugando frente a la PC. El más cercano era rubio de piel clara y alto llevaba un buzo azul y un suéter blanco sin mangas. El otro era de piel morena y cabello largo de color negro traía un suéter rojo y unos short de gimnasia. Ambos bastantes guapos pero no más que el ojiverde. Sentí el calor en mis mejillas por lo que traté de pensar en otra cosa.

– ¡Hola! –mi voz salió aguda. Carraspeé– ¡Hola! ¿Qué pasa? – Estaba tan nerviosa que por poco se me cae el juego de llaves– ¿Sois mi compañero de cuarto? – pregunté. Camine a la cama más cercana y deposité mis cosas.

– ¿Cómo te llamas? –me preguntó el adonis.

–Emmett Swan– respondí

–Soy Edward Cullen– se presentó él. Me tendió la mano y yo lo hale hacia mí. Un tipo de saludo que practique antes. OMG, sus músculos. Iba a ir al infierno –Vale– me dijo al demorarme en soltarle–Está bien, está bien– me empujó.

–Vale– le liberé por fin. El rubio me miraba extrañado.

–Ellos son Jasper–señalo a el rubio– y Laurent – era el moreno–Están en el dormitorio de al lado. Ambos asintieron a modo de saludo. ¿En serio? Iba a compartir la habitación con Edward, estaba en las nubes.

–Sí, El dormitorio de los de primer ingreso esta por ahí. Palillo– se burló Jasper. Sus ojos eran de un tono azul muy bonito.

–En serio, ¿Cuántos años tienes? – preguntó Laurent. Obviamente había notado algo extraño en mí.

–Voy dos cursos adelantados– me apresuré en mentir–Soy listo, shh– y me senté en la cama, más bien casi caí de ella. Edward me miraba raro. Tenía que dejar de comportarme como una chica embobada si no quería que me descubriesen o pensaran que era gay, para el caso.

–Por cierto, sabes cuándo empiezan las pruebas para fútbol– le pregunté. Me senté de la forma más varonil que pude. Él estaba sacando unas cosas de su mochila. Los músculos de sus brazos y abdomen se marcaban.

–A las 12. ¿Tú juegas?

–Por supuesto. Delantero centro, soy un goleador– alardee. Me levanté dispuesta a arreglar mis cosas y a la vez para dejar de mirar el dorso cincelado de mi compañero de cuarto.

–Y tú también juegas al fútbol, hermano…colega…amigo– suelo irme de palabras cuando estoy muy nerviosa. Me regañé por mi actitud.

–Si– escuché la risa de Edward–Juego de interior, Jasper y Laurent son centrocampistas– continuó.

–Genial– me giré para verle y volví de nuevo mi atención a mis objetos personales. En ese momento paso algo horrible. Se me olvidó ser más cuidadosa al desempacar mis cosas.

– ¡Oye! Por qué llevas tampones en la bota– MALDICIÓN. MALDICIÓN. Quería decir algo para salirme de este lio pero mis neuronas no querían trabajar. Trágame tierra.

– Ah, ah…ah– parecía un pez fuera del agua– Sufro hemorragias nasales– dije lo primero que se me ocurrió luego de que mis células nerviosas volvieron a funcionar.

– ¿Te los metes por la nariz?– escuché la voz incrédula de Jasper. Me volví para enfrentarle y traté de estar lo más serena posible.

– Si – dije como si fuera de lo más normal– ¿Qué? ¿Nunca lo habéis hecho?– ellos negaron. Sus caras no tenían precio.

– ¡Oh, vaya! Beckham siempre lo hace–pobre David.

– ¿En serio? –Edward dudaba. Ni pensar que estaba en lo correcto.

–Si–repetí–Mira les enseñaré como se hace–tomé uno de manera brusca y otro tampón salió volando. Ellos retrocedieron como si fuera la cosa más asquerosa sobre la faz de la tierra–Le quitas esto–arrojé el estuche–…bueno y lo que queda lo metes así–No podía creer lo que estaba haciendo. Lo introduje en mi fosa nasal–Lo absorbe todo.

–Jajajajaja– rompieron a reír, más bien se doblaban de la risa. Yo lo haría si estuviera en su lugar.

–Estas de broma– dijo Laurent.

–Es asqueroso– habló Edward

–Uh, chico tu compañero está loco–Jasper compadeció a Edward.

–Todavía es algo nuevo– medio que me defendió Edward. Convencerlos de que era un "chico normal" iba a ser realmente difícil.

.

.

.

El sol estaba en todo su apogeo y hacía demasiado calor. Edward, Jasper y Laurent iban con el uniforme del insti, al igual que muchos otros de los muchachos reunidos en el campo. Yo iba con un buzo y una sudadera gris una talla más grande. Había otros chicos que aspiraban a un puesto como yo.

–Empezaremos la temporada como acabamos la última– comenzó su discurso el entrenador Demetri Dinklage. Llevaba un uniforme negro y su gorra negra, el silbato colgado al cuello y la lista de los inscritos– con fuerza. Tú– señaló a un muchacho al lado mío– ¿Qué eres? el enano de la familia–le molestó. Pasó de largo y observó a un chico gordo que se encontraba a mi otro costado. Se sacó la gorra y se la reacomodo.

–Bien Camisetas y descamisados– se llevó el silbato a los labios pero antes que silbara hablé.

–Con permiso señor. Yo tengo que ser camiseta–dije

– ¿Qué? – se le notaba molesto

–Soy alérgico al sol– inventé

–Con que alérgico al sol– estaba serio.

–Así es. Tremendamente alérgico. Mortalmente alérgico– seguí con mi blasfemia.

–Aquí en Illyria nos gusta complacer a todos. Así que te seguiré con un parasol, de acuerdo mariposon– se burló. Por un momento pensé que me negaría la petición. Observo sus notas– Serás camiseta– sentenció. Respiré aliviada–Bien chicos adelante– volvió a sonar el silbato.

.

.

.

–123 golpea 123 golpea– estábamos en dos líneas con un balón en medio. Al que debíamos patear a la vez. Luego corrimos alrededor de los conos, unos obstáculos, corrimos de lados. Practicábamos pases entre nosotros. Y un montón de actividades más. Estaba agotada…con todo y que hacía ejercicio diariamente. Para cuando hacían las pechadas yo ya estaba regada en el suelo.

–Descansad muchachos–me levanté y quedé de rodillas. Jadeaba por el esfuerzo. Quería quitarme la sudadera porque el calor era asfixiante– He visto mucha energía y un gran compromiso eso enorgullece a un entrenador– me puse de pie y me uní al círculo– Ahora voy a repartirlos en grupo a y grupo b. Los del grupo b no minimicéis. Forman parte del equipo como los del grupo a, claro que jugareis menos partidos– era el momento de la verdad– Cheney, Yorkie, Raoul, Biers, Swan– me entregó una camiseta amarilla–Grupo B. Al resto en hora buena, estáis en el grupo A– No lloré porque había mucho público, además no me ayudaría a entrar al equipo titular. Mi estado anímico se encontraba muy por debajo del suelo.

.

.

–Hora de ducharse–dijo Raoul una vez entramos al vestidor.

– ¡Todos juntos!–dije, creo que mi plan obvio muchos detalles importantes. Intenté escapar del lugar pero terminé chocando de frente con Jasper que ya se encontraba en paños menores, golpee también a Laurent y no me toco de otra que caminar hacia las duchas. Laurent me pasó una toalla. Dios si aún te acuerdas de mí haz que ocurra algo.

–Swan– escuche la voz del coach Demetri a mis espaldas–Tú no te ducharas– no pude evitar esbozar una sonrisa. Luego la rectifique en una mueca extraña. Gracias Dios, agradecí mentalmente.

–De acuerdo–contesté

–El director Vulturi quiere verte en su despacho– continuó.

–Ujum– respondí mientras le entregaba la toalla y salía a toda prisa del vestidor.

.

.

Mi caminata a la dirección me dio el tiempo suficiente para pensar a que se debería esta reunión con el director. Y mi mente muy optimista no encontró mejor respuesta que la opción de que me habían descubierto.

–Se acabó, lo saben– rezongue una vez estuve en el interior del despacho del director. Vi la oportunidad de quitarme la cinta de tela que llevaba enrollada sobre mis pechos, me estaba matando–El expediente de Emmett–pensé en voz alta. Me levanté del asiento con mi tarea a medio terminar, no sabía en qué momento llegaría el director y tenía que aprovechar cada segundo. La puerta se encontraba de espaldas a mí por lo que debía tener mucho cuidado de no ser descubierta. Abrí la primera gaveta y busque el expediente de mi hermano– No podría ser más gordo– refunfuñe una vez di con el dichoso folder. Fue en ese momento que escuché el sonido de la puerta al ser abierta. Me había metido en serios problemas.


¿Qué tal el capi? ¿Continuo? Pobre Bella se mete en unos líos.

Besos a todos.

Si desean preguntar algo pueden enviarme un PM o un mensaje en fb.

Se les quiere un montón.