SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- En el salón, todos (dijo John recogiendo los platos, viendo que ninguno se movía) ¡AHORA! (los tres saltaron de sus sillas y corrieron al salón. Sino fuera que estaba tan cabreado se hubiera reído de la desbandada).
- Muy bien, nos vamos a quedar aquí una temporadita. Sam y Adam irán al instituto a partir del lunes que viene. Dean, tú trabajarás, a media jornada (levantando la ceja), con Bobby. Si alguien pregunta, yo me dedico a los peritajes, así que tendré que salir de vez en cuando por motivos de trabajo. Dean, ya hablé con Bobby y ambos acordamos que estarías a muy tardar a las cuatro en casa. Así podrás echarles un vistazo a tus hermanos. Así que se acabaron las horas extras ¿entendido?
- Si, señor (poniéndose rojo como un tomate. Dean se había quedado más horas en el desguace, porque amaba los coches y porque no quería quedarse mucho por casa).
- Y Sam, mañana, mismo retomarás tu castigo. No creas, jovencito, que no me he dado cuenta que desde que llegáramos solo has hecho que holgazanear. 5 millas cada mañana antes del desayuno. Y una hora de latín antes de dormir (levantando la ceja).
- Si, señor (ahora el turno de Sam de ponerse colorado).
- Y tú (señalando a Adam), jovencito, empezarás con el entreno. Mañana mismo a las cinco Sam y tu haréis 5 millas. Después desayunaremos y empezaremos con lo básico. Sam, tu también, nunca viene mal repasar. A partir de ahora, cuando no estés en la escuela o estudiando (apuntándole directamente con el dedo) estarás con Dean o conmigo aprendiendo todo del oficio. Debes de estar preparado para todo ¿Entendido? (Adam ni parpadeo, solo lo miraba con cara de odio) Adam (entre dientes) Te he hecho una pregunta (el tono de John ponía los pelos de punta. Adam tragó saliva pero no abrió la boca para nada). Chicos, ¿nos podéis dejar un momento a solas? (Dean y Sam tardaron una milésima de segundo en desaparecer escaleras arriba).
Ambos entraron en la habitación que compartían Sam y Adam y cerraron la puerta, Dean puso la radio, sabiendo que en breve, empezarían los fuegos artificiales.
- ¿No tienes una habitación dónde ir?
- Oh, venga Sammy, por los viejos tiempos.
- ¿Qué viejos tiempos? Yo sigo compartiendo habitación con un grano en el culo. Solo ha cambiado el nombre del grano.
- Oh, Sammy, estoy dolido, tu y yo, hemos compartido tantas cosas.
- Demasiadas (poniendo cara de disgusto).
- Tú y yo, hermanito (pasándole el brazo por encima) somos un equipo, y ningún tabique podrá cambiarlo.
- ¿Tú crees que papá le va a...?
- ¿Hacer papilla su culo de idiota? Oh, si, no te quepa ni la menor duda.
- Pero...Él...Él acaba de perder a su hermana.
- Aquello no era su hermana, Sam.
- Pues peor me lo pones. Papá no debería zurrarle, debería hablar con él.
- Papá no va a zurrarle por ser un total capullo, no va a zurrarle porque des de que llegáramos se haya pasado el día en la cama regocijándose en el dolor, no le va a zurrar por que se ha negado a comer cada una de esas comidas que le has preparado en estos 3 días. Ni tan siquiera le va a zurrar por las lindeces que nos ha estado regalando. No, Sammy, no. Ambos sabemos, que en otras circunstancias, cualquiera de esas ofensas le hubiera garantizado un viaje directo y sin retorno al maravilloso país de las nalgadas.
- ¿Crees que será vehemente? (Sam había comprendido que John no estaba pasando, le estaba dando su espacio)
- (mirándose la venda de su mano, mientras se reía) No tiene ninguna posibilidad.
- (Sam también se rió pero no pudo evitar poner una mueca de dolor) Jaja. Oye, ¿En serio que Bobby no te hacía quedar a trabajar hasta la noche?
- Hamburguesas a la Barbacoa (dijo intentando aguantarse la risa y con cara de pícaro)
- ¡Mientras yo me quedaba aquí encerrado con esos dos, tu estabas de barbacoa! (Sam hubiera dicho que le estaba tomando el pelo sino fuera que conocía a Dean demasiado bien).
- Y tarta de merengue de limón (relamiéndose)
- Te odio (fingiendo sentirse ultrajado).
- Por cierto, ¿Has llamado ya a esa noviecita tuya? ¿Rebecca?
- Sip ¿Y tú? ¿Has llamado a la profesora de yoga? ¿Jessi?
- Lisa, No, le estoy dando tiempo para recuperarse. Después de subirse a esta atracción necesitas tiempo para recuperarte.
- Eres un cerdo, Dean
- Eso me recuerda que no te explicado mi última noche con Lisa (sonriendo malévolamente).
- Déjalo Dean, no me interesa tu depravada vida amorosa.
- Perfecto, porque te iba a hablar de sexo. (Sam le lanzó la almohada a la cara para que se callara) ¿Depravada vida amorosa? Tío, tienes que dejar de ver telenovelas. (Tirándole de vuelta la almohada).
- ¡Pero si el que ve esas telenovelas eres tú! (dijo indignado).
- ¿Tú has visto las tías que salen en las telenovelas? Sammy, esa Carla Gabriela está tremenda, lo que le haría yo
- Dean, hazme un favor, llama a Lisa y queda con ella. Jajaja
- jajaja.
Pero ese momento fraternal fue roto con un aullido especialmente agudo. Ninguno de los dos pudo evitar estremecerse…demasiadas veces en esa misma posición hacía que no envidiaran para nada la dolorosa experiencia de de su hermanito en ese momento…
Adam se quedó sentado en el sillón, vio de reojo como Sam y Dean huían como cobardes, hacía el piso de arriba. Lo cierto es que él mismo hubiera corrido escaleras arriba. Pero su orgullo le impedía abondar esa pose de estar de vuelta de todo. John caminaba arriba y abajo del salón, intentaba calmarse. Sabía que tenía que lidiar con Adam, pero había sido un cobarde, había esperado con el chico se enfrentara solo al dolor. Ni tan siquiera él había podido enfrentarse a ese dolor. Pero aunque reconocía en parte su culpa no podía permitir que Adam fuera por ahí mordiendo a sus hermanos. Finalmente, respiró hondo y se preparó para la batalla.
- Adam
- John (imitando el tono de su padre)
- Creí que ya habíamos hablado sobre atacar a tus hermanos. No importa lo miserable que te sientas, no puedes hacer miserables a los que te rodean y mucho menos atacarlos.
- ¿Qué quieres decir? ¿Cómo haces tú?
- Jamás he atacado a tus hermanos o a ti (le contestó furioso)
- Pero si que me has hecho miserable. Si no fuera por ti, mi madre y mi hermana estarían aun vivas. Y todos seriamos aun felices (gritándole a la cara) ¡Todo es culpa tuya, Todo!
- Adam. Te olvidas que Eve también era mi hija. Si, es culpa mía, si hubiera estado allí para protegeros, nada de esto hubiera pasado. ¿Qué te crees qué no me culpo, qué no lo siento, qué no daría mi vida por traerla de vuelta?
- Hazme un favor, déjame en un orfanato. Seré más feliz y a lo mejor llegue a cumplir los 18.
- Hijo, ¿No lo entiendes? Esas cosas van detrás de nosotros. No importa donde te escondas, te encontrarán y entonces te pasará lo mismo que les pasó a ellas.
- ¡Pues que pase! Prefiero estar muerto que jugar a las casitas aquí contigo.
- Mala suerte, porque ya he llenado mi cupo de muertes. Soy tu padre, aunque no te guste, y estaré a tu lado para protegerte y cuidarte. Y mientras estés bajo mi techo, harás lo que yo diga y cuando diga. Mi casa, mi familia, mis reglas. Y las seguirás porqué esa es la única forma de que llegues a los 18. ¡Ahora, pantalones y calzoncillos abajo y sobre mis rodillas! (desabrochándose el cinturón. John esperaba que Adam le contestara, le gritara o intentara zafarse del castigo. Pero el muchacho lleno de rabia se levantó y obedeció las órdenes de su padre).
- Cuando quieras (con más actitud de la que cualquier joven pudiera permitirse desnudo de cintura hacía bajo y sobre las rodillas de su padre que blandía el cinturón).
- Adam, esto es por haber mordido a Dean, no quiero que te equivoques.
- Lo que tú digas (John no pudo más y empezó a atacar las posaderas del niño con toda la intensidad que la palma de su mano. Adam se había propuesto recibir la zurra estoicamente. No le daba a dar a John la satisfacción de verlo llorar, pero la fuerza de la primera palmada le arrancó el primer quejido y las siguientes palmadas no fueron diferentes).
- Auuuuuuu Argggggh Noooooooo Auuuuu
- No importa Plaff lo miserable plaff que te sientas plaff plaff Nunca, plaff Nunca plaff vuelvas plaff a atacar plaff plaff a uno de tus hermanos plaff plaff plaff
- Nooooooo ayyyyyyyy nooo no más auuuuu noooo ay ay auuuuuuuuu
- No toleraré Plaff que hagas daño plaff plaff a tus hermanos, plaff plaff a mi plaff plaff o a ti mismo plaff plaff plaff
- Aaaaaaaaah argh au ay No, por favor Aauuuuuu ay ay por favor, no más.
- No morderás…plaff plaff…No golpearás…plaff plaff…No patearás…plaff plaff…No pellizcarás…plaff plaff…No insultarás…Plaff...No les causarás el más mínimo dolor a tus hermanos…plafff plafff …a mi…plaff plaff…ni a ninguna otra persona. Plaff Plaff Plaff.
- Noooooo, no lo haré, auuuuuuu auuuu ya no más, papá, ya no más auuuuuuu ay aaaaaaaah (Adam aullaba a todo pulmón mientras John se había convertido en el "Todopoderoso" y gravaba con fuego, los diez mandamientos sobre el trasero de su hijo!)
- Ok hijo, doce con en cinturón y quiero que vayas a disculparte con Dean (John dijo sabiendo que había dejado claro su punto muy claro y masajeando la espalda del chico para consolarlo).
- No, por favor (llorando de nuevo) no, más, papá. No volveré a hacerlo, nunca más, pero no me pegues con la correa. Por favor, papá (suplicándole).
- Doce (tomó aire, agarró el cinturón. Asegurándose que la hebilla quedaba en la palma de la mano y no pudiera dañar gravemente al chico) Quiero que las cuentes.
- Por favor, por favor (suplicando desesperadamente) Zwass Aaaaaaaaaa Unoooooo.
- Lo estás haciendo muy bien, hijo (dejando caer de nuevo el cinturón) Zwass
- Aaaaaaaaaah Doooooos.
- Zwass
- Arrrrrrg au au au Tres snif snif papá por favor, ya no más bwua bwua.
- No, hijo. Quiero ser justo!... he tenido que ponerle 4 puntos en la mano a tu hermano. Zwass
- Auuuuuuu au au…Entonces solo deberías darme 4 cintazos nada más, eso es ser justo!...(Adam reclamóy John rodó sus ojos…ni en medio de una tremenda zurra el mocoso cerraba la bocota)
-…Bueno creo que si de justicia se trata, tal vez debería darte un correazo por cada afilado diente que adorna tu insolente boca!...John dijo sonriendo y con voz maliciosa añadió…A ver cuántos dientes tienes…creo que son 32?
-Nooooooooooooo, doce!... doce azotes es justo…justísimo! Adam más que gritar suplicaba con abundantes lagrimones en sus ojos…
-me alegra saber que piensas que no estoy cometiendo una injusticia contigo hijo…John dijo con voz severa y cansada.
Acto seguido, descargó los 9 chirlos sin perdonarle ni uno. Cuando hubo acabado, volvió a ponerse el cinturón. Sentó a Adam con cuidado en su regazo y estuvo acariciando y dándole palabras de confort a Adam hasta que se hubo calmado. Adam se quedó dormido en los brazos de John. La última vez que Adam se había quedado dormido tenía 8 años. Consideró despertarlo, pero Adam estaba tan mono así dormidito en sus brazos, que se quedó un rato más ahí sentado, contemplando al pequeño de la casa.
