¡Hola! Muchísimas, muchísimas y muchísimas gracias por todos los reviews, alertas y favoritos. Estoy super emocionada, y Duhkha (la chica del cumpleaños adelantado) también lo está, espero que el nuevo cap le guste.
Me hace muchísima ilusión que la historia haya tenido tan buena acogida y espero que más personas le den una oportunidad a esta historia tal y como habéis hecho ustedes.
Agradecimientos a , Aid4, Ani Tubi, Arysia, BadBitchAndRealest, Belloty, Beln, Core Nakisawa, Duhkha, Dragonbike, ElenaPotterMalfoyWeasley, GinnyPocket, Guest, .Grenger, Ja-pucho, Kaoru Black, Karen144, Katherine McBride, Keniie Masen, Kikagaroy, La chica bajo la lluvia, LaChicaRiddle, Lisicarmela, MaMiaDH, MarMarfoy, Mariposa de cristal, Maya, Pauli Jean Malfoy, PrincesaMalfoy23, SALESIA, Serena Princesita Hale y Tokio2323 por dejar reviews, agregar a favoritos y/o poner en alertas. Espero no haberme olvidado de nadie xD
Agradecimientos especiales a Miss Mantequilla por ser la beta de esta historia y aguantar mis desvarios sobre ella :D
Este fic participa en el Reto Anual La agenda del Señor Tenebroso del forum El Mapa del Mortífago.
Disclaimer: Todo lo reconocible del mundo de Harry Potter es de J.K Rowling.
Editado el día 20 de abril de 2018.
Capítulo 1.
[Siete años después]
Draco y Pansy se encontraban de pie en el salón la mansión, observando a la mujer rubia sentada en uno de los sillones. Draco replicaba una vez más a las palabras de su madre, recibiendo una mala mirada por parte de esta y escuchando la risita de fondo de Pansy.
—Draco Malfoy ―pronunció Narcissa―. Como tenga que repetirlo una vez más te mando yo misma de una patada a Londres.
—Mamá —comenzó el chico, pero al ver la mirada de advertencia que le dirigía su progenitora se calló.
—Solo estamos preocupados, Cissy —replicó Pansy con suavidad—. La muerte de Lucius todavía está reciente.
—Si no me he derrumbado en estos dos meses no me derrumbaré ahora, Pansy —dijo y su tono fue mucho más dulce con la mujer que con su hijo—. Agradezco vuestra preocupación, pero llevo mucho más tiempo que ustedes siendo una adulta hecha y derecha y sé perfectamente cómo manejarme sola.
—De eso estoy segura —respondió la chica y le sonrió—. Simplemente no queremos irnos con la preocupación de que algo pueda pasar.
—Pues ve deshaciéndote de ese pensamiento porque estoy perfectamente bien —aseguró la mujer, suspirando levemente—. Lucius estaba muy enfermo, cielo, era solo cuestión de tiempo que la enfermedad acabase con él. Créeme, me había hecho a la idea de que me iba a quedar viuda incluso antes de que fuera una realidad.
Los tres guardaron silencio durante unos minutos.
—Entonces hoy será nuestra última cena en Francia hasta que volvamos —terminó diciendo la chica—, habrá que hacerla épica.
—Sí, y hablando de comida, creo que deberíamos ir a buscar ya a Rose —terció Draco—. La fiesta de cumpleaños ya habrá terminado y se está haciendo tarde.
Ambos se despidieron de Narcissa y se dirigieron al garaje, cogieron el coche y salieron de los terrenos de la casa, encaminándose a la casa donde Rose estaba con sus amigas. Draco paró el coche delante de la entrada, esperando a que Pansy bajase y fuese a por la chica. Tras unos minutos, ambas salían de la casa despidiéndose con la mano de las demás.
Rose Parkinson era la viva imagen de su madre a excepción del pelo. Con los rasgos propios de una niña, Rose tenía unos grandes ojos verdes musgo heredados de Pansy, unas cejas finas, una nariz chata con alguna que otra peca, unos labios gordos y unas orejas pequeñas que, la mayoría de veces, estaban ocultas por su largo y liso pelo naranja oscuro. Casi rojo.
Pansy abrió la puerta trasera a la niña y la ayudó a acomodarse. Cerró la puerta y se sentó ella en el asiento del copiloto. Despidiéndose de ellos con un par de pitidos del claxon se alejaron de la casa dirigiéndose a la mansión donde tenían que terminar de preparar todo para que a la mañana siguiente no estuviesen con prisas y pudieran salir tranquilos.
Narcissa los estaba esperando en la entrada, deseosa de abrazar a la niña en cuanto saliera del coche. En el momento en el que la mujer le preguntó por la fiesta Rose se puso a parlotear incansablemente, sacándole una sonrisa a los dos Malfoy y a su madre.
—Entonces, ¿ilusionada por el viaje? —le preguntó Draco a Rose durante la cena.
Ella asintió con entusiasmo.
—¡Nunca he ido a Londres! —exclamó—. Siempre vamos a otros sitios pero nunca a Londres.
Pansy bajó la mirada a su plato, tirando de un lado a otro un guisante antes de volver a levantar la vista, sonriéndole con dulzura a su hija.
—Bueno, ahora iremos y encima nos quedaremos a vivir —comentó con fingida felicidad, simplemente para aumentar el entusiasmo de la chica.
La niña dejó salir un chillido emocionado ante estas palabras, completamente extasiada con la idea de mudarse a otro país; conocer otra forma de vida y hacer nuevos amigos. Estaba deseando llegar a Londres.
—Aunque me da pena que no nos veremos tanto, abuela Cissy —murmuró Rose de repente, con un mohín adorable.
—Oh, cariño. Eso no es nada que una chimenea conectada a la Red Flu no pueda resolver —replicó la mujer con suavidad, sonriendo alegremente.
Rose sonrió aún más, enseñando sus redondeados dientes de leche.
Terminaron de comer unos minutos después, dirigiéndose a la sala para conversar un rato hasta que el sueño invadió a Rose tras una larga tarde de juegos con sus amigas. Draco cogió en brazos a la niña y despidiéndose de ambas mujeres la subió a su cuarto. Con un movimiento de varita le puso su pijama, la metió en la cama y la tapó con las mantas.
Cuando le fue a dar un beso de buenas noches se fijó en la cadena que brillaba alrededor de su cuello, sonrió sin poder evitarlo al ver que era el collar de plata con una estrella colgando que le habían regalado el día que nació y que desde entonces solo se había quitado para cambiarle la cadena por una más grande. Le colocó bien el collar y le dio el beso de buenas noches, arropándola bien con las sábanas antes de salir de la habitación.
Al bajar las escaleras se encontró a Pansy haciendo una revisión de todas las cajas y maletas, su pelo negro y largo recogido en una coleta alta.
—Tu madre ya se fue a dormir —dijo, previendo la pregunta del hombre.
—¿Quieres que te ayude?
—Sí, por favor —suspiró ella—. Siento como si nunca fuera a acabar.
Revisaron todo el equipaje, satisfechos de que todo estuviera en perfecto estado y que no se olvidasen de nada.
—¿Crees que le gustará la nueva casa? ¿Se molestará al saber que no vives con nosotros?
—No te preocupes, Pansy —la tranquilizó Draco—. Rose es como tú, entenderá a la perfección que no viva con ustedes.
Pansy suspiró, bajó su mirada a las cajas y luego a sus manos. Jugó con sus dedos varios segundos antes de volver a suspirar y levantó la vista para mirar a Draco a los ojos.
—En momentos como este soy incapaz de pensar que no eres la pareja perfecta.
Draco se rió ante las palabras de la chica, rodeándola con el brazo y apretujándola como si de un oso de peluche se tratase.
—Y es por eso mismo que nunca sucederá. Demasiado hemos vivido juntos para que no te vea como algo que no sea una hermana.
Ella le devolvió el abrazo.
—Totalmente de acuerdo.
Tras unos largos minutos de despedida, Pansy y Draco vieron a Narcissa alejarse por el pasillo de piedra mientras ellos esperaban a que el traslador se activase. La mujer desvió su mirada a la pequeña niña agarrada a su mano mientras se balanceaba con sus pies.
—¿Por qué es un traslador tan cutre? — preguntó Rose, observando fijamente la sartén—. Siempre viajamos en trasladores bonitos, jarrones con flores, joyeros, cajitas de música… Pero una sartén. Eso es muy cutre.
Draco y Pansy no pudieron evitar reír ante lo dicho por la niña que frunció el ceño, contrariada y miró fijamente a su madre y a su tío, arqueando una de sus finas cejas como Lucius le había enseñado a hacer.
—¿Qué?
—Nada, cariño —contestó su madre con una sonrisa—. Y el traslador es así de cutre porque es Londres el destino —dijo con una sonrisa burlona que Draco correspondió.
Una mujer mayor les lanzó una mirada de reproche, consiguiendo que los tres soltasen una risa tonta. Draco se enderezó ligeramente y mirando a los ojos de la anciana con un toque burlón.
—Entonces, ¿Londres es cutre? —preguntó Rose y el rubio aumentó su sonrisa.
—Cutre es la gente que hay en Londres —respondió Draco, pronunciando cada palabra con lentitud para que la niña lo entendiese.
La mujer los fulminó con la mirada, su ceño fruncido salvajemente, casi haciendo que sus cejas fuesen una sola. Pansy le dedicó una mirada de disculpa, tratando de disimular, sin éxito, su sonrisa.
A los dos minutos la voz que anunciaba la activación del traslador sonó y todos se agarraron a la sartén. Comenzaron a dar vueltas pocos segundos después apareciendo, ligeramente despeinados, en el Ministerio de Magia Inglés.
Salieron de la sala del traslador, adelantando a la anciana que se quejó en voz alta, arrancándoles risas a los tres. Fueron directamente a las chimeneas y transportándose a la casa de Draco. En el apartamento se encontraban todas las cajas y maletas de Malfoy pero ni rastro del equipaje de las chicas.
—Mamá —dijo Rose al revisar el salón en busca de sus cosas.
—¿Sí?
— ¿Nuestras cosas dónde están? —preguntó y la mujer la miró a los ojos.
Pansy tragó saliva e intercambió una mirada rápida con Draco. Se agachó a la altura de Rose y le peinó ligeramente algunos mechones rojos, sonriéndole cálidamente antes de responder.
—En casa.
—Pero yo no las veo —replicó la niña con rapidez.
La mujer se removió incómoda, buscando ayuda en su amigo que se encogió de hombros. Suspiró y tras unos segundos decidió responder con sinceridad.
—Nosotras no vamos a vivir aquí, cielo.
Rose frunció el ceño y miró a Draco, buscando la confirmación de esas palabras en él. El rubio asintió ligeramente, con un aire triste que provocó un mohín en la niña. La idea de vivir lejos de su tío Draco no le gustaba nada.
—Entonces, ¿dónde vamos a vivir? —inquirió la pequeña pelirroja.
—En una casa en un barrio muy bonito, cerca de tu nuevo colegio —contestó Pansy con simpleza, incorporándose y sonriendo a ambos.
— ¿No vas a vivir con nosotras? —preguntó Rose, aunque ya sabía la respuesta.
—No, Rosie. Tu mamá y tú viviréis en otro lugar y yo viviré aquí.
—¿Solo?
—Umm… Sí, solo —contestó.
La niña apretó los labios, molesta. El rictus amargo no pasó desapercibido ni para Pansy ni para Draco, que intercambiaron miradas rápidas ante el gesto de la niña.
—Vale —soltó Rose con el ceño fruncido.
Se despidieron de Draco tras un rato hablando allí y ayudarlo a desempaquetar un par de cosas. Se aparecieron en el salón de una casa de dos pisos; todos los muebles estaban cubiertos por sábanas y las ventanas estaban tapadas con mantas finas. La niña observó todo atentamente, analizando su nuevo hogar.
—¿Te gusta? —preguntó Pansy con suavidad.
—¿Cuál es mi cuarto? —preguntó ella a su vez.
—Subiendo las escaleras, es la segunda puerta a la derecha.
Rose asintió, agarrando su mochila, con estampado de snitchs, con fuerza y saliendo del salón, directa a su cuarto, donde se quedó encerrada el resto de la tarde. Pansy suspiró y comenzó a quitar todas las sábanas de los muebles y destapó las ventanas. Observó todo lo que había por recoger y sonrió.
—Menos mal que existe la magia —dijo mientras lanzaba varios hechizos de limpieza que dejaron la casa como nueva.
Fue transportando las cajas a su sitio, todos los objetos de cocina llenaron los muebles de la misma, trasladó su ropa a su armario, desenrolló las alfombras y lleno de agua los altos jarrones de porcelana antes de colocar unas cuantas flores mágicas. Cambió el color de los muebles de la cocina, dejándolos de color blanco, que pegaban a la perfección con los acabados metálicos y con las encimeras de color negro.
A pesar de ser bruja y de su pasado Pansy también disfrutaba de las cosas mundanas como colocar la vajilla en su sitio. Colocó la pila de platos de porcelana blanca en uno de los armarios y sonrió satisfecha al colocar las copas de cristal en una hermosa vitrina en el comedor.
Observó el reloj de pared que había colgado sobre el marco de la puerta y se sorprendió al ver que ya eran las seis de la tarde. Conjuró un plato con fruta y un zumo de naranja y los colocó sobre una bandeja. Salió de la cocina y se dirigió escaleras arriba, tocó dos veces la puerta del cuarto de Rose, esperando que la niña abriese.
—¡Espera! —La oyó gritar desde dentro.
Unos minutos después la pelirroja abrió la puerta de su habitación, su pelo estaba recogido en una coleta alta y su frente estaba perlada de sudor. Pansy frunció el ceño al ver como su hija respiraba agitadamente, pero sonreía en grande.
—¿Por qué estás así? —Pansy abrió mucho los ojos cuando se encontró con el cuarto completamente ordenado y limpio, muy parecido al que tenía la niña en Francia—. Oh, por Merlín, Rose, ¿has hecho tú esto?
La niña asintió varias veces, expectante de lo que dijese su madre.
—Es increíble, cielo —suspiró Pansy y sonrió en grande—. Eres mi pequeña trabajadora.
La mujer dejó la bandeja sobre el escritorio blanco que había en el cuarto y alzó su hija en brazos. Le llenó la cara de besos mientras la menor reía, rodeándola con sus brazos con fuerza y diciendo lo mucho que quería a su mami.
—Entonces, ¿te gusta? —preguntó con seriedad la niña—. Quería que se pareciese al cuarto de casa, así no me sentiría tan… Extraña.
—Oh, cariño... —La mujer se sentó en la cama, acomodando a la niña sobre su regazo— Sé que es algo duro para ti venir a vivir aquí pero a Draco y a mí nos han ofrecido un trabajo muy bueno y Narcissa nos dijo que sería conveniente coger la oferta.
La niña apoyó su cabeza en el hombro de su madre, suspiró y estiró su mano para alcanzar un trozo de manzana del plato, masticándolo con lentitud mientras analizaba las palabras dichas por su madre.
—Pero volveremos a ir a Francia, ¿verdad? —inquirió esperanzada—. De vacaciones, para visitar a la abuela Cissy.
—Claro que sí, Rose —murmuró ella y reforzó el agarre en su hija, acomodándola sobre sus piernas—. Francia es nuestro hogar.
Se mantuvieron en silencio un largo rato. Rose comía la fruta tranquilamente desde el regazo de su madre y se terminó el zumo con rapidez, disfrutando del sabor dulce de este. Pansy mientras tanto se dedicaba a acariciar de forma ausente el pelo de su hija, pensando en todo lo que se le venía por delante.
—¿Estás feliz de que estemos aquí? —inquirió Pansy tras unos minutos.
—Sí, aunque me sorprende que no vivamos con el tío Draco —susurró triste—. Me gusta estar con él.
—Y vas a estarlo cariño, pero Draco y yo queríamos vivir en privacidad, él por su cuenta y nosotras por la nuestra —explicó tranquilamente—. Pero eso no quiere decir que no nos veamos. Sabes que Draco jamás se olvidaría de su pequeña estrella.
Rose tocó su collar, sonriendo. Pasaron unos minutos calladas, disfrutando del silencio y de la compañía de la otra hasta que la niña volvió a hablar.
—Mamá.
—Dime.
—Sigo teniendo hambre.
Pansy no pudo evitar reírse ligeramente antes de levantarse con Rose y bajar juntas las escaleras, dirigiéndose a la cocina para preparar un par de sándwiches. No se arrepentía para nada de la decisión que había tomado años atrás.
Rose era su mundo.
¡Y ya está! ¿Qué os ha parecido? ¿Bien? ¿Mal? ¿Increíble? ¿Fatal? ¿Not bad?
Espero que este capítulo os haya gustado, espero vuestros reviews :D Ya sabéis que si queréis que os llegué un mensajito cuando se actualice la historia podéis agregar a alerta (follow) y ¿por qué no?, añadir a favoritos :)
Respuesta a los reviews anónimos:
Beln: ¡Hola! Muchísimas gracias por dejar comentario y que el primer cap de la historia te haya gustado. Espero que el nuevo capítulo también te guste :D Nos leemos, besos.
Maya: ¡Hola! Gracias por el review, espero que el nuevo cap te guste :D Besos.
Guest: ¡Hola desconocida/o! Gracias por dejar review, espero que te guste el nuevo cap :D Besos.
SALESIA: ¡Hola! Me alegra verte por aquí. Desgraciadamente tu petición no se puede cumplir aunque puede que alguna vez me de por hacer un fic donde un grupo de mortífagas matan a Ronald, quizá alguna se llame Salesia y otra Alicia xD
Todavía no he mirado la posibilidad de que haya más parejas pero seguramente mi vena de shipper salga y haga unas ligeras menciones a esas parejas xD El tiempo dirá JAJAJA
Desgraciadamente el colegio ya pasó xD Conquistar a Hermione la conquistará, pero no en el colegio :D Ya veremos como avanza todo :) Espero seguir viéndote por aquí, besos *insertar corazones*
Besos y abrazos,
AliciaBlackM.
PD: Reviews y darle a Go!
