POR UN PUÑADO DE SUERTE.


Capítulo 2.

"Negro disfrazado de rosa"


Marron abrió la puerta, entró y se recostó sobre ella con una sonrisa imborrable. Max era un sol. La rubia dejó a su pequeña mascota en el suelo, y corrió hacia el teléfono de la casa. Apuntó los números lo más rápido que pudo, mientras dejaba la bolsa con la comida del animal sobre la pequeña mesa. Esperó, ansiosa, mientras el sonido del teléfono sonaba.

¿Si? —preguntó una voz, femenina y suave.

—Eh, hola, buenos días —Marron observó su pié, que estaba siendo rascado por Bobby— ¿Podía contactarme con Bra Brief? Por favor.

Sí, señorita, un segundo —la mujer tecleó algo, y Marron se agachó para acariciar a su gatito— ¿De parte de quién?

—De Marron —la rubia enredó el cable entre sus dedos.

Está bien, aguarde unos segundos.

Marron alzó a Bobby con una mano, y lo apoyó sobre su pecho. El minino estaba mirando con adoración la bolsa del súper mercado. Marron sonrió, acomodó el teléfono entre su oreja y hombro y caminó hasta la mesa, para agarrar la bolsa. Por suerte, el cable le alcanzó hasta donde estaba el plato de su mascota, junto a la puerta de la cocina. Tuvo que romper con los dientes la bolsa de comida, y luego colocarlo en el platito. Agua todavía tenía.

¿Hola? —se escuchó del otro lado.

—Bra —dijo Marron—, por fin.

Perdón, estaba en el baño —se defendió. Marron rió— ¿Qué ocurre amiga?

—Max viene dentro de un rato a almorzar.

¿Max? ¡Pilluela! —chilló, con efusividad.

—Bra, ya sé que vos lo mandaste —dijo, aún sonriendo.

Eh... —la peliazul dudó— ¿El te lo dijo? ¡Es un idiota!

—No, no —se rió—. No me lo dijo, yo lo deduje.

Bueno, no te enojes, es que me comentó que le parecías muy linda y no pude resistirme. ¿Te imaginas una cita entre Collin y yo, tú y Max?

— ¿Con John Collin? —bufó— Si no me da arcada de tanto orgullo, posiblemente estaría bueno.

¡Ay, Marron! —gruñó, claramente indignada— ¡No seas así con él! ¡Es bueno, sensible, guapo, inteligente, muy guapo y-

—Sí, Bra, sí —rodó los ojos, en un acto desesperado de que su amiga se callara: siempre le pasaba lo mismo, llamaba a Bra para conversar con ella y luego tenía ganas de colgar y salir corriendo lejos del teléfono.

Y dime —por lo visto ya estaba calmada, su voz volvía a ser la de siempre; aunque tenía un extraño tono seductor— ¿Te acostarás con él hoy? Porque si es así no iré a casa hasta tarde.

—Bra, no te pases, por favor —dijo entre dientes, perturbada.

Si, ya. Chica buena —se escuchó un suspiro en demasía fantasioso— ¿Qué van a comer?

—No sé, cocinaré algo rico —añadió con voz risueña.

Marron... —Bra largó una carcajada— Puedes ser muy inteligente y pasar una receta a siete idiomas diferentes, pero cocinas horrible.

—Lo sé —dijo, con brusquedad—, no hacía falta ser tan dura.

Era cierto que Marron no era muy buena en absolutamente todo relacionado con lo culinario. En realidad, las veces que le tocaba a ella cocinar Bra siempre llegaba con una pizza o una hamburguesa con la excusa de que se había olvidado de que le tocaba cocinar a ella. A Marron no le importaba mucho el hecho de que a la gente no le gustara su comida; bueno, al menos no tanto como cuando su madre le dijo que cocinaba asqueroso.

No te enojes amiga —canturreó—. Collin me va a invitar a salir a comer algo.

— ¿Cómo sabes? —dijo Marron, sonriente. Podía ser que Collin no le cayera del todo bien, no le cerraba del todo, era un extraño sentido que tenía hacia él. Pero Bra lo quería, y eso era suficiente.

Le voy a insinuar que no tengo ganas de almorzar sola —contó, con obviedad. Marron rió por lo bajo.

—Está bien, Bra.

Ey, ya sé que no te cae, y todavía no logro entender por qué. Pero dale una oportunidad. Será un lindo cuñado para vos, ya verás...

—No lo sé Bra —Marron se apoyó contra la pared—. Necesitas algo mejor.

¿Cómo sabes que Collin no es más que suficiente para mí?

—Porque... no sé. Veo cómo es, lo guapo que es, es más joven que vos y probablemente salga todos los fin de semana a los boliches —Hizo un mohín—. Bra, no me hagas caso, estoy últimamente bastante irracional. No te enojes.

Marron golpeó suavemente su cabeza contra la pared al escuchar el silencio absoluto del otro lado. No estaba segura de si Bra había o no puesto atención a lo que le dijo con anterioridad, pero seguramente le cayó como un balde de agua fría. Y ahora Marron no podía hacer más que sentirse culpable. Si esa misma tarde Bra llegaba con lágrimas en los ojos era porque había discutido con Collin.

— ¿Bra? —susurró— No me hagas caso, estoy bastante alterada últimamente. La falta de trabajo me comienza a afectar. ¿Sigues allí? Tengo que ir a arreglar la casa, luego tengo que cocinar. Contéstame Bra.

Vé a limpiar —dijo, con voz neutral.

—No te enojes, Bra —Marron apretó los labios—. No te tomes todo tan a pecho, lo dije sin pensar...

Claro que lo dijo sin pensar. Pero lo pensaba de todas maneras. Collin era más joven, muy guapo, con mucha plata; cualquiera podría llegar a imaginar que Collin se divertía, como se merecía o no, los fines de semana con miles de muchachitas tan guapas como Bra. Marron sólo quería cuidarla, no herirla. Pero Marron tiene menos afinidad que su gato cuando demuestra que está enojado; meando por todos lados.

Sólo piensa en tus cosas. No te metas en las mías. Además ¿Crees que Max es un santo devoto como tú? No.

—Bra yo no pienso que Max sea —el sonido de que cortaron del otro lado de la línea hizo bufar a Marron—... un santo devoto como dices.

Colgó el teléfono, y lo quedó mirando por unos segundos. Luego volvió la mirada a su gato, que estaba saboreando la comida con gusto.

—Al menos vos no tenés que limpiar ahora —murmuró, el gato maulló. Marron se dirigió al living, sus zapatillas hicieron un sonido asqueroso al pisar algo suave— ¡Bobby!

[ · ]

Trunks rogó mentalmente que nadie estuviera. Que no tuviera que chocar con nadie. Que pudiera traspasar la puerta, subir las escaleras, meterse en su cama y dormir plácidamente. Se rió de sí mismo, burlándose al estar pidiendo un favor que merecía suerte; y claramente él no la tenía.

Optó por entrar desde una de las puertas traseras, la del patio, que daba a la cocina. Pasó por el iluminado lugar verde, intentando ocultarse en las sombras. ¡Qué cansado estaba! No daba más. Todo su día fue un ajetreo total y molesto. Su bolsillo se había quedado momentáneamente vacío, sólo debía llegar a su recámara y recargarla, pero claro... paro eso ya había tenido que privarse de poder comprarse algo para tomar. Y ese taxi, condenado viejo, le había cobrado una fortuna por un viaje de una hora y media.

Trunks posó su mano en la manija de la puerta, justo cuando pensó en que él había tardado cuarenta minutos, tal vez menos, en llegar a aquel lugar de vehículos, en el lado opuesto de la ciudad oeste; el este. ¡Mierda, aquel viejo se había aprovechado de él! Posiblemente mientras dormía en aquel sucio y reventado asiento.
Ya era suficiente. Basta de pensamientos. Abrió la puerta y su felicidad aumentó al darse cuenta de que se hallaba destrancada. Porque si su madre o alguien más le hubieran echado llave, Trunks habría hecho un escándalo al intentar entrar; el manojo de llaves que tenía en su cápsula era enorme, y más ruidoso que cinco cascabeles encerrados en una caja pequeña para tres. Un fiasco.

La puerta se abrió sin ningún tipo de ruido, se deslizó sobre el limpio y suave piso con una movilidad digna de una seda. Trunks entró rápidamente, cerrando la puerta tras él. Se recostó en la puerta, absolutamente cansado.

Había sido una tontez quedarse en ese supermercado hasta las seis de la tarde, intentando matar el tiempo, mientras la lluvia se iba deteniendo de a poco. Ahora, un cielo estrellado y hermoso se encontraba en vez de esas tormentosas nubes. Trunks aún no entendía cómo era que había podido sobrevivir tanto en un lugar grande, sí, pero al mismo tiempo muy chico para que entretenga más de cinco horas. Menos mal que había encontrado buenas películas en la cartelera del cine, y que le habían podido dar un descuento por comprar tres entradas para distintas funciones. Thor y Escupiré en tu tumba estuvieron bien, aunque Los pitufos...

La luz de la cocina se prendió de un segundo a otro, y Trunks no había tenido nada que ver con ello. Ni siquiera estaba cerca del interruptor y no pensaba decir "Luz" para que ésta prendiera. Trunks lloró mentalmente, angustiado, desesperado, mientras observaba como su mujer estaba parado frente a él, con los brazos firmes sobre el pecho y los ojo oscuros centellando emociones; y, claramente, no buenas.

— ¿Dónde estabas? —preguntó, su voz demandante haciendo eco en la cabeza dolorida de Trunks.

Así comenzaba... Pan daría dos o tres preguntas más, probablemente una, y luego estallaría en gritos y hasta podría llegar a llorar; aunque solo lo había hecho dos veces, cuando Trunks había pasado dos días en el negocio y la otra vez cuando tuvo que viajar por un negocio, durante dos días en los que Pan pensó que él estuvo haciéndola infiel.

—Te pregunté dónde estabas —su tono de voz ya había incrementado.

Trunks, por su parte, estaba absorto en el rostro demacrado de su mujer. Pan nunca fue fea, era una muchacha bonita, siempre lo fue, con una sonrisa hermosa y unos ojos bonitos. Pero ahora estaba ojerosa, con los ojos claramente hinchados y la cara demasiado pálida.

—Pan —dijo, preocupado— ¿Estás bien?

Ella apretó los pequeños labios, que rápidamente se convirtieron en una mueca de claro enfado. Sus brazos se colocaron a sus lados, sus puños apretados con fuerza. Y Trunks estaba preparado para lo que venía, o al menos le gustaba creer eso.

— ¿Qué si estoy bien? —gritó, furiosa. Los pasos que los dividían pronto se volvieron escasos— ¡Brief eres un imbécil!

—Oye... —dijo, angustiado. Desde cerca, Pan se veía aún peor— ¿Comiste algo en todo el día?

— ¡Eres un tarado, Trunks! —chilló, sus ojos lagrimosos— ¡Estoy cansado de que siempre te vayas, de que nunca estés, de que no te importe lo que me pase!

—Te equivocas... —le murmuró, acariciándole el hombro tapado por un sobretodo que iba de conjunto con el piyama— Pan, sí me importas, demasiado. No digas estupideces.

— ¿Estupideces? —gritó, en su cara. Trunks cerró los ojos e intentó disipar el dolor de cabeza— ¿Quién te crees que eres? ¡Inútil! ¡No haces absolutamente nada bien! ¡Nada! ¡Eres un bueno para nada!

—Pan yo...

— ¡DEJA DE PENSAR EN VOS MISMO POR UN SEGUNDO! —exclamó— ¡IMBÉCIL, IMBÉCIL!

Trunks volvió a abrir los ojos. A Pan le tenía un buen aprecio, pero no iba a permitir que lo estuviera tratando de esa manera y mientras cuando su madre debía descansar; acción que probablemente no podía concretar, por el hecho de los gritos.

—Basta ya, Pan —soltó, entre dientes—. Eres una malcriada, una hipócrita.

—Ah —dijo, sarcástica. Se señaló con el dedo— ¿Yo soy la hipócrita?

—Sí, Pan, vos —Trunks la rodeó sin tocarla, caminando hacia la escalera—. No quiero escuchar más un grito de tu parte en mi casa. Mi madre está enferma y debe descansar.

Cuando Trunks subió apenas unos peldaños, Pan estalló. Ya había podido sentir el ki que se había incrementado con cada grito.

— ¡ERES UN IMBÉCIL! —rugió, su cara roja de la ira.

—Y vos, la peor novia que alguien puede tener —se recostó suavemente en la escalera—. Deberías tirarme una soga, y no intentar hundirme más.

— ¿De qué carajo estás hablando? —preguntó, sus brazos volvieron a cruzarse sobre el pecho plano.

—De que necesito tiempo, mi espacio, trabajo todo el día y cuando no lo hago estoy pensando en qué mejorar y en qué puedo ayudar a mi familia —por último, agregó con rabia—; Y vos no sos parte de mi famila, Pan.

Trunks se giró y volvió a subir las escaleras. Se sentía mal haciéndole eso a Pan. Realmente le dolía saber que ahora era una astilla más en vez de una curita. Ahora podría ella ser una enemiga, de los pocos amigos que tenía. Al llegar al pasillo, vio a su padre recostado en la puerta del dormitorio cónyuge. Trunks le sonrió un poco, pasó junto a él y evitó hacerle caso.

—Te lo dije.

Trunks paró en seco al escuchar la voz de su padre. Hace días que no lo hacía. Su padre se había comportado más raro de lo normal, se había mostrado más distinto que antes, mucho más distante. Y sí, pasaba todo el tiempo que podía encerrado en la habitación, junto a Bulma. Pero ahora, con el dolor de cabeza en crecimiento constante y el fuego de la furia aún prendido en él, no lograba entender lo que su padre decía en tres simples palabras; aunque Vegeta la mayoría de las veces había sido de esa manera. Tiraba palabras sabias pero que nadie lograba entender. Al menos, no Trunks.

— ¿De qué hablas? —preguntó. ¿Acaso le había ocurrido algo a su mamá? ¿O acaso Vegeta se refería a otra cosa?.

—No es para ti —sus cejas se fruncieron más—. Después de todo es sólo una niña.

Y cuánta razón tenía...

[ · ]

— ¿Quién te entiende? —dijo Bra, negando con la cabeza y con una sonrisa.

—Basta —Marron, que se encontraba roja de la vergüenza, agachó la cabeza—. No es mi culpa, el se lanzó así no más, no pensé que él haría eso...

Marron mantuvo la cabeza gacha, sus manos se movían nerviosamente sobre su regazo. Dios, que vergüenza tenía. La carcajada estruendosa de Bra sonó por la pequeña cocina.

—No puedes Marron, de verdad —se mordió el labio, intentando disipar las risas—. Estás mal de la cabeza ¿Para qué creíste que trajo velas, entonces?

— ¡Pero no para acostarnos Bra! —chilló, la peliazul volvió a largar otra carcajada y Marron se puso más colorada; si eso era posible.

Bra siguió con su ataque de risa, completamente irritante a oídos de Marron. Los platos sucios aún estaban sobre la mesa. Y en el fregadero también estaban los platos del almuerzo de ese día... ese almuerzo. ¡Maldito Max y sus indirectas!

— ¿Cómo desperdiciar pasar un buen tiempo con un tipo como Max? —preguntó Bra, mirando a lo alto, sugiriéndole a Marron que estaba completamente loca.

—Cállate, Bra —cruzó los brazos sobre el pecho—. Nunca me dijiste que tenía dos años menos que yo y que quería acostarse conmigo.

Bra movió las manos, intentando restarle magnitud a aquellos puntos.

—No importa, no parece menor y... —su sonrisa se ensanchó al punto de ser obvio que venía otra carcajada— ¿Cómo puedes creer que él sólo quería ser tu amigo?

Mientras Marron había intentado contestarle, Bra se había largado en otra ruidosa risa. La rubia suspiró, completamente rendida y se levantó de la mesa mientras juntaba los platos. Bra, que siempre se ponía del lado de la puerta del jardín y eso hacía que pudiera ver la entrada de la cocina, se había parado para acercarse a Bobby quien miraba con inocencia fingida la escena.

—Ven aquí gatito lindo —Bra levantó en brazos al animal— ¿Vos viste cuando Max se lanzó contra Marron? ¿Sí? ¿La quiso besar? ¿Qué? ¿Tocar? Barbaridad.

Marron miró sobre su hombro a Bra, con un poco de furia. Siguió limpiando los platos, lo más rápido que podía, quería acostarse a dormir; limpiar la casa había sido agotador. Bra miró maliciosamente a Marron.

—Oye amiga —se acercó—. No te enfades con Max, es un buen chico, una lástima que creyó tener la suficiente confianza contigo como para acostarse.

—Yo no voy a acostarme con un tipo al que ni siquiera sé su apellido —dijo, apretando con más fuerza la esponja resbaladiza sobre el plato.

— ¿Y ahora sabes su apellido?

—Sí.

—Perfecto, ya puedes tirártelo —anunció, con sinceridad.

—Bra, basta, no quiero que le vuelvas a insinuar que venga aquí.

—Pero Marron, yo nunca hice eso, él sólo me tiró indirectas acerca de vos, le parecías una muy linda chica, dijo que eras muy inteligente y que eras el tipo de chica que le gustaba para formar una familia.

—Entonces lo de tener una familia iba enserio —dijo, dándose la vuelta—, porque en el sillón quería tener un hijo conmigo llamado Scott.

Bra largó otra carcajada más, haciendo que el gato se prendiera de su brazo con garras y fuerza. Ella lo acarició para que se tranquilizara, no sin dejar de reír. Marron negó con la cabeza y volvió a los platos, ya casi terminaba.

—Es un lindo chico, admítelo, se parte —comentó Bra— ¡Es hora de que tengas un novio, Marron!

—No necesito novio —afirmó—. Y si tengo que tener uno será porque lo amo, no porque me traiga desde un supermercado hasta mi casa en un auto lujoso.

— ¿Te subiste a su auto? —preguntó maliciosamente— Es raro que no haya intentado nada ahí.

— ¿Qué estás tratando de decirme? —preguntó Marron, pero no obtuvo respuestas.

Luego de unos minutos en silencio, en donde solo se escuchaba los murmullos de Bra hacia el gato, Marron se secó las manos con el repasador. Bra estaba dándole de comer al gatito en la boca y éste no le hacía caso.

— ¿Por qué supones que Max debió haber intentado algo en su auto? —preguntó, recostándose en la puerta de la cocina.

—Eh... Marron —Bra se levantó, el gato maulló intentando que volviera junto a él—, ya es tarde, podemos hablar después si querés, yo ahora tengo mucho sueño y mañana me tengo que ir a trabajar y no-

—Bra —dijo, abruptamente— ¿Max intentó algo con vos?

—No —rápidamente respondió—. Pero con una de las chicas del trabajo sí... y no fue muy amable.

—¿Me mandaste a un imbécil? —preguntó, furiosa.

—Pensé que cambió —dijo, con los ojos arrepentidos.

—Pues no lo hizo, no quiero que le vuelvas a hablar de mí —Marron desapareció de la cocina, y Bra quedó en ella, pensativa y disgustada.

[ · ]

Trunks entró rápidamente a la habitación, con la vena de la frente entallada fácilmente. Había una cama cónyuge en la mitad de la habitación, su cama y la de Pan. No dormiría allí esa noche, no con las aguas tan turbias. Abrió uno de los dos enormes roperos y quitó de lo más arriba unas sábanas blancas, agarró uno de los almohadones de suave tela de la cama, puso en su bolso un par de medias nuevas, un par de zapatos más pulido para mañana y un traje azul con corbata roja. Se dirigió al baño, y colocó su cepillo de dientes, junto con pasta y jabón, en el bolso donde guardó la ropa amontonada. También le siguieron el shampoo y una esponja.

Salió del baño y atravesó la habitación. La única luz prendida era la de la mesita de luz, en donde había un recuadro que pasaba varias fotos de él y Pan. En una estaban abrazados, y al rato pasaba otra en donde ambos estaban besándose. Apretó el bolso con fuerza y se apresuró a salir de la habitación. No quería cruzarse con Pan en el camino, y el mejor cuarto de huéspedes quedaba en el tercer piso.

Cerró la puerta despacio, por más que le hubiese gustado cerrarla fuerte y sonoramente. Su padre estaba despierto, y aunque pocas veces dormía con tal de vigilar a Bulma, era obvio que saldría y lo gritaría hasta que se le acabara la voz por despertar a su madre. El tampoco quería hacerlo. Su madre era la mujer más maravillosa, inteligente y responsable que había conocido. Seguramente estaba disgustada por el simple hecho de no poder levantarse y caminar por allí que el dolor que debía estar acechándola. Al parecer, una fuerte gripe la había agarrado por desapercibida.

Su mano se aferró al bolso y lo empujó hasta su hombro. Subió un par de escaleras, y llegó hasta el tercer piso. Divisó la última puerta de la galería, esa sin dudas era la mejor habitación de huéspedes; aunque no era formalmente una, a su madre le encantaba estar allí y siempre la decoró y ordenó prolijamente. Era casi tan buena como su habitación de antes, cuando aún Pan no se había mudado con él.

Pensando en Pan y en las cosas que su padre le había dicho, Trunks entró a la habitación y tiró el bolso en una esquina, éste estrelló contra la pared y bajó en un golpe seco. Trunks prendió la luz y observó con felicidad el pequeño, pero cómodo, espacio. Había sábanas y una colcha, así que no necesitaba lo que trajo. Tiró a un lado las sábanas y dejó el almohadón sobre la cama. Cuando se tiró sobre la cama, un eterno suspiro salió de su boca. Su espalda pareció sentir el mejor de los masajes al caer sobre tal lugar; suave y envolvedor. Era tan cálido, suave, acogedor... todo lo contrario a Pan.

No entendía que le pasaba. Se había comportado varias veces como una chiquilina, reprochándolo por salir de viaje de trabajos, preguntándole por qué llegaba tan tarde, intentando comprender cualquier cosa que ni siquiera él tenía idea. Estaba rara, no era la misma Pan de antes, no era la cálida y suave Pan. Ya no era ella.

Sus amigos le habían dicho varias veces, y también su familia, que estaba muy equivocado al casarse con alguien demasiado joven en comparación con él, ella podía ser su hija más pequeña si así lo quería. Y era cierto, pero en aquellos momentos Pan había sido un buen alma gemela, alguien con quien compartir las cosas tranquilamente, ella le había hecho feliz. Muy feliz. Y ahora... quería alejarla lo más posible de su vida, quería que se fuera lo más rápido posible, no quería verla, no quería sentirla, no quería quererla. ¡Y un Demonio!. ¿Qué le estaba pasando?

Se levantó inmediatamente de la cama, sentándose en ella. Pasó su mano por su frente, corriendo algunos mechones molestos. Estaba haciendo calor, a pesar de la fuerte lluvia que había acechado esa tarde. El aire estaba tenso y húmedo, molesto. Pesado. Prendió el aire acondicionador y volvió a sentarse en la cama.

No la estaba pasando bien, le molestaba encontrarse en un estado tan difuso. Ni siquiera él podía entenderse. Recordaba hace minutos como había tratado a Pan y le dolía saber que lo había echo... después de todo, Pan era alguien importante en su vida. Tal vez no fuera la chica indicada... ¡Basta! Se dijo a sí mismo, desesperado. No podía pensar en esas cosas, no mientras su casamiento se acercaba.

[ · ]

—Por última vez, Bra —dijo Marron, colocando su cepillo de dientes en su lugar—. No estoy enojada con vos, no digas eso.

La muchacha de cabellos azules levantó un poco la barbilla, mirando desde arriba a Marron. Bra era un poco más alta que ella, pero mientras usaba esos tacones y Marron unas andrajosas pantuflas estaba clara la diferencia de altura.

—No mientras, bonita —avisó—. Sé que estás enojada y te comprendo...

Marron se secó la boca con la toalla, sus cejas se levantaron divertidas al escuchar la nueva confesión de Bra: terminó abandonando un poco su gran orgullo y darle pasó a la verdad.

—Lamento si te molestó lo que hizo Max. No creí que fuera a hacerlo. Esa mañana parecía tan convencido de que solo le gustabas por ser muy inteligente, que eras bonita; sí, pero no mostró jamás nada acerca de que te quería tocar los senos.

Marron abrió los ojos desmesuradamente, sorprendida por la rudeza de Bra. Luego de un segundo y medio, volvió su compostura; ya se había ido acostumbrando de a poco al carácter insípido de la Brief.

—Bra el no me quiso tocar los senos —dijo, irritada.

— ¿Qué? —dijo, una gran carcajada salió de su garganta— ¡Vamos, Marron! No bromees ¿Por qué crees que habrá insistido en ayudarte a juntar ese plato roto del que me hablaste. Mientras vos estabas en el suelo en cuatro patas él se agachaba y miraba tu escote.

—Bra, no digas eso —dijo, sonrojándose. Bra negó divertidamente—. Él no es tan irrespetuoso... bueno, sí lo es... pero creo que esa vez definitivamente quería ayudarme.

—Ah sí —bromeó—; ¿Y cómo es que terminó sobre tuyo en el sillón?

—No voy a decírtelo, vas a reírte —comentó, levantando los hombros—. Sólo quiero que quede claro que no voy a permitir que vengan más chicos diciendo primariamente que te buscan y que luego digan que quieren pasar.

— ¿Max se invitó solo?

—No.

—Pilluela.

— ¡Bra! Yo no quería nada con ese tipo —se mordió el labio—. Bueno, al menos algo que no fuera sexo.

—Claro —bromeó. Marron se giró hacia ella y la fulminó con la mirada—. Está bien, te creo. Lo siento, de verdad. Mañana hablaré con él.

—No quiero que escuche mi nombre —anunció Marron, señalando con el dedo puntualmente—, no quiero.

—Si insistes...

[ · ]

Trunks sacó la caja del armario. Lo que le había llamado la atención, un objeto brillante, no era más que un pequeño espejo reflejando la blanca luz proyectada desde el techo. Trunks gruñó. No había nada interesante por hacer, y realmente tenía sueño como para ir a bañarse y si lo hacía terminaría por desvelarse hasta quien sabe qué hora. Necesitaba descansar, lo sabía, pero también estaba al tanto de que si se iba a acostar no haría más que dar vueltas y vueltas en la plácida cama.

Abrió más la caja, encontrándose con una lámpara pequeña y vieja, una manta y unas fotos. A Trunks le llamó la especial atención las fotografías. Las sacó, y sonrió nostálgicamente al solo ver la primera: Trunks estaba, junto a Goten, saltando desde un árbol hacia un lago. Eran pequeños, y estaban prácticamente desnudos, era sin dudas cerca de la casa de los Son.

Sonrió. Goten... lo extrañaba de sobremanera. Lastimadamente, se habían separado cuando el Son se enteró de la relación entre él y Pan. No se había puesto celoso, ni sobreprotector, al parecer odiaba el hecho de que Trunks se estuviera mintiendo así mismo. Eso decía Goten: "te mientes todo el tiempo para estar rodeado de negro disfrazado de rosa". Trunks prefería no pensar en la frase, le convenía no hacerlo. Desde hace más de meses que no se veían, y la pelea más bien no fue pelea; solo una discusión en la cual Goten se mostró indudablemente serio y responsable, y Trunks un sulfurado y furioso crío.

Corrió la imagen, pero la dejó sobre la mesita de luz; sin dudas la enmarcaría y la tendría. Goten era su hermano, no había con qué darle a la amistad que habían tenido y una simple relación entre personas que no debían no iban a romper tal amistad... aunque las esperanzas de que aquél sentimiento sobreviva eran pocas.

[ · ]

Marron apagó la luz y se dirigió a su cama, Bra ya estaba acostada en la suya. No se veía absolutamente nada, pero no necesitaba tocar o sentir algo para ubicarse; ya se había acostumbrado durante todos esos meses, desde luego no habían movido nada de su lugar. Los respaldos de las camas daban contra la pared, una cama tenía a su lado el ropero y la otra una ventana bastante grande con una cortina verde manzana; que hacía juego con las colchas de las camas, las alfombras y alguna que otra caja en donde guardaban sus joyas, sus pinturas, etc. Cada cama tenía una mesita de luz a sus costados; y la mayoría de las veces tenían una botella de agua encima o una envoltura de chocolate.

—Extraño a mi familia —murmuró Bra, de la nada. Marron se removió en su cama y se recostó de lado, observando a Bra.

—Yo extraño a mamá —admitió Marron, haciendo un pequeño puchero impensado.

—Me preguntó cómo estará Trunks —dijo Bra, meneando su cabeza.

— ¡Bra! —dijo Marron, de pronto todas las imágenes de esa mañana llegaron a su cabeza; Trunks en el supermercado, Trunks pasándole la mano, Trunks callado, Trunks... —¡Hoy vi a tu hermano!

Con todo lo de Max en su cabeza se había olvidado por completo, y ni hablar cuando Bra agregó lo del almuerzo romántico con John Collin; en donde no pasó nada más que unos besos, como dijo la misma Bra con sonrisa fantástica.

— ¿Eh? —preguntó— Te habrás confundido.

—No, Bra, era él —aseguró Marron, de pronto un poco se había oscurecido en su mente.

—Marron ¿Qué va a hacer Trunks por acá?

—Qué se yo, estaba colgado de las góndolas del supermercado.

— ¿Qué mier- Bra no completó la sarcástica pregunta, porque pronto se largó a reír.

—Bra, es enserio, era tu hermano, estoy segura.

Estaba cambiado, sin dudas. Pero jamás olvidaría esos ojos azules de líneas machistas, ese rostro varonil y esa mirada infantil que siempre tuvo...

Trunks...

[ · ]

Trunks agarró la imagen con cuidado, con sorpresa. En la foto estaba él, cuando era mucho más joven y junto a él estaba Goten, sonriendo. Debajo de ambos estaban Bra, su hermana, alrededor de trece años y luego estaba una rubia, demasiado bonita; de aspecto tierno y angelical. Parecía ser más grande que Bra, aunque no debía de tener más años que él.

Sus ojos le llamaron la atención. Eran grandes, femeninos, con espesas pestañas oscuras y el color era entre un azul y un celeste claro. Eran fascinantes... y los recordaba a la perfección.

¡La chica del supermercado!

Ahora algo comenzaba a cuadrar. Con razón ella se había mostrado tan amistosa. Trunks dio vuelta la fotografía, claramente se veía el año y los nombres; Goten, Bra, Trunks y Marron.

¡Marron!

¿Cómo se había olvidado de ella? Había sido muy amiga de Bra por varios años, hasta que al parecer se separaron aunque en realidad Trunks no podía decir la fecha exacta; luego de los dieciocho se había preocupado y enfrascado tanto en el trabajo que ni siquiera había tenido de tiempo de poder pasarla con Goten. Había sido un fiasco, pero Trunks no recordaba haber sufrido en ese momento sin la compañía de sus tres amigos.

¿Cómo se había olvidado de Marron? En realidad, nunca tuvieron una amistad, su relación fue demasiado rara, sus caracteres y opiniones demasiado diferentes como para poder pactar un trato.

Con que ella era la del supermercado... Dios, era bonita. Muy bonita. Y le encantaba. Trunks sonrió un poco al pasar a la otra imagen, otra fotografía de los cuatro. En esta Trunks y Goten estaban en la piscina, detrás de ellos Bra con una bikini tomando sol y Marron con un vestido y una gorrita. Maldición, menos mal que no estaba en bikini...

Ahora todo cuadraba. Marron estaba viviendo con Bra, y por eso había estado hablando tanto. No era de extrañar que Marron se mostrara tan amistosa; después de todo ya habían pasado aquellos años en que no se llevaban del todo bien.

Pasó a otra imagen. En esta estaban Bra y Marron solas. Detalló suavemente los finos rasgos de su rostro. La pequeña nariz, los ojos alucinantes, la boca de un color llamativo y los cabellos dorados. Seguía igual, exactamente igual. Estaba un poco más alta, había crecido más y sin dudas eso la hacía irresistible.

Trunks agarró todas las imágenes en su mano y se acostó en su cama, sonrió y se dispuso a mirar cada una de ellas; intentando recordar aquellas anécdotas o simplemente disfrutar de saber que alguna vez los había vivido.

Trunks observó su bolso en aquella esquina... tal vez sí le hacía falta un buen periodo de descanso, uno en donde estuviera solo. Pero ¿Para qué conformarse del todo? Vivir con Bra y Marron por un tiempo no sería nada malo.

Sonrió, maldiciendo el hecho de que la idea le encantaba y que a Pan ni siquiera pudo recordar.

Sólo serán unos días...

[ · ]

— ¿Que nos visitaría? —Bra sonrió, mirando a Marron desde su cama.

—Sí, le dije que lo hiciera, pero no me contestó —hizo una mueca—, o creo que sí, no sé, justo Max estaba esperándome afuera y no quería quedar mal con él.

— ¿Te dijo algo? —preguntó.

—Nada, en todo momento estuvo callado —Marron dudó un segundo— ¿Crees que vendrá?

— ¡Ojalá! —sonrió, nostálgica— Pero no creo que lo haga... el está muy ocupado haciendo de niñero.

Marron la miró con el ceño fruncido, pero Bra ya se había dado vuelta y prácticamente se había decidido a dormir. La rubia suspiró, no iba a poder saberlo hasta mañana; si es que tenía suerte. Además ¿Qué le importaba a ella? Después de todo solo era el insoportable de Trunks... claro.


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Segundo capítulo y ya estoy muy, demasiado, contenta. ¡15 reviews! Gracias gente linda, de verdad, estoy realmente agradecida y cada mensaje lo respondí con la mayor felicidad posible; a los que son anónimos, lamento no poder contestarles pero debo agradecerles realmente; igual que a todos. Bueno, no saben lo que me costó terminar este segundo capítulo; fue difícil, muy difícil. Primero estaba el hecho de que cuando quería comenzar a escribir, no podía porque mi madre me llamaba, o lo hacía mi padre, o mi hermano, o alguien en particular, por eso les pido perdón si a veces se le complicó la lectura al estar al parecer un poco confuso, no es mi intención hacerlos sufrir. Releí el capítulo lo más rápido que pude y me gustó como quedó. Sí, ya sé, abarca poquísimas cosas; pero les prometo que en el tercero Trunks y Marron se encontrarán por fin, ustedes saquen sus cuentas si es que Trunks quedará a vivir o no unos días con ellas ¿Qué dicen?. Bueno, espero me entiendan y estoy dispuesta a recibir cualquier tipo de ayuda. Otra cosa: no tengo absolutamente nada contra Pan, no me cae mal y quiero dejar bien en claro eso; solo estoy intentando ser lo más realista posible; a veces se hace difícil pero lo estoy intentando. Bueno, espero sus comentarios acerca del capítulo, sus dudas, sus correcciones, sus berrinches, lo que venga yo lo agarro (menos acciones trollistas). Me tengo que ir, pero no sin antes decir: ¡Cometido lo prometido! (de subir hoy). Nos estamos leyendo, saludos. Ténganme paciencia por si no actualizo este sábado, lo que pasa es que rindo inglés. ¡Nos leemos!

Actualización: corrección y agregación de una parte (léase: la última parte)

Próxima actualización (ultimadamente, tal vez un poco tarde): Sábado 17 de Diciembre. —»


Disclaimer: los personajes son propiedad de Akira Toriyama. Excepto aquellos que no conozcan.