Comentarios: Segundo Pairing, y ningún personaje sigue sin pertenecerme, aun son de Akira Amano.

Parte del Gekokujou igual. Para mis locas, como siempre.

Advertencias: Spoilers del Arco del futuro, sin yaoi (esperemos que por el momento, ya quiero poner algo más directo)

Voces

Una voz había estado sonando en su cabeza últimamente, hablando de cosas que le era imposible entender. Y, de lo poco que lograba comprender, la extraña voz no parecía estarse dirigiendo a él, más bien parecía estar hablando con otra persona, o esa era la impresión que siempre le dejaba.

Con el tiempo se había acostumbrando a esa rara voz y, aunque eran muy pocas las veces que la escuchaba, terminó siendo algo monótono en su existencia y algo sumamente fácil de ignorar.

Total, tenía cosas más importantes de las que ocuparse como para estar preocupado por una voz en su cabeza. Por ejemplo, sobrevivir en ese tonto orfanato.

Y ese había sido su pan de cada día, sobrevivir, intentar descifrar-cuando estaba muy aburrido- lo que decía la voz e ignorarla, o eso era hasta que a la pesada voz se le ocurrió hablar de noche, justo cuando él estaba intentando dormir, alterando sus horarios de sueño y desvelándolo.

-Ahhhh tonta voz, no dejas dormir -pensó dirigiéndose a la voz en su cabeza sin esperar respuesta de su parte, soltando un suspiro mientras buscaba una mejor posición en el su cama -, guarda silencio- pidió soltando un suspiro cansado. Él que quería dormir y la extraña voz no le ponía las cosas fáciles ¿por qué tenia que parlotear siendo tan tarde?

Fue entonces, que en medio del silencioso cuarto, un "kufufu" -que quiso pensar era un muy raro tipo de risa- llegó distorsionado provocando que abriera los ojos un poco desubicado.

-Oya… ¿Quién diría que alguien más me escucharía? Que interesante.

Fran observó fijamente el cuarto para buscar si había alguien despierto, después de cerciorarse que los demás niños seguían dormidos y solo se trataba de la molesta voz… otra vez, suspiró volviéndose a acostar.

-Déjame dormir- contestó cerrando los ojos intentando ya caer en el mundo de los sueños, sueños donde él era un superhéroe y ninguna voz rara resonaba en su cabeza.

Una risita más se dejo oír antes de que todo quedara en completo silencio… como se suponía que debía ser siempre.

Fran solo pudo pensar, antes de caer dormido, que esa era una voz de lo más loca, con una risa de lo más extraña, tanto como la chica con el peinado raro que a los días después de eso había aparecido en el jardín del orfanato cuando él estaba solo, viéndolo por un momento antes de ¿transformarse? en un chico muy parecido a ella.

El extraño se había quedado viéndolo burlonamente antes de soltar una risita.

Y fue, cuando escucho la peculiar risa, que algo hizo clic en su cabeza.

-Ahhh, tú eres la voz rara- soltó como si nada reconociendo la risa. Bueno, pensó irónico, el físico y la voz del sujeto no desentonaban del todo, ambos eran igual de extraños.

-Kufufu ¿y se puede saber desde cuando me estas escuchando?- inquirió curioso, viéndolo sin perder detalle de las reacciones del niño.

Fran solo se encogió de hombros en respuesta, ignorándolo y volteando hacia otro lado. Como si él se fijara en esos detalles sin importancia.

Mukuro rió, con su característica forma de hacerlo sin quitar la vista del chiquillo enfrente suyo.

Era un mocoso interesante, no había duda de eso, que lo escuchara al igual que Nagi lo decía por sí solo. Y, precisamente ese había sido el motivo por el cual mandó a Chrome a que lo buscara expresamente. Además, algo dentro de él le decía que ese niño algún día le seria de mucha utilidad. Y él nunca se equivocaba en sus presentimientos. Por eso, soltando otra risita, le había dicho que lo siguiera y este, viéndolo fijamente y con un rostro demasiado serio para un niño, se encogió de hombros y lo siguió.

Total, no tenia nada mejor que hacer, además, algo le decía que de ese extraño sujeto-piña iba aprender muchas cosas.