DISCLAIMER: Créditos de los personajes pertenecen a Misuki e Igarashi, autoras de Candy Candy. La historia a continuación es de mi autoría.
DEDICATORIA: Esta lectura va dedicada a cada una de las integrantes de CAHA, ya que sin ellas no hubiera podido participar en este reto.
A mis brujitas preciosas de la cabaña Andrew, quienes día a día demuestran su apoyo y cariño incondicional.
También se lo dedico en específico a DELIA GOLDS, por su actitud y valor ante la vida.
UNIDA A TI
Rabia.
Tristeza.
Desencanto.
Burbuja de felicidad rota.
Sí, ese era mi estado de ánimo desde hace varias semanas. Depresiva, a la defensiva y con ganas de que no solo mi cabeza fuese traga por la tierra. Quería desaparecer.
¿Cuán inocente se podía ser? ¿Cómo podía una persona pretender amar pero resultar ser diferente?
Frustración.
Dolor.
Orgullo herido.
Traición.
Si estas leyendo estas líneas, verás que no tengo la intención de contarte una historia de amor. No.
¿Qué sentido tiene?
Los hombres en mi vida habían sido todos iguales: egocéntricos, arrogantes e interesados siempre en conseguir lo que más les era conveniente y luego de haber conseguido su propósito, desaparecían cual espectros fugaces.
«Qué hay de malo en mí? - me preguntaba últimamente.- No me consideraba muy guapa, eso era cierto, aunque tampoco desagradable a la vista, sin embargo después de un tiempo, mis relaciones sentimentales terminaban arruinadas. -Y no es que haya tenido muchas... »
Y en esta ocasión, como una ilusa que no aprendía la lección, volvía a suceder lo mismo. Había entregado mi corazón, ¿y qué había pasado? me lo habían devuelto en pedazos y esparcido por todas partes.
«Menudo desastre»
Con el correr de las horas, se habría formado una inmensa laguna con mis lágrimas de no ser que había llegado a un punto donde solo sentía agobio y cansancio de tanto llorar.
¿Quién iba a pensar que llorar también agotaba?
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, que si no te destroza al menos puedes juntar las piezas agrietadas y seguir con tu vida, siendo consciente y con la certeza que la cicatriz en la misma herida una y otra vez forma una callosidad, haciéndote inmune a un nuevo golpe. Y ante todo eso, aquellos que sufren lo indecible y siguen adelante llevan razón.
Los desengaños sufridos solo habían servido para endurecer mi corazón. No tenía tiempo para lágrimas tontas y pensamientos estúpidos donde lo único que conllevaban era a una depresión de la cual estaba segura-si seguía así- no podría salir.
La gota que había rebasado el vaso procedió de quien menos lo esperaba: mi hermana, mi amiga, mi compañera, me había traicionado cuando más la necesitaba. Aquel incidente, me había dolido muchísimo más que las otras traiciones aunque de manera diferente.
Porque ...
¿Cómo le dices a tu hermana que no te quite al hombre que amas? ¿Cómo pelear contra tu propia familia? ¿Cómo luchar contra eso? ¿Debía anteponer mis sentimientos e imponerlos?
Nunca había sido del tipo egoísta y tal vez por eso, las cicatrices agrietadas de mis heridas previas no habían podido resistir tal impacto y sentía que mi corazón sangraba a pesar de la callosidad formada.
Elisa, se casaba con él y por eso yo había cogido el primer barco huyendo hacia un destino desconocido en Escocia.
La intranquilidad de las olas del mar que en esos momentos se movían impacientes, parecían entender mi turbación haciéndome recordar el instante en el que ella me había comunicado la noticia…
*Flasback*
- Candy, tenemos que hablar.- Elisa pidió un día apareciendo sorpresivamente en mi oficina.
Concentrada como estaba con mis labores de enfermera, giré para encontrarme con aquella mirada que siempre me había parecido fría y calculadora pero que nunca había usado en mí. Sin embargo, al ver el iris frío de sus ojos, me di cuenta que algo andaba mal y que tenía que ver conmigo. En ese instante una terrible sensación de vacío me inundó.
-Hola, cariño.-la saludé con mi sonrisa habitual- ¿Y ese milagro? No sueles venir por aquí, sé que no te agradan los hospitales…
Elisa me contestó cortante y secamente.
-¿Sabes Candy? Seré muy clara "hermanita."- comenzó a decir con una postura recta, mano derecha en la cintura y con una voz de suficiencia.- Es mejor que te enteres por mi propia boca que por los demás. Anthony y yo, somos amantes casi desde que ustedes comenzaron a ser novios. Conforme a pasado el tiempo, hemos conversado y llegado a la conclusión, que debemos estar juntos ya que estamos esperando un bebé y nos ilusiona que nazca en una familia ya formada. No esperaba este embarazo Candy, pero creo que lo mejor que puedo hacer es contraer matrimonio. Así que nos casaremos en dos meses.-espetó apresurada.
Mi cerebro registró la novedad, mis ojos pestañearon repetidas veces queriendo asimilar y a la vez negar aquello que me estaba diciendo sabiendo que debía decir algo pero mis labios simplemente se resistieron a responder.
"¡Estaba en shock por la noticia! ¡Anthony mi novio de casi dos años iba a tener un hijo con mi hermana!"
Estática y paralizada de la impresión, solo pude hacer amagos de responder. Sin embargo ella me frenó levantando una mano con ese aire tan mandón de niña engreída que poseía.
-Ni te molestes en ir a verificarlo- dijo señalando unos papeles que depositó en mi escritorio en tanto se dirigía hacia la salida- Aquí están los análisis que corroboran mi estado. Como verás, no siempre miento.
-¡Elisa!- la llamé desesperadamente reaccionando al último instante cogiéndola del brazo, a lo cual ella se soltó repulsivamente.
-Lo siento, Candy. – Respondió fastidiada.- No es nada personal. Anthony y yo siempre hemos sentido atracción mutua y además nos amamos. No pensarás que ibas a casarte con él después de todo ¿verdad? Has sido demasiado ilusa, si creías que él pensaba en ti como la madre de sus hijos. ¡No te ama! pero tampoco quería lastimarte... No se atrevía por el cariño que siempre ha tenido hacia ti... Sin embargo el bebé lo cambia todo. Comprenderás que no puedo permitir que nazca sin un hogar y menos sin un padre. –Mirándome casi con simpatía me dio la estocada final.- Te invitaría a la boda, pero sabrás que no es conveniente para ninguna de las dos. Estoy segura que es una noticia triste para ti, pero al menos ten la satisfacción que tu sobrino tendrá una familia feliz. ¡Adiós!
Y así como una vez Elisa entró como un torbellino en mi vida, de la misma manera salió por esa puerta para siempre.
*Fin Flashback*
Fruncí el ceño.
Había estado tan ciega ocupada en cumplir cada uno de los gustos de mi "hermana" que siempre había sido caprichosa y egoísta. Nunca anteponía el bienestar de los demás al suyo, ella misma lo había admitido muchas veces. Pero jamás en mi vida me imaginé que nuestra amistad, nuestra hermandad terminaría así, sin más explicaciones, ni berrinches, ni gritos de SOS.
Ella a la que tantas veces creí tan débil e indefensa, a la que apoyé ciegamente, defendí con ahínco… Decir que estaba decepcionada era poco...
La iba a extrañar demasiado sí, pero no podía hacer nada al respecto, no era tan tonta como para seguir torturándome, ni masoquista o desesperada para mendigar por amor. Simplemente debía hacer lo mejor que sabía, cuando mi corazón estaba hecho añicos por la traición.
Necesitaba recomponerme y para eso, yo debía salir de Lakewood a ese lado del mundo donde parecía que los problemas no me iban a alcanzar. Estaba huyendo, lo sabía. Era una cobarde…
- ¡Y a su lado derecho les mostramos el paradisíaco lugar que os albergará estas semanas!... ¡Bienvenidos a Suilvach!... ¡Que os divirtáis!
La ruda voz del tripulante del barco donde me encontraba, interrumpió mis cavilaciones.
Sintiéndome como una boba por estar perdiéndome el paisaje, froté mis ojos y ante mí apareció una preciosa bahía de arenas blancas con sendas aguas cristalinas que me invitaban a rozar con las yemas de mis dedos el agua. A lo lejos, se veían suaves colinas verdes y de coloridas flores, adornadas con edificaciones antiguas combinadas con construcciones modernas y vanguardistas.
Respiré el aire puro y extendí los brazos hacia el lugar con la esperanza de poder encontrar la paz que tanto le hacía falta a mi vida.
Suilvach. No tenía ni idea cómo es que después de buscar como loca en mi ordenador un pasaje de ida-sin retorno confirmado-, había dado con ese nombre tan raro a mi parecer. Pero tal vez sus leyendas y ver cómo las imágenes encerraban un misticismo hizo que me animase por visitar aquel lugar.
Tres meses atrás, yo misma habría creído poco probable ir fuera del país. Sin embargo, luego de pensar todo ese tiempo los pro y los contras, lo mejor era que mi presencia no incomodara a la pareja de tórtolos porque parte de mí, no aceptaba esa unión.
Suilvach, era la isla mítica, paradisíaca del lado norte de Escocia, cuyo fama era conocida por la leyenda donde el jefe del clan , siempre se casaba con una extranjera que llegase por mar. Y curiosamente el nuevo patriarca, había tomado recientemente el mando del lugar, ante la triste desaparición de su progenitor.
Siguiendo las costumbres y tradiciones, el personal había preparado muchas actividades a manera de celebración.
Aquella festividad habían sido un motivo circunstancial donde muchos turistas fascinados por la novedad, estaban llegando desde distintas zonas de la orbe terrestre.
La vista que presentaba el exterior era preciosa e invitaba a ser explorada. Así que animada por el ambiente, acomodé mis cosas, me alisé el vestido, puse las gafas de sol y me dirigí hacia la salida.
Ni bien coloqué el pie en el descansillo, una brisa cálida me inundó. Entonces supe que había tomado la decisión correcta...
OOOO
CONTINUARÁ...
Hola, hermosas ... Gracias por pasarse por aquí. Agradezco cada uno de sus reviews a esta historia, que empezó siendo un reto de San Valentín '15 para las guerreras del Clan Alba Highlands Andrew . La idea es que la historia sea pequeña pero que muestra un lado diferente de Candy La novia del Mar I y II en Suilvach.
Bendiciones a cada una tanto a mis lectoras que siempre me acompañan con sus reviews, a las anónimas y las calladitas detrás de las pantallas.
¡Bienvenidas a mi espacio!
Arigato Gozaimashita
Un abrazo en la distancia,
Lizvet
