Hermione caminaba por las calles del Londres mágico, sosteniendo a Crookshanks en los brazos y de la mano con Harry. La amistad de ambos se hizo aún más fuerte después de la guerra más esperada por el mundo mágico para su total liberación. Recordaba que desde un principio siempre estuvieron juntos y que con el pasar de los años su relación de amistad se fortalecía; es por eso que una vez fuera de Hogwarts no habían perdido el contacto, junto con Ron, puesto que los tres ahora vivían en la Madriguera.

Aquella mañana, ambos llegaron a Craftven Inc. La empresa en la cual Hermione ejercía su labor, que, gracias a su intelecto, tenía un lugar en ésta como Gerente General. Era un cargo muy pesado, pero no era algo que Hermione Granger no pudiera realizar. Ésta empresa se encontraba en el Londres mágico. Estaba entre las 5 mejores instituciones laborales de la ciudad, razón por la cual, sólo se admitía personal con la suficiente capacidad intelectual para llevar acabo los negocios de la empresa. Ésta se inclinaba más hacia los negocios de tipo muggle, puesto que de ésta manera se conseguía la fuente de supervivencia…los galeones.

Pronto se encontraron frente a la monumental puerta que daba paso a un lujoso vestíbulo perteneciente a la institución laboral Craftven Inc. Para ambos amigos era el momento de despedirse.

-Hermione, quieres que me lleve a Crookshanks?-preguntó Harry con sus intensos ojos azules- No será ninguna molestia si así lo decides.

-Gracias Harry- dijo ella, dejando a su amado gato en brazos de su amigo y antes de pasar por la puerta agregó- Regresaré a la Madriguera a las 9 de la noche. Cuídate.

-Igual-dijo Harry dándose media vuelta para retirarse con una enorme sonrisa.

Nadie de los dos observó como a Draco se le caía el maletín de trabajo de la impresión. Era su primer día en Craftven Inc. Y no contó con aquella sorpresa. Hermione trabajaba en el mismo lugar en el que él iba a demostrar su potencial como Gerente de Ventas.

-o-

-Ya llegaron los documentos necesarios para comenzar la venta? - dijo Hermione amablemente a una de sus secretarias.

-Si señorita, pero como el nuevo Gerente de Ventas ya ha sido contratado, fueron directamente a la oficina del señor.

-Por favor, me puede decir quién es el nuevo Gerente? Necesito revisar los papeles con él, y de ser posible llame a su oficina diciéndole que tiene una reunión urgente conmigo. Avísele que yo misma iré a su despacho.- dijo Hermione a la secretaria un poco desconcertada debido a que habían contratado al Gerente de Ventas de una manera un poco…rápida.

-Por supuesto- dijo la secretaria, olvidándose de mencionarle el nombre que Hermione le había preguntado. Dicho esto, procedió a llamar a la oficina del Gerente de Ventas y fue justo en el momento en que la joven secretaria terminó de hablar, que Hermione no supo qué decir-Buenas días, señor Malfoy, la Srta. Granger, Gerente General de nuestra institución, solicita una reunión importante con usted, para hablar sobre el tema de los papeles que hemos dejado en su escritorio.-la secretaria paró de hablar unos segundos y luego prosiguió- Si, de acuerdo. Enseguida se lo comunico. Que tenga un buen día Sr. Malfoy-dicho esto, colgó el teléfono.

Hermione se quedó paralizada en aquel lugar al escuchar el nombre de Draco Malfoy salir de la boca de una de sus secretarias.

-Srta, se encuentra bien?- preguntó la secretaria algo angustiada- Le sirvo un vaso con agua?

-No, no, déjelo así- dijo Hermione algo aturdida- Me podría decir en qué piso y en qué número se encuentra el despacho del Sr. Malfoy?

-Piso 9, número de despacho 156.

-Pe… pero eso es al frente de mi oficina, la mía es la número 155- dijo Hermione algo aterrada de tan sólo pensar que Malfoy sería su vecino laboral.

-Efectivamente-respondió la secretaria.

Aquel día daría comienzo a una vida llena de aventuras para Hermione y quizás…también para Draco.

-o-

Ella estaba totalmente aturdida después de su conversación con la secretaria del piso 8. Sabía que de alguna manera la iba a pasar mal en el trabajo con la nueva presencia de Draco Malfoy, ya que él siempre le había hecho la vida imposible en su estadía en Hogwarts. Fue por eso que tuvo que tomar un respiro y decirse a sí misma que debido a la madurez de ambos aquellas diferencias quedarían en el olvido. Pero ni ella misma se lo creyó, así que, resignada, se dirigió a la oficina de Draco. Estando frente a la puerta de la misma, tocó.

Toc Toc.

Draco se levantó inmediatamente de su asiento y se dirigió a la puerta y al abrirla se llevó la sorpresa de su vida.

-Buenos días, soy la Gerente General de nuestra institución Craftven Inc. Y por medio de la secretaria acordé con usted una reunión de suma importancia-dijo Hermione como si la que dijera eso no fuese ella sino un simple robot.

-Otra vez no…Granger? Por qué siempre te cruzas en mi camino? Yo sé que siempre me deseaste desde que estábamos en Hogwarts pero…

-Ahora no Malfoy. He venido a hablar de cosas importantes. Me permites entrar?-dijo Hermione de una manera tajante que dejó sorprendido a Draco que lo único que hizo fue abrirle más la puerta para dejarla entrar y acto seguido le hizo un ademán para que se sentara en uno de los amoblados sillones a lo que ella obedeció.

-Ya revisaste los documentos para iniciar la venta?-pregunto la chica de ojos café claro.

-Si. Ya tengo todo en orden, inclusive la respuesta ya fue enviada a la empresa Kingston, Granger-dijo él serio.

-Para ti soy Srta. Granger. Y bien, como no tengo nada más que hacer aquí, me retiro. Con permiso.

-Espera "Srta. Granger"-dijo él con una sonrisa sincera- Quiero que quede claro que las cosas entre nosotros ya han cambiado. Ya no te guardo rencor y juro que nunca más te diré sangre sucia. Discúlpame por lo de antaño, éramos adolescentes.-dijo Draco y acto seguido se sacó una manzana verde del bolsillo del pantalón y le dio una mordida sonora.

Hermione quiso hablar, pero no podía. Jamás esperó que el ex-Slytherin le ofreciera una disculpa, y sobre todo acompañada de una sonrisa sincera. Para ella todo parecía un milagro que aún no podía asimilar.

-Hablas enserio?- pregunto Hermione algo confundida.

-No-dicho esto, Draco empezó a desternillarse de la risa-Es broma, claro que hablo enserio. Mira Srta. Granger, debemos dejar nuestras diferencias de lado, no te parece?

Hermione se quedó petrificada ahí mismo sin saber qué decir. Jamás había escuchado a Malfoy reírse. Porque precisamente todo lo que era dirigido para ella, eran burlas crueles y a veces sin sentido. Respiró hondo y lo miró a los ojos, cosa que no fue buena idea porque se encontró con una mirada de alegría que la dejó desconcertada. No lo soportó más, y, como estaba delicada de salud en esos momentos, se levantó para irse pero al instante calló al suelo.

A Draco se le borró la sonrisa y fue directo donde se encontraba Hermione. La tomó entre sus brazos y pudo observar en ella una mirada ida. La ayudó a levantarse y con cuidado se dirigió con ella hacia uno de los muebles negros de su oficina.

-Te pasa algo? Estás pálida. Dije algo malo?-dijo Draco parado enfrente de la chica.

-No, es sólo que no me esperaba que fueras amable. Me tocará acostumbrarme-dijo Hermione algo aturdida por el repentino casi-desmayo.

-Si, ni yo me lo esperaba. Debo confesarte que nunca te odié ni nada por el estilo. Sólo fui así por muchas influencias familiares y con la caída de Voldemort tuve que darme cuenta que la sangre es lo que menos importa al momento de unirse con un mismo propósito que era la felicidad.

-Comprendo.-dijo la Hermione mirando por la ventana, de pronto se acordó de algo- Cierto! Harry me dijo que lo que quería hablar contigo era acerca de un asunto respecto a Hogwarts. No sé sobre qué exactamente. Si te preguntas cómo es que lo sé, pues te digo que soy su mejor amiga, por lo tanto él me cuenta todo. Y si te vuelves a preguntar que por qué te lo digo yo, es porque recordé que Harry es olvidadizo y sé que me lo agradecerá cuando se entere.

-De eso era lo que me quería hablar Potter. Intersante-dijo dándose media vuelta para sentarse en su acogedor asiento. Luego la miró a los ojos y le dijo- Entrometida.

-Yo también opino lo mismo Malfoy.-dijo un poco indignada.

-Ahora, puedes retirarte-dijo burlonamente Draco.

-A mí nadie me ordena. Ahora me quedo aquí. Como lo ves?-dijo Hermione triunfante.

-Como siempre veo Granger. Me ves ciego o algo parecido?-dijo aguantándose la risa que desesperada quería salir de su boca.

-Fshfhfshf-dijo Hermione por lo bajo, roja de indignación.

-Que dijiste Granger?-dijo Draco al escuchar la murmuración de la castaña que al parecer era un insulto.

-Nada.-dicho esto salió de la oficina de Malfoy dando un portazo.

Al parecer, Malfoy estaba loco si pensaba que ella iba a olvidar fácilmente las crueles bromas de antaño. No señor, como que me llamo Hermione Granger, no se la voy a poner tan fácil, pensó dirigiéndose a su oficina.