Cap 2: El primer engaño
Nikolai se acercó a su rostro con presteza dejando a Helena sin aliento y con un bonito rubor adornando sus mejillas.
_Helena.
_ ¿S-sí, Nikolai?
_ Sé mi novia.
_ ¿¡Q-q-q-qué!?
La cara de Helena era un poema. Las palabras de Nikolai la habían dejado muy sorprendida, tanto que no supo cómo reaccionar, no supo qué decir, ni si quiera pudo hablar con propiedad y entereza.
_ E-espera, espera, ¿c-cómo que tu novia?
_ ¿Qué parte de la palabra "novia" no entiendes? Lo que quiero es...
Pero justo cuando el bielorruso iba a explicarle a su compañera toda la situación, escuchó pasos acercándose y, lo que era más peligroso, la risa de Anya. No quedaba tiempo, si quería que su hermana se pusiera celosa y, por ende, le hiciera caso cuanto antes, debía actuar ya, ¡con medidas drásticas si era necesario! Medidas tan drásticas como... el besar a Helena frente a todas las naciones.
Así, sin más, Nikolai se lanzó a besar a Helena con ferviente pasión, dejando a la pobre chica estupefacta, sin saber cómo reaccionar. El asunto no quedó ahí y el bielorruso acabó acompañando los besos con lascivas caricias sobre uno de los muslos de la chica, llegando incluso a subir un poco la falda de ésta.
_ ¡Olé! ¡Y luego dicen que yo soy el país de la pasión! ¡Acaba la faena, chaval! _Exclamó la española al ver a la pareja en aquella tesitura, siendo como era no pudo evitar animar a Nikolai a llevarlo a otro nivel.
_ ¡Carmen, contrólate, deja de decir barbaridades! ¡Y vosotros dos, parad de una vez!
_ Hon hon hon, ¿celosa, Angleterre? Déjales disfrutar a ellos que pueden, no les amargues con tus aburridas charlas de siempre.
_ ¿¡Aburridas!? ¡N-no son para nada aburridas, lo que pasa es que tú eres una maldita pervertida, Francia!
_ ¡M-moi! ¡Su, tápale los ojos a la niña! _Exclamó una muy sonrojada Finlandia mientras su compañera sueca asentía con una expresión neutral, cogía a la pequeña representante de Sealand y le tapaba los ojos.
Nikolai y Helena ya habían roto su beso desde hacía un rato, casi en cuanto empezó la discusión entre Inglaterra y Francia. Helena estaba muy, pero que muy avergonzada. ¡La gran mayoría de las naciones la habían pillado dándose el lote con Nikolai en pleno pasillo! Su cara no podía estar más roja... En cambio Nikolai ignoraba completamente las miradas de sorpresa generales, estaba más entretenido intentando encontrar con los ojos a Anya.
_ ¿Nikolai? ¿Qué haces? _Preguntó por fin la rusa abriéndose paso entre sus compañeros de junta para llegar hasta su hermano. La chica tenía los ojos abiertos como platos, no se podía creer lo que había visto.
_ Oh, vaya, сястра, qué sorpresa... Nada, besar a mi novia.
_ ¿¡N-novia!? _Preguntó esta vez Dmitri, que tampoco acababa de asimilar lo que había pasado. _ P-pero si hasta hace unos segundos intentabas tocar a la pequeña Anya por debajo de la mesa...
_ ¿Y qué? Dmitri, vives en el pasado. Cállate. Helena es ahora mi novia y punto. _Respondió simplemente el bielorruso mientras rápidamente pasaba un brazo por los hombros de la lituana en un intento para que sus acciones no fueran demasiado sospechosas.
_ Yo... Yo...
_ ¿Tú qué, сястра? _Preguntó expectante Nikolai al ver el rostro confundido de su hermana mayor.
_ Yo... ¡Me alegro muchísimo por ti, Nikolai!
_ ... ¿Qué?
_ ¡Por fin has encontrado una buena chica! _Exclamó Anya mientras daba saltitos de alegría y se lanzaba a los brazos del chico para más tarde pasar a abrazar a Helena. _¡Helena, muchas gracias, gracias! ¡Ahora podré dejar de cambiar las cerraduras de mi casa, ufu!
Y dichas estas palabras Anya se separó de ellos la mar de contenta y se dirigió a la sala de juntas para continuar con la reunión. El resto de naciones hizo lo propio, la última en entrar fue Freya, la cual se llevó una mano a la cara en gesto de exasperación, estaba claro que Nikolai no sabía llevar a cabo buenos planes.
Finalmente la puerta de la sala de cerró y la "parejita" se volvió a quedar sola.
_ E-esto... _Comenzó a decir la lituana tras carraspear un poco la garganta. _ ¿E-eso quiere decir que estamos salien-?
_ ¡Mierda! _Exclamó Nikolai mientras daba un tremendo puñetazo a la pared, tal fue este que se hizo un poco de sangre en los nudillos. Su cejas estaban contraídas en una expresión absoluta de enfado, una que incluso a Helena le asustó. _ ¡Se suponía que Anya tenía que ponerse triste! ¡TRISTE! ¿¡Por qué no ha funcionado!? ¡Maldita Noruega y malditos sus estúpidos planes!
_ N-Nikolai... ¿De qué estás hablando? _Se atrevió a decir la lituana tras unos segundos en los que pareció que el chico se calmaba ligeramente.
_ ¿Pues de qué voy a estar hablando? Del plan que se le ocurrió a Freya para poner a Anya celosa. Se suponía que si me veía contigo se empezaría a fijar en mí.
_ Entonces... eso significa que no quieres salir conmigo... ¿verdad?
_ Helena, si preguntas eso es que eres más tonta de lo que pensaba.
_ Me lo temía. Demasiado bonito para ser verdad... _Dijo la chica susurrando para sí misma la última parte, encontrándose claramente decepcionada.
_ Maldita sea.
Nikolai se sentó en el suelo de mala manera pegando su espalda contra la puerta de la sala de juntas, aún conservando dejos de su expresión de enfado de antes, sin embargo sus ojos más que enfado mostraban... tristeza. Parecía totalmente derrotado.
Helena por otra parte se quedó de pie, mirando a Nikolai. Ya estaba más que acostumbrada a las palabras de dureza del bielorruso, a ser utilizada por él, a ser maltratada de una manera u otra. Aún dolía, sí, pero con el paso de los años había aprendido a darle otro enfoque.
Ya había asumido que su amor por el chico jamás moriría, así que... ¿por qué no aprovechar las pequeñas ocasiones en las que él la permitía estar a su lado? Ocasiones como aquella.
Si seguían con el plan de Noruega ella podría ser la novia de Nikolai durante unos días, ¡quizás hasta durante unas semanas! Hasta que el chico desistiera y se aburriera del plan. Si podía vivir a su lado un solo segundo, todo el dolor de después valdría la pena. Felicidad efímera, sí, pero felicidad al fin y al cabo.
_ Q-quizás... es solo el principio. _Comenzó a decir la chica mientras se sentaba a su lado, pero manteniendo las distancias respetando su espacio personal (no fuera a ser que usara -una de sus bonitas navajas sobre ella en un arrebato de enfado)
_ Explícate.
_ B-bueno, todos los planes tardan en dar sus frutos. A-así que he pensado que... no sé, podríamos continuar con esto un poco más. A lo mejor acaba funcionando.
_ No te voy a estar besando las veinticuatro horas del día.
_ ¡N-no había pensado en eso! Bueno, no sólo en eso... Podríamos actuar como si fuéramos una pareja normal, y-ya sabes.
_ Mmm... Está bien. Pero como te pases más de lo debido ya sabes lo que te pasará. _Amenazó el chico mostrando el mango de su navaja.
_ E-entendido, entendido.
Al cabo de un par de horas la reunión acabó para infortunio de los asistentes sin llegar a algún tipo de acuerdo, (como sucedía la mayoría de las veces) sin embargo esto no les desanimó y algunos de ellos, como fue en el caso de las naciones del Este, decidieron ir a dar un paseo por la ciudad.
_ ¿Dónde podríamos ir ahora? _Preguntó Dmitri mientras se estiraba. El estar tanto tiempo sentado mezclado a sus conocidos dolores de espalda le habían dejado echo polvo.
_ ¿A comer algo, quizás? He oído que hay un McDona-
Pero justo antes de que Helena pudiera continuar su frase, sintió cómo una mano le cubría la boca impidiendo así que pronunciara una sola palabra más.
_ Ni se te ocurra pronunciar ese nombre frente a сястра. _Le ordenó Nikolai en un susurro._ Anya aún no ha superado que se haya construído uno de esos en la Plaza Roja.
_ ¡Podemos ir a ese parque de allí, Да! Desde aquí se ve que hay muchas flores, ¡a lo mejor hasta hay girasoles! _Anunció una aún muy contenta Anya.
_ ¡Buena idea! Nikolai, Helena, ¿os parece bien...? E-em... Nikolai, ¿por qué le tapas la boca a Helena?
_ Para mi todo lo que diga сястра está bien y esto es porque... Tenía manchados los labios con algo que ha comido, se lo estoy limpiando. _Nikolai entonces movio su mano de una manera un poco exagerada sobre los labios de la chica y luego la dejó libre. _ Listo.
_ ¡Aww, qué considerado, Nikolai! ¡Estoy muy orgulloso de ti, al final va a resultar que te he criado bien! _Exclamó el ucraniano al borde de las lágrimas.
_ Sí, sí. Lo que sea. Vamos al parque ese de una vez.
De este modo las cuatro naciones se dirigieron al parque, Dmitri y Anya a la cabeza, bastante entusiasmados por la idea, y Nikolai y Helena detrás de ellos, maquinando cómo seguir con el plan.
_ ¡Nikolai, esta es una buena oportunidad para seguir con el plan! _Le susurró la lituana al chico. _Podemos intentar comportarnos como una pareja normal ahora, s-si quieres, claro.
_ Mmm... _El joven miró a su compañera por un par de segundos con aire pensativo.
_ ¿Q-qué pasa?
_ No sé cómo comportarme contigo. No te veo como mi novia para nada.
_ Y-ya veo. _Dijo la chica riendo con nerviosismo y, por qué no decirlo, un poco decepcionada ante su respuesta. _ Solo haz lo que harías con Anya.
_ Lo que haría con Anya sería irme a un lugar apartado y "convertirme en uno" con ella... Y no, no pienso hacer eso contigo. _Se apresuró a decir el muchacho al ver el brillo de emoción que habían adquirido los ojos de la chica.
_ Pues buscaremos otra cosa. A-aunque yo creo que esa idea podría funcionar...
_ Tsk, si es que va a dar igual lo que haga, ella está feliz. _ Dijo Nikolai haciendo oídos sordos mientras miraba a Anya con recelo.
_ Bueno, bueno, no te preocupes, ya idearemos algo y...
_ No ha mirado no una sola vez hacia atrás. Ahora mismo podría estar metiéndote la lengua en la boca y no diría nada. _Siguió Nikolai sin atender a lo que decía Helena.
_ E-eso es... e-es decir... _Helena buscaba cómo continuar su frase, pero no sabía cómo, en su mente las palabras de Nikolai resonaban con fuerza y hacían volar a su imaginación. Entre eso y lo de "convertirse en uno" los pensamientos que empezaba a tener se convirtieron en algo que poco tenían de inocente, así pues agitó su cabeza y se centró en buscar alguna manera de dar celos a Anya. _ ¡Mira, Nikolai, allí!
_ ¿Mmm? ¿Dónde?
_ Allí, junto a ese árbol. ¿Ves a la pareja que está caminando?
_ Sí.
_ E-están cogidos de las manos.
_ ¿Y qué?
_ P-pues que a lo mejor si... si nos cogemos de la mano como lo hacen ellos Anya se enfadará.
_ Ah. Sí, a lo mejor. _Dijo el chico encogiendo los hombros y sin ninguna intención de moverse.
_ Entonces... ¿Lo hacemos?
_ Supongo.
Nikolai sacó una de sus manos del bolsillo del pantalón y, sin tan si quiera dedicar una mirada a Helena, le tendió la mano. Por otra parte, la joven lituana sí le miraba, y le miraba con unos ojos de enamorada que hasta la propia Julieta hubiera envididado. Cogió su mano con cuidado pero, para su sorpresa Nikolai se la soltó casi al instante.
_ Lituania, ¿has tocado algo mojado?
_ ¿Eh? _Helena miró las palmas de sus manos para descubrir que, en efecto, estaban ligeramente húmedas. _ ¡A-ah, perdón, perdón! S-son los nervios...
El bielorruso hizo rodar los ojos mientras la chica se limpiaba las manos concienzudamente sobre su falda. Cuando ya estuvieron secas de nuevo volvió a tenderle la mano y a cogérsela por fin. Nikolai casi pudo sentir cómo el cuerpo de la muchacha temblaba, él sabía de sobra que ella estaba locamente enamorada de él y tampoco quería darle esperanzas pero... pero la situación lo requería.
Si Helena era tan tonta como para querer ayudarle en esto, ese ya no era su problema. Ambos sabían a lo que iban.
_ Ya está. Ya parecemos una pareja ahora a dar celos a сястра. Espera... ¿Dónde diablos está?
Nikolai y Helena habían estado tan ocupados tramando su magnífico plan que no se habían dado ni cuenta de que Anya y Dmitri les habían dejado atrás para irse a buscar girasoles.
El bielorruso dio un bufido de exasperación, ¿cómo podía tener tan mala suerte? ¿Por qué Anya no se sentía ni un poquito celosa? ¿¡Tan poco le quería!?
_ S-seguro que está por aquí cerca, no te preocupes. _Intentó calmarle la lituana, intuyendo qué clase de cosas estaría pensando el chico. _ El parque no es tan grande, pronto los encontraremos. De momento podríamos ir a ver qué clases de flores hay por aquí. ¿T-te parece?
El bielorruso pareció apaciguarse ante la explicación de su compañera y asintió levemente, haciendo que Helena sonriera amistosamente y se pusiera a caminar tirando un poco de él.
En el parque había para su sorpresa muchísimos tipos de flores. Si un parque normal era así no se podían ni imaginar cómo sería un jardín botánico en condiciones. Para otro día tendrían que visitar alguno.
_ ¡Mira, Nikolai! _Exclamó Helena de pronto. _ ¡Linos azules!
El joven bielorruso se acercó con paso presuroso para ver las flores. Soltó de la mano a la chica y acarició una de ellas con la yema de los dedos. Los Linos Azules eran, a parte de su flor nacional, su flor favorita, así que encontrarlos allí fue una sorpresa muy agradable.
_ Qué bonitos... Los tienen muy bien cuidados y hay un montón.
_ Me sorprende que la yankee esa haga algo bien a parte de comer perritos calientes.
_ E-em... Eso no iba con malas intenciones, ¿verdad? _Preguntó la chica dándose cuenta del curioso juego de palabras que había usado Nikolai.
_ Tómalo como quieras.
Contestó el bielorruso con tono neutral, mas una pequeña y maliciosa sonrisa comenzó a formarse en sus labios, pero pronto desapareció. Entonces Nikolai alargó su mano y empezó a cortar algunas de las flores y a jugar con ellas mientras se perdía en sus pensamientos.
Helena le vio bastante entretenido haciendo aquello e imitó su acción, solo que en vez de jugar con las flores ella comenzó a entrelazarlas y a formar una bonita corona con ellas.
Un par de minutos después ya la tuvo terminada.
_ Ten, para ti. _Dijo la chica con una sonrisa en el rostro mientras le colocaba la corona sobre la cabeza. _¡Como cuando éramos niños!
_ Ha pasado mucho tiempo desde que éramos niños. _Comentó Nikolai mientras retiraba la corona de su cabeza y pasaba a examinarla con detalle. _ Me sorprende que aún sepas hacer estas cosas de críos.
_ S-sí, ha pasado un tiempo pero... lo recuerdo casi como si fuera ayer. Fue la mejor época de mi vida. Era un país poderoso, con riqueza, una cultura envidiable, te tenía a ti a mi lado... C-creo que jamás he sido tan feliz.
_ Ya veo.
Nikolai empezó a recordar su infancia junto a Lituania. Ciertamente se lo había pasado bastante bien a su lado y se había beneficiado en varios aspectos de su economía y demás. A parte recordaba que por aquella época la chica era mucho más alegre y animada que ahora, tenía un extraño fuego en los ojos que le gustaba mucho a Nikolai. Lamentablemente ese fuego se había extinguido casi en su totalidad, Nikolai estaba seguro de ello y, aunque jamás lo admitiera, era algo que echaba de menos.
_ Recuerdo que tú también sabías... _Dijo de repente la chica sacándole de sus pensamientos _¿Se te ha olvidado cómo se hacen?
_ No. Hasta hace unos años, cuando llegaba la fiesta de Kupalinka, le hacía una corona de flores a mi hermana, pero siempre las rechazaba así que dejé de hacerlas.
Helena miró al joven con una gran tristeza en los ojos, su confesión le había llegado al corazón. A fin de cuentas sus situaciones no eran tan diferentes. Ambos amaban a alguien que no les correspondía. Podía entender su dolor a la perfección, y sabía lo desgarrador que éste podía llegar a ser...
Antes de que Helena pudiera dedicarle unas palabras para consolarle, vieron que a lo lejos se acercaban Dmitri y Anya, ésta última con una cara un poco triste.
_ ¡Anda, Nikolai, Helena, pero si estabais aquí! Anya y yo os llevamos buscando un buen rato y...
_ ¡сястра! Tienes cara de estar triste, ¿qué te pasa? ¿alguien te ha hecho daño? _Interrumpió Nikolai de improvisto a su hermano mayor mientras se acercaba a la rusa y la miraba con preocupación absoluta.
_ ¿Eh? ¡Oh, нет, нет! No pasa nada, es solo que no he podido encontrar girasoles por ningún lado. _Contestó la chica sonriendo solo como ella sabía hacer.
_ Oh, ya.
_ En cambio veo que tú sí que has encontrado flores que te gustan, Nikolai.
Dijo Anya mientras señalaba las manos de su hermano menor. En ellas se hallaba un pequeño anillo hecho con pequeños tallos y linos azules. Nikolai lo había hecho casi a escondidas pero, cómo no, su hermana mayor se daba cuenta de todo.
El joven, ya siendo imposible ocultar el pequeño anillo que había hecho, lo mostró ante todos. Miró a Anya a los ojos durante un par de segundos mientras jugueteaba con las flores y luego se lo tendió...
_ Para ti... Helena. _Dijo el muchacho mientras le entregaba las flores trenzadas a la lituana, para sorpresa de Anya.
_ ¿E-eh? ¿Para mí?
_ Claro. _Tras contestar tan escuetamente el bielorruso puso el anillo en el dedo de la chica sin vacilar, y también sin apartar la mirada de los ojos de Anya. _Tengo sueño, vayamos al hotel ya.
_ да, vayamos. _Dijo Anya un poco confundida con lo que había pasado, realmente creía que Nikolai le daría las flores a ella.
Las cuatro naciones pidieron un taxi que les llevó directamente a un hotel. El hotel tenía aspecto de antiguo, que no viejo. Estaba bien conservado pero se notaba que los materiales no eran los mejores, al menos para los tiempos que corrían.
¿Quizás Amelia lo había hecho a posta y solo por fastidiarles? Anya así lo pensaba, eso seguro. Ya se la devolvería en otra ocasión...
_ ¡Aquí están las llaves! _Dijo Dmitri mientras agitaba en su mano las llaves que el recepcionista les acababa de dar. _Una para cada uno.
_ Yo no quiero la mía. _Se apresuró a decir Nikolai.
_ ¿Cómo que no quieres la tuya? ¿Y dónde vas a dormir?
_ Qué pregunta más idiota, брат. Con Helena.
Continuará...
Notas de la autora
сястра: hermana
брат: hermano
да: Sí
нет: no
