-. Capi 2.- "Sentimientos encontrados"

HPov.-

Sus ojos color negro intenso miraban fijamente los míos, como si nunca los hubiera visto, su tranquilidad que en ese instante tenía, me producía escalofríos y un nerviosismo que me llegaba hasta la médula. También sumándole a todo, se encontraba su boca, una hermosa y perfecta, que hacía querer a cualquiera, o por lo menos a mí, abalanzarme a él para sentirlos, o incluso que hacían que mis rodillas se debiliten, sin importar la situación. Y su cabello, de ese color negro oscuro, todo lo contrario a las noches de luna llena, que hacía que mis dedos quisieran entrelazarse entre ellos.

Claramente los sueños que yo había tenido, habían sido extraños, pero si que eran incompatibles con los de él. ¿A qué se refería ese pensamiento tan absurdo de un hombre lobo con mis ojos? En realidad nunca me había visto en esa etapa de la luna, pero claramente no hice nada por él.

Yo suelo alejarme de la gente en la noche de luna llena, ya que podría causar daños irreparables y junto con esto hacer algo que no quiera, como herir a las personas que amo.

El momento de intensas miradas en su despacho solo duró unos instantes que para mi fueron interminables, su cara de tristeza me revolvía el estómago, eso es lo único que no puedo saber, sus sentimientos, por lo que tuve que contentarme con observar su cara. Ya muchas veces me había metido en su mente, y sé que se dio cuenta, pero dudo que se le pase por la mente que esa persona soy yo.

El minuto pasó, fugazmente irguió su cabeza, y con su amarga voz, dibujo mi apellido en la comisura de sus labios, lo cual lo hacía mostrase educado. Rápidamente tuve que despertar, para poder responder algo ante su acotación, por lo menos esos segundos de ese sueño tan irreal, me mantuvo unos segundos de tranquilidad, mi brazo cada momento me dolía mas, pero él me hizo olvidarlo sin querer por un instante.

Yo claramente estaba ahí para entregarle mi ensayo, aunque muchos me decían que no fuera por el hecho de que él es el profesor mas jodido que ha estado en el piso del colegio de magia y hechicería.

En fin no demoré mucho en contestar, o decir lo que verdaderamente hacía en ese lugar:

-Profesor, traigo el informe que pidió la clase antepasada- dije tímidamente pensando qué barbaridad me iba a gritar en ese instante.

- Ah! Claro- exclamó como si nada- déjalo sobre mi escritorio que esta detrás tuyo.

Claramente esa no era la respuesta que esperaba de alguien como él, todos decían la clase de persona que era, frívolo, mal genio, etc. Es más, hasta yo me había dado cuenta de ello, pero claramente, después de casi siete años que llevo en el colegio, me he dado cuenta que hay que aprender a conocer a la gente.

Sin embargo no me había dado cuenta de la cercanía que tenia con él, como dijo, el escritorio se encontraba atrás mío, y la pizarra detrás de él, nuestra distancia era pequeña y yo no me había percatado de ello.

-Emm…Gracias profesor- dije por lo bajo, ya que no quería decir nada que pudiera arriesgar una mala nota en pociones, ni menos su mal genio.

-Supongo que tu irresponsabilidad en las dos clases anteriores son por el cabestrillo que llevas puesto el tu brazo- dijo con una voz entre dulce y amarga, que jamás había escuchado de parte de él, claramente me di cuenta que lo había notado, él se dio cuenta que había faltado a su clase.

Durante los últimos 5 meses he faltado todos los días de luna llena, incluso había habido ocasiones en que había faltado mucho más, pero nunca lo notó, ni se comportó de esa manera tan peculiar y poco común de él.

-Sí- le dije- un pequeño accidente.

-¿Sí?- dijo el pensativo- Y ¿Cómo sucedió?- dijo con cara de querer sacar información, algo estaba pensando, pero no podía pensar en leer su mente, ya que las últimas veces se había tocado la frente, y no había nadie a quién culpar, ya que nos encontrábamos solos en su despacho.

-Bueno madame Pomfrey me dijo que me encontraron en una escalera- mentí, en realidad no me acuerdo en absoluto lo que me ocurrió en el brazo, claramente había tenido un accidente en luna llena, pero no quería que nadie supiera mi naturaleza que llevo desde los ocho años.

-ah!..-Dijo totalmente desconcertado y un poco decepcionado de la respuesta mentirosa que di, agradecí para mis adentros el hecho de que no tuviera los dones que heredé yo de mi familia.

Finalmente la llegada de Malfoy a su despacho, interrumpió nuestra astuta conversación de sacar información al otro.

Salí de su despacho, sin decir adiós ni ningún tipo de despedida, la mirada que sentí de Malfoy fue claramente de asco, cosa que no iba a cambiar nunca.

Me quede un instante en el pasillo afuera del despacho, la adrenalina que corría por mis venas, hizo que mis mejillas se volvieran de un color rosáceo, junto con un dolor de estómago tremendo ante la conversación que escuché de ambos.

Me asomé, y a simple vista estaban conversando seriamente los dos, intenté meterme en su mente, pero no pensaba nada coherente, ni siquiera podía saber si estaba enfadado o pensativo, no veo los sentimientos que tiene, sino que veo imágenes que el puede proyectar en su mente.

Lo que alcancé a escuchar fue:

-¿Qué estabas haciendo con esa asquerosa sangre sucia a solas Snape?- dijo Malfoy, no vi su cara ya que claramente se encontraba a espaldas de mí, pero ya imagino su expresión de arrogancia y egoísmo.

- Por favor Malfoy no la llames así, y si no lo recuerdas sigo siendo tu profesor así que trátame con respeto.- dijo Snape, con un tono más alto que Malfoy y mucho mas frío, por supuestamente su disgusto.

-No me digas que ahora se te ocurrió no llamarla así, has cambiado demasiado Snape, creo que te estás convirtiendo en un tiernucho como Dumbledore. Qué ahora me vas a decir que admiras a los que son sangre sucia como Granger, o que de un día para otro la llamarás Herm como sus amigos.

-No seas así Malfoy, ya basta, mientras más grande estás te conviertes cada vez más soberbio y tirano. Que yo cambie o no, no es de tu incumbencia, ahora, déjame en paz -Dijo finalmente señalando el lugar donde yo me encontraba espiando. Deje por un minuto de respirar, pero él no se dio cuenta que me encontraba ahí, por suerte.

De un momento a otro, observé que le dolía la cabeza, cosa que supongo, hizo que se enfadara aún mas con malfoy, lo cual miro con cara de extrañeza, por lo menos se divertiría un rato con él. Volví a la sala común de Griffindor casi corriendo, sintiendo esa soledad en el alma, que nunca había sentido, acerca de dicha conversación que había escuchado de ambos. ¿De verdad pensaba eso de mí?

Yo por mi parte jamás quise pensar mal de él, es más con la forma que lo hacía, pensar en él era un delito para mí, siempre lo había encontrado especial, nunca desde que lo conocí había comenzado a ocupar estos poderes que recibí al nacer.

Comencé a leer su mente por que lo encontré una persona interesante, estaba segura que dentro de esa imagen frívola y altanera, se encontraba alguien tierno que no quería demostrar nada de lo que sentía, por lo menos en el último tiempo.

Yo nací con este don, el de leer la mente, y a los ocho años, tras ser mordida por Greyback una vez que había peleado con mis padres, y salí muy tarde de casa a dar una vuelta, me convirtió en lo que soy ahora, una esclava de la luna llena.

Después de este momento de intensos pensamientos que me ahogaban, me fui a la cama sin hablar con nadie, pensar en Snape me había ayudado a superar el horrible dolor que tenía en mi brazo, pero añadiendo ese gusto amargo de su conversación con Malfoy. La conversación me dolió, siempre creí que Malfoy era de ese modo, pero nunca me lo imaginé de él, independiente de eso, una herida en mi corazón se abrió y comenzó a sangrar, y la única forma de pararlo, era conversar con él, pero eso no iba a pasar, por lo menos no de mi parte.

Como me encontraba tan tensa en este momento de pensamiento tan profundo, comenzó a dolerme el brazo. Prácticamente los huesos del antebrazo se me habían fracturado los dos en dos partes, así que la recuperación era muy larga.

Aunque estaba prohibido en el colegio estar con los profesores, mis sueños volvían eso tan lejano e imposible, en realidad, para que mis sentidos claramente sintiera el cariño y afecto que tenia ante ese profesor tan ensimismado y como dicen los otros altanero y frívolo.

Simplemente fueron sus palabras o mejor dicho, su voz al decir mi nombre, la que hizo que me sintiera totalmente obligada a tenerle. Su voz a pesar de ser dura, cruda y agria, a la vez había sido persuasiva y dulce.

Después del largo momento de dicho pensamiento que me invadía cada noche antes de dormir, y que sin embargo me encantaba, por lo menos tenia en algo que pensar además de seguir las reglas y seguir con la rutina que me acorralaba diariamente. Este pensamiento era nuevo, dulce e impecable, lo que me hacia sentir una mujer nueva y viva.

Mis pensamientos se habían convertido en verdaderos ciervos huyendo de su depredador, cosa que me molestaba por completo, ya que no podía ordenar mis pensamientos.

Pero sin embargo, en este momento solo tengo un pensamiento que vale la pena y que está totalmente claro en mi mente

Lo admito: Estoy totalmente enamorada de Severus Snape.

SPov.-

La llegada de Malfoy interrumpió completamente mi plan de sacarle información, fue totalmente inoportuno y mal educado, pero no iba a discutir eso con un niño de casi diecisiete años con una mente aún de nueve.

Luego de decirle que se fuera e indicarle claramente la salida, observé un mechón de pelo castaño que se movió con una corriente en el pasillo afuera de mi despacho. Maldije para mis adentros, ella había estado escuchando todo, lo cual hizo que mi mano por inercia tomara mi cabeza, tratando de plantearle a Malfoy que se largara en ese mismo instante si es que no quería un castigo bien merecido por su falta de respeto.

Antes de irse me observó con esa mirada de venganza y extrañeza por mi comportamiento. A quién le importaba, siempre había estado solo, y yo hablaba con Malfoy solo por que su madre dijo que le jurara protección, nada más.

Mi noche fue muy larga, llena de pensamientos que me invadían y hacían que cada minuto que pasara en la noche fuera como de una hora para mí. Luego de pensar si había escuchado mi conversación o no con Malfoy, traté de ordenar mis ideas ¿Podría ser que ella fuera una mujer lobo? Tenía tantas preguntas, y ninguna respuesta lo que me hacía enfurecer más y más. A lo mejor ella fue la que me robó la poción, ahora todo encajaba, pero la imaginación y sobre todo la mía podía llegar demasiado lejos, convirtiendo cosas imposibles en realidad. Ese es el poder que tiene la mente y los sueños, convertir todo lo que uno quiera en realidad, pero solo para uno.

En fin al pasar la noche me di cuenta que mi ceguera, hizo que toda belleza que se encontraba en el castillo, no la pudiera ver. Pero algo cambio, algo hizo que la belleza de esa alumna por lo menos me hiciera trabajar más de lo que quería, ahora claramente lo único que quería era observarla, ver como sus cabellos color castaño se mueven con los efectos de la naturaleza. Pero en qué diantre estaba pensando, esto no puede ocurrir nunca, ella era una alumna y yo claramente su profesor, eso era imposible, las reglas del colegio lo exponían y claramente había que seguirlas.

Mi pensamiento siguió todo rumbo sin importar reglas, para mi mente no existen reglas. Todo aspecto de alumna normal y corriente que tuvo en algún momento mientras fui su profesor, ya no lo era. Ahora la miraba con otros ojos, y prácticamente se convirtió en la mujer que llevaba mis sueños a realidad, sin darme ni siquiera cuenta de que siempre la tuve frente a mí. La noche se me hizo eterna, sentí que no dormí, no descanse, pero si soñé todo lo que pude soñar.

A la mañana siguiente me levanté temprano para tener clases con los de segundo año, fue muy largo. Lo único que quería era estar solo por un momento y que los alumnos me dejaran por lo menos de joder y poder armar todo el desorden que tenía en mi cabeza, y que hacía que cada segundo pasara lentamente.

Comencé a vagar por los pasillos como alma en pena, con mi cara eso si nada amigable, me cargaba causar pena en los demás, lo que hacía que mi expresión fuera frívola y fría.

Es por esto que comencé mi marcha a dicho lugar que me tranquilizaba y que hacía que mis pensamientos se tranquilizaran, aquel lugar donde podía ver la puesta de sol, sin importar lo que pasara en el exterior, el único y preferido lugar, dicha terraza que se encontraba donde yo solamente sabía.

Hace mucho que no iba, la última vez fue el día antes de tener mi encuentro cercano con los lobos, lo que me ayudó a convencerme que era un lunático, pera esta vez no sería así. Esta vez este lugar me ayudaría a librarme de las ataduras de esta alumna y me ayudaría a no pensar más en ella por un momento.

Llegué al lugar qua adoraba, a simple vista aún no comenzaba la puesta de sol, pero la brisa que llego a mi rostro cuando abrí al puerta, olía a Frutillas, mi sabor y olor favorito, cerré mis ojos para que mis sentidos sólo se concentraran en eso, sin darme cuenta de que no estaba del todo solo.

Al abrir mis ojos luego de un solo segundo, una luz dorada, brillante, dócil y trascendental resplandecía alrededor de una persona, y por primera vez en mi vida, pude observar a la mujer de la que procedía dicha luz, dicha mujer que para mí era tan conocida, y tan desconocida a la vez, lo que causaba un tipo de sentimientos encontrados en mis pensamientos, la que me confundía y a la vez mantenía alejada de mí.

Mi cara de extrañeza no se si la vio, pero no pude mostrar otra, al momento en que ella volteo, se concentró mas el olor a frutillas del cual he soñado y admirado. Sus ojos, los cuales ya había admirado antes, se fijaron en los míos, los cuales, se convirtió en una situación incómoda y a la vez graciosa. Incluso, fue un tipo de dejà vu.

A continuación no pude evitar decir con voz atónita y dulce a la vez:

-¿Tú?


¡Fin!...xD

Disculpen la demora, pero estamos en época de exámenes, lo que conlleva a estrés, café, tabaco y mayormente ESTUDIO. Es por esto que no nos quedó mucho tiempo para apurarnos con el fic, espero que la narración doble compense nuestra demora.

Como siempre saludar a los que nos dejaron sus reviews, muchas gracias y apenas salgamos de vacaciones con Magda, no nos demoraremos mucho, a menos que reprobemos algún ramo y quedemos con depresión, les comunicaremos el suceso.

Por lo mismo les pedimos que dejen sus comentarios y críticas, y como dijimos anteriormente, lo mas constructivas posibles.

Este capi va dedicado a todos los que nos dejaron los reviews y los que lo leen también, y junto con esto a nuestro primo hermano Carlitos, el cual es nuestro gran amigo, aunque no lo dejemos leer los capis antes de subirlos.

Besotes nos vemos en el próximo capi.

Nacha y Magda