From my sky / Capítulo 2: "Asimilación"

Pairing: Elricest (Edward E. / Alphonse E.)

Alter fic: Annie-chan Diethel: "Desde mi cielo" (Edward's POV): s/4690595/1/Desde-mi-cielo

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Cuando me quedaba absorto trabajando en mis asuntos imaginaba que Edward me llamaba por teléfono para decirme que estaba a salvo y que aquella maldita guerra estaba a punto de terminar. Incluso alguna vez me permití soñar despierto con su regreso inesperado a casa, sorprendiéndome una vez más como solo él era capaz de hacerlo.

Definitivamente el destino nos tenía preparada una inesperada jugada más pues nunca se me hubiera ocurrido que nos volveríamos a reunir bajo estas circunstancias.

Me quedé petrificado al ver la desoladora imagen que me esperaba tras la puerta. Mi hermano, al que todos daban por muerto, se encontraba frente a mí. Lo miré fijamente buscando algo que no sabría definir, quizás algún tipo de explicación coherente al respecto. Pero él no me correspondía, de hecho su mirada se encontraba a miles de kilómetros de aquí, probablemente en algún lugar donde este reencuentro debería haber sido muy diferente.

- Hola, Edward – susurré acercándome a él.

- No te acerques – dijo tajante provocando que me detuviera en seco. Él no se movió un ápice de su posición y yo no era capaz de comprender nada. La teniente Hawkeye me dio un suave toque en el hombre para captar mi atención y me indicó que lo siguiera un instante fuera de la sala hacia un despacho cercano.

- ¿Qué fue lo que sucedió? – pregunté cauteloso mientras la teniente se acomodaba en el asiento detrás de la gran mesa de roble que nos separaba.

- La batalla estaba a punto de finalizar, quedaba solo un batallón enemigo en pie que debían eliminar en unas horas. El plan era perfecto, todos comenzamos a albergar la verdadera esperanza que pudieran volver a casa con vida en cuestión de pocos días… Pero no contábamos con que hubiera un espía entre ellos y fueron directos a una emboscada que finalmente no tuvo éxito. Es cierto que muchos sobrevivieron pero pocos salieron completamente ilesos.

Esperó unos segundos antes de seguir la narración. En sus ojos se notaba que estaba reviviendo intensamente aquellos días y no le estaba resultando sencillo. Bebió un poco de agua antes de continuar y yo esperé paciente.

- Roy no estaba de acuerdo con ir a aquella guerra. Como bien sabes, él formó parte de la masacre de Ishbal e incluso algunos lo consideran un héroe por su actuación… Pero él no quería, no quería… Me ordenó que me quedara en Central cuidando de la ciudad pues no conocían el alcance que tenían las fuerzas enemigas y había posibilidades de una invasión. Yo sabía que se trataba de una mentira y que su intención era la de mantenerme a salvo. Pero cuando Roy daba órdenes ejerciendo de coronel poco más se puede hacer… Así que decidí no insistir en su decisión y me propuse cumplir mi labor aquí lo mejor posible. Por tanto, no puedo contarte que fue lo que pasó realmente pero…

Se levantó y buscó una carpeta de color marrón que puso en medio de los dos sobre la mesa.

- Son los partes de guerra que llegaban cada día – aclaró – En los últimos está toda la información al respecto.

Abrí la carpeta y comencé a mirar los papeles sin detenerme a leer más allá de hallar el nombre de mi hermano. Sin embargo, no pude evitar que un escalofrío me recorriera la columna a medida que veía el número de víctimas de ambos bandos. No tardé en encontrar lo que buscaba, aquel fatídico día que cambió la vida de Edward Elric. Leí detenidamente aquellas palabras, sin darme ninguna prisa.

El peso de una losa de cien kilos de peso se posó sobre mis hombros a medida que descubría el infierno por el que había pasado mi hermano.

- Le pegaron un tiro en la espalda – dije en voz alta tratando de asimilarlo – Aquí dice que estuvo unos días debatiéndose entre la vida y la muerte… Al despertar ya era algo seguro:

"El Alquimista de Acero no tiene capacidad de movilidad y no hay posibilidades de que la recupere. Incapacidad de utilizar cualquier tipo de implante por encontrarse sus nervios centrales fuera de funcionamiento"

Aquellas palabras se me clavaron en el corazón.

- El Coronel dijo que tuvo mala suerte – dijo la Teniente al observar mi silencio.

- ¿Y él? ¿Está bien?

- Físicamente sí pero de la cabeza… Las guerras nunca traen nada bueno. Matan personas, las hieren o las desequilibran de por vida. Él ya había pasado por una guerra, dos han sido más de lo que puede soportar. No obstante, mantengo la esperanza de que vuelva a dormir por las noches – respondió la Teniente con una sonrisa amarga.

Edward no volvería a andar de nuevo pero si las otras opciones eran morir o perder la cordura de por vida quizás habíamos tenido mucha suerte y no éramos capaces de valorarlo. Me levanté bruscamente, dejé la carpeta sobre la mesa y me dirigí a la salida para volver al lado de mi hermano.

- Ten paciencia – escuché antes de cerrar la puerta.

Recorrí de nuevo el pasillo hasta la habitación donde Edward esperaba. Antes de entrar inspiré hondo y abrí la puerta para encontrarme de frente con su mirada leónica. No se había movido ni un milímetro del sitio donde lo había dejado. De nuevo traté de acercarme a él.

- ¡No te acerques! – rugió mientras se incorporaba de forma agresiva.

Le ignoré, continué hasta dar los pocos pasos que nos separaban, agarré con fuerza los apoya brazos y le obligué a mirarme fijamente.

- ¡Sí me acerco! – respondí con el mismo tono de voz que él había empleado - ¿Y sabes por qué me acerco? ¡Porque puedo! Porque ahora mismo podría estar reconociendo tu cadáver y sin embargo estás aquí, y puedo acercarme, hablarte y abrazarte. ¡Entiéndelo!

Edward bajó la mirada un instante y noté como sus ojos del color del sol se empañaban de humedad.

- Soy una carga, Alphonse… ¿No lo ves? – susurró cargado de pesar.

- Carga era pensar cada día que no volvería a verte.

- ¡Soy un inútil, no puedo hacer nada de cintura para abajo!

- Vivimos desahogadamente como para permitirnos adaptar tu nueva vida para que cuentes con toda la autonomía que sea posible.

- ¡Pero…! – protestó.

- Pero… ¿Nos vamos a casa? – pregunté serenamente.

Edward me miró un instante para luego atraerme hacia él y abrazarme con fuerza, mucha fuerza. Yo le correspondí y sentí su aroma colarse por mi piel, invadiéndome esa sensación de tranquilidad que hacía tiempo que no sentía. Olía a tristeza, a lágrimas, a echar de menos… Pero sobretodo olía a hogar.

- Será difícil – dijo aún sin separarse en voz baja.

- ¿Acaso algo no lo ha sido en nuestra vida? – respondí pegando aún más mi cuerpo al suyo.

Me hubiera gustado que aquel abrazo hubiera sido infinito y permanecer así el resto de mi vida. Cuando Edward se separó, me miró con toda la tranquilidad que sus ojos ahogados en la pena podían ofrecer.

- Nos vamos a casa – sentenció.

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Blablabla de la autora:

¡Cuánto tiempo! El primer capítulo de este fan fic se subió en 2008 y hemos decidido retomarlo seis años después, ¡casi nada! No sé si quedará alguien por estos lares que mantenga el interés después de tanta espera... Pero si alguna personita continúa la lectura puedo asegurar que a partir de ahora se actualizará semanalmente y no habrá más parones hasta finalizarla. Y prometo Elricest, mucho Elricest :).

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

Pd: No te vayas sin dejar un review... Ellos nunca lo harían.