Se despierta a las seis y media. Se despereza y se da una ducha en la soledad de su apartamento. Han pasado dos semanas desde que tuviera aquella conversación con Tonks. Ella ha vuelto a visitarle casi todos los días, pero no se queda mucho tiempo. Y le duele estar tan solo.
Quizás es el momento de reconsiderar la propuesta de Sirius e ir a vivir con él a Grimmauld Place. La soledad le mata poco a poco, día tras día, sin que él pueda hacer nada. Y ahora que ya tiene la oportunidad de salir de su agobiante y solitario piso, ¿por qué no hacerlo? Desayuna un té y una magdalena y decide ponerse a recoger sus escasas pertenencias para irse con su viejo amigo.

Después de tantos años viviendo en ese piso tan pequeño, le da pena irse. No es que tenga muchos recuerdos felices de ese lugar, pero le da pena abandonar el sitio que durante tantos años ha llamado 'hogar'. El primero y último en el que vivió después de que ella se marchara para siempre.

Recorre las habitaciones, por si acaso se le ha olvidado guardar algo, pero es en vano. Sin embargo, sabe donde hay algo que es suyo, pero no sabe si quiere cogerlo. Si se atreve a cogerlo.

Lentamente se dirige hacia el salón y se queda contemplando durante varios minutos la pequeña cómoda junto al viejo sofá. En el tercer y último cajón de ella se encuentra su foto. ¿Se atreve a abrirlo, a enfrentarse a su profunda mirada de nuevo? No está seguro. Desde que llegó, hace dieciséis años, no ha vuelto a mirarla. Nunca ha reunido el suficiente coraje para abrir el cajón y coger la foto y mirarla una vez más. Tampoco es que lo necesite. Ella está siempre en su mente. Su rostro tan claro y nítido como si lo acabase de ver.

Un ruido en la puerta le desconcentra de su labor. Oye pasos y un tropiezo, por lo que deduce que es Tonks. Y no se equivoca. Segundos después, ve su pelo rosa brillante en la puerta del salón.

- Ya estás despierto, qué bien. - dice con una sonrisa. - ¿Qué tal has dormido?

Él se encoge de hombros sin decir nada. No se la merece. Igual que tampoco la merecía a ella.

- ¿Qué haces? - pregunta mientras se acerca hacia él y hacia la cómoda. - ¿Se ha atascado el cajón? - se sienta a su lado, observándole.

- No. - pronuncia por primera vez. La voz le sale más ronca de lo normal y se aclara la garganta.- Voy a mudarme con Sirius, como me sugirió hace unos días y estoy revisando que no me olvide nada.

- ¿Y por qué miras fijamente esta cómoda? ¿No sabes si llevarla o no? - pregunta con una sonrisa.

- Bueno, hay algo dentro que quiero llevarme pero no me atrevo a coger. - contesta, con una sonrisa amarga.

Ve como ella frunce el ceño, pensativa. ¿Qué estará pasando por su cabeza en esos instantes? ¿Qué estará imaginando? La observa detenidamente y ella centra ahora su mirada en él, en la boca una sonrisa.

- ¿Quieres que lo coja yo? - propone, mientras le toca la rodilla con delicadeza.

Sacude la cabeza y la sonríe, aunque sin ganas. Posa su mano en la de ella y le acaricia los dedos. Puede notar como la sonrisa de ella se ensancha más al notar el contacto físico. Y nota como ella se acerca más a él.

- Me gustaría saber que pasa por esa cabeza tuya. - dice Tonks, rompiendo el silencio. - Pagaría por saberlo.

- No lo harías, creeme. - contesta él, suspirando. - No son cosas muy agradables.

- Entonces piensa en esto. - la chica de pelo rosa se acerca a él y le besa suavemente en los labios.

Lo que en teoría empieza como un beso inocente, termina como uno de los besos más apasionados que han tenido. Ella quiere más, pero él se siente inseguro. No sabe si quiere ir más allá o si prefiere quedarse donde están. Pero la pasión de ella gana y le conduce entre besos a su dormitorio.

Le tumba en la cama y comienza a desabrocharle los botones de la camisa mientras le besa todo el cuerpo. Él se deja hacer, tratando de querer hacerlo. Intentando sentir la misma pasión que siente ella, pero sabe que no va a poder. Ella se llevó toda la pasión que él una vez había sentido. Que sólo había sentido con ella. Ella sigue presente en su cuerpo y sabe con certeza que hasta que no le hable a Tonks de ella no va a poder continuar. Una parte de su ser quiere hablarle de ella, contarle lo increíble que era, lo muchísimo que la quería. Pero otra parte no. No quiere recordar las cosas que con tanto empeño trata de olvidar. Y no quiere volverse a enamorar. No quiere ir más allá con otra mujer. Ella siempre será la única. Y no quiere que Tonks desaparezca como ella hizo. No puede sentirse culpable por dos mujeres. No puede, no quiere.

Así que aparta suavemente a la chica de encima suyo y le sonríe, tratando de excusarse. Ella acepta el golpe que acaba de recibir como puede, pero no está dispuesta a rendirse. Se tumba a su lado y le coge la mano con dulzura, para hacerle saber que no le importa cuanto tarde.

- Estaré a tu lado siempre. - dice en voz baja, mientras le aprieta la mano.

- Ya. Hasta que un día no estés. Y será por mi culpa. - cierra los ojos y suspira, esperando que ella diga algo. Pero no lo hace. - Sé de lo que hablo.

- Pues yo no sé de qué hablas. - contesta, mientras se yergue y le mira fijamente. - ¿Podrías explicármelo?

Y en ese preciso momento sabe, con toda seguridad, que está a punto de contarle todo. Todo lo que ha tratado, en vano, de reprimir, de olvidar, de borrar de su memoria. Todo lo que le ha llevado a ser lo que hoy en día es. Y sabe que en cuanto empiece a hablar, no va a poder parar y que un torrente de recuerdos que creía olvidados volverán a su cabeza y entonces será mucho más difícil, si no, imposible, volver a olvidarlos.

Todos los personajes excepto ella son invención de J.K. Rowling. Yo simplemente juego con ellos.

Primer capítulo de esta historia. ¡Espero que os guste!