Hola:

me disculpo por no haber podido actualizar antes, estaba super ocupada y aún lo estoy pero este capítulo esta rondando mi cabeza desde hace un tiempo y necesitaba sacarlo, espero que lo disfruten... y dejen comentarios.


A veces los deseos se cumplen, a veces….

Un brisa ligera se coló por la ventana provocando que las cortinas se agitaran a su paso, la muchacha suspiro ante la caricia de la brisa, su cuerpo se relajo por completo sobre la cama y abrió los ojos con brusquedad, aún era temprano pero no se sentía con ganas de volver a dormir así que se levando rápidamente y se dirigió al cuarto de baño; al pasar por la cama de la castaña se tomo un momento para meditar sobre el extraño comportamiento de su amiga.

Hermione llevaba días silenciosas y retraída, como si algo estuviera preocupándola… pero por más que Ginny se empeñara en sacarle información ella no soltaba prenda, la pelirroja estaba casi segura de que todo había comenzado la mañana siguiente a la fiesta. Además Hermione estaba comenzando a manifestar actitudes extrañas en ella…

La castaña se removió entre las sabanas para luego abrir los ojos despacio, clavo la mirada en la pelirroja sentándose sobre la cama con desgano, realmente le hubiera gustado dormir un poco más…

- Buenos días Ginny- saludo con un bostezo

- Buenos días Hermione, ¿te sientes mejor hoy? – pregunto la pelirroja con suspicacia deteniéndose junto a la cama de la castaña.

- Si, mucho mejor de hecho…

- Creo que sería bueno que fueras a la enfermería, solo para estar seguras- dijo retomando su camino hacia el cuarto de baño.

- No es para tanto Ginny, de verdad ya me siento mejor- mintió la muchacha tratando de disimular sus impulsos por saltar de la cama y correr hacía el lavabo pero sin poder evitar que su rostro palideciera un poco ante la mirada suspicaz de la pelirroja que finalmente opto por creerle y se interno en el cuarto de baño.

Hermione suspiro aliviada, se levanto de la cama y comenzó a acomodar sus libros para la primera clase del día, por suerte ese día no compartían clases con los Slytherin y eso de alguna forma la aliviaba un poco.

La muchacha sonreía distraídamente y él clavaba su mirada en ella, le parecía una mujer realmente hermosa, no entendía como antes no había reparado en ella, desde hacía unas semanas la menor de las Greengas se había convertido en una obsesión para él. El rubio estaba sentado en la mesa de Slytherin con un canapé en la mano y en la otra una taza de chocolate, tenía que reconocerlo Astoria era hermosa, le gustaba mucho tal vez lo suficiente como para…

- Draco creo que esta vez te pego muy duro- comento Theo Nott con una sonrisa de burla interrumpiendo sus pensamientos.

- ¿De qué estás hablando?- pregunto el rubio haciéndose el desentendido

- Vamos Malfoy, Astoria … si la sigues mirando de esa manera todos van a darse cuenta de que te gusta- respondió el castaño llevando la taza a sus labios para beber un poco de café.

- Y si así fuera ¿qué?, ella es una sangre limpia y su familia tiene una fortuna considerable, mis padres estarían complacidos si le pidiera ser mi novia- replico el rubio con el rostro inexpresivo- después de todo ella y yo vamos a casarnos algún día, el pacto fue sellado cuando ella nació.

- Sí pero no me lo recuerdes amigo, no quiero pensar en mi futura esposa, aún no la conozco pero tengo la sensación de que no me va a gustar para nada- repuso Theo entre burlón y serio.

- Lo único que importa es que sea una sangre limpia, lo demás viene por añadidura… en un par de años tu y yo tendremos que cumplir los designios de nuestras familias, claro que eso será después de que el Señor Tenebroso asuma el mando del mundo mágico y nosotros estemos en el poder- sentencio el rubio.

- Suenas como los viejos de nuestros padres, el deber, la sangre limpia, los pactos… tonterías, todo eso no tiene sentido- dijo el castaño.

- ¿Estás hablando en serio Nott? No dejes que los demás te escuchen hablando de esa forma o podría irte muy mal- repuso el rubio cambiando su expresión de pronto.

Draco dio una mordida al canapé, los tiempos estaban cambiando, no importaba cuanto se esforzara le Ministerio por ocultar los ataque de los mortifagos, las evidencias estaban a vista de todos, los mortios se alzarían nuevamente, recobraban fuerzas y aliados. Voldemort cada día parecía más fuerte o al menos eso parecía.

Las reuniones de su padre y los otros mortifagos eran cada vez más frecuentes, algo grande iba a suceder pronto, algo de lo que no podría escapar, ese era su destino, para eso había sido criado…

Pronto él y todos los Slytherin tendrían que demostrar su lealtad…

La muchacha suspiro y cerró los ojos en una expresión de conformidad, miró le frasco que contenía las poción de color azul y sonrió de medio lado, ahora sus dudas estaban confirmadas y su destino sellado. Ella lo sabía, de alguna forma, inexplicable y absurda, ella ya conocía el resultado de antemano, podía sentir los pequeños cambios en su cuerpo, imperceptibles para los demás pero no para ella.

Por un momento pensó en que todo podría ser un error, tenía que estar completamente segura antes de hacer o decidir algo, por eso aprovecho la primera oportunidad que tuvo de salir del castillo para comprar la dichosa prueba ante la mirada suspicaz de la dependienta.

Llevó las manos a su vientre de modo instintivo y lo acarició con ambas manos, podía pensar que era un error, maldecir su suerte… pero no pudo hacerlo. Ahora está segura, está embarazada…

La castaña no puede evitar sonreír- Voy a ser madre- pensó por un momento pero luego su semblante cambio al recordar quién es el padre de su hijo y todo lo que eso conlleva, sin dejar de lado el hecho de que aún era menor de edad. Pero alejo esas ideas como si se tratara de moscas molestas, ya habría tiempo más tarde para pensar en eso.

Ahora y solo por ahora, Hermione quiere sentir la dicha de saber que su cuerpo alberga vida, una vida que ella protegerá y cuidara a costa de lo que sea.

Lucius Malfoy se pasea por el estudio completamente concentrado en sus pensamientos cuando una voz familiar llamándolo lo alerta, suena emocionada o molesta?

- Lucius, ven, rápido….- Grita Narcissa desde la sala, irrumpiendo en el estudio de su esposo.

- Que sucede, ¿por qué tanto alboroto?- responde el hombre deteniendo su caminar.

- Vamos- lo apresura la mujer tomándolo por la túnica y prácticamente arrastrándolo hacía la sala, perdiendo por un momento sus finos modales aristocráticos tan bien aprendidos en largos años, ante el inesperado descubrimiento.

Se detienen frente a un tapiz antiguo en el que se encuentra bordado el árbol familiar de los Malfoy, allí bajo los nombres de Lucius Malfoy y Narcissa Malfoy se encuentra el nombre de Draco Malfoy y a su lado, reluciendo en letras doradas, el nombre de Hermione Granger; una fina línea dorada ha empezado a formarse bajo esos dos nombres mostrando un brillo un poco débil, despertando a la vida poco a poco.

-¡ ¿Qué diablos significa esto?¿Quién es Hermione Granger?- replica Lucius con un tono de voz que haría que a cualquiera se le helaría la sangre.

Narcissa le lanza una mirada reprobatoria a sus esposo y sin inmutarse ni por un segundo ante la creciente ira de este, responde- No es obvio querido, es la madre de nuestro nieto…

Esa línea dorada uniendo esos dos nombres solo puede significar una cosa, un nuevo miembro en la familia, un nuevo Malfoy está por nacer… El hechizo que recae sobre el tapiz ha cumplido con su sagrado deber, anunciar a la familia Malfoy que un nuevo heredero está en camino.

El padre del rubio siente la ira crecer en su interior a paso vertiginoso, como ha podido Draco ser tan estúpido… embarazar a la tal Granger, Granger ese apellido le suena conocido, su mente comienza a trabajar a ritmo acelerado hasta que encuentra la respuesta, la amiga de Potter, la sangre sucia…

Ron se voltea para tratar de tener una mejor vista de Hermione, la castaña se encuentra en un esquina de la sala común de Gryffindor rodeada de libros y pergaminos, el comentario de su hermana ocupa sus pensamientos- Hermione esta rara, algo le sucede- había dicho la pequeña Weasley y Harry estaba de acuerdo, solo él no lo había notado y solo ahora que lo obvio saltaba a la vista él caía en cuenta que todos tenían razón… Algo le estaba pasando a Hermione y lo que fuera parecía ser muy importante.

La castaña levantó la vista de los libros y se topó con la mirada de Ron, inmediatamente fingió estar concentrada en sus deberes para así evitar ser asediada por preguntas que aún no tenían respuestas. Hacía apenas dos días que sabía a ciencia cierta que estaba embarazada y se sentía confusa, por momentos había considerado la posibilidad de hablar con el rubio pero la desecho instantáneamente, ella era una impura y Malfoy era Malfoy, él nunca aceptaría un hijo de ambos así que no tenía por qué saberlo. Debía decírselo a sus padres, seguramente estarían decepcionados de ella pero debía decírselos, ellos merecían saberlo… por otro lado estaban sus amigos, ¿Cómo lo tomarían ellos?, ¿la considerarían una traidora? ¿Comprenderían su situación? Esperaba que sí, esperaba que Ron y Harry la apoyaran…

Bajo la mirada hacía los libros, sus amados libros y se sumergió en la lectura de un tratado de Aritmancia que le estaba costando comprender.

Astoria se encontraba sentada a la sombra de un árbol al lado del lago, sintió la presencia del intruso desde el principio y ante el silencio de este decidió tomar la iniciativa- Draco, me sorprende verte por aquí- dijo girando la cabeza hacía la izquierda donde el rubio permanecía en silencio.

Ella siempre había estado enamorada de él, desde el primer momento que sus miradas se cruzaron cuando apenas eran unos niños, pero Draco parecía simplemente ignorarla, siempre rodeado y asediado por otras, nunca antes había demostrado interés en ella. Tenían un contrato matrimonial, algún día seria su esposa… pero eso no era suficiente para ella, quería algo más…

Draco Malfoy era el Príncipe de las Serpientes, no solo por su linaje, era de lejos el chico más apuesto de todo Hogwarts, astuto, inteligente, arrogante y orgulloso sangre limpia… la mayoría de la población femenina del castillo suspiraba por él y ella lo sabía.

- Solo daba un paseo…- respondió Draco con una mueca de autosuficiencia.

- Me parece bien, necesitas que te de el sol, estas demasiado pálido- repuso la muchacha levantándose y acomodando su túnica para dirigirse al interior del castillo.

- ¿Te vas tan rápido?, si es por mí no tienes porque…- intento decir el rubio pero Astoria lo interrumpió.

- No eres el ombligo del mundo Malfoy, tengo cosas más importantes que hacer que verte tomar un paseo- dijo con un tono de voz calmado y se alejo dejando al rubio completamente desconcertado.


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