Capítulo 2
Conociendo más sobre cada uno
Candy y Anthony habían disfrutado mucho su primera cita. Sin embargo, la tarde siguiente, la tía abuela estaba realmente disgustada.
- ¿Cómo te ha ido en la calesita Candy? –Preguntó sarcásticamente y con el ceño fruncido. –
- Es muy linda tía abuela. ¿Usted ha subido alguna vez?
- ¡Silencio! Una niña buena debería avergonzarse de subir allí.
- ¿Por qué los dices tía abuela? Estoy seguro que te encantaría hacerlo.
- Tú también Anthony, ambos han comido sin sentarse a una mesa.
- Sí, una salchicha.
- ¿Salchicha?
- Es mucho más sabrosa comerla de pie. ¿No, Candy?
- Sí.
- ¡Basta! Y subieron a la torre de la iglesia además de eso, ¿No?
- Oh… ¿Cómo es que lo sabe todo?
- La gente del pueblo me cuenta.
- Comprendo, nunca falta un entrometido.
- ¡Cállate! No es así, lo que quiero decir es que la gente siempre está pendiente de nosotros. Tenemos que cuidar el honor familiar, ustedes han avergonzado a los Andley, Candy.
- Sí tía.
- Piénsalo.
- Sí.
- Tú también Anthony. Ahora, retírense por favor.
- Sí tía abuela. – Contestaron los dos. –
Los dos rubios fueron juntos al rosedal, y se sentaron en la banca. Era una tarde de otoño, varias rosas ya se habían marchitado. Anthony tenía mirada triste.
- ¿Qué ocurre Anthony?
- Lo que pasa es, que no me gusta que siempre estén retándote Candy.
- Me acostumbraré. – Contestó tranquilamente la chica. –
- La tía abuela no te conoce muy bien, por eso te mira con desconfianza.
- Yo me porte mal con ella.
- No solamente ella, sino que también Eliza y Neil te conocen poco.
- Pero Anthony me conoce bien, y eso es suficiente para mí. – Dijo sonriente. –
Anthony cerró los ojos y sonrió con nostalgia.
- Si todavía viviera mi madre.
- ¿Tu madre Anthony?
- Estoy seguro que ella te hubiera querido mucho Candy.
- Debe haber sido muy buena.
- Amaba las rosas.
Flashback
Una mujer hermosa y de mirada dulce y gentil, cuidaba las rosas del jardín. Un pequeño niño rubio y de ojos azules la llama:
- ¡Mamá, mamá!
Anthony en el presente
- Si no la veo vengo al rosedal, aquí siempre la encuentro. Las rosas cayeron pronto, y presentí que ella se iría muy lejos.
Flashback continúa
- ¡Mamá, mamá!
- ¿Qué pasa Anthony? – Pregunta la bella dama extendiendo sus brazos.
- ¡Mamá! – El pequeño corre a abrazarla llorando. –
- Anthony, ¿Por qué lloras?
- Las rosas morirán…
- Las flores son bellas porque se deshojan. Crecen y caen, crecen y caen, y viven para siempre.
- Ellas no mueren. – Dice Rosemary mientras seca las lágrimas de su amado hijo. –
- ¿Y tú tampoco?
La mujer asiente en silencio, lo cual devuelve la sonrisa al niño de ojos de cielo. Y abrazándolo tiernamente, su madre dice:
- Si yo muero viviré para siempre en tu memoria.
Fin del flashback
- Poco tiempo después de eso, mamá murió. Ahora me doy cuenta de lo que me dijo ella antes de morir Candy.
- Ella siempre va a vivir en tu memoria Anthony.
- Sí, está más linda que nunca y vive para siempre. –Afirma el ojiazul dulcemente. –
- Por eso te gustan las rosas.
- Cultivo las que mamá cultivaba, con todo su amor.
Anthony quiso mostrarle a Candy, una fotografía de su madre que a veces guardaba en su chaqueta. Candy quedó maravillada al ver esa mirada tan dulce y llena de amor.
- ¡Oh, era muy bella! Me pregunto si llegaré a ser tan hermosa como ella.
- Candy… – El muchacho la tomó de la mano. Cerró los ojos, y la besó tiernamente en la mejilla. Candy estaba sorprendida. –
- Tú eres hermosa, y cada día serás más hermosa.
- Anthony… – Candy siente la calidez y dulzura de ese beso en su mejilla, y se conmueve por tan bellas palabras. Sin necesidad de decir nada, lo abraza y reposa su cara en el fuerte pecho de su querido Anthony. –
Al día siguiente, Candy daba los buenos días a Stear, quien se esmeraba en un nuevo invento.
- ¿Qué estas preparando Stear?
- Es para el almuerzo familiar.
- ¿Almuerzo?
- ¿No lo sabías? Es un evento anual. Toda la familia se reúne para almorzar al aire libre.
Y por supuesto, tú también Candy. Seguro será tu presentación en sociedad.
- ¿Y qué debo hacer?
- Nada, actúa como siempre.
- ¡Anthony! – El apuesto muchacho llegó junto a ella. –
- ¿Quieres ver mi cortador multiusos, Anthony?
- ¿Cómo funciona?
- Les mostraré. Oprimiendo estos botones, puedo elegir qué cuchillo usar de acuerdo a lo que vaya a cortar.
Stear oprimió el botón que supuestamente debía sacar el cuchillo pequeño para postres, pero nada pasó.
- Qué raro… – De pronto el artefacto se sintió muy caliente y empezaba a humear. Stear lo soltó, y se golpeó tan fuerte en el suelo, que el invento se hizo pedazos.
- ¿Estás bien Stear?
- Sí, mejor fabricaré algo menos riesgoso. – Sonrió el inventor resignado. Y luego, los tres rieron de buena gana. –
- ¡Hola gente! La tía abuela los llama a todos. –Dijo animadamente Archie desde la puerta. –
- ¿Otro sermón?
– Preguntó el rubio. –
- No, hoy está contenta apúrense.
Los jóvenes llegaron hasta el comedor.
- ¡Hum, huelo una torta!
–Dijo contento Stear. –
- ¡Prueben por primera vez, la torta de la tía abuela! – Dijo Archie desde la mesa. –
- No he cocinado durante 10 años.
– Efectivamente, la matriarca de la familia sonreía sinceramente. –
- Parece muy rica, tía abuela. – Comentó Stear. –
- Sírvanse.
¡Deliciosa! –Exclamó Anthony.
¡Qué buena! – Continuó Stear. –
Muchas gracias, tía abuela. – Dijo Candy con una gran sonrisa, las tortas eran su postre favorito. –
La señora Elroy se sentía muy feliz de verlos disfrutar aquella merienda. Sinceramente, la noche anterior se sintió arrepentida de haber reprendido a Candy y Anthony. En verdad, se dio cuenta que Candy era encantadora. Traviesa, pero a la vez dulce, valiente y decidida. Sin embargo, al haber sido criada siempre con firmeza, y sentirse sola, no sabía expresar sus sentimientos. Por eso, decidió preparar aquel postre especialmente para mostrarle a la pequeña, el cariño que ahora le tenía. Una vez que terminaron de comer, La dama habló.
- Candy.
- ¿Sí tía?
- Te presentaré el domingo en el almuerzo familiar.
- ¡Te felicito Candy! – Sonrió Anthony. –
- ¡Que alegría! – Exclamaron los hermanos Cornwell. –
- Te diré una cosa, procura comportarte adecuadamente. – Le dijo calmada, pero a la vez firme. –
- Sí tía abuela.
El viernes, la tía abuela salió temprano. El tío abuelo William, el misterioso patriarca de los Andley, pedía una reunión con ella en Chicago. Candy tenía ganas de pasear y jugar un rato con Clint. Después del desayuno, estaba lista para salir. Pero, antes de que llegara a la escalera, alguien la llamó.
- ¡Candy, espera!
- ¡Dorothy!
- Candy, no debes salir sola.
- No pasa nada Dorothy, ya he paseado sola muchas veces.
- Pero Candy, la señora Elroy se enojará si sales sola. Alguien debe cuidarte, yo te acompañaré.
- A mí no me gusta depender, la señorita Pony y la hermana María me enseñaron a andar con cuidado.
- Por favor Candy, entiende. Si dejas que te acompañe, evitaremos que te reten.
- Bueno, está bien.
Las dos jóvenes salieron de la casa junto con el pequeño coatí. Era un día fresco y agradable. Candy estaba feliz de poder correr un rato con su querido amigo, no le gustaba estar todo el día entre esas amplias paredes. Clint se había alejado un poco y se perdió de vista.
- ¡Clint, ven aquí! – Lo llamaba Candy. De pronto, el animalito llegó corriendo asustado. –
- ¿Qué ocurre Clint?
El pequeño había escuchado un ruido extraño entre unos arbustos. De ahí salió otro animalito, más grande que Clint, pero adorable, era el leoncito de color negro que Candy reconoció enseguida.
- ¡Regaliz! ¿Qué estás haciendo aquí?
El cachorro se acercó alegremente a Candy, pero Clint seguía asustado. Dorothy también sintió miedo.
- ¡Cuidado Candy!
- Cálmate Dorothy, es amigable, míralo.
Viéndolo de cerca, la joven de trenzas sonrió notando que realmente era muy tierno, se animó para acariciarlo, lo que dio como respuesta un ronroneo.
- No temas Clint, no te hará daño.
Clint se acercó lentamente al leoncito, y lo olfateó. Regaliz también olfateó al coatí. Y rápidamente, los dos animalitos jugaban corriendo alegres. En ese momento, se oyó una voz:
- ¡Regaliz! ¿Dónde estás?
- ¡Ven aquí! – Se escuchó una segunda voz. Candy rápidamente las identificó. –
- ¡Nadja, Rita!
- ¡Candy! – Exclamaron las dos al llegar.
- Aquí está Regaliz.
- ¡Cachorro travieso! No nos asustes así. – Lo reprendió Rita, el pequeño agachó su cabeza apenado.
- Candy, ¿Las conoces?
- Sí Dorothy, Anthony y yo las conocimos hace poco, junto con todo su grupo. Son integrantes de un circo, es muy divertido. Chicas, ella es mi amiga Dorothy.
- Hola, soy Rita.
- Y yo Nadja, es un placer.
- Igualmente. – Dijo la joven sonriente. –
- ¿Dónde están los demás?
- Están esperándonos en el carro, hoy estamos tomando un descanso. – Explicó Nadja. –
- ¿Nos acompañan? – Preguntó Rita. –
- ¿Podemos Dorothy?
- Está bien pero solo un rato, debemos volver temprano.
No muy lejos estaba el carro, todos se alegraban de ver a Candy de nuevo y ella también a ellos. Cada uno saludó a Dorothy, también preguntaron por Anthony. Rita se divertía de lo lindo jugando con los cachorros y Clint, mientras Candy trepaba un árbol. De pronto, recordó algo.
- Pronto será el cumpleaños de Anthony, Stear me dijo que es el 30 de septiembre. – Habló para sí misma, no se imaginaba que era escuchada. –
- ¿Candy?
- ¡Nadja!
- Perdona, no quise interrumpir pensé que querrías compañía.
- No Nadja, al contrario, gracias ¿También te gusta trepar a los árboles?
- Sí, desde pequeña. Siempre trepaba el gran manzano en el orfanato Applefield.
- ¡¿Orfanato?! ¿Tú…?
- Sí, me crié en el orfanato Applefield en Inglaterra.
- ¡Yo también me crié en un orfanato!
- ¡¿En serio?!
- Sí, se llama: El hogar de Pony, yo trepaba al Padre árbol.
- ¿Padre árbol?
- Lo llamamos así, es fuerte y macizo. En el hogar tenemos a la señorita Pony y la hermana María, son como nuestras madres. Y nos gusta imaginar que nuestro padre está al pie del árbol.
- ¡Vaya! No esperaba que tuviéramos tanto en común. – Comentó alegre la ojiazul. –
- Jajajaja.
- Candy, no pude evitar oírte decir que se acerca el cumpleaños de Anthony.
- Es cierto… – Se ruborizó la ojiverde. –
Nadja pudo notar aquella mirada dulce e ilusionada en ese par de esmeraldas, recordó que ella misma a esa edad tuvo la misma. Se preguntó qué estaría haciendo en ese momento aquel hombre que amaba. Honestamente, cuando vio a los dos rubios juntos, se recordó a sí misma en su adolescencia.
- ¿Has pensado en darle algo especial?
- La verdad es que no estoy segura, él ya tiene de todo y yo hace poco fui adoptada por su familia.
- Hmmm… Dime Candy, te gusta mucho ¿Cierto?
- Pues… sí. – Respondió la chica ruborizada. –
- Entonces tienes lo necesario.
- ¿Eh, qué quieres decir Nadja?
- Candy, sí amas alguien el mejor regalo que puedes darle es lo que venga de tu corazón. Se pueden tener muchas cosas materiales, pero el tesoro más invaluable de todos es el amor y la verdadera amistad.
Ante aquellas palabras, Candy recordó que la Hermana María le había dado esa enseñanza.
Flashback
- La verdadera felicidad no está en lucir un hermoso vestido de fiesta Candy, ni tampoco en habitar un lindo cuarto. La verdadera felicidad consiste en tener muchos amigos.
Fin del flashback
- Nadja, es cierto. Muchas gracias, me has dado una idea. – Dijo Candy haciendo un giño a su nueva amiga. –
- De nada Candy. – Sonrió Nadja.
- ¡Candy, vámonos! Pronto será hora de almorzar. – Llamó la joven castaña.
- ¡Voy Dorothy!
- ¡Hasta luego Candy! – Se despidió el grupo Dandelion. –
- ¡Hasta pronto!
Candy, Dorothy y Clint regresaron a la mansión de Lakewood. Afortunadamente la tía abuela aún no había regresado. Anthony, quien se había quedado esa mañana cuidando del rosedal recibió a Candy con un abrazo tierno, le sonrió dulcemente a Dorothy, y acarició a Clint.
- ¿Se divirtieron Candy?
- Sí Anthony, y encontramos a nuestros nuevos amigos.
- ¿Te refieres a la compañía Dandelion?
- ¡Sí! Todos te mandaron saludos.
- Gracias.
Candy estaba planeando algo muy especial para Anthony, quería darle un cumpleaños inolvidable.
Continuará…
¡Hola! Aquí les traigo un nuevo capítulo. Quiero dar las gracias por sus reviews J Me alegra muchísimo que me den una oportunidad.
Val, Gracias por ser mi primera seguidora J
Caroliday, Gracias, los Anthonyfics también son mis favoritos.
Mitsuki Brower, J muchas gracias me alegra que te guste.
Lizbeth Annie, Gracias :)
Liz Annie Briter, Gracias :)
