N/A:
Tanto: Es una espada corta Japonesa que utilizaban los Samurái. Las más modernas se les conocen como dagas de doble filo.
Ofundas: Esos papelitos esos que lanza Rei-Mars con conjuros para desaparecer a los espíritus malignos. "Evil Spirit Be-gone.
Los ataques: Iba a usar las traducciones en español de los ataques de las Senshis… pero aggh se oye tan feo decir "Espada encadenada del amor de Venus…" o "Serpiente llameante de Marte…" o "Revolución de muerte y renacimiento" en el caso del ataque de Saturn. Joer el solo escribirlo en español me saca cáncer en las yemas de los dedos xD. Así que por eso se quedaron con sus nombres en inglés.
Anteriormente en memorias de una senshi enamorada:
... La visión terminó en ese momento y la mano que hacía un momento estaba en la mejilla de Mars fue sustraída rápidamente seguida de un sonoro sollozo. La pelinegra abrió los ojos para encontrarse con una Venus inclinada sobre una de sus rodillas abrazándose a si misma bañada de dolor y frustración al ver la muerte de sus dos mejores amigas. Ambas habían caído como las grandes Guerreras que eran, no podría esperar menos de ellas, pero aun así el ser incapaz de ayudarles le produjo una enorme decepción. Recomponiéndose al sentir la mano de Mars sobre su hombro inmediata se puso de pie sujetándola con fuerza por los hombros y la mirada cargada de dolor hacía un segundo se encontraba llena de rabia en ese instante...
Continúemos...
Memorias de una Senshi Enamorada
By: Leyla zinD
...(Parte II)
De manera ruda Venus sujetaba ahora por sus codos obligándole a mirarla directa a los ojos y empujándola contra un árbol tras la pelinegra.
El sonido de caballos y sus jinetes se aproximaban con rapidez hasta donde el par de guerreras estaban, estos eran guiados por Kunzite el líder de los Shittenou, "Escúchame y escúchame bien Mars, no se te ocurra hacer algo tan estúpido como lo que acaba de hacer Mako-chan!" exigió en tono de reprimenda, el dolor y temor adornaban sus palabras. Venus ya no se molestaba por ocultarlo.
Mars abrió sus ojos con sorpresa y besó con rudeza los labios de Venus antes de materializar en su mano izquierda su larga y afilada daga alejándose lentamente de ella, "Sabes que no puedo prometerte eso Minako."
El sonido de galopes y pies golpeando el suelo a su alrededor cortó cualquier respuesta que Venus tenia para Mars.
Sintiendo el imponente Aura del líder del ejército Terrícola la líder de las Senshi se volvió a este olvidando su súbita molestia con su mujer.
"Creí que traerías más de los tuyos contigo Kunzite," Venus dijo de manera mordaz al aparecer su espada en su mano derecha apuntándola donde el comandante y líder del ejército invasor frente a ella, "Se dé buena fuente que no te quedan más generales." Hablaba tratando de buscar tiempo, podía sentir a Mars a su espalda había comenzado la conocida serie de cantos y oraciones para activar sus ofundas antes de lanzarlas a sus enemigos.
En menos de dos segundos Mars emergió desde tras Venus lanzando una serie de ofundas encantadas a toda criatura oscura que las rodeaba desapareciéndola al instante. De ese modo la batalla contra Kunzite había comenzado.
Mars reaccionó, con su daga en mano, deteniendo a tiempo el golpe tras su espalda de la larga espada de otro General que llevaba cabello rubio recogido en una coleta, según recordaba el nombre de aquel era Zoisite. Este se había acercado a atacarle por la espalda sigilosamente.
"Vaya, ustedes terrícolas sí que no dejan de sorprenderme," dijo la pelinegra molesta girando por completo su cuerpo encarando al delgado rubio pateándole con fuerza a la altura del pecho desbalanceándole obligándolo a caer sobre su espalda.
Venus por su parte esperaba pacientemente en posición de defensa el ataque del General de cabellos blancos, este parecía impacientarse al ver a su compañero ser atacado sin tregua por Mars mientras él estaba en espera de las acciones de Venus. En pocos segundos se lanzó a atacarle con su espada, la líder de las Senshi notó un espacio abierto en las defensas del General y rodó alejándose un par de pasos del ataque impulsivo atrayéndolo consigo.
En el otro extremo del campo, Zoisite dirigía su espada al pecho de Mars con rapidez casi impidiéndole evadirlo. Venus desde su posición prestaba atención a la lucha que la pelinegra mantenía con el veloz y delgado rubio. Observando que Kunzite no lograba alzarse en pie aun, murmuró unas palabras sin dejar de prestar atención al General frente a ella. En cuestión de segundos en la mano derecha de Mars apareció la daga de Venus ofreciéndole ventaja contra el joven rubio que le atacaba sin cesar. Kunzite notó la posición en la que ahora estaba el joven de cabellos largos ante Mars y sus dos dagas. El Joven apenas era capaz de evadir los certeros movimientos de ambas dagas frente a él. Sin dejar de prestar atención a su acalorada pelea contra la Senshi rubia, el líder Shittenou se vio impedido para ayudar a su amante y compañero.
El rubio cayó de nueva cuenta rodando lejos del ataque de las dagas de Mars una vez pero, en un descuido, no vio el giro hacia su izquierda que la rápida Senshi del fuego hizo golpeándole en su costado con el hombro lanzándolo contra el suelo y pateándole en el pecho abiertamente una vez más dejándolo casi inconsciente al contacto. En un movimiento enfurecido, con Venus alejada de él a un par de metros, Kunzite ignoró a su oponente tomando su espada como si fuese una lanza empuñándola con toda su fuerza lanzándola en dirección a Sailor Mars con todo de sí.
"Venus wink chain sword!"
Al escuchar esas palabras, Mars inconscientemente saltó hacia atrás girando en sus talones. La espalda de Kunzite desgarró ligeramente un pedazo de su Sailor Fuku al rozar con un extremo de este al ser alejado del alcance de la afilada espada clavándose en un distraído rubio directo en el estómago, inhabilitando cualquier movimiento de este.
Un gritó de frustración resonó donde Venus tenia ahoras atrapado entre sus cadenas al líder Shittenou.
Kunzite estaba alejado de su amante y desarmado, parecía que por un momento no podía pensar claramente pues el dolor y desesperación se abrumaban en su mente.
"¡Mars! ¡AHORA!" Ordenó Venus sujetando a un inquieto Kunzite entre sus cadenas. Era obvio que el General estaba más que cabreado por el inminente final de su subordinado y amante que por el error que cometió al atacar a la Sailor del Fuego.
Asintiendo con determinación Mars tomó una larga inhalación antes de sujetar ambas dagas formando una cruz a la altura del cuello del rubio. Emitió una lenta exhalación y ambas dagas se deslizaban con determinación y velocidad sobre la piel del joven rubio degollándole al instante. Después de observar como atacaron cobardemente a Jupiter y Mercury fingiendo estar fuera de combate los Shittenou anteriores, Mars quería asegurase de haber terminado con el enemigo frente a ella de una vez y para siempre.
Un grito aún más doloroso y rabioso fue proferido por Kunzite a los pies de Venus. Era aterrador verle luchar con todo de si logrando desestabilizar a la rubia lanzándola lejos con sus propias cadenas.
"T-tú lo ma-m- ¡LO MATASTE!" tartamudeó en voz alta el hombre de cabellos blancos, "¡Maldita zorra te voy a hacer pagar!" se inclinó donde su bota derecha sacando de esta una espada corta similar a un tanto pero con una curva en el centro. Las lágrimas corrían sin control por sus masculinas facciones.
Hizo el intento de atacar a Mars pero esta se defendía fieramente con ambas dagas y cuando estaba a nada de desarmar a la Senshi del Fuego fue sujetado por los tobillos, una vez más por las cadenas de Venus. Cayó sobre sus codos soltando momentáneamente la espada corta que ondeaba.
"¿Porque?" preguntó Mars. Hasta donde ella recordaba estas personas eran buenas, no había sentido la menor amenaza por parte de ninguno de ellos durante la Mascarada pasada en el palacio Lunar. En ninguno de ellos solo en la pelirroja que no dejaba de seguir al Príncipe. Algo más debía haber ocurrido.
"¡Su estúpida Princesa quiere conquistar el sistema solar y someternos a nosotros los terrícolas, hacernos sus esclavos nuevamente como en el inicio de los tiempos, la Reina Beryl nos ha abierto los ojos!" Argumentó el fiero Shittenou.
El dolor y sufrimiento eran notorios en la voz del hombre mientras luchaba por liberarse de las cadenas que ataban su cuerpo impidiéndole moverse. Venus luchaba por mantener el equilibrio y no romper las ataduras en Kunzite.
"Él era tu amante…" murmuró Mars concentrándose en el dolor del Aura del hombre atado frente a sus pies.
Pasaron únicamente unos segundos ante los ojos de las dos últimas Guerreras cuando una sombra de humo apareció entre Venus y Kunzite, el ente oscuro tomó tirando las cadenas de la líder de las Senshis arrojándola nuevamente a varios metros de distancia de estos siendo rodeada, mas no atacada, por otra sombra oscura como la anterior. Súbitamente Mars se vio rodeada de cientos de aquellas mortíferas sombras, impedida para avanzar en ayuda de su comandante. Un puñado de soldados apareció a la derecha del General Shittenou rodeándola por completo. Kunzite lentamente se alzó en pie sonriendo malévolamente viendo que superaban en número al par de Guardianas del Reino de la Luna.
"Veo que esa rubia significa algo para ti, Sailor Mars." El hombre de cabellos blancos avanzaba con lentitud donde la pelinegra sin dejar de hacer contacto visual con esta, gesticulando con el rostro un soldado Terrícola se acercó por la espalda a Mars sujetándole por ambas manos obligándola a soltar sus armas y golpeándola en la parte trasera de sus rodillas obligándole a caer sobre estas inmovilizada, "No te preocupes, me asegurare de que la veas morir de una manera tan-" dejó su frase incompleta al estirar su mano donde otro compañero terrícola le lanzaba una afilada espada que colocó en la base del cuello de la pelinegra, "…lenta-" deslizaba lentamente el filo de su arma sobre la nívea mejilla de la pelinegra dejando un surco de sangre a su paso, "…dolorosa-" alejo de su cuello el arma tomando distancia para atacar, "…y horrible. Que desearías morir antes que ella." Sonrió agachándose hasta su altura, tomándole con la mano izquierda el cabello negro a la senshi de fuego para una mejor visión de su objetivo ladeando su rostro hasta rozar el filo del arma en su cuello nuevamente cortándole con diversión. Un hilo rojo y grueso de sangre comenzaba a deslizarse hacia abajo del cuerpo de la sometida pelinegra tiñiendo el blanco de su sailor Fuku.
El General Kunzite reía entre dientes al ver que la pelinegra había comenzado a derramar un par de silenciosas lágrimas sin siquiera observarlo directamente. Su vista estaba enfocada totalmente tras él en su Reina y esposa, Venus. Quien por su lado, era rodeada y golpeada un poco cada vez que intentaba liberarse para ir en ayuda donde yacía su amada atada, arrodillada y amenazada con una espada brillante sobre su cuello.
Debilitada y débil, Venus logra deshacerse de la mayoría de los terrícolas y todas las sombras oscuras que la rodean lanzando su ataque Crescent Beam contra ellos. Emprendiendo a toda velocidad la carrera lanzándose contra el General haciendo que este perdiera el equilibrio y las sombras que rodeaban a Mars inmediatamente desaparecieran tras su caída. La rubia inmediatamente se puso de pie tomando de la mano y cintura a su compañera y amante herida colocándola tras su espalda.
"Puedes conjurar más ofundas?" Preguntó sin articular palabra, la comunicación de su aura era más que fuerte y directa con su segunda al mando. Mars respondió un breve sí silencioso antes de separarse de la rubia colocándose en posición de defensa espalda con espalda.
A lo lejos tras ellas de la cámara de Oración comenzó a emanar una intensa luz clara, "La Reina lo ha logrado, esto ya será solo por diversión Mars," Sonrió fingiendo diversión empuñando su espada con ambas manos sin volver la mirada atrás, "Detén a cuantos otros puedas, yo me encargo de Kunzite,"
"Minako, no-"
"Hazlo Reiko… Te amo." dijo mirando sobre su hombro sonriendo una última vez a su alma gemela y esposa.
Irguiéndose una última vez Venus se lanza a atacar a Kunzite al verlo de nuevo de pie y en posición de ataque pero se detiene en seco al ver pasar por su costado derecho una enorme y afilada flecha. El aire se congela en sus pulmones al igual que el tiempo y el espacio a su alrededor. El último de los Shittenou había aprovechado cobardemente que Sailor Mars estaba orando en silencio de espaldas a ellos sobre las ofundas que estaba por lanzar. Utilizando esa distracción a su favor tomó una de las armas olvidadas a su lado atacando por la espalda a Sailor Mars ante los ojos de una incrédula Venus. Los azules ojos de la rubia comandante se abren en sorpresa al volverse a ver como en el centro de la espalda de su segunda al mando y amante le ha atravesado una larga lanza color negro le por la espalda hasta salir por el frente de su pecho haciéndola caer pesadamente sobre su costado derecho mirando donde Kunzite y Venus una última vez.
Mars sonrió con diversión irónica antes de alzar débilmente su mano izquierda murmurando débilmente su 'Mars Snake Flame' en dirección a Kunzite, quien en ese momento alzaba su espada contra el cuello de Sailor Venus, quien se encontraba también a su espalda. Cobardes, no son más que unos hombres cobardes, pensaba Mars en el momento de su ataque. El sonido seco del cuerpo del calcinado General, sobre el suelo tras la rubia, fue el detonante para hacerla salir de su aturdimiento. Sin volver la mirada atrás, con la vista enfocada en Mars, Venus corrió hasta arrodillarse a su lado sujetándola entre sus brazos llorando amargamente al sentir como la respiración de Rei, se volvía elaborada y descompasada con cada inhalación. A causa de su poca fuerza que le quedaba Mars perdió su transformación yaciendo con sus ropas civiles entre los brazos de Venus a quien el impacto y dolor ante la imagen del último aliento de su amada entre sus brazos sonriendo tranquila provocó el falló de su propia transformación volviendo a ser Venus Minako en ropas comunes también. Amargamente recorrió la mejilla de su pelinegra con su índice izquierdo sintiendo por última vez la suavidad de esta en sus yemas.
En cuestión de segundos Minako se vio rodeada de cientos (sino es que miles) de soldados terrestres apuntando sus armas y arcos al par de mujeres en ahora su forma civil. Enfocada únicamente en la pelinegra entre sus brazos la rubia la mecía con cuidado después de haber retirado el objeto que atravesó el cuerpo de su amada.
Con suavidad presionó su frente contra la de la mujer más importante en su vida hablándole suavemente, aunque sabía que esta ya no le escuchaba, "Reiko, Rei… promete que me buscaras, que esperaras por mí. Yo prometo que no pararé de buscarte hasta encontrarte. Esperare por ti. Te amaré por siempre, Reina mía."
Una resplandeciente luz envolvió toda penumbra en un instante. Minako por ninguna razón aflojaba su agarre en el cuerpo de su amada cuando dicha luz consumió todo a su alrededor con un fuerte retrueno. Las últimas palabras que Minako recordaría haber escuchado no eran precisamente las que ella hubiese escogido.
'Death, Reborn Revolution...'
Combinadas, la luz proveniente de la cámara de Oraciones y la potente energía Violeta que emanaba a lo lejos avanzando y consumiendo todo a su paso nublo su visión sintiendo el suelo bajo ellas vibrar, jamás soltando el agarre sobre el inerte cuerpo de Mars Rei. El inicio del fin había llegado para el Milenio de Plata que tanto defendieron.
...
EN LA ACTUALIDAD...
Años depúes, miles de estos en el futuro, una joven rubia despertaba abruptamente observando a su al redor con terror en el rostro de estar viviendo lo que su mente acababa de recordarle.
Su cuerpo estaba ligeramente húmedo a causa del sudor frio adquirido por la fuerte visión. Respiraba con dificultad tratando de calmarse al notar que aquello que le alteraba no era real. Se sujetaba las sienes con ambas manos en la cabeza, no era real al menos en ese momento. Pedida en sus pensamientos se sobresaltó al sentir como una cálida mano le acariciarla con cuidado, casi con temor, la parte baja de su espalda creando suaves círculos tratando de calmarla. Sintiendo sus esfuerzos y movimientos inútiles, el suave y cálido cuerpo tras la rubia se abrazó a ella con fuerza por la espalda besando con delicadeza sus hombros descubiertos tranquilizándole al acercar su pecho desnudo contra su expuesta espalda.
"Mina, estas helada," dijo la voz con suavidad y seriedad, "ven de nuevo a la cama, anda te haré entrar en de calor. Vas a resfriarte sino me haces caso."
Asintiendo en silencio, sin emitir palabra, débilmente la rubia se dejó guiar por la otra joven hasta recargar su cabeza en el hombro de está dejándose envolver por el calor natural que emanaba.
"¿Un sueño?" Preguntó a la inquiera joven suavemente al acariciarle con su mano izquierda sobre el rubio cabello.
Negando ligeramente con la cabeza, la rubia besaba suavemente la mandíbula y clavícula de su acompañante, "Mejor dicho un recuerdo, uno no muy agradable."
"¿Qué fue esta vez?" La voz preguntó suavemente mientras deslizaba su mano izquierda sobre la espalda desnuda de la rubia.
"Momentos antes de Saturn… vi caer a Jupiter, Mercury, y a t-" no pudo terminar de hablar porque enterró su rosto en la unión del cuello y clavícula de la chica ahogando un sollozo ante el doloroso recuerdo.
"Mina," Dijo murmurando sonidos relajantes al oído de la rubia abrazándole con fuerza dejando que su cuerpo templara el previamente frio de su compañera, "…eso ocurrió milenios atrás, no pienses en ello, quizá no podamos controlar lo que soñamos pero, podemos controlar la vida que vivimos tomando las decisiones correctas," susurró al oído de la rubia inclinándose a por las cobijas a sus pies, las alzó sobre ellas cubriendo a su prometida y a ella misma con estas.
Después de unos minutos bajo el abrazo y gruesas sabanas con su prometida, el rostro de la rubia se encontraba a centimetros de distancia del de Rei. La pelinegra sonrió ligeramente, una risita escapó de los labios de Minako segundos antes de inclinarse a besar los tentadores labios de su chicacolocárse sobre ella, sin romper el contacto visual profundizó el beso de manera apasionada. El inquieto movimiento de manos y respiraciones agitadas comenzaron a ser presentes en ambas chicas, la rubia comenzaba a deslizar sus labios por el cuello de Rei.
Con los labios de Minako sobre su punto de pulso Rei pregunto en un susurro, "Ehm, creí que estabas alterada y necesitarías tranquilizarte-"
"Dijiste que estaba helada… dime Reiko, ¿Sigo fría?" cortó ronroneando la rubia en el oído de la pelinegra dando un ligero mordisco tras de este, moviendo circularmente sus caderas sobre las de la joven bajo ella.
Rei inhaló con dificultad al sentir el tan familiar y ansiado movimiento de caderas de la rubia contra las suyas.
"Mmm n-no- ya no-" suspiró al sentir como Minako comenzaba a rozar su cuerpo contra el suyo enfatizando en las áreas más sensibles de ambas, recorriéndole con ambas manos en su trayecto, "…ah! Min-minako-" sintió las manos de la rubia arañar lentamente sus costados sin dejar de enfatizar los movimientos de su cadera contra la suya, o sus besos y mordiscos en la base del cuello de a pelinegra.
"Sabes, bien podrías ayudarme a… tranquilizarme Reiko,"
Sin pensarlo dos veces, la pelinegra sujetó por la cintura a su prometida girándola bajo suyo hasta colocarse sobre ella posesivamente sin romper el contacto piel a piel, "Solo espero que tu entrevista de mañana sea por la tarde-" dijo observando con diversión el reloj a su lado que marcaba las 4 am. "…porque creo que vas a dormir hasta tard-"
Las palabas de la pelinegra fueron cortadas por un urgente y demandante beso a pesar de estar bajo el dominio de la chica, Minako podía ser muy persuasiva.
"Yo en tu lugar usaría esa diabólica boca tuya para algo más que solo hablar… Rei-chan," ronroneó Minako apresurando sus movimientos de cadera contra la pelinegra obligándole a tomar aire ante el imprevisto movimiento, "Me alegra que esperaras por mí Reiko."
Minako besaba a Rei ansiosa por sentirla tomar sus mas reconditos lugares de placer pero la pelinegra en ese momento se dedicaba a divertirse en la entrada de la rubia paseando sus habiles dedos sin adentrarse jamás en ella. Alzó su rostro colocando su frente sobre la de la rubia antes de susurrar contra sus labios, solo a un suspiro de distancia, "?Y como no hacerlo Minako? Si soy tuya. Siempre lo fui." La besó con pasión siguiendo los movimientos oscilantes de la cadera de su chica adentrándose al fin en ella, "Te amo, Reina Mia."
En esa ocasión la lagrima que rodaba por la mejilla de la rubia era a causa de su enorme felicidad después de la espera de tantos milenios para estar al lado de su alma gemela en total paz, calma y tranquilidad. Solo preocupándose por hacer feliz a su amada y prometida.
"Te amo Reiko." Minako susurraba mientras sus caderas seguian el ritmo impuesto por Rei sobre y dentro de ella.
Entre besos, caricias y palabras tiernas ambas chicas dedicaron su noche a hacerle sentir a su chica que ese momento de su vida era el presente que ambas habian elegido y que no debían de llorar más por el pasado, no más de lo que ambas habían hecho ya.
Ambas habian llorado y lamentado el pasado lo suficiente, habian pagado con creces el error de sus decisiones como guardianas en aquella Era. El momento de vivir el ahora y el presente, construir un futuro que compartir juntas era su principal motivador. Quizá el pasado no puede ser borrado u olvidado pero definitivamente se aprende de este.
END.
Que les pareció?
Espero que haya sido de su agrado y me dejen un coment o manden un MP. Tengo algunos One-shots en mi lap guardados y bastante tiempo libre...asi que seria genial saber que me lee alguien en algun recondito rincon del mundo!
Como siempre, les mando besos y abrazos.
Cuidadito!
LZ.
