Capítulo 2: Memorias.
Andrea:
Oscuro, frío y oscuro…Todo se sentía así, y un fuerte dolor que llegaba hasta mis uñas…Me negaba a abrir los ojos, no sabía con que panorama me iba a encontrar, pero eso iba a esperar aunque sea unos minutos. Al menos de lo que estaba segura es que no estaba encerrada en una extraña sala de contención ya que a lo lejos, muy a lo lejos se oía el ruido de una ciudad comenzando a despertar.
No quise esperar más, lentamente abrí mis pesados párpados y sentí como mi cabeza se rajaba en 2 al dejar entrar sin filtro los rayos del sol por mis ojos, cuándo logre acostumbrar mi vista a la iluminación comencé a observar el lugar…Una pequeña habitación, equipada con lo mínimo, una mesa de luz, la cama en la que estaba acostada, una amplia ventana por la que entraba toda esa luz solar, un pasillo que aparentemente llevaba a la cocina y dos puertas, supongo que una sería la de salida y otra la del baño… Todo estaba en completo silencio…Demasiado. Yo solo estaba cubierta con las sabanas de la cama y una fina camiseta que llevaba debajo de toda mi ropa de invierno, aún cubierta con la sangre del episodio de anoche…
Levante la sabana lentamente y pude observar que mi estomago se encontraba completamente vendado de lado a lado, reforzado en la zona cercana a dónde había sufrido la herida. Quise levantar el vendaje para corroborar la gravedad pero un fuerte dolor me hizo soltar todo con rapidez.
Para cuando levanté la vista, parado en los pies de la cama estaba él…Él sujeto que me dio esa interesante golpiza y el mismo de las extrañas visiones. Llevaba el pelo suelto, como de costumbre, ahora limpio, una camiseta gris y pantalones negros y su mirada estaba expectante.
Rápidamente me alteré bastante y me arrastré hacia atrás hasta chocarme con el respaldo de la cama.
-N…no – titubeo – No temas.
Lo miré y rodee los ojos, ¿Era una broma? Como no voy a temerle… - ¿Dónde estoy? ¿Dónde me tienes? –exigí respuestas.
-Estás a salvo – él comenzó a acercarse por un lateral de la cama.
-Aléjate – gruñí. - ¿Para quién trabajas?
-Eso no importa ahora – su voz era neutra…Todo el tiempo el mismo tono, era indescifrable, abrió un cajón de la mesa de luz y sacó una caja. –Debo curar tu herida – Intentó quitar las sabanas pero lo detuve rápidamente, extendiendo mi mano de manera amenazante.
-¡Puedes detenerte por un segundo! Maldición, necesito explicaciones. –Estaba desesperada.
-Estás en un departamento y no voy a hacerte daño. Eso es suficiente por ahora – Suspiró y me miró – Déjame curarte eso, luego hablaremos.
Suspire y lo miré intentando estudiarlo…No parecía mentir, su mente se encontraba con cierta molestia que no podía definir, pero necesitaba esas curaciones… Me incliné sobre un costado de la cama dejando a la vista los vendajes que cubrían el amplio corte.
Apenas su mano…Esa mano con fuerza sobrenatural, que aparentemente era una prótesis metálica, tocó mi piel, todo mi cuerpo se erizó por completo, helado, extraño… Quitó los vendajes y un tajo bastante largo…Ahora cocido recorría gran parte de mi cintura.
-Dime tu nombre… - susurré mientras el sujeto comenzaba a colocar un extraño líquido que provocaba un ardor insoportable…
-No tengo nombre – él continuo.
-¿Bucky no es un nombre? – me apoyé sobre mis codos para inclinarme un poco y lograr verlo a la cara…Había oído ese nombre en las visiones que tuve al ingresar a su mente.
Su mirada se endureció un poco y luego soltó un largo suspiro – James.
-Entonces Bucky es tu…-
-Bucky es nada…Simplemente no uses ese nombre…Esto va a doler un poco – comenzó a pasar una gasa con cierta presión por los puntos, obligándome a apretar los dientes.
La curación finalizó en unos pocos minutos y con ayuda de sus manos Andrea se sentó en la cama para observarlo.
-James… ¿Por qué intentaste raptarme? –
Él miraba hacia otro lado, evitando su mirada – Te lo he dicho…Era mi misión, lo es, la información que me proveen es reducida, solo sé lo necesario para cumplir mi objetivo… - Comenzó a pasar su mano sana por su brazo metálico – Como ubicaciones, lugares que frecuentas, horarios… Lo siento.
Ella tronó sus dedos, algo nerviosa - ¿Y por qué no has terminado con tu misión? –
James se puso de pie y la miró nuevamente – Porque has visto en mí cosas que yo desconozco…Y quiero ver…Cuándo entraste a mi mente…viste cosas que yo no.
-¿Cómo que no las ves? Son recuerdos James, es…-
-Ese es el punto… - Él caminó hacia la ventana y se quedó allí por unos minutos.
Ella se quedó atónita…Y luego decidió cambiar de tema para disminuir un poco la tensión de la atmósfera – Me llamo Andrea.
Una pequeña y vaga sonrisa se dibujó en su rostro –Lo sé, lo leí en tu expediente.
-Eso es invasivo – ella lo fulminó con la mirada y se aclaró la voz – James…Necesito volver a mi casa…Ir a trabajar… Tengo una vida – Después de todo, el sujeto seguía siendo un desconocido con demasiadas preguntas sin resolver. Andrea comenzó a mirar a su alrededor buscando algo con que defenderse en caso de querer salir corriendo por la puerta de salida más cercana.
El rostro de James volvió a endurecerse, como si hubiera visto a un fantasma –No, no puedes irte.
-¿Por qué no? – ella se puso de pie bastante molesta.
-Ellos… Ellos ya deben estar buscándonos… Además debes ayudarme. – él comenzó a caminar hacia ella.
-Detente ahí – levantó un poco la voz y luego miró hacia sus pies helados, notando que no llevaba más que su ropa interior, inmediatamente sus mejillas se pusieron muy calientes, miro hacia todos lados bastante nerviosa y luego volvió a fijar su mirada en él - ¿Qué tenían que ver mis pantalones con mi herida?- inquisitoriamente.
James rascó su cabello unos segundos, estaba algo nervioso, y una sensación extraña, desconocida recorría su interior al encontrarse con ese panorama –Estaban llenos de barro y…sangre. – Continuó observándola por unos segundos más incomodando por completo a la chica.
-Deja de mirarme… En serio. No les temo a quienes me estén buscando, lo han hecho por varios años y he logrado evadirlos, no será diferente - tomó su sacón de la silla que estaba a unos pocos metros y se lo colocó, suspiro y luego dio unos pasos más hacia la puerta – Tú deberías hacer lo mismo.
Rápido e intimidante, James avanzó y se colocó frente a ella, casi sin respetar el espacio personal – No puedes irte, en serio, necesito saber que viste – abrió sus brazos intentando detenerla.
-Vamos, déjame ir – Andrea comenzó a forcejear tratando de escapar por algún rincón.
Él extendió sus brazos y la tomó de los hombros inmovilizándola - ¿Qué viste? – gruñó.
Andrea apretó sus dientes y luego lo miró – ¡Es tu pasado! Búscalo tú – rápidamente lo desplazó de sí con un campo de fuerza y salió corriendo por la puerta rápidamente, tan rápido que había olvidado colocarse zapatos, sintió pasos detrás de ella, por lo que ignoró esto y continuo bajando las escaleras a paso acelerado. Los puntos de su herida dolían demasiado y podría jurar que algo se había abierto ahí con los movimientos fuertes. Los pasos eran cada vez más alejados, suspiró aliviada y abrió la puerta del hall, que la llevaría fuera de lo que aparentaba ser un viejo edificio domiciliario.
Al salir miró a su alrededor, aparentaba ser mediodía y la gente caminaba a paso acelerado como de costumbre en una ciudad en pleno horario activo. Comenzó a caminar hacia la derecha, intentando perderse entre la multitud, la gente la observaba como si fuera una loca, o un indigente, despeinada, descalza, sus ojeras probablemente llegaban al suelo y su rostro parecía el de alguien completamente perdido.
De repente un sujeto muy elegante, de traje y anteojos de sol negros se colocó frente a ella.
-Andrea Carlson, que gusto verla…
Andrea evitó su mirada e intentó esquivarlo, pero rápidamente otro sujeto se colocó frente a ella – Nos gustaría dar un paseo contigo…¿No es un hermoso día para tomar un paseo? – desabotonó su saco y disimuladamente le mostró un chaleco completamente cargado de explosivos –Yo creo que eso sería muy placentero ¿No es así? –miró al otro sujeto y con una amplia sonrisa asintió.
-Tomé mi brazo señorita – le ofreció uno de sus brazos y allí Andrea comprendió que no tenía alternativa… Si no aceptaba, mucha gente inocente, incluso ella morirían, sin siquiera conocer el motivo o razón. Todo estaba volviendo a ser como antes…Mucho antes. Antes de tomar el brazo del sujeto miró atrás y notó que una amplia camioneta negra estaba detenida frente al edificio dónde estaba James.
