Me tarde más de lo prometido "¿Por qué?" Se preguntara, bueno, vacaciones, salí con mis primas y tuve cumpleaños que me dejaron nada de tiempo enla PC, les pido disculpas de antemano y espero que este capitulo final y último logre saciar sus perspectivas.

Advertencia: Si te leíste el capi anterior son las mismas, lencería extraña, sexo entre personajes masculinos o semi-lemon, como deseen llamarlo. Alfred raro, Arthur raro. Sigue siendo sólo US/UK, pero en la tercera fantasía UK es más posesivo.


Pobre, pobre Alfred, lo que menos haría desde aquel momento era dormir, pero eso es lo que quería después de todo, sus ocultas fantasías. ¿A darle se ha dicho?, no, aún no estaba seguro. Quizá en la mañana cuando ambos despertaran Iggy lo estrangularía o algo. Quien sabe, su amante es algo bipolar.

ROUND 3

Alfred estaba mordiéndose los labios, luego rechinando los dientes y jugando un poco con la sabana, el ruido se hizo más nítido y casi sentía los pies de su amante volver a la habitación, tan cerca y a la vez tan lejos, se acaloró, definitivamente lo hizo.

Lo miró durante unos segundos de arriba abajo y asintió suavemente para si mismo al verlo.

—No Iggy, no, no, no, no, no, no…enserio no…—dijo con una leve risa en su cara.

—¿Te resistes? —sonrió con malicia el británico, no podía terminar mal su trabajo, esta iba siendo la tercera, era posible que aguantara, es más, lo disfrutaba ¿pero qué hay con su americano? ¿Aguanta follarlo un par de veces más?

Meterlo dentro de él, tan adentro, mngg, Inglaterra gimió incisivamente mientras se dirigía a su amante con paso firme y decidido, sus interior quería sentir nuevamente al americano, y el americano en tanto, se debatía mentalmente para poder resistirse, era demasiado, aquella cara extasiada del inglés, el calor que irradiaba, Arthur traspiraba sexualidad.

Su traje no era muy "exquisito" se podría decir, pero atrevido, le daban una apariencia muy confiada al mayor y un tanto desalineada, era un estilo que se conocía como "Punk". Llevaba una polera sin mangas de color oscuro con un logotipo de "Sex pistols" en una letra algo rudimentaria, en el cuello unas cuantas cadenas y un collar de púas, bajando hasta sus brazos diferentes muñequeras de bandas de punk, unos jeans ajustadísimos más a un estilo de Estados Unidos a inglés, quizá para darle en el gusto, y en si a Alfred le encantaban, se le marcaba literalmente mucho más de lo que debería, Alfred se sofocó un poco observándolo mientras tenían unas pequeñas hendiduras en ellos mostrando parte de su tersa piel terminando en unas botas negras y algo llamativas por su tamaño.

Se veía desalineado, pero jodidamente sexy.

Arthur se puso arriba del americano manteniendo una lujuriosa sonrisa sentándose entre sus piernas, Alfred agacho la cabeza hacia atrás con algo de inseguridad ante la diabólica mirada que tenía el mayor, ansiaba sexo, se notaba en cada fibra de su cuerpo. El inglés no vaciló en llevar su mano por debajo de las sabanas y tocar el miembro de Alfred, apretándolo entre sus manos y acariciándolo un poco, Alfred gimió sorprendido ante el casual movimiento del mayor.

—¿Te gusta?... —apretó con más fuerza en su mano, Alfred se hecho para atrás gimiendo ronco y apartando un poco su vista con placer.

Sí, se sentía espectacular. Los tibios dedos del británico recorriendo su longitud, masturbándole, con fuerza, tanta experiencia lo encendía. Sus manos pasaron a ser sus labios y luego su lengua en cuestión de segundos que para Alfred fueron el maldito cielo, sentir aquella traviesa lengua sobre sus geniales, recorriendo de arriba abajo su pene, chupando y lamiéndolo a un ritmo contante, casi torturador.

Arthur terminó aquello sin hacer que el americano se corriera y apretando aquel pequeño hoyito en la punta de su erección con malicia y luego sacándolo repitiendo el proceso, Alfred quería matar a Iggy, pero se sentía bien, no podía quejarse. El inglés se levanto un poco de la zona erógena del menor y se acomodo nuevamente entre sus piernas.

—Pon tu mano aquí…mastúrbame, hazlo...—le ordenó al oído posicionado entre sus piernas. El inglés se bajo el cierre de aquel ajustado pantalón para mostrar la virtud que tenía entre ambas piernas, erecto chocando contra su boxer, se bajo un poco el boxer mientras los ojos del americano miraban con fascinación y se levanto un poco la polera.

Se tocó suavemente sus propias tetillas y gimió sutilmente despertando un poco al estadounidense. El norteamericano caliente, excitado y sofocado llevo sus manos algo tímidamente hacia el miembro del inglés.

—Más fuerte…—le ordenó ante el movimiento lento y torturador que llevaba el joven Alfred.

Alfred entrecerró los ojos viendo como liquido empezaba a brotar de la erección del inglés mientras su mano temblaba al hacer aquello, el rostro excitado y rojo del mayor, su temperatura subía más y más. Se relamió los labios a lo que el inglés comenzaba a mover suavemente sus caderas hacia delante juntando sus acalorados cuerpos.

—Ahora… en mi ano, dilátame…

—P-pero Arthur…

—Que lo hagas…me-te aah tus dedos…ahora…aah…—levantó su trasero, Alfred estaba rojísimo y caliente mientras hacia todo eso con el cuerpo del inglés, le fascinaba pero su conciencia aún dudaba si mantendría cordura hasta el último instante.

Arthur se levanto un poco desabrochándose las grandes botas sacándoselas casi a patadas, Alfred se irguió un poco esperando a que su amante se desnudara, pero termino obligándole a que el norteamericano le quitara los pantalones y los boxer, Alfred no rechisto mucho y obedeció, se sentía extraño pero cada orden que le diera Inglaterra casi le era imposible no seguirla.

Arthur estaba sólo con aquella polera sin mangas, esa coqueta sonrisa y su trasero con su miembro totalmente al descubierto entre las piernas desnudas también del norteamericano, todo el calor se reunía en sus cuerpos.

Los dedos entraron al inglés con algo de saliva como lubricante, dando vueltas una y otra vez, las pelvis del americano se comenzó a mover sutilmente masturbándose con el pecho del inglés, quería tomarlo en ese precioso momento pero se limitaba a seguir las morbosas ordenes de su amante. El inglés se retorció y gimió ronco y fuerte en la oreja de su amante al momento en que saco sus dedos de su interior.

—Me…me pone duro que ha-gas eso… hazlo de nuevo…métemelos de nuevo… más fuerte…más profundo… ah, mnnggh…

Alfred estaba en el colapso mental pero obedeció, sus dedos estaban pegajosos y volvieron a meterse dentro del ano del inglés, el británico arqueo la espalda y gimió sensualmente mientras apretaba sus caderas contra las del norteamericano, ambos miembros se lubricaban el uno con el otro ante pequeños golpecitos que se daban ante la cercanía, ambos calientes, deseando más.

Arthur volvió a acariciar con sus manos el miembro caliente y erecto de Alfred para luego ponerse un poco arriba de éste, entre sus piernas, y depositando el miembro de Alfred en su trasero, muy cerca de su entrada con una malicia casi prodigiosa.

—¿Te gu-sta, te duele?, me excita verte Alfred…de esta ma-nera… ¿te gusto? —pregunto dejando que el miembro del contrario empujara cercano a su entrada, pero sin poseerlo, se movió de apoco mientras el americano se llevaba una mano a su cara roja por la vergüenza, la sonrisa de gusto del inglés no era disimulada.

Alfred se oculto en el hombro del mayor con la cara totalmente roja de la vergüenza respirando agitado, se sentía un tanto indefenso allí todo excitado sin hacer nada, o sea, sin tumbar a su Inglaterra en la cama y mostrarle el paraíso del deseo carnal.

Sus manos vacilaron entre el trasero desnudo del inglés y en su glande, acariciándolo con sutileza, apretándolo, la sonrisa del inglés desapareció dejando paso a leves arqueadas algo molestas, se estaba excitando también y de su interior escurría un liquido algo frío, Alfred tenía razón, ya era mucha tortura. Un par de dulces toques más en su pene fueron el detonante de la excitación en el cuerpo del inglés.

—Fóllame…aah..maldita sea…fóllame…sé que lo quieres tanto como yo…dentro…estoy más que cal-caliente Alfred…—gimió mientras abría sus piernas y un ronco gemido escapaba, Alfred no se movía, había quedado pasmado ante aquella imagen.

Amaba toda faceta de Inglaterra, incluso esa, pero sujetaba las caderas del inglés y no podía moverse. Un leve estocada y su miembro estaba resbalando en las estrechas paredes anales del inglés.

—¿Qué se si-siente poseerme? Aah..aah…, ahh ~…—subía y bajaba su cuerpo mientras el mismo se penetraba bajando y subiendo penetrándose con el miembro de Alfred.

—En-England…—gimió sintiéndose dentro de la estreches del mayor con éste temblando levemente ante el acto que realizaba.

Arthur rió un poco y entrecortado mientras se sujetaba del cuello del americano y comenzaba a mover su pelvis más y más, Alfred entrecerraba con placer los ojos sintiendo menos estrecho al mayor cada vez que azotaba salvajemente su cuerpo contra el suyo. Una delicia. No resistió más y fue con ferocidad hasta su cuello, lamiéndolo, recorriendo con su lengua todo su cuerpo y rasgando un poco aquella atrevida polera desde arriba hacia abajo.

—Al-Alfred…aah…~ —gimió complacido arqueando su cuerpo. Sus caderas se pegaron más profundizando el movimiento. —Di lo que piensas..lo qu-e sientes al tenerme….aah, aah~

—M-e excita meterla…dentro de ti…

—Ahhh…sigue~…—jadeó retorciéndose del placer juntando sus cuerpos desnudos el uno con el otro.

—Me excita verte así, debajo mío…gimiendo…gritando mi nombre…

—Aahhh..ahh..ah…sigue…aahah…—a cada palabra del norteamericano aumentaba el ritmo, eso quería conseguir el inglés.

—Eres mío…quiero follarte una y otra vez…I lo-ve you…i lo-ve you… aaahh ~

Muy adentro, los dedos del inglés recorrían cada milímetro del americano mientras los del norteamericano hacían lo mismo con el cuerpo contrario a cada movimiento, cada sutil envestida, cada grito de placer arrancado abruptamente de la garganta de su inglés, quería ir más fuerte, más profundo, arrojo al inglés contra la cama a lo que su compañero le mira botando suaves gemidos abriendo su boca botando pequeños rastros de saliva ante la incesante acción que realizaba el americano al profanarlo.

Partirlo en dos…—Pár-Pártame maldita sea…má-más..aah, aah, ¡aaah!

—Lo haré dentro…—le envistió con fuerza susurrando sus palabras casi con malicia contrayendo al muchacho.

Unas últimas envestidas y todo aquel caliente líquido comenzó a llenar el interior del inglés retorciéndolo del gusto. Ambos se separaron en medio de un fogoso y salvaje beso.

Tercera vez en aquella noche, no es que Alfred tuviera una condición física mala, al contrario, era muy resistente sólo que rara vez alcanzaba un tercer orgasmo como aquel, toda la ropa del británico había sido desprendida casi con bestialidad de su cuerpo dejándole solo aquellas muñequeras y las perforaciones en sus oídos.

—Eres tan sucio Estados Unidos…que pensaran de ti, aunque bueno ¿te importa? —rió tirándose arriba del pecho norteamericano.

—Eres cruel Iggy, lanzas a la mierda todo el romanticismo…

—Perdóneme señorita, no sabía que era sensible. —cada palabra era sarcasmo resaltado con una sonrisa a media.

—Jódete Inglaterra, que te jodan…—aparto la cara algo molesto, la había pasado increíble pero su lindo amente no ayudaba mucho al momento con aquellas palabras.

—Jódeme tú…—le dijo arriba de sus labios erizando cada parte del cuerpo del pobre e influenciable norteamericano.

El pobre Alfred sólo pego un leve quejido de vergüenza, Inglaterra volvió a reír mientras jugaba con los pies del estadounidense y los suyos y delineaba con la punta de sus dedos su pecho, con suavidad llevo su lengua hasta una de sus tetilla ante lo cual el americano se sonrojo un poco, pero lo hacía lento, con delicadeza dando pequeña vueltas sonrojando un poco más al americano.

—Bueno, mi amor…—dijo dándole una palmada en un hombro al levantarse, su cuerpo delgado pero bien formado seguían siendo un deleite para la vista estadounidense. —Me voy a dar una ducha…tengo demasiado de ti adentro…ya sabes a que me refiero…—rió ocurrente moviéndose un poco el cabello.

Su estilo, a pesar de ir completamente desnudo no desaparecía, era realmente impresionante como podía actuar de acuerdo a como se vestía, realmente increíble. Alfred decidió esperarlo en la cama, obediente, en realidad nunca había sido tan obediente, aunque ese Iggy no era nada, si se enfrentaba al pirata que llevaba dentro, allí si que correría sangre, entre otras cosas.

ROUND 4

El americano estaba tendido en la cama mientras su yo bueno y su yo malo discutían, al yo bueno perdía patéticamente encerrado en una celda mientras el yo malo se reía y se reía con una cara que hasta al pobre de Estados Unidos comenzaba a asustar, nunca pensó llegar hasta ese tope, y estaba completamente seguro que su pareja le daría su última fantasía.

Recordó lo que realizo hace segundos atrás relamiéndose los labios y botando un suspiro caliente, sentir la lengua tibia del mayor por sus genitales, GOD, era demasiado caliente, Arthur Kirkland era demasiado hombre, demasiado sexy. Sólo con él la rutina se acababa, sólo con él podía desechar ese supuesto "HERO" que tenía dentro para convertirse en un ser que sólo busca apoderarse de aquel cuerpo.

De su hermoso pecho, sus piernas, su cara jadeando, gimiendo y gritando su nombre por más y más, dejarlo en la cama y comenzar a masturbarlo mientras lo envestía, sentir su cuerpo debajo del suyo retorciéndose del placer, o dios, simplemente maravilloso. Por eso, en aquellos momentos se dio cuenta que la resistencia era inútil.

Y bueno, el típico sonido de la puerta abriéndose y la mente del americano procesaba una y mil cochinadas en su mente para su última fantasía, pero un vuelco en su corazón distinto al deseo se vino al ver como entraba Inglaterra.

—A-Arthur…—el tono de su voz era un suave hilillo.

Alfred, en medio de aquella confusión se paro hasta el británico sin hablar, le tomó arrebatadoramente de la muñeca y en un rápido movimiento lo tumbo en la cama. Se posesionó enseguida arriba de él dejando que cayera aquel hermoso ramo de flores que tenía rosas, hermosas rosas, la flor nacional de Estados Unidos y también la de Inglaterra, había ambas rosas, la de aquel británico erala RosaTudor, una hermosa flor de color rojo y el centro blanco.

—¿Alfr-ed? —hermoso, depositado en su cama, el deseo del americano era inmedible.

El menor no contenía su deseo ante aquella fantasía que le traía mientras pequeñas lagrimas salían de sus ojos, besaba a Arthur por cada parte desnuda de su cuerpo, su cuello, devorándolo, como si fuera sólo suyo, bajando el escote y mordiendo sus tetilla marcando un paso diferente, estremecimientos y sensuales sonidos salían ya del inglés, rozó todo su cuerpo con el del inglés que sólo agachaba un poco su cabeza sonrojado y se removía con su vestido. Alfred lo subió de apoco, acariciando sus piernas desde abajo hasta llegar con rudeza hasta su muslo pillándose con aquella coqueta liga.

Sí, un vestido de novia. Era un tanto más clásico, escote palabra de honor con plisado ligeros en el talle. La falda era bastante vaporosa y tenía una capa que envolvía a Inglaterra. El toque sofisticado de ese vestido era el bordado de flores y hojas mucho más tupido en el talle y más ligero en la falda. Además el velo lleva también en el borde este tipo de bordado haciendo juego y embelleciendo aún más a su coqueto novio/a.

Era una novia, una hermosa y coqueta novia para Alfred, aquel acto enterneció de una manera sobrenatural al menor que metió su cabeza debajo de aquella holgada y esponjosa falda llegando hasta su intimidad cubierta por una ajustada y sensual prenda femenina, se acercaba aquel bulto de manera inquisitiva, Arthur cerró las piernas con vergüenza, sabía que ponerse aquello en su miembro quizá era demasiado, pero no para Alfred quien aplicó fuerza para volver a separarlas y meter su cabeza entre sus piernas lamiendo aquella tela, saboreándolo, arrancando gemidos mientras lamia desde abajo hasta arriba por enzima de aquella ya mojada prenda sintiendo el miembro duro del mayor. Caliente.

—Tu lengua… aaah…de-detente…aah, aah…—se estremecía, pero la verdad quería más, mucho más. Le encantaba sentir la lengua del menor en sus genitales, una de las fantasías sexuales del británico en si era que Alfred le aplicara sexo oral, se sentía en el maldito cielo.

—No lo haré… te quiero devorar…te quiero sólo para mí…

Se estaba mojando demasiado, y Alfred seguía y seguía lamiendo cada gota de pre-semen que salía de la erección del británico metiendo sus manos y corriendo un poco la blanca prenda hacia un lado observando su ano y su miembro de manera morbosa salir de aquel ajustado calzón, lamió una y otra vez y mordió un pocos sus testículos, Arthur ahogaba sus gemidos mientras su cara no podía estar más roja apretando con fuerza las sabanas. La exquisita lengua y humedad cubriendo la punta de su pene, ¡Mnngg, aaah, exquisito!

—Wh-What? Qu-é aah.. qué metes..den-tro mío? —trato de cerrar sus extremidades con fuerza al sentir como la lengua del americano invadía su ano, dilatándolo, Al subió un poco las caderas del mayor para una mejor pose, empujando fuerte causando suaves estremecimientos al ya sensible cuerpo británico, se retorció con placer y éxtasis ante las cariarías en su interior, quería un sustituto a aquella lengua, quería a Alfred, dentro. Tan dentro.

—Engl-England, be mine…please, be mine…—gimió poniéndose arriba del inglés cargando su peso contra éste, rojo y avergonzado mientras pura lujuria desbordaba de su mirada, quería devorar a Arthur, hacerlo gritar por más, su nombre, que era sólo de él. Arthur sintió la dureza de Alfred sobre su cuerpo, gimió sofocado ante aquello.

—Soy tuyo…y tú eres mío…

—Te deseo…

—Demuéstramelo…hazlo…rápido, pronto… con fuerza. —botó caliente con una sonrisa de placer en sus labios tocándose sutilmente sus tetillas distrayendo un poco a su amante con aquel acto.

Alfred en ello se corrió un poco para abajo y miró por debajo del vestido una vez más, con morbo, aquella erección en ese encaje de ropa femenino que hace tiempo atrás había saboreado con su lengua, al igual que su entrada, dilatándolo, haciendo placentero aquel lascivo acto, sólo con él, sólo Arthur. Le fascinaba, quería poseerlo con aquel traje, quería sentirse nuevamente reposar en sus caderas sintiendo su estreches. Su calidez, ver su rostro nublado por el placer.

Su calor interno, su ano dilatándose mientras cada fibra de su ser temblaba al moverse, Alfred abre aquellas piernas y quita esa ropa femenina deslizándola por sus piernas, Arthur cierra un poco sus extremidades titubeando un poco mientras la liga de su pierna es arrancada por la boca del americano rompiendo toda barrera que impidiera que poseyera a ese británico.

Su entrada lubricada botaba aun restos de liquido, Alfred se entremedio ante la imagen y llevo su erección hasta su ano, abrió sus piernas mientras el inglés tiraba un poco su cuerpo para atrás y elevaba su pelvis, dejándose completamente expuesto ante su caliente pareja, sentía chocar la punta del pene de Alfred en su entrada, aún no lo poseía, lo torturaba aplicando pequeñas estocadas que sólo rozaban con las comisuras de su entrada, Arthur gimió con angustia pidiendo que entrara pronto, Alfred obedeció en un gemido ronco levantando más arriba ese hermoso y sensual vestido blanco como la nieve.

Se fue moviendo despacio mientras esparcía besos por toda la hermosa piel de su amante, saboreándola con la punta de la lengua rozando y mordiendo con fuerza puntos sensibles.

—Do yo-u married me? Aah…aa…ahh~…—un gemido salía de su boca ante cada palabra, el hermoso traje de novia estaba apenas en el cuerpo del británico dejándolo en una sensual pose mientras entraban y salían de él.

Una y otra vez, fuerte, era la última, era su sueño, junto sus labios, su cuerpo, mordió sus tetillas arrancando gemidos y vibraciones en el cuerpo receptor, aquel miembro haciendo fricción en su torso desnudo, lo tocó nuevamente sintiendo esa misma tibieza y el frenesí del acto sexual, cada vez que se movía subía su mano y la volvía a bajar.

Penetración y masturbación, gemidos, gritos, placer y lujuria. Arthur lo estaba disfrutando incluso más que su amante, no podía parar de temblar, de arquear su cuerpo y botar esa suculenta respiración, de gemirle en el oído a su amante.

—Al-Alfred…aah… Alfred… ah, ah, aaahh… aahç, más pr-fundo… aah..deeper… —gemía más fuerte que el americano mientras su blanco vestido blanco amortiguaba las envestidas sobre su cuerpo, aquella manera incesante de entrar una y otra vez.

No podía hablar, el menor lo envestía con fuerza mientras masturbaba su miembro, tocándolo, arriba, por abajo, mordiéndole el cuello, devorándolo, haciéndolo rudo y con pasión, pero más que nada, con amor. Arthur sentía su interior ya pegajoso del constante vaivén que había llevado acabo con el americano aquella noche, se estaba saciando, pero aún así abrió más sus piernas y se aferró a la espalda del menor sintiendo cada golpe, cada ronco gemido y cada beso con mayor claridad.

—Más fuer-fuerte… más adentro… más…tuyo…—le gimió en oído mientras las mejillas del estadounidense enrojecían.

Duro, fuerte, adentro, afuera.

—Arthur… aaah Arthur… —gemía envistiéndolo mientras devoraba su boca en un caliente combate entre sus lenguas, juntaba su torso hacia el desnudo de aquella hermosa y preciosa novia.

Su novio, su…¿su esposo?

Su más grande fantasía, su más grande sueño en todos los ámbitos existentes. —Do… Arthur, Do you married me? —gimió una y otra vez juntando más el cuerpo suyo con el británico, tocando tan profundo, tan adentro que el británico ya no gemía, gritaba del placer, pedía más y más cuando rozaban aquel miembro caliente dentro de él, en su próstata mientras sus piernas temblaban sutilmente y su espalda se arqueaba contra la cama en una feroz relación sexual.

—Ace-pto..aah…ace-pto... soy tu-tuyo maldita sea…todo tuyo…

Un beso, un gemido ronco y un "I love you" fue todo lo que se pudo escuchar minutos después.

Cerró los ojos abrazando a su amante dejándolo sobre su pecho, tan especial, tan mágica noche quizá no se volviera a repetir pero se alegraba de que por unos momentos pudo pensar que todos aquellos reprimidos sueños se volvían realidad. Pero su despertar llego, inevitablemente llego.

Y al despertar solo y hasta vestido pues bueno, pensó lo lógico.

—¿Un sueño? ¿Y mi Iggy novia? ¿Y mi Iggy enfermera? ¿Tooooodo fue un sueño? —dijo algo deprimido, triste, pero no por eso el sueño dejo de ser complaciente.

—Quiero mi Arthur novia… ¡Mi Arthur novia…!—decía triste buscando alguna prueba de aquel realista acto en su pieza, pero nada, hasta las sabanas impecables.

Pero…, detrás del marco de la puerta unos verdes ojos lo miraban.

—Haff, me lo sacaría todo en cara si realmente supiera que no fue un simple sueño…—suspiró tocándose sutilmente el pecho, volvió a mirar de reojo al estadounidense.

Estaba allí, inflando un poco sus cachetes mientras buscaba algo contra lo que golpearse por ser un maldito pervertido, Inglaterra rió un poco casi con maldad, su magia a veces sí era de ayuda. El inglés chasqueó la lengua con varita en mano, había hecho que el americano pensara que todo había sido producto de su imaginación, un poco de venganza en su cumpleaños no estaba mal.

—¿Una quinta fantasía no estaría…tan mal? —se pregunto a si mismo mirándose un poco, completamente desnudo. —No, no estaría tan mal…—rió para entrar a la pieza y darle la primera/quita fantasía al americano.

Lo que no sabía es que a pesar de que Estados Unidos aún creía que todas las fantasías sexuales que tuvo eran un sueño, aún así le cobraría el "Acepto, soy tuyo" de sus sueños, sí, se lo cobraría en un altar dentro de dos meses más.


Personalmente creo que su cuarta fantasía sexual es la que más desea Alfred, no tenerlo de novia en una cama claro está (me gusta más que ambos sean novios a decir verdad), sino unirse a él en sagrado matrimonio y por fin sentir que ambos se pertenecen en la noche nupcial, Oh yeah, esa si que es una linda fantasía sexual, así que espero que les hayan gustado estas fantasías.

Y eso, no soy muy buena en los lemon a decir verdad, o al menos yo no me considero del todo buena, además me gusta más el romance.

Por cierto, una amiga quiere que escriba lemon y no semi-lemon "¿Qué cambia?" : La forma en la que escribo y como se tratan los personajes es más explicita, y sinceramente no me gusta mucho llegar hasta ese punto en el lemon porque es muy raro, pero mis amigas quieren verlo, si ustedes desean ver un lemon más fuerte y pornoso y no les molestaría avísenme por favor, que ya tengo una idea.

Adiós y se cuidan. Alfred y Arthur harán de todo ¿Cuál es la quinta? ¡Adivinen, adivinen! (?) ¿Démosle privacidad?...

PD: Arthur policía, Arthur pirata, junto a un Arthur conejito saldrán en otras cosas, lo lamento por unas amigas que querían verlo así aquí ;O;