2- Incidente.

Después de surfear suelo sentarme en la arena, cojo mi mp4 y escucho algo de música. Gracias a ello me relajo. Tras estar una media hora escuchando música vuelvo a casa.

-¡Ey hermanita!¿Qué tal el entrenamiento?

-Bien Tai.

-¿Solo bien? Estas más tiempo dentro del agua que fuera.-me sonríe con su sonrisa burlona a la cual contesto con una mirada seria.-Ha llamado Zoe hace una media hora, decía que la llamases en cuanto llegases a casa.

Asiento con la cabeza y cojo el teléfono. Mi hermano se concentraba otra vez en el programa de deportes que estaban emitiendo en la televisión. Entro en mi habitación, dejo mi mochila en el suelo y me tumbo en la cama.

-¡Kari!

-Buenos días Zoe.

-Esta noche ya tenemos planes y no me puedes decir que no.

-¿Así? ¿Cuál es el evento que merece mi presencia?

-Muy graciosa Hikari. Esta noche Mindy celebra una fiesta en su casa a la cual solo pueden acudir los deportistas del instituto. Y tú no puedes faltar.

-Entendido. ¿A qué hora es?

-A las 9 y media. ¿Podría pasarme por tu casa?

-¿Acaso alguna vez no has sido bien recibida? Ven cuando quieras, Zoe.

-Entendido. Luego iré. ¡Hasta luego!

-¡Hasta luego!

Pasaron las horas y en menos de lo que esperaba Zoe había invadido mi casa. Finalmente se quedaría a dormir conmigo aquella noche. Un par de horas antes de la fiesta tenía a Zoe rebuscando en mi armario buscando algo que ponerme para la ocasión.

-Será una gran fiesta. Es una pena que no podamos invitar a Yoley. Le hubiese encantado ir.

-¿Ira Ken?

-Supongo que sí. Según me han contado hay un nuevo chico en el equipo de baloncesto y dicen que no esta nada mal.

-¿Ya vuelves a intentar encontrarme novio?-la miré seriamente, aunque, sinceramente, creo que ella no se dio cuenta-. Zoe sabes lo que quiero conseguir este año y no me gustaría enamorarme de alguien y sin darme cuenta ir dando de lado a los entrenamientos y todo el esfuerzo que invierto en ello.

Como respuesta solo obtuve una mirada cuyo significado no pude entender. Continuó rebuscando mientras que yo tan solo la observaba silenciosamente sentada sobre mi cama.

-Umm...Difícil elección- observaba cada uno de los pequeños detalles de mi ropa-. Definitivamente esta.

Saco una falda negra y recta que tan solo había utilizado en una única ocasión.

-Por cierto, todavía no me has dicho que te vas a poner.

-Ya lo verás- me respondía sonriendo pícaramente.

Conociéndola había salido esa misma mañana a buscar el conjunto o el vestido perfecto para impresionar a todos y, sobre todo, a Takuya.

- Me dijo Takuya que vendría a recogernos con unos compañeros del equipo.

Asentí mientras ella me mostraba silenciosamente una camiseta de rayas blancas y negras con tan solo una manga que combinaba perfectamente con la falda.

Elegida mi ropa comenzamos a prepararnos. Zoe me mostró su vestido. Era un vestido sencillo de color negro y con un poco de vuelo. Ella optó por ponerse sus zapatos con tacones, mientras que yo escogí una sandalias bajas. Zoe tenía bastante experiencia a la hora de andar con tacones, yo estaría mejor con calzado bajo. Una vez preparadas, la rubia tomó su cámara y comenzamos una sesión fotográfica. Reconocía que la fotografía también me encantaba y era uno de mis hobbies.

-Ya os han venido a recoger- interrumpió mi hermano abriendo la puerta de mi habitación-. Ya sabes hermanita, si ocurre algo me llamas. No bebas mucho y cuidado con los chicos, ¿entendido? Zoe cuidala.

Asentía mientras mi amiga sonreía. Siempre lo mismo antes de salir de fiesta. Nos despedimos de mi hermano y salimos a la calle donde Takuya nos recibía con una sonrisa. ¿Compañeros de equipo? Yo tan solo veía a una persona más y, precisamente, no eran compañeros de equipo. Al darse cuenta de que mirábamos a Ken, Takuya pronunció sus primeras palabras de la noche.

- Al final solo ha podido venir Ken- ambas sonreímos al chico-. El resto iba directo a la fiesta.

Aquello significaba que mi camino sería junto a Ken, ya que la pareja iría delante hablando sobre sus cosas. Hablábamos sobre trivialidades porque no eramos muy cercanos, en pocas ocasiones había tenido una charla con él. Pero, a un par de calles para la llegada a la casa de Mindy, realizó una pregunta que finalmente me convenció sobre mis pensamientos.

-¿No os han dejado invitar a Yoley?- me preguntó tímidamente bajando la mirada.

-Pues no, una pena- sonreí y le mire-. ¿Te gusta?

Me miró y no me volvió ha hablar, se había sumergido en sus pensamientos y no me parecía buena la idea de sacarle de ellos.

-¡Por fin llegamos!- anunció Takuya mirándonos. La música se podía escuchar perfectamente fuera de la casa, o bueno, de la mansión. Miró a Zoe y entraron cogidos de la mano.

Me disponía a entrar cuando sentí que alguien agarraba mi brazo. Era Ken que estaba sonrojado y me miraba tímidamente. Nunca le había visto así y podría jurar que las palabras no le salían.

-Tu crees que si le preguntase ella aceptaría salir conmigo.- no pude contestar a aquello, únicamente le sonreí y me dirigí al interior. Si le había costado preguntarme aquello a mi, no me lo podía imaginar a la hora de decírselo a Yoley.

Ya en el interior pude identificar a varias de mis compañeras de surf. Nos saludamos y comenzamos a bailar. Como en casi todas las fiestas, había perdido a Zoe, pero al final siempre acabábamos encontrándonos sin necesidad de llamarnos al móvil. Pasamos la mayor parte del tiempo bailando. Como en todas las fiestas bebimos, pero, mientras que yo me bebía mi segunda copa, sin intención de beber más, algunos iban por la sexta o séptima.

-¡Mira! Aquel chico rubio es el nuevo jugador de baloncesto.

Seguí la mirada de mi amiga Karen y me encontré con un chico rubio de ojos azules bastante alto. Un par de chicas se encontraban hablando con él, mejor dicho, coqueteando. Unos metros a su izquierda reconocí a algunos de sus compañeros de equipo riéndose de él, ya que mostraba una expresión de incomodidad.

-Hay que reconocer que a cualquiera le gustaría tener un novio como él- otra chica, que había escuchado el comentario de Karen, mostró su opinión. Ni Karen ni yo contestamos, pero el comentario me permitió salir de mi ensimismamiento y me dirigía al baño acompañada de mi amiga.

Cuando salimos del baño la música había cambiado completamente. Ahora escuchábamos una música lenta y muchas parejas se encontraban bailando. Intentábamos regresar al grupo, pero era una tarea difícil moverse entre tantos jóvenes.

-¡Eh Kari!- al escuchar aquello me di la vuelta y me encontré con Ryo, que se acercaba tambaleándose debido a la bebida.

Le quedaban escasos pasos para llegar hasta mí, cuando chocó contra otro chico y la bebida de este fue a parar a mi camiseta.

-¡Chico! ¿Cómo te atreves a ensuciarla la ropa?- decía agresivamente Ryo al chico. Entonces me fijé en el otro muchacho. Era el nuevo jugador de baloncesto. Primero miró a Ryo y después posó su mirada en mí.

-Lo siento mucho- me dijo sonriendo.

-No debes disculparte no ha sido tu culpa.

-¿Cómo que no ha sido su culpa?- gritaba Ryo, aunque gracias a la música pocas personas podían escucharle-. No se como te atreves a ensuciarla, ahora mismo te voy a dar tu merecido

-Oye Ryo- le dije mientras me colocaba delante del rubio-. ¿Por qué no salimos fuera?

Se dio media vuelta y se dirigió hacia la salida, parecía que todavía podía orientarse para llegar a la puerta. Aquellos eran los efectos del alcohol. ¿Por qué me tenía que pasar eso a mi?

-¿Estás bien?- escuché una voz a mi espalda.

- Claro-le contesté dándome la vuelta.

-Lo siento mucho- me decía mientras miraba mi camiseta-. Aunque no sea totalmente mi culpa, la bebida era mía.

-No pasa nada. No te preocupes.

En aquel momento me di cuenta de que las chicas que antes estaban coqueteando con el rubio me miraban furiosamente.

-¿No vas a ir con él?

-Prefiero quedarme dentro- le sonreí y decidí volver junto a mis amigos-. Hasta luego.

-Adiós.

Tras escuchar esto regresé con mis amigos. Juraría haber escuchado de parte del chico un "ya nos veremos", pero como no sabía si había entendido bien decidí no darle ninguna importancia. La mancha la escondí poniéndome la chaqueta. Debía reconocer que el chico no estaba nada mal. Era guapo y parecía muy agradable. Después de unos minutos lo saqué de mi mente y volví con mi grupo. El resto de la noche fue totalmente baile, baile y más baile.

Cuando el reloj marcó las 5 de la madrugada comenzamos a abandonar el lugar. Como había dicho antes me volví a encontrar con Zoe.

-¿Sabes que Davis no te ha quitado el ojo de encima toda la noche?- la miré extrañada, en toda la noche no le había visto en ningún momento.

-No me he dado cuenta.

-¡Ah! Ryo te estaba buscando. Nos lo encontramos fuera de la casa y nos dijo que te estaba esperando.-añadió Takuya.

Ante aquello mi única contestación fue un suspiro.

-Creo que me tienes que contar un par de cosas- me dijo Zoe guiñándome un ojo.

Bueno aquí os dejo otro capítulo, espero que os guste y que me dejéis vuestros reviews. Gracias por tomaros la molestia de leerlo.