DISCLAIMER: Nada me pertenece, sólo me gusta jugar con los personajes de Rowling.

Este fic participa en el Séptimo Reto "Historias en Canciones" del foro "El triángulo, donde tres, están unidos"


Tengo un millón de razones para marcharme,
pero cariño, solo necesito una buena, una buena.
Dime que tú serás el bueno, el bueno.
Cariño, solo necesito una buena para quedarme

Million Reasons - Lady Gaga


Hermione salió a través de la chimenea de su casa y se sacudió un poco el hollín. Se dirigio hacia su habitación y observó la gran cama matrimonial vacía.

No se oía ni un sólo ruido en la casa. Rose y Hugo se habían ido a la Madriguera a pasar el fin de semana con sus abuelos y Ron... él se había ido hace tan sólo tres días.

Habían tenido una horrible discusión porque Hermione le había pedido ordenar la casa y él no lo había hecho, aunque el tema de la pelea se había desviado luego hacia el poco tiempo que pasaban juntos debido al trabajo de ella.

Ron se había ido luego de eso, diciendo que realmente no quería discutir y que se iría a tomar aire fresco y la dejaría pensar. No regresó, aunque si mandó una lechuza con un corto mensaje diciendo que estaba bien y que se quedaría en algún otro lado para que ambos pudieran tener su espacio para pensar.

Se sentía terrible, pero no sabía que podía hacer al respecto. Él había renunciado a su empleo como Auror y se dedicaba a manejar la tienda de Sortilegios Weasley en Hogsmeade y tenía más tiempo libre que Hermione pero casi siempre estaba solo en la casa, al menos cuando sus hijos no estaban allí.

Pero ella no podía renunciar, debía trabajar más que nunca en su proyecto sobre los elfos dómesticos. Sentía que faltaba poco para lograrlo, no podía simplemente abandonarlo ahora.

No sabía que hacer. Hermione quería a Ron, le amaba pero quizás era tiempo de dejarle ir a él. Nunca podían estar juntos y después de todos estos años, seguía siendo tan inmaduro como en sus años en Hogwarts.

Tenía tantas razones para dejarlo ir...

Habían pasados muy buenos momentos juntos y tenían dos hermosos hijos, pero esa no era razón para quedarse con él, ¿o si? Su padre siempre le había dicho que si no era feliz con algo, entonces debía intentar cosas nuevas.

No sabía que pensar, ni que creer. Desearía recibir alguna señal, algo que le indicará que hacer, pero sus pensamientos simplemente iban en un bucle, siempre volviendo a las mismas preguntas.

¿Qué haría? ¿Sería capaz de dejar la poca estabilidad que tenía en su vida y cambiarla para una nueva etapa, llena de cambios e inseguridad?

Estaba segura de que amaba a Ron, pero no sabía si seguía amándolo de la misma manera en que lo hacía hace unos años. Quizás simplemente se habían apresurado demasiado en su relación, quizás no deberían haberse casado tan jóvenes. Quizás si hubieran esperado más se hubieran dado cuenta de si aquello funcionaría o no. Quizás era demasiado tarde para intentar salvar lo suyo.

Si, quizás tenía muchas razones para dejarlo ir, pero sólo necesitaba una buena para seguir adelante.

Decidió darse una ducha y tardó bastante, intentando que el agua se llevará sus problemas, al menos por un rato.

Cuando salió se encontró con Ron sentado en el borde de la cama. Sus pecas resaltaban demasiado en su piel, más pálida de lo habitual y tenía oscuras ojeras marcadas.

Compungida, algo se retorció dentro de ella.

—No te oí entrar —dijo Hermione para romper el silencio.

—Me aparecí abajo y supuse que estarías durmiendo —respondió en voz baja el pelirrojo.

De pronto Hermione tenía un doloroso nudo en la garganta y el miedo se había instalado en su pecho. Ella no había tomado ninguna decisión, ¿lo habría hecho él? ¿La dejaría? ¿Querría quedarse?

Él se paró y camino hacia ella, quedando frente a frente. La mirada azul de Ron se veía vidriosa. Su mano se acercó al rostro de Hermione y con el pulgar acarició su mejilla.

—Tengo tanta cosas que decir que no sé por donde empezar...

—Adelante, empieza. Por dónde sea —respondió ella.

—Te quiero. Amo cada cosa de ti y no soy bueno con las palabras, ni con los detalles pero cuando se trata de ti... me gusta mirarte y observar cada detalle de ti. Me gusta cómo frunces el ceño cuando estás muy concentrada y me gusta oír tu risa y la forma en que tus ojos se iluminan cuando hablas de algo que te apasiona.

«Y me encantas porque nunca nadie me sonrió de la forma en la que tú lo haces. Y me encanta cuando tu cabello está hecho un desastre. Y tus labios, tus labios son perfectos. Sé que no te merezco y siempre me preguntó si es posible que te sientas a gusto conmigo, en el caos que soy. Y mi mayor miedo es perderte y lo sé porque no he cambiado demasiado desde que tenía diecisiete.

«¿Recuerdas cuando regresé y destruí el guardapelo? Bueno, no fue tan fácil como te contamos. Cuando Harry le ordenó que se abriera, salió una voz, la de Voldemort e hizo aparecer una visión de ti y de Harry. Dijeron cosas... cosas que creí que eran verdaderas y se besaron, porque aunque no lo admitiera sentía cosas por ti y siempre temía que lo eligieras a él. Siempre fue él, ¿sabes? Y no lo hiciste, te quedaste conmigo. Y te amo. Te amo y siento ser un idiota. Y no sé que sucederá ahora pero haré lo que sea por ti. Lo que sea.

Ron terminó de hablar y de pronto, se arrodilló y metió la mano en el bolsillo de su pantalón para sacar un anillo. De plata y con un pequeño rubí y por la forma en que él lo sostenía, Hermione pudo ver que tenía algo grabado por dentro, aunque no distinguía que decía.

—Estaba pensando en renovar nuestros votos. ¿Qué dices?

Una sonrisa se extendió involuntariamente por el rostro de Hermione, aunque no sabía que decir. Se había quedado sin palabras ante la declaración de Ron y su corazón latía un poco apresurado.

«Ahí tienes tu respuesta» pensó ella. Nunca nadie había hecho latir su corazón de esa forma, ni siquiera se había sentido así con Viktor Krum cuando era una adolescente y había ido al Baile de Navidad con él. Nadie, excepto Ron.

Entonces asintió y Ron volvió a sonreír, de pronto su mirada se había iluminado con la felicidad de aquel si. Le quitó el viejo anillo que había comprado hace tantos años, con la promesa de que lo reemplazaría por algo digno y le colocó el nuevo anillo en su dedo anular. Luego se levantó para estrecharla entre sus brazos.

Hermione correspondió el abrazo y apoyó su cabeza en el pecho de Ron, oyendo los latidos acelerados de su esposo. Sonrió nuevamente y cuando él tomó su mentón haciéndole levantar la mirada, buscando sus labios, se dejó besar.

Aún después de todos esos años, cuando Ron la besaba podía sentirse como una adolescente completamente enamorada. Le encantaba la forma en que la besaba: era lento, suave y se tomaba su tiempo para disfrutar del momento.

—¿Qué dice el anillo? —preguntó la castaña cuando se separaron. Ron le sonrió con cariño, una sonrisa sincera. Hermione amaba cuando le sonreía de aquella manera, porque él sonreía con facilidad pero cuando se dirigía a ella, la miraba cómo si fuera una el paraíso, una maravilla o la criatura más preciosa del mundo.

Ron podía ser una persona bastante sencilla y un poco hosca en lo que se respectaba a las palabras, pero sólo con una mirada expresaba todo.

—LeviosA.

Hermione se rió, recordando con nostalgia aquel día en el que había corregido a Ron sobre aquel hechizo que a ella le parecía tan sencillo.

—Te quiero, Hermione.

—Te quiero, Ron.

Ahí estaba su buena razón...

Después de todo ese tiempo seguía enamorada de él, como el primer día. Y él seguía amándola, igual de intenso que al principio de su relación.


N/A: Si, si, ya sé que no tiene mucha coherencia, pero no sé, me saqué esto de la nada y la verdad, no estaba tan inspirada aunque la idea rondaba en mi cabeza desde hace días.

Aún así, esperó que les guste, aunque sea un poquito. Cualquier review es buen recibido.

Besos

Luna.