Espero que os guste… me resulta que el capitulo es un poco caos pero la verdad es que no estoy teniendo tiempo para escribir… Perdonad cualquier error. Gracias por leer y comentar.
Disfrutad!
-¡Emma!- Dijo Regina mirando a la rubia que seguía durmiendo a su lado en el sofá
-Un poco más…- Gruñó Emma que sólo se removió un poco.
-Cariño, tenemos que ir a por Henry.- Dijo Regina sonriendo ante lo perezosa que era Emma.
-Es verdad…- Gritó Emma saltando del sofá al levantar la cabeza y mirar el reloj.- Yo voy a por y compro la comida en Grannys.
-Yo puedo preparar la comida.- Dijo Regina que sonrió al ver a la rubia desnuda buscando su ropa por todo el salón.
-De eso nada, tú no te levantas de ese sofá- Señalo el lugar ya con los vaqueros puestos.- ¿Dónde has metido mi sujetador?- Preguntó Emma que llevaba varios minutos buscando.
-Aquí.- Dijo la morena balanceando la prenda en su mano mientras miraba pícaramente a la rubia que sonrió.- Te lo cambio por un beso.
-Pides poco, señora de Swan.- Dijo Emma acercándose y dejando un beso en los labios de la morena que le devolvió la prenda.
Emma terminó de vestirse y tras darle un beso se marchó corriendo para poder llegar al colegio antes de que Henry saliese, Regina se quedó en casa recogiendo toda la ropa y volviendo a vestirse.
-¡Mami!- Gritó Henry entrando por la puerta y tirando su mochila las escaleras.
-Cariño no tires las cosas así.- Le regañó Regina que se agachó para darle un beso al pequeño.
-¿Estas bien?, Mama me ha dicho que el médico dice que estas bien pero no se si creerla.- Dijo Henry provocando un carcajada en la morena.
-¡Oye!- Gritó Emma dándole un suave golpe en el hombro al muchacho.- ¿Cómo que no me crees?
-Mama, es que tú nunca me quieres decir la verdad en cambio Mami si me la dice.- Dijo el pequeño con una gran inocencia en su cara.
-Henry, mama no te miente y yo tampoco.- Regina se había levantado y se había dirigido a la cocina seguida de los dos.
-Si, me dijo que Trevor que había escapado y en realidad se había ido al cielo. –Soltó el niño al recordar la muerte de su tortuga.
-Eso no fue una mentira, Henry. Mama sólo quería que no te pusieses triste pero ya no lo va a hacer más. Yo estoy bien.- Dijo Regina antes de que Emma hablase.
-Vale, lo siento mama.- Henry se acercó a las piernas de su madre y las abrazó para disculparse.
-Tranquilo, cariño.- Dijo Emma cogiendo al pequeño en sus brazos y dándole un fuerte abrazo. –Ahora coge los cubiertos y ponlos en la mesa que vamos a comer.
-Vale, pero necesito que me bajes.- Dijo Henry saltando de los brazos de su madre.
-Corre.- Emma lo despeinó y le dio los cubiertos para que ayudase a poner la mesa- Hola preciosa.- Dijo la rubia acercándose a la morena y dándole un dulce beso en los labios.
-¿Qué has traido de comer?- Preguntó Regina sacando la bebida del frigorífico.
-Una ensalada para ti y dos hamburguesas para Henry y para mi.- Contestó Emma sacando todo y colocándolo en los platos.
-Perfecto. Henry, lleva las servillestas.- Se las dio y lo siguió al comedor con una bandeja con toda la bebida.
-Aquí están los platos.- Dijo Emma dejando delante de cada uno su plato.
-Quiero un zumo- Henry se sentó al lado de Regina que presidía la mesa y la rubia en frente de él.
-Toma.- Regina se lo dio y a Emma le acercó una cerveza mientras que ella bebía agua.
Los tres empezaron a comer, Henry devoraba su hamburguesa, no estaba acostumbrado a comer ese tipo de comidas durante la semana por lo que la estaba disfrutando muchísimo. Emma estaba igual de entusiasmada con su comida, ambos eran adictos a la comida rápida pero Regina se encargaba de que comiesen mucho más sano, por suerte para ambos.
Emma se dio cuenta de que Regina casi ni había probado su ensalada lo que hizo que se preocupase. La rubia dejó sus hamburguesas y se puso a observarla, Regina estaba mirando fijamente a Henry y sonreía cuando este se mancha al comer con tanto gusto.
-¿No te gusta la ensalada?- Preguntó la rubia cogiendo la mano de la morena.
-Sí, está muy buena.- Mintió la morena que casi ni la había probado. Por alguna extraña razón no le apetecía comer eso y se quedó mirando la mitad de la hamburguesa de la rubia.
-Mami… no has comido nada.- Dijo Henry apoyando a la rubia que le sonrió.
-¡Henry!- Rio la morena al ver que su hijo le daba la razón a Emma.
-Toma.- Emma cambió los platos dándole su hamburguesa y comiéndose ella la ensalada.
-Pero… es tú hamburguesa.- Dijo Regina aunque en realidad le apetecía muchísimo comérsela.
-Regina, llevas mirándola un rato. ¿Tienes un antojo?- Le dijo al oído sin que Henry que percatase de nada.
-No digas tonterías, Emma…- Dijo Regina dando un gran bocado a la hamburguesa y dejando a Emma con la boca abierta.
-Esta ensalada no esta tan mal…-Emma dio una pinchada más a la ensalada pero no acababa de gustarle.
-Mama, no inventes. No te gusta nada.- Henry rio al ver la cara de la rubia.
Emma cogió un pedazo de pan y se lo lanzó a Henry que se movió rápido y pudo evitar que le golpease en la cabeza. Regina no se había percatado del movimiento ya que seguía concentrada en su hamburguesa.
-Eres rápido, deberías apuntarte a algún deporte.- Dijo Emma al lanzar el segundo trozo y ver que Henry lo volvía a evitar.
-No me gusta el deporte, me gusta leer y dibujar, y montar a caballo.- Se justificó Henry.
-Emma Swan, como vea otro trozo de pan volar te aseguro que te pasaras el día limpiando.- Regina ni siquiera se movió de su sitio, estaba disfrutando mucho de su comida.
-Está bien, ¿En serio, Henry?- Preguntó la rubia- 9 meses embarazada para que luego salgas como Regina. Me siento muy estafada en este momento.- Dijo haciendo que Henry mirase a Regina que le chocó los cinco y riendo.
-Mama, no te enfades yo te quiero mucho, además me encantan los comics y los videojuegos como a ti. Comparto cosas con las dos.- Dijo provocando una sonrisa tonta en la cara de ambas mujeres, a pesar de sus cinco años era un niño muy listo.
-Te quiero cariño.- Emma miro a los dos y su corazón se lleno ante la estampa que se les presento.
-Yo también os quiero.- Henry miró a las dos y se rió al ver comer a la morena.- Creo que mami quiere más a tú hamburguesa que a nosotras.- Soltó Henry haciendo reír a Regina.
Emma acababa de acostar Henry, quién quería que le contanse uno de sus cuentos así que se había entretenido bastante, cuando llegó al dormitorio se encontró con Regina ya metida en la cama con sus gafas puestas leyendo un libro.
Emma se marchó directamente al baño y tras darse una larga ducha volvió con su camiseta de tirantas blanca y sus short negro, se metió bajo las sábanas ante la atenta mirada de la morena.
-Adoro a ese niño.- Dijo Emma dejando un beso en el cuello de la morena.
-Te tiene totalmente dominada, hace contigo lo que quiere y los consientes demasiado así que deberías ponerte un poco dura con él.- Contestó Regina mirando a Emma que estaba sonriendo pícaramente.
-Eso no es cierto… yo soy muy estricta con él.- Dijo Emma que volvió a besar el cuello de la morena.
-Emma… En uno de sus experimentos quemó parte del jardín y en lugar de regañarle acabaste jugando a los videojuegos con él. Así siempre soy yo la mala.- Contestó Regina que no parecía molesta simplemente quería que se diese cuenta.
-Es que tiene esa mirada que es mi debilidad y estoy segura que si tenemos otro bebe con tus ojos será aun peor.- Aseguró Emma besando los labios de la morena.-Pero ahora… ¿Podemos irnos a dormir?- Emma dejó el libro de la morena sobre la mesita de noche y le quitó las gafas.
-Está bien.- Dijo Regina acostándose y dejando que Emma apoyase su cabeza en su hombro.- Por cierto, mañana pasamos temprano por la clínica y así luego podemos ir a trabajar, no puedo dejarte todo a Ruby otro día más.- Aseguró Regina besando la frente de Emma y colocando su pelo detrás de la oreja.
-Perfecto. Estoy muy nerviosa.- Confesó la rubia pasando su mano por la barriga de la morena.
-Yo también, pero ahora debemos descansar.
Ambas se acomodaron bajo las sábanas y se acurrucaron y se quedaron dormidas.
-Buenos días, soy Regina Mills.- Dijo la morena mirando a la enfermera que las estaba atendiendo.
-Hola, señora Mills. Voy a buscar los análisis, el doctor Whale los dejó aquí.- La enfermera se marchó y dejó a ambas solas que se miraban nerviosas.
-Te amo.- Dijo Emma mirando a la morena que seguía muy nerviosa.
-Yo también.- Contestó Regina que vio llegar a la enfermera con un sobre blanco en sus manos.
-Aquí tiene.- Dijo la joven mujer con una sonrisa.
-Gracias.- Contesto Regina.
Regina cogió el sobre en sus manos y ambas se alejaron de la mesa de recepción. Emma cogió la mano de Regina y la guió hasta una de las bancas para sentarse y así abrirlo más tranquilas.
Tras llevar un par de minutas sentadas mirando el sobre ninguna de las dos podía ocultar sus nervios, llevaban tanto tiempo buscando ese niño que abrir ese sobre era un gran paso. Regina llevaba dos años queriendo quedarse embarazada en sucesivas inseminaciones pero no lo había conseguido, después del último fracaso hacía algo menos de un mes habían decidido dejar de intentarlo por un tiempo así que esa pequeña esperanza hacía que ambas estuviesen nerviosas.
-Deberíamos abrirlo.- Dijo Emma para romper el silencio que se había instaurando entre las dos.
-Estoy nerviosa. Llevamos tanto tiempo deseándolo que me da miedo abrir esto y que diga que todo era un mero suelo.- Confesó Regina.
-Cariño, ha sido el mejor sueño que hemos podido tener, si eso dice que estamos embarazadas seré la mujer más feliz de este mundo y si dice que no también lo seré, porque te tengo a ti y a Henry además de que en unos meses podríamos volver a intentarlo o podríamos adoptar. Hay muchas maneras, pero te quiero y quiero estar contigo siempre. Así que abramos ese papel y veremos si nos podemos tomar una copa de champan o un vaso de agua.- Dijo Emma muy segura de sus palabras.
Regina no dijo nada más, simplemente comenzó a abrir el sobre y lo desenvolvió para poder leer lo que ponía en el interior. Tras unos segundos leyendo unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, Emma no podía leer lo que ponía a sí que se preocupo.
-¿Qué pone?- Preguntó Emma cogiendo los papeles de las manos de la morena.- ¡Regina!- Insisto Emma que no podía leer lo que ponía por los nervios.
-¡Estoy embarazada!- Gritó Regina levantándose de la silla.
-¡Estamos embarazadas!- Gritó también Emma levantándose para abrazar a la morena.
Emma la cogió en peso y giro con ella. Regina había dejado de llorar y en su cara se podía observar una gran sonrisa en sus labios, ambas daban vueltas por toda la consulta soltando carcajadas. Estaban totalmente extasiadas con la noticia.
-Te amo.- Gritó la rubia dejando a la morena en el suelo.- Creó que esta noche nos tocará beber agua. – Rio ante su propia broma y cogió la mano de la morena para salir de allí.
-Te amo, estoy muy nerviosa, me tiemblan las piernas.- Dijo Regina que no se había movido del sitio.
-Eso no es ningún problema.- Emma cogió en brazos a Regina y la sacó así de la clínica llevándola hasta el coche y dejándola en la puerta del copiloto.- Debemos preparar una cena para contárselo a mis padres y a nuestros amigos, pero primero debemos decírselo a Henry, se pondrá muy contento al saberlo.- Decía Emma al subirse al coche casi sin respirar.
-Relájese, sheriff.- Dijo Regina poniendo su mano en la rodilla de la rubia.- Ahora llévame al ayuntamiento y recógeme cuando haya que ir a por Henry.- Emma simplemente asintió y se puso en marcha.
Ambas ya había recogido a Henry y estaban en la cocina preparando el almuerzo mientras que el niño se había marchado a cambiarse la ropa y a lavarse las manos para comer.
-Pasame la servilleta.- Decía Regina a Emma que estaba preparando la ensalda.
-A tus ordenes, alcaldesa.- Bromeo Emma al escuchar el tono serio de la morena.
-Lo siento, es que estoy nerviosa.- Confesó Regina dándole un beso a la rubia.
-Tranquila, Henry se lo tomará bien.- Dijo Emma que seguía batallando con los tomates, a pesar de llevar años casada con Regina y de haber aprendido a medio cocinar era algo que siempre le costaba una barbaridad.
-¿Qué he hecho?- Preguntó el pequeño entrando en la cocina oyendo su nombre.
-Nada, cariño.- Dijo Regina dándose la vuelta para sonreírle.- Sólo que mama y yo tenemos que contarte algo.
-¿Qué es?- Preguntó el pequeño bastante ansioso por escuchar la noticia que sus madres tenían que darle.
-¿Te gustaría que tuviésemos otro bebe en la casa?- Preguntó Regina con mucho tacto.
-Claro.- Dijo Henry sonriendo.- ¿Estas embarazada?- Preguntó mirando a Emma que parecía ser la más segura de las dos.
-Así es.- Dijo Emma cogiendo al pequeño en brazos para que le diese un beso a la morena.
-Entonces tienes a mi hermanito en la barriga.- Dijo el niño acercándose a la barriga de la morena poniendo su oído allí.
-Sí.- Sonrió Regina ante las palabras de su hijo.
-Entonces voy a ser el hermano mayor.- Henry hablo con inocencia.
-Va a ser un gran hermano mayor, porque vas a tener que cuidar mucho de él o ella.- Dijo Emma que lo había ayudado a sentarse en su taburete.
-Sí, ojalá sea una hermanita.- Henry sonrió muy contento.
-¿Te guastaría que fuese niña?- Preguntó Regina mientras servía los cereales a su hijo.
-Sí, así yo sigo siendo el hombre de la casa- Soltó el niño provocando una carcajada en Emma y una sonrisa en Regina.
-Tú siempre serás mi hombrecito.- Dijo Regina dándole un beso en la frente.- Pero ahora necesito que desayunes para que no lleguemos tarde.
-Vale.- Henry comenzó a devorar su desayuno.
-Henry, no puedes decírselo a nadie aún.- Dijo Emma sentándose a su lado.- El viernes haremos una fiesta para anunciárselo a todos pero no puede saberlo nadie.
-Vale, me gusta que tengamos un secreto.- Henry siguió desayunado.
Los tres se sentaron en la cocina y comieron entre risas y bromas, los tres disfrutaban de esos momentos juntos.
