Capitulo 2 - Chocolate y algo más

Nunca me gusto el chocolate.

Esta bien, es extraño, al final, ¿A cuántas personas conoces que no les guste el chocolate?

¿Una? ¿Dos? No son muchas, te lo garantizo. El chocolate es una pasión mundial. A cualquier lugar que vayas, puedes creerlo, habrá chocolate.

Y a mí no me gusta.

Ginny dice que es por que me gusta llevarle la contraria a todos, que me gusta ser "El diferente", "El especial". Pero claro que debo serlo, soy un Malfoy.

Pero talvez ese no sea un buen motivo para mi relación mal resuelta con el chocolate. Quizás lo asocie a enfermedades y golpes, porque allá en Hogwarts, era solo llegar a la enfermería para que Madame Pomfrey te metiera garganta abajo un pedazo. O quien sabe simplemente no me gustan los dulces.

Y ese es apenas uno más de los puntos en que Ginny y yo somos opuestos. A veces me quedo pensando como una persona puede comerse una barra entera de eso, no enfermarse, no tener un ataque de acne y no engordar. Es realmente muy extraño.

Pero es más extraño aun el hecho de que no me gustaba el chocolate.

Gustaba... porque nadie resiste el chocolate cuando viene acompañado de otras cosas...

Talvez la vieja Madame Pomfrey tenía razón. "No hay nada que un buen pedazo de chocolate no pueda resolver"

1. Cuando ella este haciendo algo en la cocina, lo que sea, no te metas.

2. Usar una camisa llena de botones a veces no es bueno.

3. Nunca atiendas la puerta sin antes revisar tu apariencia.

7:30 PM

Tec, tec, tec...

"... como toda poción difícil de hacer, la de Wagergold necesita algunos cuidados especiales, tales como fuego extremadamente bajo, prestarle atención a los cambios en la textura..."

Bam, bam, bum, bam, bum...

Draco levanto la cabeza del libro que estaba intentando leer y miro desconfiado el corredor desde el que llegaba el ruido y que llevaba al sitio de origen: la cocina.

¿Cuánto tiempo llevaba allá? ¿Una hora? ¿Hacia cuanto los ruidos habían empezado? ¿40 minutos? Demasiado extraño.

Volvió de nuevo sus ojos hacia el libro, suspirando.

"... cambios en la textura, color y olor. Mucho cuidado, si la poción se vuelve turquesa, es recomendable que comience de nuevo..."

Tec, bam, tec, tec, tec

Draco cerro los dientes, cerrando el libro súbitamente. Se quito las gafas y las coloco encima del libro, en la mesa de noche. "¡No es posible! ¿Que atrocidades horribles hice para merecer esto? ¿Me limpie en la ropa de Merlín pensando que era un pañuelo?"- Resoplando, se levanto de la cama y salió del cuarto por el corredor.

Como estaba descalzo, Draco llego silenciosamente a la cocina, parando en la puerta observándola.

Ginny estaba roja, como el cabello, recogido cuidadosamente en un cola alta. Bufaba algunas veces, golpeando con una cuchara la olla, o golpeando la mesa con la olla, produciendo los odiosos sonidos que Draco estaba escuchando hacia rato.

-Ei, Weasley, si quieres explotar la casa, avisa antes, por favor, quiero tener la oportunidad de salvarme.

Ella, asustada, soltó todo lo que tenía en las manos, haciendo que las ollas se cayeran al suelo con un gran ruido. Con la mano en el pecho y respirando rápidamente le grito:

-Por Merlín, ¡Draco! ¿Quieres matarme de un susto?

Draco se rió de la expresión combinada de rabia y susto en el rostro de la pelirroja, que solo hacia que se viera más maravillosa. Fue caminando lentamente hacia ella, que ahora estaba apoyada en la mesa. Llegando bien cerca, le quito el elástico que le sostenía el cabello, haciendo que le cayera como una cascada sobre la espalda.

-¿Ah, Draco, por que lo hiciste? Que molesto eres...- le dijo Ginny mientras intentaba arreglarse el cabello nuevamente.

-Estabas tenebrosamente parecida con McGonagall, me estaba asustando. ¿O será que eres McGonagall, que secuestro a mi prometida y esta bajo la poción Multijugos?- le dijo, jugando con su cabello, impidiendo que se lo volviera a sujetar.

-¿Si? ¿Y porque McGonagall se tomaría el trabajo de secuestrarme y tomar mi lugar?- le pregunto ella, que había desistido de recogerse el cabello y estaba pasando suavemente la punta de los dedos en el chichón que Draco tenía, fruto de una discusión entre los dos hacia tres días. El se estremeció ante el toque.

-Pues, para poder aprovechar el dios griego que esta frente a ti.- le dijo arrogante.

- Claro, este flaco blancuzco frente a mí... Si, realmente tiene sentido.

Después de darle un leve golpe a Draco en el pecho, Ginny se puso en la punta de los pies y le dio un beso en la punta de la nariz, luego le dio la espalda y siguió trabajando con las ollas.

Un poco inconforme Draco se acerco aun más, mirando lo que estaba haciendo por encima del hombro.

-¿Qué haces? ¿Alguna bomba?- le dijo cerrando los ojos al acercar su nariz al cabello de ella, sintiendo el olor característico de su shampoo.

Aquel olor que estaba impregnado en todo, volviendo casi imposible que se olvidará de ella. No que quisiera hacerlo. El maldito olor estaba en sus camisas, almohadas, estaba en el. El estaba impregnado de ella.

-¡No, hago mi especialidad brownies cubiertos de chocolate!

-¡Blergh, pero a mi no me gusta el chocolate!

-¿Y quien dijo que eran para ti, chismoso?- le dijo ella, revolviendo un poco más la cacerola llena de chocolate derretido.

-¿Puedo saber para quien son? Debe ser alguien muy importante para que pases horas aquí haciendo esto.- le pregunto con una puntita de celos.

-Ah, si es una persona muy importante. ¡Lo amo!- Ginny soltó la cacerola, volteándose hacia Draco.

-¡¿El?!- le pregunto irritado, alejándose.- ¿Lo amas?- pregunto de nuevo, estaba vez en un tono alto.

-Claro que lo amo.- ella se le acerco, intentando tomarle las manos, el la alejo.- No seas infantil, Draco. Estoy hablando de mi hermano Bill que por casualidad no veo hace casi un año.

Draco se relajo, soltando un suspiro aliviado. Ginny pensó que era una escena cómica, como todas las escenas de celos de Draco. Lo observo acercándose, y al mismo tiempo dio un paso hacia tras, hasta tener la espalda contra la mesa. Cuando Draco estaba bien cerca, tenían los cuerpos pegados de tal manera que el sentía los latidos del corazón de Ginny en su pecho.

-¿Tu hermano?

-Si, te ves tan lindo con celos...- Ginny lo abrazo posando las manos alrededor de su cuello, jugando con su cabello, haciéndolo estremecerse de nuevo.

-¡No debí ser lindo! ¡Soy un Malfoy! ¡Los Malfoys no somos tiernos!- le dijo fingiendo estar indignado.

-Entonces señor 'Malfoys–no-son-tiernos', lamento decirte que fallaste en tu misión.- Diciendo eso, ella bajo la cabeza de Draco, besándolo.

Al quebrar el beso, Ginny, aun de ojos cerrados y sonriendo, tenía las mejillas un poco rosadas "ella siempre se pone así" pensó el. Cuando Draco la soltó una de sus manos accidentalmente toco la cacerola con el chocolate derretido, ensuciándose los dedos. Por un momento pensó en lavarse, pero después tuvo una mejor idea.

Con Ginny aun de ojos cerrados Draco paso su mano sucia de chocolate por una de las mejillas de ella.

-Ops... estas sucia aquí- le dijo inocentemente.

-¡Me ensuciaste!- le dijo indignada, lambiendo los dedos sucios de Draco.

Draco que parecía hipnotizado con la escena, no noto cuando la pelirroja metía la mano en la cacerola. El estaba cerca de ella nuevamente, y cuando estaba a punto de besarla, sintió dedos sucios con algo pasar por todo su rostro, desde la punta de la frente hasta el mentón. Riéndose Ginny le dijo:

-Jejejejeje, ops, ¡Estas sucio!

-Tsk, tsk, tsk , estás jugando con fuego pequeña Weasley- le dijo sonriendo de manera traviesa, tomándola por la cintura.

-Pensé que yo era el fuego, Malfoy.

El la beso con las manos en la cintura levantándola, colocándola sobre la mesa. Ginny a su vez, lo envolvió por la cadera con las piernas, aproximándolo aun más.

Ginny paro de besarlo, lambiendo sus labios, y le dijo- humm, sabes a chocolate.

-Tu también le- contesto el.

-Pensé que no te gustaba el chocolate, Draco.

-Pues si, pero me gustas tu.- le dijo seductoramente.

Continuaron besándose, Draco con una mano le acariciaba el cabello, mientras con la otra desabrochaba hábilmente los botones de la camisa de la chica. Ella no tenía la misma suerte con la de Draco. El con una sola mano ya había desabrochado más de la mitad de la blusa, ella aun peleaba con el primer botón. Desistiendo de intentarlo delicadamente, le abrió la camisa de forma repentina, haciendo que botones volaran por toda la cocina.

Cuando eso paso el paro de besarla, y sonriendo, le dijo- ¡Arruinaste otra Armani!- fingiendo estar bravo.

-No tengo la culpa de que tus camisas estén llenas de malditos botones.

-¡Ok, la próxima vez compro una con velcro apuradita!

Eso la hizo reírse para luego volver a besarse, cuando.

Ding, Dong…

-No importa.- le el dijo sonriendo, volviendo a lo que estaban haciendo.

Ding, Dong…

-¡Diablos! – Ginny gimió con los labios aun pegados a los de Draco.

-¡Mierda!- grito Draco irritado, parando de besarla.- Es pero que sea algo de vida o muerte, por que si no lo voy a estrangular.- dijo saliendo de la cocina pisando duro, sin escuchar a Ginny:

-¡Draco, vuelve! ¡Estas sin camisa y todo lleno de chocolate!- ella se bajo de la mesa, buscando su blusa. Sin éxito, recogió la de Draco, que estaba tirada en el suelo cerca del plato de comida de Liz y salió tras el.

Ding, dong…

Draco coloco la mano en la perilla, y abrió la puerta con fuerza, y con una cara asustada miro al visitante indeseado de los pies a la cabeza. Botas, pantalones y chaqueta de cuero de dragón. "Mierda" tatuaje de un dragón en el antebrazo derecho. "Mierda, mierda" pensaba Draco. Pecas por todo el rostro y cabello pelirrojo. "¡Ahhh! Mierda"

-Weasley- Draco lo saludo con un movimiento de cabeza sintiéndose el hombre más idiota del mundo.

-Malfoy- lo saludo el hombre enfrente suyo, con una media sonrisa en el rostro y un movimiento de cabeza.

-Draco, ¿Quién…? Ahhh ¡Bill!- Ginny abrió desmesuradamente los ojos, y corrió a abrazar a su hermano.

Mirándolos abrazarse aburrido, Draco cruzo los brazos, solo en ese momento notando su estado: descalzo, sin camisa y pareciendo una trufa de chocolate. "Ah, no, ya lo estoy viendo yéndole a contarle a todos los otros Weasley, ¡Estoy arruinado!"

Cuando, los hermanos se separaron, Draco notó que Ginny tenía puesta su camisa, que parecía más un vestido en ella.

-Pensé que vendrías mañana, y que irías derecho a donde mamá.- Ginny le dijo animada, halando al hermano por el brazo para que entrará a la casa.

-Si, llegaba mañana pero, decidí hacerte una sorpresa. Y parece que lo logre.- El se rió mirando a Draco y Ginny, después se agacho y recogió una maleta.

Ginny, que ya se había olvidado de lo que estaban haciendo, se puso escarlata. Draco a la vez, se puso las manos en el rostro y murmuro un 'Ya vuelvo', caminando hacia el cuarto. Después de la salida estratégica de Draco, Ginny abrió y cerró la boca varias veces, avergonzada, para finalmente decir:

- Ponte cómodo, vuelvo en un segundo.- Y corrió en la misma dirección del rubio.

Bill carcajeaba alto, sentado en el sofá. "… parecen dos adolescentes enamorados"- pensó aun sonriendo.