1- Como un ángel caído del cielo

Allen estaba sentado allí, frente al piano que su maestro le había regalado un par de años atrás. Tocaba, cada melodía como tal pasión como era común cuando se perdía en esas melodías de ensueño que conformaban su mundo; era una canción que nadie conocía una que llevaba tan solo un par de meses escribiendo.

Todo iba bien, todas las notas, las armonías pero de repente al llegar la mitad de la misma un sonido discordial recorrió la sala haciendo que el chico saliera de su ensoñación frunciendo el ceño y gritando a continuación para liberar su frustración.

-Desearía tener un poco mas de ayuda- Se quejo llevando sus manos a su cabeza y volviendo sus ojos hacia el techo para ver si conseguía una nueva inspiración en su pintura tan blanca como su cabello. Nada.

Volvió a suspirar y relajo sus manos dejando que estas cayeran a sus costados, respiro lentamente contando mentalmente de 10 al 1 y prosiguió de nuevo con la canción repitiendo la misma historia una y otra vez hasta que físicamente no pudo mas y con un estruendo golpeo el piando dejando que varias de sus teclas sonaran en reclamo.

No era su mejor día, bueno en realidad hasta ahora no conocía ninguno que lo fuera desde que, la presión de comenzar con la canción para impresionar a un importante grupo había comenzado,afectándole física y mentalmente. Se levanto del banco y salio de la sala de música, que era solo para el, enfrentándose con un lujoso pero desordenado apartamento en el que había vivido junto a su maestro desde que tenia unos diez años, no había cambiado mucho solo las cosas justas que se desgastaban con el tiempo.

Miro a su alrededor y agudizo, con algo de temor, su oído; buscaba a su maestro pero temía que, como en muchas otras ocasiones, este se encontrara en una situación extremadamente intima con alguna chica que consiguiera la noche anterior. Pero nada sucedió, así que con extrañeza se acerco mas al la habitación de su maestro justo al final del pasillo escuchando, con algo de sorpresa y alivio, un silencio indicador que este se había ido hacia algún lugar sin avisarle absolutamente nada aunque por lo que había vivido los últimos 6 años de seguro estaría por allí endeudándose y emborrachándose hasta perder el sentido o conseguir otra mujer que llevar a casa para pasar la noche. Lo que pasara primero.

De repente, escucho un ruido; Era el timbre del apartamento que sonaba de manera poco agraciada y que lograba siempre crisparle los nervios de la sorpresa. Se separo de la puerta para así dirigirse a la puerta esperando y rezándole a todos los cielos que no fuera que su maestro habría regresado ya que eso indicaría mas regaños por su falta de progreso con la canción pero al abrir la puerta vio algo muy diferente a lo que había imaginado.

Una silueta menuda y unos cuantos centímetros mas bajita que él estaba parada justo allí afuera, vistiendo lo que parecía un muy delicado y, por supuesto, costoso vestido blanco que podía fácilmente confundirse con su nívea piel aunque los cabellos, negros como la noche hasta la cintura, le daban un suave marco como los de un cuadro; al fijarse mejor vio unos ojos negros que le miraban inquisitivos y unos labios rozados que empezaron a hablar a los pocos segundos de el haber aparecido en escena.

-Disculpa, ¿podría ayudarme?- Dijo la extraña chica con un tono que parecía no concordar bien con su apariencia delicada

-Lo siento, Cross no esta aquí- Respondió Allen suponiendo lo que la chica diría, que venia en busca de su maestro, ya que ¿por que otra razón una mujer iría a su departamento?

-¿Que?- La chica parecía confundida y rápidamente negó con la cabeza haciendo agitar sus oscuros cabellos. -no se quien es Cross, vengo aquí por que escuche música y necesito ayuda para algo ¿puedes venir conmigo?

Allen se quedo asombrado y sus mejillas se ruborizaron de la vergüenza, la había confundido con una de las tantas mujeres de su maestro aunque esta, por suerte no parecía saber de que hablaba, y seguía pidiéndole el favor como si estos en vez de extraños fueran amigos o al menos conocidos desde hace un tiempo

-Claro...- Respondió pensando que así su culpabilidad interna se calmaría, ademas siempre había sido un caballero, estaba en su naturaleza y salir de aquel apartamento tan tenso le vendría bien en esos momentos.

-Por cierto- Dijo la chica con una sonrisa divertida mientras se encaminaba por el pasillo del edificio -Soy Ayumi, me estoy mudando al apartamento del frente, me gustaría que subieras algo por mi-

-Ayumi- Se repitió el chico para recordar el nombre si lo necesitaba en un futuro- Yo soy Allen, un placer, espero poder ayudarte.

-Eso espero- Allen sintió un frió recorrer su espalda cuando los ojos negros de Ayumi lo recorrieron de arriba a abajo- aunque en realidad no pareces tener mucha mas fuerza que yo -Comento esta al final con un aire divertido

Mas que enojarse, Allen solo le miro con sorpresa, no esperaba que le ella le hablara así, ademas que se suponía que debía responder ante eso. Al final, solo negó con la cabeza para despejarse y se encogió de hombros antes de seguirla a ella por las escaleras.

Su edificio era lujoso y sus departamentos eran de los mas caros de la ciudad pero su estructura no permitía elevadores ademas, según debieron haber pensado los arquitectos, ¿para que colocarían un elevador si solo era un edificio de 5 pisos? pero lo que ellos no había pensado es que para transportar objetos pesados este elevador habría sido de mucha ayuda y eso era justamente lo que Allen pensaba al llevar, o intentar hacerlo, un pesado cofre de blanco marfil por las escaleras.

-Repite de nuevo...- Dijo mientras se secaba la frente con el dorso de su brazo al llegar al tercer piso para poder descansar y recuperar las fuerzas -¿por que los de la mudanza no puedes hacer esto?

-Por que son unos gorilas que de seguro lo dejarían caer- Ayumi se detuvo justo detrás de el mientras le echaba una mirada furibunda a los trabajadores que pasaban a su lado llevando el resto de las cajas- Ese cofre es muy importante para mi, no puedo dejar que algo le pase- Regreso su mirada hacia Allen mientras que su mano llevaba un bolso color marro a la otra para nivelar el esfuerzo de llevarla; de seguro, Allen pensó, que la llevaba simplemente para no llevar la culpa de que los demás hicieran todo el trabajo mas que por querer llevarla de verdad.

-Suficiente, el tiempo es oro creo que ya descansamos mucho, vayamos arriba- La chica demando y sonrió como si nada mientras se adelantaba hacia el resto de las escaleras subiéndolas si esperar a su compañero.

Allen suspiro, tomo fuerzas y levanto de nuevo el pesado cofre llevándolo escaleras arriba hasta el ultimo piso donde la chica le esperaba casi impacientemente antes de seguir por el pasillo hasta su departamento. el 5-B.

-Sígueme- Volvió a ordenar Ayumi entrando en el apartamento lleno de cajas, muebles cubiertos de sabanas blancas y hombres de la compañía de mudanzas arreglando todo según les creía conveniente. Allen siguen a la chica mientras sentía que sus brazos se partirían por el peso de lo que llevaba en ellos, se pregunto que era lo que contenía adentro que era tan pesado y valioso.

-Esta es mi habitación, dudo que vayas a volver aquí pronto así que disfrútala- Ayumi sonrió, El chico entro preguntándose esta vez si ella hablaba en broma o era otra de sus ordenes, mientras entraba a la habitación del final del pasillo, y si la distribución era en algo parecida al departamento que compartía con Cross lo mas seguro era que esa fuera la habitación principal. El lugar aun estaba vacío, solamente había una cama con sabanas color pastel en medio de ella, que contrastaba ligeramente con el resto de las paredes blancas "A ella debe gustarle mucho ese color" pensó depositando al fin el cofre en el suelo.

-No me gusta- La voz de la chica interrumpió sus pensamientos -Colócalo allí- Con uno de sus finos dedos señalo una esquina de la habitación dando a entender que ese el lugar donde el debería colocar el cofre; y así lo hizo. -No tampoco...- Dijo ella haciendo una mueca con sus pálidos labios, señalando nuevamente otro lugar. Allen llevo el cofre hasta el sitio indicado, esperando que ahora la contraria estuviera satisfecha pero otra queja lleno el aire.

-No, podría tropezarme con el allí, por lo aquí- ahora Ayumi señalaba el lugar justo frente de la cama, a sus pies y el chico, odiándose a si mismo por su caballerosidad natural, llevo con un resoplido algo molesto el cofre al nuevo lugar indicado.

-Espero que ahora estés feliz...-Jadeo sentándose por el cansancio en el suelo esperando alguna respuesta pero tras unos segundos de silencio subió su mirada para encontrarse a Ayumi perdida en sus pensamientos con una suave y dulce sonrisa en sus labios, con los ojos fijos aparentemente en el cofre.

-Si, allí es perfecto- Dijo con una voz melodiosa muy diferente a los demás todos que había empleado antes, esa dulzura que emanaba iba mas de acuerdo con su figura de muñeca de porcelana que extrañamente se le hacia familiar y hermosa, muy hermosa.

-¡Hey! ¿te doy una fotografía o que?- volvió aquella voz brusca y esos ojos que lo miraban con recelo. Allen no se había dado cuenta que la estaba mirando y que tampoco se había sonrojado al contemplarla, por lo cual un poco nervioso se levanto palmeando su rostro como si estuviera limpiándose el sudor para ocultar lo rojizo de sus mejillas.

-No es necesario, si no hay nada mas que pueda hacer por usted me voy- Allen hizo una cordial venia y empezó a caminar tratando de despejar su ahora confusa mente pero en un abrir y cerrar de ojos estaba cayendo de nuevo al piso, al voltear noto que se había tropezado con el bolso marrón que la chica había dejado distraidamente en el suelo.

Solo risas se escucharon por su parte, su mano pálida cubría sus labios mientras Ayumi bajaba el rostro, dejando que sus oscuros cabellos lo escondieran, como si eso fuera a evitar que Allen se diera cuenta de que ella se estaba burlando el. A Allen, le gustaba el sonido de su risa o al menos eso sintió al escucharla y rápidamente se reincorporo con el corazón dándole un vuelco aunque creía que seria por el ridículo que habría hecho.

-Ahora si, me largo, fue un placer Ayumi-san- se dio me día vuelta para marcharse escuchando la voz burlona de ella a sus espaldas.

-Esta bien, Allen, cuidado de no caer de nuevo al atravesar el pasillo- Volvió a reír fuertemente y el chico solo frunció el ceño mientras se dirigía a su departamento justa al frente de allí.

Allen, después de meditarlo un poco, decidió dar una vuelta por el vecindario aprovechando que su maestro no había regresado de cualquier bar al que haya decidido ir a pasar el día y también era muy probable que no regresara hasta ya muy entrada la noche.

Fue hasta un parque que estaba a tan solo 2 cuadras del lujoso edificio donde vivía, aquel parque que siempre visitaba por un poco de tranquilidad cuando sentía que su energía mental se agotaba considerablemente. Y así estaba el, frustrado y enojado consigo mismo por no poder terminar una simple canción en un piano que había tocado desde hace ya mucho tiempo, el debería tener mucha experiencia como para que escribir una nueva melodía fuera pan comido, pero al parecer todas las ideas se le iban de la mente...todas menos una.

-¿Porque?...- Se dijo en voz baja antes de sentarse bajo un frondoso árbol que poco a poco empezaba a perder sus hojas para prepararse para el invierno. Había pasado toda la tarde, desde que regreso del departamento de Ayumi, intentando continuar con la canción pero siempre llegaba al mismo lugar haciéndole perder la paciencia cada vez mas rápido, ademas que el pensar en su nueva vecina, la altanera y curiosa chica, Ayumi, Hacia que se perdiera en sus pensamientos a intervalos cada vez mas amplios, distrayendolo de su tarea, era por eso que necesitaba ese aire fresco ahora.

-Tal vez solo necesito inspiración...algo nuevo... emocionante- Pensó en voz alta mirando a la nada, en realidad desde que ese contrato había aparecido, era poco lo que salia o lo que conocía, su vida pasaba entre esas cuatro paredes del cuarto musical llena de itinerarios y esfuerzos en vano al punto que aquella emoción de tocar el piano se iba desvaneciendo hasta el punto de dudar si ese era su verdadero sueño.

-¿pero que dices?- Se reclamo a si mismo, levantándose de su lugar dispuesto a volver a departamento para seguir trabajando -Dios, ayúdame a encontrar esa chispa que me falta, ¿no podrías... mandar algún ángel para que me de inspiración o algo por el estilo?-Suspiro mientras llegaba de nuevo a su edificio, sin mucho ánimos por ver de nuevo su casa mientras que el atardecer quedaba a sus espaldas.

-!Disculpa!- Escucho que alguien llamaba pero no se volvió ya que pensaba que no tenia nada que ver con el, total no muchas personas del edificio le conocían.

-¡Hey tu!- Volvió a escuchar el grito de una voz que le parecía conocida ahora por lo que se detuvo aunque esta hablo de nuevo antes de que pudiera voltear a ver -¡hey tu! ¡chico raro!

Allen volteo, sintiéndose levemente molesto por el sobrenombre y entrecerró sus ojos mientras veía como una figura pálida, casi fantasmal si no fuera por sus largos cabellos negros se acercaba a el a toda prisa. El la reconoció como su nueva vecina, Ayumi, y su corazón volvió a dar un vuelco

-¿que sucede?-

-Necesito tu ayuda...- Ayumi se detuvo justo en frente de el, mirándole de la misma forma que cuando le conoció -de nuevo-

-Creí que no te serviría de nuevo por mi torpeza y por ser un chico raro- Allen frunció el ceño al recordar como le había llamado pero luego se relajo para decir con gran paciencia- Mi nombre Allen, te lo he dicho-

-Jamas dije fueras torpe- Ella se defendió cruzándose de brazos- eso lo averiguaste tu solito A-llen -Dijo muy lentamente y de manera marcada su nombre como una señal de que estaba perdiendo la paciencia. Allen suspiro.

-¿En que puedo ayudarte ahora?-

-Otra caja- Dijo ella rápidamente y por un momento Allen pudo ver reflejado algo de incomodidad en los ojos de Ayumi -¿Podrías...?

-Esta bien- Con algo de mas paciencia, tal vez conmovido por la incomodidad contraria que interpretaba que era resultado de haberlo molestado, bajo los dos únicos peldaños que había subido de la escalera que había logrado subir antes de detenerse y se dirigió hasta la caja que estaba en el suelo no muy lejos de allí. Era una caja de cartón normal con la palabra "frágil" puesta por todos lados aunque parecía el doble de grande de lo que lo había sido su cofre. Estaba ya inclinado, dispuesto a levantarla cuando sintió que alguien sujetaba el pesado objeto del otro lado. -¿pero que...?

-¿Que?- La voz de la chica sonó altanera del otro lado- Te pedí ayuda por que es un trabajo de dos no por que no pudiera llevar algo de peso en mis hombros -Con un ladeo de su cabeza Ayumi se asomo para mirarle fijamente y algo enfadada, como si la hubieran insultado. La verdad era, que luego de lo que había pasado mas temprano de una Ayumi dando ordenes ademas de su aspecto de cristal, a Allen le costaba pensar en ella como alguien que hiciera el trabajo pesado -¿Vamos?-

El chico asintió sin encontrar alguna palabra para decirle y empezó a avanzar chocando con algo o alguien a los pocos pasos, al voltearse vio a un hombre alto, vestido elegantemente que los veía con una clara desaprobatoria.

-Joven Ayumi, no debería hacer eso, para eso contratamos a los de la mudanza- Dijo el hombre mayor como si Allen no estuviera allí para nada.

-Ya te dije, son unos gorilas, de seguro romperán esto y no...- La voz de la pelinegro se apago curiosamente al final de la oración pero sus ojos seguían claramente molestos -No confió en ellos- Dijo por fin aunque a Allen le pareció que eso no era exactamente lo que quería decir.

-¿Pero en el si?- Dijo con una aplacada molestia el hombre mayor refiriéndose al casi albino aunque no lo miraba ni señalaba para nada. Allen sintió un escalofrió en su espalda y un temblor en sus forzados brazos- Ademas...- Prosiguió el hombre- usted no puede..-

-Usted no puede decirme que hacer- Le interrumpió Ayumi aun mas molesta- Se muy bien lo que hago, no tienen que tratarme como si estuviera aprendiendo a caminar todo el tiempo- Con todo eso y sin esperar respuesta, la chica avanzo prácticamente jalando a Allen con ella mientras este se debatía si darle una mirada de disculpa al hombre o ignorarlo para evitar problemas con el pero su acostumbrada amabilidad le hizo optar por lo primero.

Una vez en su piso, dejaron la caja en el suelo mientras ambos cogían algo de aire, no era la primera vez que se había detenido en su camino; lo pesado de la caja les había hecho detenerse en el segundo y cuarto piso antes de llegar al correcto. Allen jadeo un par de veces y se inclino de nuevo para llevar la caja pero con algo de alarma noto que Ayumi parecía tener dificultades al respirar, lo había notado desde su segunda parada un piso abajo pero no dijo nada.

-¿Estas bien?- Pero ahora estaba mas preocupado y extrañado así que se atrevió a preguntas aun sabiendo que la chica le contestaría con alguna patada o quejido.

-Estoy bien- contesto ella tratando de disimular sus jadeos y mirándolo con algo de sorpresa- Es solo que no hago ejercicio muy a menudo debería empezar a hacerlo- Para la sorpresa del chico, ella sonrió, una sonrisa que le pareció de lo mas encantadora y que de nuevo hizo que su corazón y sus mejillas actuaran de manera extraña. Se inclino al ver que ella lo hacia y ambos recogieron la caja hasta llevarla de nuevo a su departamento, a su habitación.

-Pensé que habías dicho que no volvería a entrar a tu habitación- comento este luego de dejar la caja contra una de las blancas paredes, ahora con el tono amarillento de la luz reflejado en ellas.

-¿Te emocionada ver como las cosas pueden cambiar?- La chica alzo una ceja y en sus finos labios se dibujaba una sonrisa voraz aunque su pecho ascendía y descendía de forma irregular debido al ejercicio. Allen se encogió de hombros.

-No lo se, tal vez un poco aunque si soy sincero, entrar en una que no sea la mía así sea un basurero es reconfortante- Comento este de tono mas relajado, como si hubiera hallado una conexión entre la chica y por fin pudiera romper el hielo con ella, aunque en realidad parecía que ella nunca había visto algo como eso entre ellos.

-¿Una vida aburrida?- la chica lentamente se acerco a la cama por uno de sus costados y se dejo caer allí fijando la vista de inmediato en el techo, afuera se escuchaban los ruidos de las mucamas y demás sirvientes arreglando todas cosas de la mudanza, ellos debían de ser una familia muy adinerada.

-Depende de la perspectiva- Allen respondió algo vacilante mientras miraba con fijeza la habitación, notando que se había equivocado, aquella no era el equivalente a la habitación principal de su apartamento, esa era mas pequeña y mas alejada, si se podía, del resto de la casa, era su equivalente al salón de música.

-Es un cofre de recuerdos- La voz de Ayumi sonó sorpresa en su cabeza y como si despertara de un sueño el le miro confuso notando que antes había estado mirando, sin mirar el cofre blanco que había llevado hasta allí en la tarde.

-Yo no...-

-No te preocupes... se que puedo confiar en ti- La chica, que había pasado sus ojos del techo a el hacia unos momentos, le sonreía de manera sinceramente tierna, muy diferente a todas sus expresiones anteriores. Allen asintió silencioso y sonrojado, esperando que lo ultimo no se notase.

-No dejo que cualquiera lo toque... es muy preciado ¿sabes?- Ahora la mirada de la chica se posaba en el cofre a los pies del final de la cama. Al ver la de esa manera, a Allen se le hizo extrañamente conocida, como si la hubiera visto en algún pasado que no recordaba. La examino, como antes había examinado la habitación y se dio cuenta que ella tenia una cuantas imperfecciones en su piel de porcelana; cicatrices en sus brazos, ojeras grisáceas bajo los ojos negros, sus labios rosa pálidos estaban partidos e incluso daban la sensación de que ese no fuera su color natural sino uno adquirido recientemente y la piel bajo su clavícula también había otras marcas pero debido a su posición tan cerca de su pecho Allen no quiso seguir mirando, desviando sus ojos de vuelta al cofre.

-Entonces ¿por que dejaste que yo, un extraño, lo llevara?- Suspiro y noto la mirada de ella en el.

-Considérate afortunado- la chica emitió un bajo sonido burlón y algo eso lo hizo relajarse, justo en ese momento se había dado cuenta que las marcas en ella le había angustiado de gran manera

-ah...- Allen volvió a quedarse sin palabras ante ella, por lo que la miro encontrándose con sus ojos; ella era una maquina de sorpresas, nunca sabrías como ella iba a responder ante algo pero antes de que los cables de su cabeza pudieran funcionar una tercera voz, una masculina,interrumpió en la habitación.

-¿Quien eres?-...

-N/A:Buenas noches, tiempo sin saber de ustedes.

Hoy les traigo el comienzo de un nuevo fic que he estado escribiendo durante mas de un año. Estuve desaparecida por mucho tiempo pero es que no habia tenido mucho tiempo ni inspiración para escribir y si publicaba algo lo iba a volver a dejar en hiatus un tiempo otra vez , asi que, me tome el tiempo para escribir con mas libertad antes de publicar algo nuevo.
He estado emocionada con esta historia desde hace tiempo y me alegra poder compartirla ahora, espero que sea de su agrado ya que disfrutado mucho creando todo lo que ocurre y ocurrirá en esta historia.
Espero leer pronto sus comentarios~
Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Hoshino Katsura./ Esta historia es AU