Disclaimer: Los personajes de The Hunger Games pertenecen a Suzanne Collins, yo simplemente los uso con fines de entretenimiento.


Peeta dejó el lápiz que estaba mordisqueando tan solo unos momentos atrás, era el tercero en esa mañana, estaba muy desesperado, no podía contenerse.

Esa mañana odiaba a todo el mundo. De algún modo tenía que liberarse. Observó el currículum de las personas que trabajaban para él. Estaba teniendo un "tics" en ese momento, apretó fuertemente los labios, en la pantalla observo como las pupilas de sus ojos se oscurecían.

Respiro fuertemente tratando de no cometer un error. Tenía que luchar contra él mismo si era posible pero no podía, estaba desesperado.

Llamó a su secretaria y le pidió que le mandara a la chica que se encargaba de nóminas por unos errores que había notado. Sae no tardó en cumplir la orden de él y cinco minutos después la chica de cabello rubio entraba asustada. Peeta le señaló que se sentará.

Su furia comenzó de nuevo, estaba enojado por el hecho de que no podía mantener relaciones sexuales con Katnis desde el primer intento de aborto, de eso cinco meses atrás y aún quedaban dos meses para que su esposa se aliviara y todavía tenía que dejar pasar cerca de dos meses hasta que se recuperara del parto.

No podía aguantar más.

—Señor —comenzó a decir Delly—, le juró que he revisado las nóminas y no hay ningún problema.

—Lo sé, Delly —contestó Peeta con una sonrisa que tranquilizó a la chica—. Simplemente es como una entrevista para conocer a mis empleados. ¿Te entreviste yo cuando entraste a trabajar?

—No. Me atendió Plutarch, señor Mellark.

—Y por lo viste has hecho un muy buen trabajo de Delly. Es una forma de asustar a mis empleado para que vengas. Dejando al lado nuestra relación jefe-empleado, ¿tienes alguna clase de problema familiar, de novio o de algún hijo?

—No señor —dijo con una sonrisa—, afortunadamente todo va bien con mi familia, de novio no hablemos —soltó una risa— e hijos no tengo. Si me lo permite quiero felicitarlo por el embarazo de esposa.

—Eres muy amable Delly, le daré a mi esposa sus felicitaciones. Y me siento muy feliz de que todo vaya bien en su vida personal —empezó a caminar por la oficina que era demasiado espaciosa, por fuera no se veía nada pero por dentro sí, salió por un momento y le pidió a Sae que se encargará de traer las nóminas del año pasado por los errores que había notado.

Ella asintió y lo dejo ahí. Consultó su reloj, Sae no usaba el ascensor, así que para llegar hasta el piso de nóminas le tomaría unos quince minutos, y buscar las nóminas otros quince, tenía media hora.

—¿Ocurre algo? —preguntó Delly que seguía sentada donde se había quedado.

Peeta le dedicó otra sonrisa que la tranquilizo.

—Nada —se acercó a ella, ella se quedó sin qué decir—. Haré algo de lo que quizás me arrepienta y tú no quieras, pero debo hacerlo. Ya no puedo soportarlo...

—Señor... —Peeta la levantó de la silla y comenzó a besarla demasiado rápido, era un beso duro, Delly gimió cuando sintió la mano de su jefe que se adentraba bajo su falda.

Veinte minutos después, Peeta se corrió dentro de Delly, la chica tenía la falda hasta la cintura, sus pechos estaban al descubierto, Peeta los cubría con sus manos. Se separó de ella y se acomodo la ropa, pareció como si no hubiese hecho nada. Le tendió la mano.

—Límpiate y peinate, ahí está el baño —ella asintió y lo dejó sólo.

La chica era buena. Y hasta que Katniss se aliviará tendría un desliz.