Daré las indicaciones de siempre.

Por favor, sean creativos en sus comentarios.

Y se me olvidaba, si su intención es hacer un comentario ofensivo o despectivo, les pido encarecidamente que se abstengan. Así no pasan un mal rato y no me lo hacen pasar a mí. No comentarios denigrantes y mucho menos insultos. Les pido que por favor lean las indicaciones y las notas de autor al final de cada capítulo. No son un bonito adorno, si las coloco es por algo.

AVISO: si mis notas hieren la sensibilidad de alguien, quiero que sepan que las hago sin tal finalidad. Mi intención no es ofenderles, quiero que quede claro para que luego no vengan a etiquetarme como una persona grosera, malagradecida o prepotente. Simplemente soy sincera con aspecto que a muchos autores les desagrada pero que no son capaces de decir por miedo a ser tildado de la misma manera en la que me designan a mí. Mi finalidad es crearles conciencia en la forma de comentar para ayudar, más nada.

Aclaraciones:

Narración.

Diálogo —

‹‹Pensamientos››

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

OC's.

Género: Romance | Drama.

Clasificación: T | M.

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, si no a ®Masashi Kishimoto.


Capítulo I.

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Ridículo:

Algo extravagante, raro o peculiar.


Sakura observó a Minato unos instantes. El único pensamiento que inundó su mente era.

‹‹Soy una idiota››.

La vida era cruel, por lo menos con ella sí. No tenía palabras para describir lo ridícula que se sentía, no había explicación a semejante error.

‹‹¡Oh, trágame tierra!››

Apartó rápidamente la vista del Hokage, ¿cómo es que le pasaban esas cosas a ella? ¡Se sentía tan avergonzada!

Sakura — llamó nuevamente Minato, le preocupaba el mutismo de la chica.

Haruno se sobresaltó, ¿qué carajos iba a decirle al padre de su mejor amigo?

Hokage-sama, yo…

Nada, simplemente no tenía nada que decir. ¿Cómo iba a justificarse? Ambos sabían porque estaban ahí, solo que no querían aceptar la charada en la que habían caído presos de la curiosidad y de unos pergaminos…

‹‹¡Mierda!››

Sakura abrió la boca, quería explicarse o disculparse, pero una voz la interrumpió repentinamente evitando que pudiera dar cualquier excusa para salir de ahí y perderse en medio del desierto.

¿Sakura-chan?

¡Lo que faltaba! Naruto.

Haruno cerró los ojos implorando a los dioses que abrieran un enorme hueco en el piso y se la devorara. Su bochorno hacía competencia con el ridículo. Su karma tenía un insano sentido del humor.

¿Qué haces aquí? — preguntó nuevamente Naruto al no conseguir respuesta.

Sakura abrió los ojos, aterrada de no saber que contestarle a su mejor amigo. Sin tener opción, dirigió su mirada hacia Minato en busca de auxilio. ¿Qué le diría a su amigo? ¿Qué había acudido al bar en busca de una cita con un desconocido, que resultaba ser su padre? ¡Ni hablar! Primero se cortaba la garganta con un kunai.

¿Sakura-chan, estás bien?

La voz de Naruto sonó preocupada. Sakura no respondía a ninguna de sus preguntas y su rostro estaba tan rojo como un tomate maduro, temía que si la presionaba un poco estallaría. Minato por su parte aguantó una risa, si bien no era correcto la situación se le antojaba graciosa.

Lo está, Naruto — contestó pacientemente Minato, para alivio de Sakura —. Solo vino a dejarme una nota — explicó extendiéndole la mano.

Haruno sabía que todo era una vil mentira, que lo único que quería era que le devolviera el pedazo de pergamino que le había entregado. Desafortunadamente ella no se negaría a regresárselo, aunque quisiera desaparecer la prueba del delito de su ingenuidad. Además, no era el único pedazo de pergamino que tenía de su parte.

Sí, así es, Naruto — habló por primera vez la peli-rosa, fingiendo una sonrisa entregándole el papiro a Minato.

Sin percatarse, las manos del Hokage rozaron las de ella provocándole una agradable descarga eléctrica que desencadenó un escalofrío en ambos. Se miraron a los ojos sorprendidos y cómplices, los dos tuvieron la misma percepción…

Sakura apartó la mano rápidamente asustada de la sensación, eso no era normal y si lo era, no estaba bien sentir algún tipo de excitación por el padre de su mejor amigo. ¡Estaba demasiado desesperada!

Yo… — se le cortó un poco la voz, trató de recomponer su postura para no delatarse frente a su amigo —. Solo vine a dejar eso, nos vemos luego, Naruto — le sonrió al rubio y luego oteó a Minato —. Me retiro, Hokage-sama — se despidió con una reverencia respetuosa, antes de salir disparada de ese bar hacia su departamento.

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"¿Cómo saber cuando alguien te ama de verdad?"

Sakura recordaba claramente la pregunta que había escrito en aquel pergamino qué, casualmente dejó tirado en la mesa antes de retirarse de la biblioteca. Ella había tomado la costumbre de ir al recinto para divagar, investigar o simplemente desahogarse en la soledad de esas cuatro paredes llenas de libros.

Tanto conocimiento en unas cuantas páginas, en un mar de ejemplares inimaginables. Amaba su profesión, amaba ser kunoichi. Sin embargo, de vez en cuando, los recuerdos de amores suspendidos en el tiempo y la soledad, llegaban a abrumarla de una manera que le producían melancolía.

Ese día precisamente se había encontrado con Sasuke, que después de tantas idas y venidas en sus viajes de "sabiduría" y "redención", decidió quedarse finalmente en la aldea y asentarse como ninja de Konoha, y no como un ermitaño. No obstante, después de encontrárselo en la calle y que él la ignorara deliberadamente se preguntó, ¿en realidad valía la pena insistir en ese amor que sentía por Sasuke?

Sakura tenía claro sus sentimientos por él, lo amaba desde que lo conoció y así continúo a lo largo de todos esos años. A pesar de que muchas veces estuvo a punto de perder su camino, de olvidar sus ideales o los de su hermano mayor. Aún cuando se cegó debido al dolor y la venganza al enterarse de la verdad acerca de su Clan y, los motivos de su hermano para parecer algo que no era. Incluso cuando intentó matarlos en un arrebato e Itachi llegó a rescatarlos.

Sasuke tuvo diversidad de comportamientos a lo largo de todos esos años, y todavía Sakura creía que podía derretir el hielo que cubría su corazón y convertirlo en alguien diferente. Después de todo y a la edad de diecisiete años; seguía creyendo inocentemente que él podía cambiar, aunque en el fondo supiera que no lo conseguiría.

"Sí buscas razones para un sentimiento estás perdiendo el tiempo. El amor no es que pueda demostrarse con un solo hecho, si no una serie de acciones a lo largo de la vida que te demuestran cuan grande e importante eres para esa persona. El amor no puede explicarse ni justificarse, solo lo sientes y cuando lo ves, sabes que es la persona correcta."

Sakura leyó el pedazo de pergamino, esa fue la primera respuesta que recibió del padre de su mejor amigo. En aquel momento creyó que estaba equivocado, pero lo había dejado exactamente en la mesa donde se solía sentar y, en la cual dejó olvidado el que ella escribió con esa tonta pregunta.

La medic-nin debía admitir que en cuanto lo leyó el corazón le volcó, por alguna extraña razón su centro palpitó fuertemente. Ella trató de ignorar el sentimiento y, acató a la lógica. Seguramente alguien le estaba jugando una broma. Había revisado cuidadosamente aquel pedazo de papel y, con pesar se dio cuenta que la letra no le pertenecía a nadie que conociera. Ni siquiera a Itachi que tenía una letra muy pulcra, pero no era cursiva y los trazos de los caracteres eran demasiado elegantes.

La chica de cabellos rosa suspiró, ¿quién se imaginaría que sería el Hokage de su aldea el que se tomaría el atrevimiento de contestar esos pedazos de papel escritos con cada idiotez que pensaba?

‹‹Ni yo.›› se lamentó.

Llevó las manos hacía su cabeza y haló sus cabellos con desesperación, ¿cómo vería nuevamente a la cara al padre de Naruto? Sobre todo, ¿cómo sería capaz de ver a su mejor amigo a la cara?

Hasta ahora los había evitado a ambos, a uno por vergüenza y al otro por culpa. Indirectamente sentía que lo traicionaba de alguna manera.

Dejó caer su cabeza pesarosa contra la mesa de madera de la biblioteca, había cambiado de sitio dentro de la biblioteca durante toda la semana. No se sentía segura en ningún lugar, hasta el momento le había funcionado, pero…

¿Sakura? — el tono amable y quedo la sobresaltó.

Reconoció la voz y una vez más pidió a los dioses que la tierra se la tragara.

En contra de su voluntad levantó la cabeza, ahí estaba él, con su uniforme shinobi y su capa blanca ondeando a cada paso que daba.

Hokage-sama… — musitó Sakura sonrojada.

Minato sonrió, con esa calidez que solo él podía poseer.

Creo que necesitamos hablar.


Notas de Autor:

Hola.

Sí, sé que hace mucho que no actualizaba y este tema precisamente lo dejé solo en un prólogo... Además se supone que estaba cumpliendo la petición de alguien, que seguramente ya perdió las esperanzas de que actualizara. Me disculpo por mi falta de responsabilidad, pero, como he dicho en algunas de mis actualizaciones he tenido unos años duros. Llenos de mucha depresión y por ende, de horribles bloqueos de autor. Sé que mi calidad no es la misma, de hecho, puedo parecer repetitiva y, les prometo que a medida que vaya recordando espero ir mejorando. Nada más espero que me tengan un poco de paciencia.

Con respecto a esta historia, no diré cuantos capítulos contendrá pero sí puedo asegurarles que no serán extremadamente largos, de hecho, los hago cortos porque se me hace más cómodo y no me enredo tanto entre explicación y explicación. Así qué, a los que aún me leen y esperan actualización de esta historia, deseo de todo corazón que siga manteniendo su interés.

Sin más me retiro, a ver que les pareció. Ya saben, comenten y hasta la próxima.