LLEGADA AL PASADO

Una nube enorme y mágica se formó en uno de los solitarios pasillos del Hogwarts de 1995. De ella comenzaron a caer chicos sin descanso. Cuando todos habían formado la montaña humana más grande del mundo, certificada por el libro Guinness de los Récords, la nube eructo y se desvaneció.

¿No se supone que los giratiempos solo te hacen viajar en el tiempo? ¿Porque demonios han aparecido en Hogwarts si estaban en La Madriguera?

"Porque es allí donde están sus padres. ¿Qué más dá donde estuvieran? Aparecen donde a mi me da la gana. Déjame vivir, ¿es que no tienes otra persona a la que molestar?"

No.

"Que te den"

Seguimos. Los muchachos observaron su alrededor desconcertados, sin saber dónde se encontraban. Rose, que como ya he dicho antes es adivina, ya sabía que habían viajado al pasado e incluso el año y la ubicación exacta en la que se encontraban. La chica es como la Wikipedia y el Google maps juntos.

Como estaba furiosa con sus primos, comenzó a darles de hostias mientras les gritaba.

—¡Sois gilipollas! ¡Os dije que ese giratiempos era peligroso! ¡¿Y ahora dónde estamos?! ¡En el puñetero pasado!

Rose siguió dándoles puñetazos, rodillazos y demás repertorio de tortas mientras el resto se le unía, algunos aún con sus bates de golpeador en las manos.

Total, que Fred y James acabaron tan hechos polvo que tuvieron que ir a rastras hasta la enfermería. Los demás se dirigieron al despacho del director. Cuando llegaron llamaron a la puerta y entraron todos en el despacho.

¿No se necesitaba una contraseña para entrar al despacho de Dumbledore?

"Déjame, hago lo que me sale de las narices"

El lugar estaba tan abarrotado que parecía un vagón de metro en hora punta. Dumbledore, que también era medio adivino y estaba demasiado colocado con tanto caramelo de limón que comía, no encontró extraña aquella visita.

—Vaya, cuantos muchachos tenemos aquí. ¿A qué debo el placer de su visita?

—Profesor Dumbledore, venimos del futuro. Del 2021. Mis primos robaron mi giratiempo y lo rompieron. Aparecimos todos aquí y no sabemos cómo volver —dijo Rose.

—Bueno, no importa. Ya volveréis. Eso no es importante. Esta historia quedará incompleta, así que no tenemos que preocuparnos por eso. Anda tomar, unas túnicas con capucha —dijo Dumbledore mientras las hacía aparecer de la nada.

—¿Para qué tenemos que ponernos esto, tocayo? —preguntó el chaval del nombre horrible.

—Oh, es para ocultar sus caras cuando vayan al Gran Comedor. Así nadie sabrá quienes son hasta que se las quiten. No tienen ningún sentido. Acabarán viéndolos igualmente, pero le dará dramatismo y expectación a este mojón de historia.

—¿Está diciendo que vamos a mostrarnos delante de todos los estudiantes de Hogwarts? ¡No podemos hacer eso, nuestros padres están aquí estudiando en este momento! —dijo el chico nuevamente.

—No se mostrarán, se presentarán. Así todos podrán conoceros y saber de vosotros. Aunque a la mayor parte del alumnado no le importáis en lo más mínimo. Esto solo le interesa a vuestros futuros familiares. Pero cómo todos perderán clase mientras duren las presentaciones, nadie se quejara. A excepción de la señorita Granger, que siempre tiene que andar dando por culo.

—Pero profesor Dumbledore, ¿eso no sería peligroso? Cuando McGonagall me dio el giratiempo me dijo que tuviera mucho cuidado con lo que hacía. Romper la barrera espacio-tiempo supone romper trece reglas naturales de la magia y además… —comenzó a decir Rose, pero fue interrumpida por Dumbledore.

—Eres tan porculera como tú madre, niña. Eso no importa. Lo importante es que será divertido. Las reglas de los viajes temporales le importan un pimiento a mí y a la autora de este fic. Si se jode el futuro por presentaros, es vuestro problema. El marrón os lo vais a comer vosotros, a mí me da lo mismo. De todas formas os va dar igual. Este fic nunca se terminara, así que nunca tendréis que preocuparos por qué pasará cuando volváis ¿Caramelos de limón? —dijo el viejo barbudo mientras sacaba de detrás del escritorio un enorme saco de arpillera repleto de caramelos.

Hugo Weasley, de quien nos habíamos olvidado hasta el momento, abrió los ojos como platos y le preguntó al director:

—¿De dónde ha sacado todos esos caramelos?

—Me los da la empresa que los fabrica. A cambio yo les hago propaganda. Así que ya podéis comeros unos cuantos y decir que están muy buenos. Nos está leyendo gente, aunque parezca imposible.

Los muchachos se comieron un par de caramelos mientras se ponían las túnicas encima de las ropas veraniegas. Que llevarán eso estando en diciembre no parecía importarle a nadie. Una vez vestidos, Dumbledore les dijo:

—Vosotros os quedaréis en esa sala que hay junto al Gran Comedor y que no sirve para nada. Cuando ya estén todos allí y les haya explicado lo ocurrido, os llamaré. Así podréis tener una entrada llena de misterio y expectación.