Nota autor: Parte tomada del fanfic "Tinieblas de Guerra" anteriormente mencionado en el primer capítulo

Por el cielo, sobrevolando por las montañas cercanas al Imperio de Cristal, iba un dragón. Un dragón pequeño, algo mayor que un minotauro. Vestía una armadura negra.

Aquel dragón era nada menos que Spike. Un importante general del reino de Sion.

Tras volar por un rato al norte, llegó a un hermoso valle en el cual estaba ubicada una inmensa ciudad, la misma estaba dividida en tres distritos por tres murallas. El tamaño de dicha ciudad era inmensa, con capacidad de para más de 150.000 habitantes. Aquella ciudadela era nada menos que Sion.

El dragón descendió hasta la entrada de la ciudad, donde era custodiada por unos 5 guardias, uno da cada especie de los miembros de las cinco razas, cebras, changelings, grifos, minotauros. Nada más ver al dragón, le hicieron un saludo militar.

El dragón entró por la ciudad, donde podía ver a cada una de las cinco razas conviviendo en armonía, incluso parejas mixtas de cada una de éstas. Spike miraba con orgullo dicha ciudad. Luego de un rato caminando, llegó al segundo distrito que tenía un aspecto más comercial, donde había muchas tiendas y parques a diferencia del primer distrito donde estaba hace poco, donde la mayoría eran casas.

El tercero era más pequeño comparando con las dos anteriores. Estaba compuestos por parques y las residencias de los líderes políticos.

Spike caminó por las calles hasta una casa algo grande, pero no muy llamativa, metió la llave en la ranura y abrió la puerta para entrar en su casa. Casi al instante, es tirado al suelo por un pequeño dragón color morado con escamas azules y ojos del mismo color.

Dragoncillo: ¡PAPI! ¡PAPI!

Gritaba el infante, mientras abrazaba a Spike.

Spike: ¡Thorin, hijo mío! ¿Has cuidado bien de tu madre?

Preguntaba el dragón sonriente, mientras acariciaba la cabeza de su hijo. En ese momento, se oyó cerca de éstos una voz femenina.

¿?: Claro que lo hizo.

De la casa salió una dragona blanca con escamas y ojos azules, la misma se acercó a Spike y le dio un beso.

Dragona: Te extrañe, querido.

Spike: Me alegra haber vuelto, Perséfone.

Respondió el dragón, mientras abrazaba a su esposa e hijo.

Tras pasar un tiempo en familia, Spike recibió la visita de un viejo amigo suyo. Un grifo llamado Escipión. Tras dejar salir a su hijo a jugar al patio. El dragón Spike junto con su esposa y su amigo, fueron a un cuarto para sentarse y ponerse a hablar.

Nota autor: Algunas partes las saque de dicho fanfic, por lo que me saltaré algunas partes para no hacerlo muy repetitivo respecto al fanfic.

Escipión: Spike. Perséfone, estoy preocupado. Temo por la seguridad de nuestra amada ciudad Sion y de nuestro estilo de vida.

Decía con tono preocupado el grifo.

Perséfone: ¿Tiene que ver con ese tal Hannibal Barca, el pony que escapó de Manhattan hace 7 días?

Preguntó la dragona.

Escipión: Exactamente. Estoy más que seguro que estarán al tanto de lo que aconteció durante esa semana.

Spike: Sí ¿Cáantos exactamente escaparon?

Escipión: Por lo que sabemos, Hannibal liberó a unos 150 ponis del pueblo de Huffington, y el día de ayer hubo una fuga no solo en Filidelfia, sino en varias ciudades al mismo tiempo donde miles de ponis lograron escapar gracias a ese Hannibal y al misterioso grupo que le ayudan.

Perséfone: ¿Misterioso grupo?

Escipión: No es oficial todavía. Pero se rumorea que Hannibal lo ayuda un grupo de extraños ponis que no provienen siquiera de Equestria, sino de tierras lejanas. Eso es lo que se cree.

Spike: Curioso. No sabía que hubiera más ponis aparte de Equestria por el mundo.

Comentaba pensativo el dragón. El grifo ahí le comentó.

Escipión: No se sabe quienes son estos poni,s pero por desgracia, no hay mucha información sobre ellos. Ya que hasta ahora, no ha habido supervivientes. Solo se tiene un nombre. Uno que ha estado grabado en paredes y edificios. Un extraño nombre llamado "Necron".

Perséfone: ¿Necron?

Spike: Jamás oí un nombre parecido.

Escipión: Ni nadie de Sion. Se cree que es el nombre del misterioso grupo de ponis que ayuda a Hannibal. También se rumorea que a Hannibal le ayuda un extraño pony. Uno nunca antes visto. No hay muchos datos sobre este pony, debido a que nadie que se ha topado con él, haya sobrevivido para contarlo. Pero se cree que es un macho alicornio.

Ambos dragones miraron sorprendidos al grifo cuando mencionó la última parte.

Spike: ¿Un macho alicornio?

Perséfone: Eso es imposible. Se supone que no hay mas alicornios que las princesas. Y mucho menos un macho.

Comentaban ambos dragones, sin creerse la última parte contada por su viejo amigo. El grifo comprendiendo a lo que se referían ambos dragones, les contestó a éstos.

Escipión: Lo sé. A mí también me cuesta creer mucho esa parte. Pero una cosa es segura. Vienen dispuestos a todo y hay que hacer algo.

Nota: Suprimo parte de la conversación, porque se repite en el fanfic mencionado.

Perséfone: ¿Y qué te hace creer que él piensa de esa manera? Parte de él es un ser vivo, por lo tanto, tiene lo que nosotros llamamos humanidad y piedad.

El grifo no parecía muy convencido por las palabras de la dragona y la contestó serio.

Escipión: ¿Eso crees? Miren. Hay datos de él y del misterioso grupo de ponis que la prensa no público por miedo a la reacción pública.

El grifo sacó de sus ropas unas fotos y las puso sobre la mesa.

Escipión: Esto lo descubrimos ayer.

Spike y Perséfone quedaron horrorizados. Eran imágenes de crías de dragones, changelins, grifos, cebras y minotauros, todos masacrados violentamente. Había algunos que tenían horrendos mensajes escritos en sus cuerpos, pero no escritos con tinta. Tenían cortes en sus cuerpos como si con espadas se hubieran hechos, solo que había algo extraño en ellas. En los lugares de los cortes, tenían señales de quemaduras, como si se lo hubiesen hecho con una espada al rojo vivo o incendiaria.

Escipión: Mataron a los padres de ellos primero, luego tomaron a los niños, cuando exploramos sus cuerpos, tenían extrañas heridas. No parecían hechas con armas convencionales como espadas, lanzas o flechas. Apenas logramos identificar la naturaleza de como los asesinaron a éstos. También encontramos esta nota.

Decía el grifo, sacando una nota y dejándola a Spike, donde éste y su esposa pudieron leer lo siguiente.

"Hora de que paguen, malditos. Esto es para que vean lo que les pasará por habernos humillado, no tendremos piedad ni con ustedes ni con sus niños, sobre todo con sus niños".

"Firma Hannibal Barca, larga vida a Equestria y a las princesas".

"No esperéis salvaros de ésta. Contamos con la ayuda de los necron y de su Flota de la Muerte. También contamos con la ayuda de Darkness, el fiel servidor de Arek el Absoluto. El guerrero inmortal con poder capaz de destruir ejércitos enteros".

Al terminar de leer la nota, tanto Spike como Perséfone se llenaron de miedo, pensaron en su hijo ¿Que le haría Hannibal si lo pudiera tener en sus cascos? De todos modos había una cosa que les llamaba la atención. Era sobre el nombre de los necron, Flota de la Muerte y el llamado Darkneess

Spike: Necron...Darkness.

Perséfone: No me suena ninguno de esos nombres.

Escipión: Nadie sabe quiénes son, pero por lo visto tienen mucho poder. En apenas unos días, han arrasado poblados y ciudades enteras sin que quedarán supervivientes para contar quiénes son y que tácticas utilizan. Por favor, amigos, os necesitamos.

Spike y Perséfone se pusieron de acuerdo. Tenían que detener a Hannibal como a sus misteriosos aliados. Al grifo alegrándose de contar con su apoyo, les informó de lo siguiente.

Escipión: Bien, todo arreglado. Habrá una reunión del consejo mañana a las 6 am, los esperó ahí.

Dicho eso, el grifo se levanta y se retiró.

Más tarde, en algún punto del bosque Everfree.

Una pequeña división de unos 150 soldados de Sion, patrullaba el bosque. Su misión era explorar el bosque en busca de los fugados de la cárcel. Pero de pronto, un minotauro vestido con una armadura dorada y una capa púrpura, dio la orden a todos para que paren la marcha.

Changeling: ¿Qué ocurre, señor?

Minotauro líder: Teniente ¿Escucha eso?

Preguntó el minotauro. El changeling guardó silencio y prestó atención. Al cabo de unos momentos, logró escuchar extraños sonidos provenientes de ambos flancos de la formación.

Changeling: Lo oigo ¿Qué cree que sea?

Minotauro: No lo sé, pero no me agrada ¡Formación erizo, teniente!

El changeling asintió ante la orden.

Changeling: Como ordene, señor ¡ATENCIÓN! ¡FORMACIÓN ERIZO!

Inmediatamente, todos los minotauros formaron un muro de escudos, mientras que ponían sus lanzas a manera de picas a ambos flancos, las cebras se pusieron sobre los hombros de los minotauros, mientras desenvainaban dos sables cortos, luego los changelings y grifos se pusieron en el aire armados con arcos y ballestas, los dragones en el centro a modo de artillería viviente, listos para disparar sus llamaradas.

Los soldados se ponían nerviosos, escuchaba alguno que otro murmullo que provenía del interior del boques e incluso veían figuras moviéndose.

Minotauro: Tranquilos. Somos soldados de Sion, no podemos sentir miedo ni nada puede pararnos...

Decía el minotauro tratando de calmar a sus tropas, pero no pudo terminar la frase, porque algo le atravesó la cabeza, matándolo al instante. Nadie pudo ver que fue lo que le atravesó la cabeza a su superior, pero inmediatamente los minotauros acomodaron sus escudos y los dragones usaron sus alas y escamas a modo de escudo.

En ese instante por alrededor de ellos surgieron, infinidad de disparos, pero no eran flechas. Eran extrañas balas de energía roja a modo de láser que iban directos hacia ellos. Los minotauros y dragones se mantuvieron en firme, pero inesperadamente aquellos disparos lograban traspasar los escudos como si fueran de papel, hiriendo o matando a la mayoría de ellos. Los dragones sufrían múltiples heridas por aquellos extraños disparos que inexplicablemente sus escamas apenas podían protegerlos de los disparos.

Los grifos y changelings disparaban flechas y rayos a la nada, tratando de ubicar a sus atacantes, pero de pronto vieron emerger de los árboles algo extraño. Eran como unas extrañas piezas de metal alargadas donde en la parte de atrás echaban fuego como lo haría un dragón, e iba velozmente hacia estos. Antes de que tuvieran tiempo a reaccionar o saber que eran, dichos objetos llegaron hasta ellos y explotaron, matando a la mayoría de ellos que no se esperaban que fueran explosivos.

Changeling: ¡Emboscada!

Gritó el changeling antes de ser abatido por un disparo en la cabeza que lo mató. Los grifos y changeling caían como moscas antes los extraños disparos y objetos voladoras explosivos, así que no tuvieron más remedio que tomar tierra, ya que quedarse en el aire era un suicidio.

En ese momento, vieron emerger del bosque a un grupo de ponis que los rodeaban, solo que tenían una apariencia que los soldados se Sion jamás habían visto u oído en su vida.

Eran extraños ponis de color del pelaje oscuros. Parecían pegasos, ya que poseían alas, solo que éstas estaban hechas de una extraña luz roja como su plumas de luz se tratasen. También había otros que tenían alas como las de los bat pony, solo que algo más grandes. Sus ojos brillaban con una luz roja que resultaba intimidante. Portaban extrañas armaduras negras con detalles rojos de un diseño nunca antes visto y de aspecto intimidante. Había dos grupos de aquellos misteriosos ponis, empuñando aquellas extrañas armaduras.

Los primeros llevaban armaduras negras con detalles rojos de aspecto intimidante, casi demoniaco en especial por el casco en forma de cabeza de demonio y hombreras de pinchos. Éstos portaban en sus brazos unas extrañas armas de metal alargado que parecían ballestas, pero sin cuerda ni el arco. Con un extraño núcleo rojo brillante en casi en el centro del arma.

Los otros portaban armaduras que les cubrían gran parte del cuerpo, de metal negro con detalles rojos. Inexplicablemente éstos no parecían portar arma alguna, cosa que extraño a las tropas se Sion que no se explicaban, porque aquellos otros ponis no llevaban armas.

Las tropas de Sion no se quedaron a pensar demasiado e inmediatamente se lanzaron al ataque. Los ponis que parecían portar armas, apuntaron con ellas al enemigo. En ese momento, de dichas armas comenzaron a disparar infinidad de balas de energía roja que iban atravesando a las tropas que se iban acercando, hiriendo o matando a la mayoría de ellos.

Los que estaban a punto de llegar hasta ellos, se toparon con los que parecían estar desarmados, pero estos últimos se pusieron de pie sobre sus patas traseras y extendiendo sus brazos, donde de la armadura de los brazos surgieron dos cuchillas de energía roja para sorpresa de las tropas de Sion que no se esperaban en absoluto eso.

Los ponis con cuchillas de energía roja se desplazaron a una velocidad nada normal para un pony, donde les permitió llegar enseguida hasta las tropas de Sion y ahí comenzaron a realizar veloces y mortales cortes contra éstos.

Un minotauro alzando su hacha trató de partir en dos a uno de las cuchillas, pero el pony lo esquivó con una facilidad pasmosa y contraatacó, enterrando su cuchillas en el pecho del minotauro, matándolo así.

Varios grifos y changelings alzaron el vuelo para atacar al enemigo desde arriba, pero los ponis de las armas de largo alcance los iban abatiendo con sus múltiples disparos, donde la mayoría de grifos y changeling, caían muertos al suelo.

Las cebras empleando espadas en ambos cascos, trataron de combatir a los de las cuchillas. Las cebras eran conocidas por su gran habilidad en el combate cercano. Por desgracia, su habilidad de combate eran prácticamente opacada por aquellos ponis cuya destreza de combate superaba a la de éstas con una diferencia abisal. En apenas minutos, todas las cebras acabaron despedazadas o decapitadas.

Los dragones lograban aguantar mejor los disparos enemigos y lanzaron llamaradas contra los ponis, pero inexplicablemente el fuego no parecía siquiera dañarlos, como si una barrera invisible los protegiera. En ese momento, varios de las cuchillas llegaron rápidamente hacia los dragones y escalando a gran velocidad por sus cuerpos, les cortaban las alas o el cuello e incluso atravesándoles las cabezas, matándolos al instante a éstos.

El miedo enseguida invadió a las tropas de Sion, que eran rápidamente diezmadas por aquellos extraños ponis que lograban matarlos a todos éstos sin apenas dificultad, y lo peor de todo es que hasta ahora, no habían logrado matar a uno solo de ellos.

En medio de aquella masacre, apareció Hannibal portando una armadura similar a los que usaban las cuchillas de energía roja, solo que más elaborada indicando que era de mayor rango. También tenía el mismo tipo de arma cargando en la espalda como los que realizaban los disparos de energía con que mataban al enemigo a distancia, solo que de diseño más elaborado.

Hannibal: ¡Muerte a la república de Sion, muerte a todos lo que la defiendan!

Gritaba el pegaso, mientras duraba la masacre.

Cuando todo terminó, el suelo estaba cubierto de restos despedazados de las tropas de Sion. Hannibal Barca estaba admirando la masacre impuesta a Sion. De pronto dos, soldados de los que portaban armas a distancia, se le acercan a un changeling atado y herido. En su rostro se notaba el temor que tenía.

Hannibal: Ahh, los changelings, una de las especies más repugnantes del planeta.

Decía el pegaso con tono de satisfacción. El changeling muerto de miedo, le rogó por su vida.

Changeling: Por favor, señor, tengo hijos.

Hannibal: ¿En serio? Pues ve con ellos.

Dijo el pegaso, activando una cuchillas de energía de su armadura y le cortó las cuerdas. El changeling ahora libre, salió volando a toda velocidad, pero Hannibal sacando de su armadura un rifle de energía, apuntó al changeling con ella y realizó un disparo que atravesó la cabeza donde ahí lo mató.

Hannibal: Quizás pueda hacerles una visita.

Decía el pegaso con una sonrisa perversa. Luego mirando el rifle con que mató al changeling, comento.

Hannibal: Debo reconocerlo, Zoltark. Los necron poseéis buenos juguetes.

¿?: Claro ¿Acaso lo dudabas?

Dijo apareciendo otro pony como los que acompañaban a Hannibal. Solo que éste era algo distinto. Su aspecto no se podía distinguir demasiado bien, debido a la enorme armadura tecnológica de placas negras, donde se le veía parte de la cara y de los ojos, impidiendo ver la boca como la orejas y la crin que éste tuviera. Era de pelaje gris oscuro como ojos de dragón rojos. Alas de luz rojas. Como se mencionó anteriormente, llevaban una gran armadura tecnológica negra de placas con grandes hombreras de pinchos. Una capa roja que le cubría la mayor parte de la espalda. Llevaba unos brazaletes en la armadura con gemas moradas, otra gema morada en el pecho de la armadura. Tenía dos especies de varas de metal negras en la espalda curvadas hacia delante, donde unas luces rojas aparecían de forma intermitente en la parte de dentro. Detrás de la cabeza, tenía como una especie de tubo encadenado a modo de coleta muy larga. Alrededor de su cuerpo, circulaba una extraña energía roja. Su pelaje parecía negro claro, sus ojos de dragón rojos, brillaban con una extraña energía roja que le resultaban intimidante. Aquel pony era nada menos que Zoltark, el primer ascendiente de los necron.

Zoltark: Los necron somos superiores. Tenemos las mejores armas tecnológicas como los hechizos más poderosos. Nada ni nadie puede derrotarnos.

Hannibal: Sí. Je, je, je. Eso no lo dudo.

Respondía el pegaso con satisfacción. Ahí en ese momento, el pegaso preguntó.

Hannibal: Otra cosa ¿Dónde está el gran jefe?

Zoltark: ¿Te refieres a Darkness? El está cumpliendo una orden del amo. A estas alturas, ya debería haber terminado.

Mientras tanto en otro lugar, Darkness junto con Demon, estaban en medio de una zona desolada, y alrededor de ellos estaban infinidad de cadáveres de cada una de las cinco razas de Sion. Todos los cadáveres tenían un agujero en el pecho a la altura del corazón.

Demon que estaba sobre la grupa de Darkness, le comentó a su compañero.

Demon: ¿Por qué los has matado tan rápido? Podrías haberles dejado sufrir un poco más, para que su agonía fuera más lenta y dolorosa, ja, ja, ja.

Darkness miró de reojo a su compañero y con tono serio, le respondió.

Darkness: Ya sabes que detesto perder el tiempo con criaturas inferiores. A mí solo me interesa matar a uno en particular. Los demás me da igual, al menos que el amo me lo ordene.

Demon: Al menos podías haberme dejado que acabara yo con algunos je, je, je.

Decía el fénix con una sonrisa perversa. Darkness con indiferencia, respondió.

Darkness: No perdamos más tiempo. Ahora tenemos que reunirnos con los otros. Tenemos muchas cosas que hacer y quiero acabar con esto cuanto antes.

Decía el alicornio, desplegando sus alas y junto con su compañero, salieron volando a un destino incierto.

Más tarde en el ministerio de defensa de Sion. Estaban Spike y Perfesone enfundando unas armaduras, junto con 20 oficiales. Enfrente de éstos, tenía a un aterrado grifo sentado en una silla. El rostro del grifo era como si hubiera vivido la peor pesadilla de toda su vida. Por lo visto, fue el único superviviente de una batalla cruenta y despiadada.

Spike: ¿Entonces...vistes al llamado Darkness?

Perfesone: ¿El que ayuda a Hannibal?

Preguntaron ambos dragones al grifo. El grifp haciendo un esfuerzo por hablar, cosa que le costaba debido al trauma que aun estaba viviendo, contestó.

Grifo: Sí...Sí...Así es...Yo sobreviví de milagro...y creo que fue pura suerte o yo qué sé...

Spike: ¿Qué ocurrió?

Grifo: Yo estaba...Con un ejercito de mas de 10.000 soldados...Teníamos ordenes de cercar una ciudad donde se sospechaba que estaba Hannibal. Las tropas se dirigían hacia allí hasta que nos topamos...con él...

Perfesone: ¿Con el llamado Darkness?

Grifo: Así es...Nos sorprendió que aquel extraño pony nos esperase, como si quisiera que nos topáramos con él. Al principio creíamos que era un pony que quería entregarse, pero no era así. Su mirada...Esa mirada...No creo que sea capaz de olvidarla...

Decía el grifo con miedo en su voz. En su mente se formaba la imagen de aquel alicornio que se encontraron. Podía recordar perfectamente aquellos perturbadores ojos oscuros. Una mirada que provocaba miedo a todo aquel que lo mirase a los ojos.

Grifo: Aun recuerdo sus palabras. Dijo...o más bien nos ordenó que nos marcháramos porque de no hacerlo, nos mataría a todos pese a que éste le molestaba perder el tiempo con criaturas inferiores.

Oficinal grifo: Menudo arrogante. A mi suena las palabras de un fanfarrón arrogante.

Decía uno de los oficiales con desprecio ante el misterioso alicornio. El grifo con aun miedo en su interior, respondió.

Grifo: Eso pensamos al principio. Pensábamos que era un loco que se daba de fuerte y que sería fácil reducirlo. Pero en ese instante, el misterioso alicornio a una velocidad imperceptible para nuestros ojos, se plantó delante de nuestro líder y antes de que alguien pudiera hacer algo...Lo...lo mato al instante, atravesando su casco en el corazón de nuestro líder...

Dijo esto el grifo, mientras se pasaba las garras sobre su cara. Tanto Spike como los otros, se sorprendieron ante la osadía de aquel alicornio de matar al líder de las tropas enfrente de todos éstos.

Oficinal cebra: ¿Y qué hicieron las tropas? ¿Fueron a luchar contra el alicornio?

Grifo: Así es. Al matar a nuestro líder, fuimos a acabar con él en venganza...Ojala no lo hubiéramos hecho...Ojala le hubiéramos hecho caso antes y nos hubiésemos marchado cuando pudimos. Así tal vez no habría ocurrido la masacre.

Perfesone: ¿Qué quieres decir? ¿No nos irás a decir que no pudisteis con un solo pony?

Preguntaba la dragona que no entendía demasiado bien a lo que se refería el grifo. Ahí el grifo puso su mirada en el suelo, y su rostro reflejó un miedo intenso al recordar aquel momento.

Grifo: Me gustaría pensar que todo fue una pesadilla...Que nada de lo que sucedió pasó de verdad...Pero por desgracia fue así...

Todos escuchaban con atención a las palabras del grifo, hasta que este finalmente, el grifo pasando de nuevo sus garras delante de su rostro, con expresión de miedo, dijo.

Grifo: ¡Todo un ejercito de más de 10.000 soldados...completamente asesinada... por un solo pony...!

Los rostros de sorpresa como de miedo se formaron en los rostros de los presentes ¿En serio ocurrió eso? ¿O acaso el soldado grifo que sobrevivió a la masacre, simplemente lo soñó? ¿Quizás sería una treta de los ponis para hacerles creer que poseen la fuerza necesaria para hacerles frente y llenar de miedo a las tropas leales a Sion? Una cosa era cierta. Lo que acabó con el ejercito, era algo o alguien muy poderoso, capaz de exterminar por completo a un ejercito. Una historia así era muy difícil de creer, pero la expresión de miedo del grifo, mostraba que estaba diciendo la verdad según.

Spike: Y dinos una cosa ¿Cómo lograste salir tú con vida?

Grifo: Cuando la masacre terminó, yo acabé debajo de una montaña de cadáveres. Luche por salir y cuando por fin pude ver el cielo, mi corazón de lleno de miedo porque lo tenía ahí mismo. Al alicornio que había matado a todo el ejercito salvo a mí. Éste no tenía rasguño alguno, aunque estaba seguro que durante la batalla, algunas espadas lograron alcanzarlo y dañarlo, pero ahí estaba, sin ninguna herida aparente.

Respondía el grifo, reviviendo en su mente la pesadilla que vivió. Todos escuchaban con atención las palabras del grifo, mientras éste seguía hablando.

Grifo: Pude notar sus ojos clavados en mí, sintiendo su fría mirada como si me robase el alma. Yo estaba aterrado sintiendo que había llegado mi final. Pero sorprendentemente luego de un buen rato mirándome, donde parecía que se había hecho eterno, se marchó sin hacerme nada. Supongo que para él, yo era algo verdaderamente insignificante.

Todos escucharon la historia del soldado grifo. Sobraba decir que estaban preocupados, sintiendo que una enorme amenaza se cernía sobre ellos.

Una vez solos, Spike y Perfesone se pusieron a platicar sobre lo que había ocurrido en los últimos meses. La aparición del extraño grupo de ponis que estaban causando estragos a las tropas de Sion en Equestria. Sobre Hannibal, siendo inspiración para los ponis para alzarse contra Sion y lo más preocupante de todo, el misterioso alicornio presuntamente inmortal que tenía fuerza para acabar con ejércitos enteros sin problemas.

Spike estaba preocupado. Era un hábil estratega, pero no sabía como enfrentarse a un enemigo que no conocía absolutamente de nada, ni como enfrentarse a un alicornio de tanto poder. Por primera vez, no las tenía todas consigo.

Mientras tanto, en Manehattan.

Lo que antes fue una gran ciudad más imponente del mundo, ahora era un poblado con edificios pequeños. Los altos edificios se destruyeron cuando aquella ciudad fue atacada por la naciente república de Sion hace 300 años.

Por las calles los ponis caminaban con cuidado, mientras recibían las miradas de los soldados de Sion que vigilaban día y noche para controlarlos. Los guardias se veían extrañado,s ya que el día anterior tenían problemas para repartir la comida entre los ponis debido a su gran número, pero hoy se veían pocos por las calles.

Ignorando todo eso los soldados de Sion, en un lugar oculto de la ciudad. Había un enorme salón donde miles de ponis, todos estos formados de forma muy desorganizada. Mientras que otros ponis con armaduras tecnológicas proporcionadas por los necron, les daban armas avanzadas como rifles de energía, cuchillas de energía, armaduras tecnológicas de última generación como otras cosas.

Por el salón apareció nada menos que Hannibal, siendo seguidos por Zoltark y Darkness como Demon. El pegaso se subió a un pedestal, mientras Zoltark se ponía a su lado. Darkness en cambio, se apoyó en una pared y cruzado de brazos dando a entender que no le interesaba demasiado todo eso, mientras Demon se colgaba en una lámpara de pared. El pegaso que portaba el mismo tipo de armadura que los cruzados necron, se dispuso a hablar con los ponis.

Hannibal: ¡Hoy, mis hermanos y hermanas! ¡Hoy es el día, el día en que los ponis reclamaremos nuestro merecido lugar que nos fue arrebatado como la raza indispensable! ¡Hoy mataremos a todos esos ridículos legionarios republicanos que nos oprimen y nos humillan día a día! ¡HOY LOS MATAREMOS A TODOS!

El discurso de Hannibal alentó a todos los ponis, que enseguida alzaron sus brazos mientras gritaban.

Semental: ¡ASESINENLOS!

Yegua: ¡QUE MUERAN!

Hannibal: No podemos perder de ninguna forma. Gracias a nuestros aliados los necron, tenemos las armas más poderosas que existen. Tanto que uno solo de vosotros con dichas armas, se basta para acabar con cientos de tropas en cuestión de minutos.

Zoltark: Por supuesto ja, ja, ja. Esa basura no tendrá nada que hacer contra nosotros y vosotros.

Completaba Zoltark, emulando éste una sonrisa perversa. Todos los ponis que portaban armaduras proporcionadas por los necron, alzaron sus brazos, empuñando sus fusiles de energía o cuchillas de energía.

Hannibal: Y no solo eso. Contamos con la ayuda de nada menos que del poderoso Darkness y su fiel compañero Demon. Ambos tienen poder para arrasar ejércitos enteros sin contemplación. Con ellos a nuestro lado, no podemos perder de ninguna forma.

Todos los ponis gritaban enormemente animados. Demon acercándose a su compañero, le dijo con una sonrisa perversa.

Demon: Vaya, compañero. Eres la sensación del momento. Todos claman tu nombre.

Le decía el fénix a su compañero, pero el alicornio no parecía siquiera importarle eso. Él estaba sumido en sus propios pensamientos, a la vez que comentaba para sí.

Darkness: ¿Qué hago yo aquí? Debería estar preparándome para acabar con Mike Bluer. No perder el tiempo en este agujero.

Demon: Veo que eres de ideas fijas, amigo.

Decía en plan broma el fénix. Pese a que ambos eran de actitudes diferentes, mientras Demon disfrutaba matando a todo los que se encontraba, Darkness no solía matar al menos que se lo ordene su amo Arek o se sintiera frustrado. Pese a ello, ambos se apoyaban el uno al otro, colaborando hasta el final. En cierto modo, se podrían considerar amigos el uno al otro.

Darkness: A mí me da igual todo lo demás. Yo solo cumplo las ordenes del amo Arek. Por mí, todo puede irse al cubo de la basura, pero tengo que seguir la voluntad del amo.

Comentaba serio el alicornio, que no veía interés alguno en la causa de Hannibal y del resto de ponis. Pero tenía ordenes de Arek que cumplir y tenía que seguir hasta el final, pasara lo que pasara. Finalmente el alicornio se puso de pie, mientras éste decía.

Darkness: Bien. Cuanto más antes empecemos, antes acabaremos. Prepárate, Demon. Ya que seguramente tendrás ganas de matar que es lo que más te gusta hacer.

Demon: Je, je, je. Por supuesto, amigo. Je, je, je.

En la ciudad se ve a un pequeño potro azul cielo y crines negras con ojos amarillos. Se veía triste y asustado. Ante eso, una cebra legerionaria al verlo, se le acercó.

Cebra: Niño ¿Qué pasa? ¿Por qué esa carita?

Le dijo con tono amable al potro, pero éste no hizo gesto alguno.

Cebra: ¿Estás bien, pequeño?

Preguntaba la cebra al no obtener respuesta alguna. Trató de tocarlo, pero en el momento que lo intentó, el potro, desapareció revelando ser una ilusión.

Cebra: ¿Pero qué?

La cebra miró sorprendida que el presunto potro no fuera más que una ilusión. En ese momento, se dio cuenta de que estaba rodeada por 20 ponis con armaduras tecnológicas, revelando ser necron y que unos llevaban fusiles de energía como armadura de aspecto demoníaco (soldados de Ira) y otros portando cuchillas de energía (cruzados necron que son el equivalente a los cruzados de la Guardia Celeste). La cebra no sabía quiénes eran, pero presentía que estaba en problemas.

Cebra: Tranquilos. No hay necesidad de buscar problemas. Baje sus armas, no han nada de lo que luego se arrepientan.

Hannibal: Oh ¿De qué nos arrepintamos?

La cebra pudo ver que entre los extraños ponis, emergía un pegaso.

Cebra: Tranquilos, vamos a tranquilizarnos, esto no le conviene a nadie.

Hannibal: Yo opino diferente.

Respondía el pegaso.

Cebra: ¿Y se puede saber quién eres?

Hannibal: Hannibal Barca, tu peor pesadilla.

Aquello hizo que la cebra se alterara, ya que había oído antes sobre ese pegaso.

El pegaso se iba acercando a la cebra, mientras ésta sacaba sus sables lista para pelear. El pegaso al verla, sonrió perversamente a la vez que la decía a la cebra.

Hannibal: Esto será divertido.

La cebra armada con sus sables, se lanzó hacia el pegaso. Hannibal simplemente alzo su brazo a un lado, mientras activaba la cuchilla de energía roja de su armadura. Cuando lo tuvo a su alcance, la cebra lanzó un tajo en forma de "X" con sus sables, pero el pegaso con un simple golpe de la cuchilla, partió en dos los sables de la cebra para sorpresa de ésta que se había quedado desarmada.

Al quedarse sin armas, trató de golpearle con sus cascos, pero el pegaso la bloqueó uno de sus brazos y luego el otro dejándola en muy mala posición. La cebra trato de darle un cabezazo, pero inesperadamente se chocó con una especie de barrera invisible que protegía al pegaso. Hannibal se rió perversamente y la dio un potente cabezazo a la cebra, cuya frente sangró con gran intensidad debido al fuerte golpe que la tiró al suelo. La cebra se levantó y lanzó dos patadas donde Hannibal las esquivó echándose a un lado y activando su otra cuchilla de energía, la atravesó el estomago y la levantó del suelo, sosteniéndola al cielo mientras la cebra agonizando, sentía que la cuchilla la atravesaba más y más y su sangre iba cayendo encima de la armadura del pegaso.

Hannibal: Creí que las cebras eran expertas en el cuerpo a cuerpo. Das penas pena, yegua.

Dijo con desprecio el pegaso, tirandola al suelo, quedando ésta agonizándola.

Hannibal: Mátenla.

Ordenaba el pegaso a lo soldados necron y uno de los cruzados se acercó a la agonizando yegua y la atravesó la cabeza con su cuchilla de energía, matándola así en el proceso.

En el aire, un grifo lo presencio todo y se disponía a irse para informar a la base. Pero justo cuando el grifo se giró, algo lo atravesó el pecho.

Lo último que vio el grifo, era a un alicornio de pelaje gris y a un fénix rojo sangre. El alicornio le había atravesado el pecho y el corazón, causándole una herida mortal.

Demon: Je, je, je. Chiton. No vale chivarse.

Decía con burla el fénix. Darkness con indiferencia, dejó caer al grifo, haciendo que se estrellara contra el suelo y su sangre se esparciera por el suelo. La voz de alarma no se pudo darse, proporcionando el elemento sorpresa a Hannibal como a sus seguidores.

Antes de que las tropas de Sion pudieran reaccionar a tiempo, fueron rápidamente atacados por las fuerzas necron, siendo apoyadas por Darkness aunque este último solo mataba a quienes estaban a su alcance y de forma limpia a todo lo que se encontrase en su camino.

Los soldados de ira que habían tomado posiciones elevadas, disparaban con una precisión letal a todo soldado de Sion que tenían a su alcance, siendo los grifos, cebras y changelings los más fáciles de eliminar por éstos.

Varias cebras luchaban contra los cruzados necron, pero eran diezmadas sin piedad por los necron que con sus cuchillas de energía, las iban despedazando.

Los dragones y minotauros daban más pelea y gracias a ell,o se pudieron formar barricadas con ballestas para ocuparse del enemigo, pero su ventaja se perdió cuando vieron acercarse unas extrañas máquinas que nunca habían visto o imaginado en su vida.

Era unos especies de zancudos de cuatro patas de metal negro y de gran altura y tamaño ("Caminantes de Colera" de diseño similar a los colosos celestes de la guardia celeste). Las tropas de Sion miraban con miedo dichas máquinas que se iban acercando hacia ellos y rápidamente dispararon flechas como bolas de fuego que para su desgracia, para aquellas máquinas eran como picaduras de mosquito y no sentían prácticamente nada.

Al ver la resistencia de aquellas cosas, optaron por usar las catapultas y ballestas gigantes. Sin dudarlo, dispararon contra dichos caminantes, pero ni siquiera eso los detenían. Un especie de escudo protegía a aquellos caminantes de los impactos que como mucho, solo lograban ralentizarlos. Cuando estuvieron a su alcance, los caminantes de cólera comenzaron a disparar letales bolas de fuego rojo, que impactaban contra las barricadas, destruyéndolas al instante. Las tropas de Sion que entraban en contacto con aquellas bolas de fuego, eran desintegradas en el acto.

En un acto desesperado, los dragones descendieron desde el cielo para atacarlos con sus llamaradas, pero los escudos de los caminantes seguían resistiendo y éstos contraatacaron con sus bolas de fuego rojo, matando a todo dragón que tenían a su alcance.

Un cruzado necron estaba rodeado por tres cebras armadas con sables. Todas éstas atacaron a la vez al necron. Una lo atacó de frente, pero el necron lo esquivó y de un golpe de sable la decapitó. A otro le dio una patada tirandolo al suelo y al tercero le atravesó el pecho y la cabeza, matándola al instante. La cebra que se había caído se levantó y saltó, tratando de clavar su espadas, pero como las veces anteriores, un escudo le protegió al necron del ataque y éste de un rápido tajo, la decapitó.

Varios grifos y changeling estaban apostados detrás de una barricada, disparando flechas al enemigo. En ese momento, vieron acercarse otros zancudos mecánicos como los de antes, solo que estos eran mas pequeños y de metal negro (diseño similar a los inmortales de la Guardia Celeste, solo que estos son conocidos como vanguardia y a diferencia de éstos, no tienen cañones de energía sino lanzadores de energía roja de artillería explosiva y letal). Los soldados de Sion vieron extrañados aquellas cosas, pero enseguida volvieron en sí y dispararon sus flechas contra los caminantes sin resultado alguno. Los vanguardias ahí lanzaron su fuego de artillería encima de éstos, donde murieron al instante por las explosiones de energía producidas por éstas.

Un grifo iba huyendo de un grupo de cruzados y soldados de ira. El grifo dobló una esquina donde le esperaban soldados aliados armados con arcos y flechas. El grifo saltó al suelo justo para permitir a estos disparar contra sus perseguidores. Por desgracia, las flechas no hicieron mella alguna en sus armaduras o escudos. Antes de que las tropas de Sion pudieran hacer algo, los soldados de ira dispararon sus fusiles de energía, matando a la mayoría de ellos y aquellos que lograban escapar, eran interceptados por los cruzados que gracias a los dispositivos de sus piernas, podían desplazarse velozmente hacia éstos para interceptarlos y matarlos.

En la ciudad era toda una masacre. Las tropas de Sion eran diezmadas sin piedad por las tropas necron, mientras en el cielo, Darkness se ocupaba de los dragones que atacaban por el aire. Los dragones trataban de acabar con el alicornio, pero Darkness con una facilidad pasmosa, esquivaba todos los ataques y de un solo movimiento, los mataba.

Darkness: ¿Qué hago yo aquí?

Se preguntaba el alicornio, mientras se desaparecía para esquivar la llamarada de un dragón que lo atacó por la espalda. El alicornio reapareció justo detrás del dragón para de un movimiento, atravesarle el corazón y matar al instante al dragón para luego dejarlo caer a gran altura al suelo.

Darkness: Se supone que fui creado por el amo Arek para un propósito.

Comentaba el alicornio, a la vez que se lanzó hacia un dragón que intentó darle un zarpazo, pero Darkness lo esquivó y de un golpe de su casco, le quebró el cuello al dragón, matándolo al instante.

Darkness: Fui creado para matar a mi objetivo primordial. Pero estoy aquí, perdiendo en tiempo con estas criaturas inferiores.

El alicornio se sentía cada vez más frustrado. Los dragones asustados por la superioridad del alicornio, optaron por una medida desesperada. Rodearon al alicorno en todas las direcciones y todos éstos lanzaron a la vez sus llamaradas.

Todos los ataque llegaron a conectarse a la vez en el lugar donde estaba el alicornio. Los dragones celebraron por haber acabado con él, pero se llevaron la desagradable sorpresa de ver que el alicornio seguía en el sitio en el aire aunque no indemne, ya que presentaba quemaduras por todo su cuerpo.

Los dragones miraron sorprendidos al alicornio, que no se explicaban como podía seguir vivo tras un ataque semejante. Pero su sorpresa fue en aumento cuando vieron que la piel quemada se iba regenerando, dejando al alicornio como estaba.

Los dragones miraron sorprendidos y con miedo al alicornio que parecía ser inmortal. Darkness estaba en el sitio, ignorando por completo a los dragones. Al final Darkness gritó de furia y de su cuerpo surgió infinidad de disparos en todas las direcciones que atravesaron a todos los dragones, matándolos al instante a todos éstos. No solo a los dragones, los disparos llegaban tan lejos que alcanzaban a todo dragón, changeling o grifo que estuvieran volando en ese momento, acabando con sus vidas al instante.

Del cielo cayó una intensa lluvia de dragones, grifos y changelings muertos, causados por la furia de Darkness. El miedo en las tropas de Sion iba en aumento al ver como no solo aquellos extraños ponis conocidos como necron, mataban a sus tropas con una facilidad pasmosa, sino también del alicornio que parecía tener un poder descomunal y parecía virtualmente imparable.

En la base, el comandando changeling observaba la batalla con miedo, ya que sentía que iba a ser su final.

Grifo: ¿Señor?

Changeling: A este paso no sobreviviremos.

Decía el changeling con seriedad. Luego miró al grifo y le ordenó.

Changeling: Vuela a Sion y advierte al senado.

El grifo hace un saludo militar y se marchó volando, siendo escoltado por un changeling y un grifo. Pero apenas llegaran a salir de unos metros del cuartel, se oyeron el sonido de unos cortes. El comandante vio con horror como cayeron los cuerpos decapitados del mensajero y los escoltas.

El comandante no se creía lo que estaba viendo, hasta que de repente apareció Darkness junto con Demon delante de él. El alicornio estaba impasible, pero el fénix en cambio, tenía una sonrisa cruenta.

Demon: Je, je, je. Hora de morir, amigo ¿De qué forma quieres que te lo hagamos?

Darkness: Demon. Deja de atormentarlo. Al menos que lo hagas conmigo presente.

Le decía serio el alicornio.

Demon: Je, je, je. Perdona, amigo.

El changeling al ver al alicornio, sacó un sable y se lanzó hacia él dispuesto a matarlo. Con su espada le atravesó el pecho, pero su sorpresa fue que el alicornio no parecía siquiera sufrir dolor.

El changeling podía ver la mirada seria del alicornio donde le veía a él de forma indiferente. El changeling recuperó su espada y retrocedió asustado ante el misterioso alicornio.

Changeling: ¿Quién demonios eres tú?

Demon: Je, je, je. El heraldo de la muerte, amigo.

Respondió el fénix antes de disparar un rayo rojo desde la boca que atravesó la cabeza del changeling, donde la reventó en pedazos. El cuerpo decapitado del comandante cayó al suelo, mientras la sangre de la parte cercenada, se esparcía por el suelo.

Darkness observaba la batalla, donde las tropas de Sión caían irremediablemente ante las arrolladoras fuerzas necron. En cierto modo, se sentía frustrado, ya que aquella batalla no le interesaba. Así que decidió acabar con todo de una vez por todas.

Darkness: Demon.

El fénix que estaba encima del cuerpo del changeling decapitado comiendo los restos del cuello, con un trozo de carne en la boca, miró a su compañero mientras se tragaba el trozo.

Darkness: ¡Bankai!

Nada más decir eso el alicornio, el fénix se fusionó con su portador. Ahora Darkness portaba una armadura que parecía estar hecha de sangre líquida y con un casco en forma de fénix, con el símbolo de su cutie mark en el pecho.

El alicornio comenzó a concentrarse y a sus pies se formó un símbolo arcano sangriento. El alicornio convocaba un gran hechizo de magia de sangre, donde empleaba la sangre de los enemigos caídos y asesinados.

Al canalizar la sangre de sus enemigos, el alicornio gritó y una columna de luz roja sangre ascendió hasta llegar a las nubes.

Aquella luz no pasó desapercibida para las tropas de Sión y los necron, donde la batalla se detuvo por unos instantes al ver dicha luz. En ese momento, las nubes adoptaron tono rojo de sangre y de ellas surgieron infinidad de relámpagos rojos.

Los rayos caían sobre las tropas de Sion como si dirigidas se tratasen. Todos los soldados de Sion eran alcanzados sin remedio por dichos rayos y en el momento de hacerlo, explotaban en una gran torrente de sangre que se esparcía por todas partes.

El alicornio gritaba con furia y saña, mientras m´ss relámpagos rojos caían, matando a todas las tropas de Sion donde morían de forma horrible.

Aquella lluvia de rayos duró unos minutos, mientras el alicornio seguía gritando de furia. Cuando la tormenta terminó, todas las tropas de Sion habían caído y ninguna sobrevivió.

El alicornio tras terminar su trabajo, deshizo la fusión y el fénix volviendo al cuerpo sin vida del comandante para seguir comiendo, le preguntó a su compañero.

Demon: ¿Por qué has hecho eso? Ahora que nos divertíamos con tanta masacre.

Preguntaba el fénix rojo sangre. El alicornio miró a su compañero, para luego volver a mirar el lugar donde fue la batalla y le respondió.

Darkness: Porque ya me estaba cansando. Tú ya sabes que yo no mato porque sí. Solo cuando me lo ordenan o me atacan.

Demon: Ya veo, amigo. De todos modos, sigo pensando que deberías divertirte más, ya que es muy divertido matar enemigos je, je, je.

Comentaba el fénix para volver a ir comiendo los restos del comandante muerto.

Finalmente el silencio se formó en la ciudad, con todas las tropas de Sion muertas y sus restos esparcidos por todas partes. Hannibal miraba la escena con gran satisfacción

Hannibal: La republica terminó, Equestria volvió a nacer.

Decía con maldad el pegaso que disfrutaba de ver todos los muertos (o al menos sus restos) de los soldados de Sion por toda la ciudad.

Continuara.

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