.: Tiene que ser pecado :.
Capítulo II: Special Needs
"Asakura Hao" El nombre del chico se escapó de sus labios en un susurro mientras le dirigía una gélida mirada.
"Cuanto tiempo Anita, casi ni te reconozco…" El moreno sonrió mientras meneaba su larga cabellera con orgullo.
"¿Qué……haces aquí?"
El tono de su voz se elevó. Ahora que se sabía en el cuarto del mayor de los Asakura un intenso nerviosismo empezaba a abrumarla.
El joven sonrió para sus adentros al ver reflejados en el rostro de la sacerdotisa todos los extraños cambios que le producían su sola presencia.
También estaba su cuerpo…lo tenía simplemente anonadado, se encontraba recorriendo cada curva de la rubia con la mirada sin poder despegar la vista de ella.
Las cejas de la chica se arquearon en señal de enojo mientras un resoplido de disgusto escapaba de sus labios. ¿Quién se creía que era para entrar en su casa y mirarla de esa forma tan descarada?
"Sabes, esta también es mi casa"
El joven caminó con seguridad y se dejo caer sobre una de las mullidas sillas frente a ella. Verle ahí delante después de tanto tiempo le producía una extraña exaltación.
El amo del fuego sonreía profundamente. No lo había tomado por sorpresa la presencia de la rubia en sus aposentos. Había sentido su esencia desde el momento en que cruzo el umbral de la puerta.
"¿Tu casa…? Por favor…" Su presencia la desconcertaba. Yoh no habría podido…No, no lo hubiera hecho…
"Soy una Asakura" Dijo. Su voz estaba cargada de un falso orgullo, la sonrisa cínica típica ya de el se hacia visible en su rostro "Además…alguien tenia que hacerle compañía a Yoh"
"Y Tu Hao…decidiste sacrificarte"
"Exacto" Respondió.
Ah, en verdad le producía una gran molestia el comportamiento superior de Hao.
Suspiró. Si hacia una hora alguien le hubiera asegurado que el castaño seguía vivo habría asentido sarcásticamente. 4 años sin rastros de el…si hubiese planeado regresar ya lo hubiera hecho antes, pensaba.
Por otra parte, recordaba con claridad su primer encuentro en aquel desierto, y todo el tormento que pudo apreciar en la misma mirada que la observaba sin decir nada en estos momentos.
El era la única persona que le había opuesto ante ella, la única.
Hao buscó la mirada de la chica. Sus ojos negros lo habían cautivado aún en la infancia, y la recién estrenada belleza de la Itako lo excitaba.
Necesitaba probarla, sentirla. No había mujer que se resistiera a el, ni ninguna que valiera la pena… pero ella, Anna Kyouyama, era diferente.
Las mejillas de la joven se cubrieron de un carmesí intenso ante la mirada penetrante de Hao fija en ella. Sus ojos brillaban con deseo, mientras sus misteriosas pupilas giraban por encima de su corto vestido.
"Eres Hermosa" Un susurro se escapó de los labios del chico, que formaban una sonrisa.
Las palabras del shaman de fuego la hicieron dudar. Nunca había recibido nada parecido a un piropo, teniendo en cuenta el miedo que Yoh le había tenido toda la adolescencia.
"Baka"
"No Anita, lo digo totalmente en serio…" Hao había dado señales de querer ponerse de pie, pero en su lugar había seguido sentado frente a ella sonriendo profundamente.
"¿Se puede saber que te parece tan divertido?" La Itako le hablo seriamente, mientras el chico parecía divertirse de lo lindo.
"Tu" Pronunció. "Simplemente me encanta ver el efecto de mis palabras en ti Anita"
Podía ver el desconcierto y el enojo que le provocaban sus palabras a la sacerdotisa. Le divertía enormemente comprobar hasta que cierto punto tenía poder sobre ella, además, verla enojada hacia que sintiera aún mas atracción hacia ella.
Se puso de pie. Le parecía un sacrificio dejarla para el tonto de Yoh…el no sabría tratarla como merecía…no la amaría como el.
Anna dio un paso hacia atrás. Su instinto le decía que nada bueno podía salir de todo aquello. Hao parecía dispuesto a desnudarla con la mirada cosa que, no le agradaba en lo absoluto.
Lo vio avanzar hacia ella aún más. Acto que la obligo a retroceder, tenia al chico mas cerca de lo que había esta con el nunca.
Ahh¡Como le odiaba! Con su voz y cuerpo tan sensual. Espera, no podía sentirse atraída hacia él, no le podía estar pasando.
Pero al verle ahí ante ella, viendo sus ojos reflejados en los suyos, la hacían pensar…en…en…Fuego.
En el calor al que tendría acceso su piel a rozarse con la piel caoba del castaño. Se parecía tanto a Yoh, más sin embargo había algo mas, y es algo le hacia ver mas…hombre.
La mirada inocente de Yoh, contrastaba completamente con la del amo del fuego. Que en estos momentos la examinaba con sus interminables ojos negros.
Ella también lo miró y tuvo la sensación de que Hao trataba de hipnotizarla, intentó alejarse, pues había algo en él, que le alteraba y revolvía todo en su interior, que le hacía desear el roce de su piel, la hacía desear y desear... ser tocada por aquellas grandes y firmes manos al parecer el lo sabía.
"Que pasa Anna¿Es que ahora me tienes miedo?" El tono burlón de su voz hizo temblar de ira a la sacerdotisa.
"No te ilusiones" Su voz trataba de mantener su tono frío y seco habitual. Tratando por todos los medios de no flagelar ante el. "¿Se puede saber que es lo que esperas obtener de mi?"
"Todo"
No le dio tiempo de reaccionar, siquiera de elevar su mano para plantarle una bofetada. Simplemente se quedo ahí, sin moverse, mientras el la empujaba con fuerza hacia la pared, ejerciendo presión sobre sus muñecas.
Juntando sus cuerpos en un forzado abrazo que elevó con rapidez la temperatura de sus cuerpos, alimentando su deseo.
Hao la rodeó con los brazos apretando su cuerpo sobre el propio, forzando a la Itako a mantenerse a su lado. Si tan solo hubiese sido suya desde un principio nada de aquello tendría que ser así…
Buscó su mirada, Anna lo veía con frialdad al tiempo que hacia inútiles esfuerzos por separarse de el. Recorrió con la mirada el cuerpo de la sacerdotisa, lentamente. Sus ojos se obscurecieron por el deseo de hacerla suya.
Su mirada se clavó en los labios rosas que rogaban por ser tomados. Se estaba muriendo de ganas de poseerlos, no lo pensó mucho, se inclinó sobre ella, y la besó.
Primero lentamente, saboreando su sabor vainilla mientras se aferraba a su cintura. Disfrutando de su unión con ella, de la pureza de sus labios siendo profanada por los propios aún cuando esta aplicaba resistencia. Cediendo poco a poco al contacto de sus bocas.
Poco a Poco Anna fue correspondiendo a los besos de Hao, era la primera vez que la besaban, su primer beso. Nunca había experimentado algo como aquello…tan íntimo.
Le resultaba placentera y terriblemente excitante la piel caliente del amo del fuego sobre la suya, tentándola, invocándola a dejarse llevar por el al tiempo en que entreabría la boca instintivamente para sentir la lengua de Hao entrar y danzar con la suya.
Sabia que estaba mal¡Era el Hermano de su Prometido, Y aún así no podía dejar de besarlo.
Deslizó los brazos alrededor del cuello de Hao, profundizando así el contacto entre sus cuerpos.
Podía sentir el suave roce de sus pechos por encima del pecho del castaño, mientras sus manos se movían en círculos acariciando la nuca del joven, deslizándose por la perfecta musculatura del chico.
Las manos del Hao se deslizaban con habilidad sobre su cuerpo, memorizando cada una de las curvas de la chica. Apretando con suavidad su piel tensa bajo el vestido.
Plantando pequeños besos sobre la rubia cabellera de la sacerdotisa al tiempo que disfrutaba enormemente las caricias que le otorgaba por encima del cuello.
La haría gozar, la haría olvidarse de Yoh. Seria su mujer, La mujer de Hao Asakura.
"Te deseo…" Sus palabras, un susurro, se dejaron escuchar mientras hacia a un lado los tirantes del vestido para apoderarse de su hombro derecho.
Sus manos se posaron sobre los Pechos de la sacerdotisa y no pidió permiso para acariciarlos con fuerza con una de sus manos libres. Deslizó la yema de sus dedos por los pezones erectos de la joven arrancándole pequeños suspiros de placer…
"Anna…"
Pronunció su nombre al mismo tiempo que la levantaba a la altura de su cintura, presionándola con delicadeza sobre la pared. Mientras una de sus manos se aventuraba por debajo de su vestido rosado.
Lo estaba disfrutando. Estaba disfrutando todo roce con el cuerpo del shaman más poderoso del mundo. Respirando su aliento a fuego, mientras sus piernas se ceñían al cuerpo del joven...ya nada más importaba, nada…
La besaba…la sacerdotisa por fin le pertenecía, tal como debía haber sido siempre. Tal como hacia 500 años, y en ese momento. Seria mujer gracias a el, para el. No dejaría que su hermano le pusiera las manos encima.
Era suya, la amaba.
La tomó por las piernas al tiempo que sus cuerpos caían abrazados por encima de su cama occidental.
Los besos parecían ya no ser suficiente, y el constante movimiento de las manos del joven por sus muslos y piernas la estaba volviendo loca…lo deseaba…tenerlo cerca de ella se convertía en una necesidad especial.
"Yoh, ella es Anna Kyouyama. Será tu prometida"
El eco de una conversación se filtro en su mente al momento en que Hao se deshacía de su camisa dejando ver sus marcados músculos. Volvieron a unir sus labios ahora con desesperación saboreando su necesidad de estar juntos.
"No te vayas Anna, te necesito…" La voz de Yoh se resonó con fuerza en su interior. ¿Por qué pensaba en el en aquel momento, justo cuando se encontraba entregándose a otro hombre?
Lo que estaba haciendo estaba mal, amaba a Yoh…o al menos eso había pensado hacia una hora entes de verse acorralada por el mayor de los Asakura. Lo estaba traicionando, desgarrando su amor.
El la amaba, iban a casarse. Y lo que ella hacia era cambiar aquellos sentimientos por el oscuro placer que el joven le estaba proporcionaba.
Deseaba detenerlo, dejar de sentirlo por encima de ella. Librarse de su aroma que cubría ahora su blanca piel.
"Detente" Su voz sonó débil "Por favor…" Un susurró, una suplica no escuchada por el.
"Hao yo no…" Sus palabras fueron silenciadas por un gemido al tiempo que el joven se apoderaba de su cuello con frenesí, mordiendo con sensualidad su lóbulo izquierdo.
"Shhhhh…no digas nada"
Una sonrisa de dolor se forjo en su rostro mientras una mano se aventuraba por debajo de su falda. Ahora que estaba consiente de nuevo las caricias del joven le producían un sentimiento de culpabilidad fuera de lo común.
"Yoh…"
Una gruesa lágrima se deslizó por su mejilla antes de volver sentir el contacto de los labios del joven sobre su piel.
Continuará……
Comentarios:
¡Hola!
Pues primero que nada¡Perdón a todas las que me pidieron YohxAnna, les prometo mucho de esta pareja en el siguiente capitulo, pero este ya estaba planeado...
Sobre este capítulo, pues he de decir que fue mi primer lime…y recibí la ayuda de mi amiga Sele Kiev. Mas que nada quise expresar los sentimientos de una persona cuando se deja llevar por las hormonas...En este caso Anna (Espero firmemente no haberla dejado como una cualquiera... TT)
El título es de una canción de Placebo...si han visto el video saben por que me ayudo a inspirarme…
Gracias por sus reviews aAkisukis shadowcat, Stacie-Yuka, Selenne Kiev, Raven Solitude, Sayo, Leticia Margoth, k-Andrea, Gothic-Punki, Anglo, Berchis, Valita Kyoyama, Harumina, Keiko-sk, y Merrick Black.
En verdad aprecio mucho sus mensajes, así que no se queden sin enviarme un review. Prometo actualizar lo más pronto que pueda… (Eso o que Aki-chan y Stacie me den un manazo…)
Kanna
