Hola!
Aquí tengo otro capítulo, fueron los únicos dos que escribí como parte de mi idea. Ahora me pongo a trabajar en las ideas que ustedes me dieron en comentarios y mensajes. Agradezco todos sus comentarios, ahora díganme que les pareció este.
Este capítulo es muy doloroso y demasiado angustioso. O al menos para mí lo fue.
Advertencias: Dolor, Angustia, Aborto. Uso de medicamentos.
Angelito en el cielo.
Octubre, 2017
Kurt termino de hacer el desayuno, mientras Carole estaba terminando el equipaje.
Puso la mesa, poniendo cuatro tazas, tres con café y una con leche tibia. Se quitó el delantal y camino rápidamente por las escaleras, directo al cuarto de su hijo. Abrió suavemente la puerta y lo vio dormir plácidamente. Sonrió. Se acercó lentamente, y se sentó a su lado acariciando los rulos que tanto amaba.
El niño se removió un poco pero no abrió los ojos. Kurt comenzó a besarle la cara lentamente para que poco a poco se fuera despertando. Owen comenzó a sollozar al ser molestado, y el su padre sonrió enternecido. Nunca se cansaría de admitirlo, amaba tanto a su hijo que el mínimo gesto que hiciera ya le compraba el corazón.
-Buenos días mi cielo…- le dijo en voz baja para no asustarlo. El pequeño de cinco años se removió y abrió sus ojos azules, levemente para acostumbrarse a la luz.
-¿Papa? – Gimió – tengo sueño… - murmuro cerrando los ojos de nuevo.
-Oh no… Debes tomar un avión en pocas horas. ¿Ya no quieres ir a visitar al abuelo, a tu padrino Finn, a tu tia Rachel, a tus abuelas Elena y Molly….? – le pregunto haciéndose el inocente.
La sola mención de sus familiares, hizo que el niño abriera sus parpados de golpe y se sentara en la cama de inmediato.
-Si quiero ir… - dijo hablando sin una pizca de sueño. Kurt sonrio divertido.
-Pero que rápido cambias de opinión ¿ no? – corrió un poco las sabanas y levanto en brazos al infante. Lo llevo hasta el baño donde lo dejo ingresar solo como hace tiempo con Blaine habían empleado.
Se habían dado cuenta de que el niño se "incomodaba" cuando tenía que orinar y uno de sus padres estaba con él. Ante ese suceso, Kurt llamo a Carole y ella le explico que era completamente normal. Owen tenía cinco años, y comenzaba a necesitar independencia. Comenzar a valerse por sí mismo, e ir al baño solo, sin supervisión de sus padres era el primer paso.
Cuando Owen grito desde adentro "Todo hecho". El castaño le ordeno que tirara la cadena, subiera sus pantalones y se lavara las manos. Cuando el niño estuvo listo, Kurt abrió la puerta y vio a su bebe parado intentando quitarse la ropa para poder bañarse.
-Para eso aun debo ayudarte yo… - menciono contento. A Kurt no le molestaba que Owen quiera ir al baño solo ¿Qué persona no querría? Lo que le molestaba era darse cuenta que su hijo estaba creciendo rápidamente y en cuando se dé por aludido su hijo ingresaría a la preparatorio. Aunque bueno, para eso aún faltaban varios años. A donde si no quedaba mucho tiempo era para la primaria, a la cual ingresaba el próximo año.
Blaine y Kurt habían estado averiguando escuelas privadas a las cuales su hijo podía asistir. Buscaban la más cerca posible de su casa y la que más confianza les inspirara. Como tal, la tarea no era nada sencilla.
Cuando Owen estuvo bañado y bien perfumado. Lo llevo a la habitación donde encontró a Carole tendiendo la cama del pequeño.
-Carole… no tenías que hacerlo. Iba a hacerlo yo… - le dijo a la mujer que se encontraba ubicando los peluches de forma ordenada.
-Oh no es problema. Puedo acomodarla en unos segundos…- contesto ella.
-Mientras no comiences a hurgar los cajones de mi hijo –bromeo el, poniendo en pie al pequeño sobre la cama para ponerle la ropa interior.
-Claro, es muy probable que encuentre test de embarazos positivos ¿no? – el castaño enrojeció. Y bajo la mirada, Carole noto el cambio de actitud – Kurt era solo una broma yo…
-No, no tranquila no es por eso. Yo… me duele un poco el estomago… iré a tomar un calmante ¿Crees que puedas terminar de cambiarlo? De paso iré a ver si Blaine ya llego – dijo rápidamente, sentó al niño en la cama y salió apresurado de la habitación.
Bajo las escaleras, y vio justo a su esposo entrar a la casa con una campera polar.
-Por favor no hace tanto frio afuera – rodo los ojos Kurt.
-Cariño… el invierno se ha adelantado, está helando – contradijo Blaine – lo que tengo que hacer por conseguir la última revista de Vogue. – y el castaño sonrió triunfante cuando vio la revista en manos del moreno.
- Gracias…- corrió a darle un beso, y tomo la revista. – ¿Cuánto te debo? –
-Un beso, y una sesión de…
-Blaine, Owen ya está levantado – advirtió.
-No sabias lo que iba a decir – se rio divertido el moreno.
-Te conozco, se lo que ibas a decir. – apunto con el dedo y Blaine sonrió enamorado. Camino hasta el castaño quien le daba la espalda hojeando su nueva revista, cuando las manos de su esposo tocaron su trasero –Oh Blaine, nuestro hijo y Carole están despiertos, no quiero dar esa clase de espectáculo – golpeo su mano y se alejó de él. El moreno lanzo una carcajada, adoraba hacer enojar a Kurt. – tienes mala cara… ¿qué sucede? – le pregunto al ver que el rostro del amor de su vida seguía completamente serio y con un leve dejo de dolor.
-Me duele un poco el estómago… y estoy nervioso porque Owen se va… - abrió el refrigerador y se tomó una capsula de Diclofenac*.
Su hijo bajo las escaleras saltando de la mano de su abuela quien lo traía despacio por las dudas se fuera a caer.
-¡Papa! – grito Owen en cuanto vio a Blaine. El moreno se arrodillo y espero a que el pequeño fuese corriendo y se lanzara a sus brazos. Blaine beso su rostro – ¡Agh! Papa tienes tu cara fría – se quejó con un escalofrío.
-Entonces ya sabes, que cuando vamos al aeropuerto debes abrigarte bien. – hablo Blaine. – Ahora, ¿recuerdas todo lo que hablamos anoche? –
-Sí. Nunca debo soltar la mano de la abuela Carol. Dormirme temprano por las noches. No hacer renegar a mis abuelas. Y no gritar en presencia de mi nueva primita Barbra – recito de memoria el pequeño. Blaine sonrió complacido. Su hijo era una maravilla.
Barbra la bebe recién nacida del reciente matrimonio Finn y Rachel. La pequeña apenas contaba con dos meses de vida, y era todo un encanto. Carol les trajo muchas fotos y una parte del video del parto en el cual Rachel grito enloquecida cuando Finn se atrevió a grabarla en ese momento. Kurt suspiro aliviado, al menos a él lo grabaron cuando su hijo estuvo afuera y limpio.
Ellos no pudieron viajar a conocerla por cuestiones de trabajo y de dinero; sin embargo Carol tuvo que hacer unos tramitos y se vino dispuesta a que cuando regresara se llevara a Owen por unos días.
Kurt al principio no le agrado la idea. Era la primera vez que se separaba de su hijo por tantos días, sin embargo hablando con Blaine llegaron a la conclusión de que debían dejar que visitara a sus abuelos de Ohio y de paso conocer a la nueva bebe de la familia. Tardo, pero finalmente Kurt acepto.
Desayunaron todos juntos, hasta que la hora del vuelo llego. Kurt se encargó de abrigar bien a su hijo, y de revisar unas cinco veces que su equipaje este completo y que no le faltara nada de primera necesidad.
Owen estaba emocionado, en tres días seria Halloween, y su tío Finn le había prometido que él iba a acompañarlo a recoger dulces, según el castaño, eso era lo que más le entusiasmaba al pequeño.
El Aeropuerto estaba a atestado de gente. Blaine cargo a Owen para que pudiesen acelerar el paso, la hora de despegue era en quince minutos y aún no habían pasado por el detector de metales. Dejaron el equipaje en las cintas, y se dirigieron a seguridad donde iban a revisarlos.
Una vez todos listos, aguardaron unos segundos hasta que una voz anuncio que los pasajeros del vuelo a Ohio , se organizaran que dentro de poco iba a despegar.
Y fue en el momento en el que Kurt rompió a llorar. Cargo en sus brazos al bebe y beso su rostro infantil tratando de calmarse. Blaine abrazo a su esposo por la espalda, y Carol miro enternecida ese hermoso abrazo familiar.
Luego bajo al niño que vio con rostro triste a su papa.
-No llores papi – pidió poniendo su mano en la mejilla de su padre.
-Estoy bien, te voy a extrañar mucho mi amor – le abrazo una vez más.
-En unos días voy a regresar- chillo alegre.
-Lo sé y te vamos a esperar para darte muchos, muchos mimos mi ángel – Blaine beso la frente del infante y saco de su bolsillo unos veinte dólares que deposito en la mano del pequeño.
-Pídele a la abuela que te compre un dulce en el avión ¿de acuerdo? – el chico asintió entusiasmado de tener su poder mucho dinero, según él.
Kurt se despidió de Carol, y ella se despidió de Blaine.
-Carol si el llora, o quiere regresarse. Solo llama y comprare el boleto del primer vuelo que salga - dijo Kurt.
-Lo sé, tranquilízate Kurt… está en buenas manos.
-Recuerda que apenas se levanta debe bañarse, y que ya puede ir al baño solo. Y que Finn no le de dulces de noche porque altera su sueño, y además le produce cólicos… - El castaño hablaba sin parar, ni siquiera para tomar un poco de aire.
-Lo se cariño, también he criado un niño. Toda esta en orden. Los llamare apenas aterricemos, y más tarde en la noche antes de cenar – prometió. Y Kurt asintió avergonzado.
Tomo la pequeña mano de Owen y juntos comenzaron a caminar hacia la puerta que los llevaría directo al avión.
Blaine abrazo a Kurt, observando como su pequeño retoño se iba de la mano de su abuela.
-Estara bien… - animo Blaine.
-Lo sé, es un niño muy inteligente – le contesto.
Owen se despidió agitando su mano, y sus padres le respondieron con el mismo gesto.
Cuando la imagen de su hijo y Carol despareció de su vista, la pareja se tomó de las manos dispuesta a abandonar el aeropuerto.
Blaine condujo el coche en silencio, mientras el castaño observaba por la ventana. Tenía razón, el aire estaba bastante atrevido, y Kurt se vio en una alegre obligación de usar sus bufandas.
Cuando llegaron al departamento, Blaine se fue a la habitación para arreglarse e ir a trabajar. Mientras que Kurt se recostó en el sillón y tomo el último número de Vogue.
- Entonces… ¿no iras a trabajar? – pregunto Blaine.
- Hoy no. Isabel me dio el día porque Owen se iba. Ella cree que se va por la tarde. Y yo pasaría toda la mañana organizando todo – reconoció Kurt sonrojado.
- ¿Le mentiste a tu jefa?- pregunto Blaine sorprendido.
- Oye, si ella sabía que se iba temprano por la mañana me iba hacer trabajar el medio turno y hoy no me siento bien. Me duele un infierno el estómago y además tengo sueño… agradezco al cielo que le dije eso. – hablo moviendo sus manos, como acostumbraba hacer cuando estaba nervioso.
-¿Aun te duele el estómago? ¿No tomaste un calmante? – pregunto extrañado Blaine.
-Lo hice, hace dos horas y aun no hace efecto. Si no se detiene, tomare otro – lo tranquilizo.
- De acuerdo… - acepto no muy convencido Blaine. – Me llamas si sigues mal ¿no? – El castaño asintió – no vendré a almorzar, con Derek queremos hablar las ideas para el disco.
-¿Aun no te confirmaron si podrán hacerlo? – le pregunto, desviando la mirada de su revista.
-No, pero seguro lo harán. No por nada pusieron muchas fichas a nuestro nombre y en cuanto nos digan que sí, queremos por lo menos tener cinco canciones listas. Trabajaremos de corrido, estaré temprano para la cena ¿Quieres que traiga algo para cenar? – le pregunto arrodillándose a la altura del castaño recostado en el sillón, y besando su cuello blanco.
-Mmmm…. No, ya que no vienes a almorzar, al menos preparare una buena cena. Te espero en la noche. Dormiré todo el día – le menciono antes de besarlo.
-De acuerdo, descansa – beso su frente y se agregó una bufanda más a su cuello. Podría parecer exagerado, pero debía proteger sus cuerdas vocales. – Me llevo el auto – le dijo antes de salir.
-Haz lo que quieras – murmuro Kurt antes de caer dormido en el sofá.
Kurt durmió hasta pasada horas del mediodía. Y en cuanto despertó se preparó una taza de té, el dolor de estómago persistía y hasta podría afirmar que era incluso más fuerte que por la mañana.
Abrió de nuevo el paquete de píldoras y tomo solo una píldora más, aunque admitía estar muy tentado de tomarse dos.
Fue a tomar su celular que había quedado guardado en el bolsillo de su campera y encontró tres mensajes de Blaine. Todos ellos hablaban de lo hermoso, y sexy que era y de cuanto lo amaba.
Sonrió. Adoraba cuando en las mañanas, a pesar de trabajar en lugares separados siempre se mandaba mensajes para saber cómo estuvo su llamada y decirse lo mucho que se amaban.
Le respondió los tres mensajes, y se guardó el teléfono en el bolsillo. Owen dentro de poco llegaría a Ohio, si es que no llegaron ya.
Mientras bebía su te, acomodo un poco la casa limpiando todo a su paso.
Kurt era fanático de la limpieza y del orden. Era muy rara vez y debía ser un caso de desesperación extrema en el cual el castaño este inmovilizado para que el no limpiara su casa. A veces le gustaría que su hijo fuese tan ordenado como él. Blaine le ayudaba en los quehaceres, generalmente los hacia sin chistar. Pero Owen era un niño duro de ablandar.
Owen era lo contrario a Kurt. Él amaba el desorden, y de no ser porque Kurt le exigía que mantenga sus juguetes ordenados, el castaño afirmaría que esa habitación seria intransitable.
Debía reconocer que su hijo tenía cinco años y muchas tareas no se le podían dar. Pero el castaño había comenzado por lo más sencillos, si sacas las cosas de su lugar, luego de usarla regrésala a donde pertenece. Y siempre, desde que Owen comenzó a caminar se lo exigía. Ya llevaba cinco años, y el niño aun pataleaba cuando debía hacer una orden, pero pataleando o no lo hacía.
A Blaine le gustaba decir que Kurt podría dirigir un ejército. A Kurt nunca le gusto que diga eso.
Una vez toda la casa limpia, se hicieron las seis de la tarde. El dolor había disminuido o él se había distraído con el quehacer que ni lo noto. Se dio un buen baño relajante.
Cuando se cambió, y estuvo listo. Salió a hacer las comprar a un mercado cerca de su casa. Haría una buena cena esta noche, con vino y frutillas. Tal y como a ellos le gustaba.
Usualmente no tenían muchas cenas así, Owen siempre demandaba la atención y el hecho de vivir solos en Nueva York no le daba muchas oportunidades de dejarle con alguien, por no agregar que el castaño era muy desconfiado. Sin embargo, con Owen en Ohio podrían darse estos días de descanso.
Regreso a casa una hora después, con varias bolsas con comida y algunos artículos de limpieza. Dejo caer las bolsas en el suelo y se agarró el estómago. Tenía el estómago duro, y el dolor comenzaba a ser insoportable. Había tomado dos calmantes en el día y eso no había dado resultado. No se animaba a tomar más.
Intento relajarse y distraerse un poco, levanto las bolsas y se puso a cocinar carne al horno. Cuando la carne estuvo lista para ser llevada al horno, un fuerte pinchazo lo hizo doblarse en dos y ahogar un grito.
Esto no es normal, pensó Kurt con lágrimas en los ojos.
Se froto el vientre notándolo aún más tensionado que hace una hora, gateo un poco hasta el living donde dejo su campera y saco su celular.
Ven por favor, no me siento nada bien. Tengo que ir al hospital – Kurt.
Una vez enviado el mensaje se recostó en el sillón sintiendo aun el persistente dolor.
Blaine tardo exactamente siete minutos en llegar al departamento, encontró al castaño recostado en el sillón y se alarmo.
-Kurt… ya estoy aquí. – tomo el rostro de su pareja.
-Me duele mucho… ya no lo aguanto – sollozo. Sus manos aún seguían adheridas a su estómago como si estas hubiesen sido pegadas. Blaine corrió a la cocina a tomar una servilleta y humedecerla en agua caliente. Apago que el horno que vio prendido y regreso con su marido.
-Aquí tienes… - bajo un poco el pantalón de Kurt y extendió la servilleta caliente por su abdomen. – Vamos al hospital – lo ayudo a levantarse e intento cargarlo.
-Puedo caminar solo sostenme…- pidió.
Ambos salieron apresurados del departamento. Bajaron por el ascensor, y Kurt vio a Derek en el Hall del complejo.
Ni siquiera saludo, no tenía ni fuerzas para hablar. Entre Blaine y Derek lo cargaron hasta el auto donde este último se sentó en el asiento del copiloto. Blaine se subió atrás con Kurt en sus piernas.
El moreno iba tan concentrado en observar el rostro adolorido de su esposo, que no se dio cuenta de que algo iba realmente mal cuando un líquido caliente y oscuro mancho su pantalón. Sangre.
-Kurt estas… estas sangrando – susurro, y el mencionado sollozo asintiendo.
-Me duele mucho, me duele mucho…
-Apresúrate Derek – grito Blaine con cuidado de no hacerlo en el oído del castaño.
-Amigo voy lo más rápido que puedo. Los autos están como locos ahora… - gruño enojado.
Ninguno de los tres hablo más, solo se sentían los sollozos por parte del castaño. Cuando el auto finalmente llego al hospital, Derek se apresuró a ingresar pidiendo ayuda.
Un par de médicos, se acercaron llevando una camilla consigo. Blaine sostenía a Kurt en sus brazos, ya que este no podía ni siquiera pararse, la sangre se deslizaba de Kurt y bajaba por la pierna de Blaine.
Recostaron al castaño en la camilla y rápidamente uno de los médicos lo llevo a urgencias, uno de ellos fue haciéndole preguntas a Blaine que este mediante la conmoción del momento no sabía cómo responder.
Kurt creyó que había perdido la conciencia o algo debido a que cuando abrió los ojos un par de personas trabajaban sobre él. Aunque no podía ver realmente nada, salvo bultos. Se encontraba sin los pantalones, que fueron removidos debido a la sangre. Sentía murmullos. La inconciencia y el dolor volvieron a llevárselo, y su visión de torno negra.
Despertó, y el dolor había disminuido en gran cantidad. Tenía puesta una bata de papel. Levanto la cabeza y vio a Blaine hablando con el médico.
-¿Blaine? – le llamo
El moreno volvió la mirada hacia su marido, y el castaño pudo ver su rostro surcado en lágrimas. Se asustó.
-Cariño… ¿cómo te sientes? – le pregunto.
-Me duele el cuerpo, y la cabeza – susurro, sentía la garganta seca. El medico se acercó con una carpeta en la mano - ¿Qué paso? ¿Porque lloras? – Blaine derramo un par de lágrimas más y abrazo la cabeza del castaño. Este miro al médico buscando respuestas.
El suspiro, y se sentó a un costado de la cama del paciente.
-Veras Kurt… cuando ingresaste, presentabas síntomas de un aborto espontaneo – el castaño abrió los ojos impactados.
-No… no yo no estaba…
-Lo estabas, tenías casi dos meses – confirmo el médico. Blaine sollozo un poco más y Kurt volvió a tensarse en sus brazos.
-¿Lo estaba…? ¿Qué paso? – pregunto sintiendo una enorme angustia.
-Kurt, cuando llegaste presentabas signos de un aborto espontaneo. Tenías una hemorragia que fue muy difícil detener, perdiste mucha sangre, por eso ahora te estamos transfiriendo un poco. Tu vientre estaba muy duro, parecía una pueda, eso sumado al sangrado y el dolor que sentías deducimos que en definitiva era un aborto – explico. - Intente hablar con tu marido, le hice varias preguntas y él no sabía que estabas embarazado pero si alego que hoy tuviste muchos dolores de estómago.
-Yo no sabía que lo estaba, nunca tuve ningún síntoma. Nada – sollozo.
- ¿Tomaste algo para calmar el dolor?
-Sí, un calmante diclofenac – murmuro perdido.
-¿Cuantos?
- Dos – respondió con voz cortada - ¿Le hizo algo a mi bebe? ¿Lo…lo…?
-Ese medicamente, es demasiado fuerte. Solo cuando es muy necesario el médico le receta ese tipo de medicamentos. Tiene muchas complicaciones como disminución de la vista, disminución de erecciones, daña el estómago lo hace más propenso a infecciones, en algunos casos perfora el intestino. En embarazos, sobre todo siendo el primer trimestre es letal para el embrión.
-¿Mate a mi bebe? – lloro Kurt.
-No… no Kurt….
-Mate a nuestro hijo…ay dios… - lloro desconsolado el castaño. Blaine intento tragarse las lágrimas en ese difícil momento, el medico bajo la mirada apenado.
-No, no lo hiciste. Déjame terminar de explicarte. Cuando confirmamos el embarazo y logramos detener la hemorragia. Él bebe aún estaba vivo, hicimos un ultrasonido y aun podíamos oír su corazón. El problema fue que no estaba en tu vientre – explico. Kurt lo miro sin entender – tenías un embarazo Ectópico. O más bien uno Abdominal.
-¿Qué?
- Un embarazo abdominal, es donde el embrión se desarrolla fuera del útero. Precisamente en la pared abdominal. La capa abdominal envuelve todo lo referido al sistema digestivo, el embrión se adherido a esa pared. Como veras esa zona tiene su función y no es la de desarrollar un bebe. Pudimos comprobar que el embrión tenía casi seis semanas. Tus dolores de estómago fueron porque el embrión comenzaba a crecer, estoy seguro que los podrías haber sentido antes pero eran más leves. Al ingerir un medicamento tan fuerte, él bebe al ser tan pequeño e indefenso no pudo soportarlo y comenzó a desprenderse. El dolor aumento y por eso se produjo la hemorragia. Kurt tu vida estaba corriendo peligro, no tuvimos otra alternativa que sacarlo. – completo.
Kurt rompió a llorar de nuevo, escondió su rostro en el cuello de Blaine quien solo lo abrazaba y besaba su cabello.
-Realmente, lamento mucho lo sucedido. – Blaine asintió – Ambos son jóvenes, aún pueden intentar de nuevo tener hijos. Les daré un momento a solas, en unos minutos una enfermera vendrá a ponerle un poco de suero – abandono la habitación.
Kurt solo lloraba, como un niño desesperado. Sentía tanta bronca, tanta impotencia… aun no entendía porque estas cosas le pasaban a él. Durante casi dos meses cargo un bebe que no sabía que tenía, y ni siquiera pudo conocerlo. Se lo quitaron antes de saberlo.
Puso sus manos en su vientre, y lo sintió tan vacío, tan blando, tan hueco…
-No sabes cuánto lo siento mi amor – susurro Blaine – no sabes cómo lo siento…
-Te juro… q-que yo… no lo sabía – murmuro entrecortado. – Nunca… hubiera tomado… yo… - su voz se entrecortaba por el llanto.
-No te culpes, no ha sido tu culpa. No fue tu culpa… tranquilo – lo abrazo.
- Ni siquiera pude sentirlo Blaine… era nuestro bebe – siguió llorando.
Blaine no respondió nada, solo se quedó ahí. Sosteniendo al amor de su vida en tan duro momento.
Al poco tiempo una enfermera ingreso a ponerle un poco de suero al castaño. Este ni siquiera la miro, escondió el rostro en el cuello de su esposo y ahí se quedó. Cuando la enfermera termino, abandono la habitación, dejándolos nuevamente solos.
El castaño se estaba adormeciendo, pero aun así seguía llamando a bebe.
.- Mi bebe… vuelve mi bebe…. – susurro hasta que se quedó dormido.
Blaine acomodo a Kurt bien en la cama, dejándolo en una posición cómoda para dormir y fue a sentarse en el sillón del fondo. Sus piernas se sentían como gelatina, su cuerpo tiritaba y dudaba que fuese de frio. Se sentía mareado, y la cabeza le iba a estallar. Fueron muchos sucesos para un día.
No podía creer que un día que había comenzado tan bien, terminara de una manera tan horrible.
Tomo su celular y vio que tenía diez llamadas perdidas de Carol y cuatro de su madre. Suspiro, con todo lo que paso había olvidado por completo su teléfono.
Resolvió llamar a su madre, era la única con la que tenía valor de hablar.
-¿¡Blaine!? – la sola voz de su madre, lo hizo volver a llorar. -¿¡Blaine!? ¿¡Que pasa!? – gimió asustada.
-Mami…oh dios. Mami….- llevo su cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo del sofá y cubrió sus ojos con una de sus manos – Mama…
- ¿Qué está pasando? –
-Estoy en el hospital mama… en el hosp… - sollozo.
-¿¡Porque!? Carol me llamo, dijo que no contestabas el teléfono…Owen quería hablar con ustedes. ¿Porque…?
-Kurt tuvo un aborto – lo dijo lo más rápido que pudo.
-¿¡Que!? Nunca nos dijeron que…
-No lo sabíamos. Él no lo sabía. Sucedió tan rápido mama… fue horrible. Fue horrible. – limpio su cara e intento hablar bajo para no despertar a Kurt – El tenía muchos dolores en la mañana, y dijo que iba a dormir, yo fui a trabajar y luego me llamo que se sentía muy mal… lo traje hasta el hospital, comenzó a sangrar en cantidades impresionantes. Se lo llevaron a una sala y luego el medico salió y me lo dijo… - siguió llorando.
-Oh cariño… oh dios mío, mi niño. ¿Kurt está bien? ¿Ambos están bien? – pregunto, con un dejo de preocupación en su voz.
-Lo estamos, él está bien solo muy shockeado. Acaba de dormirse… yo… mi hijo murió mama – la sola mención de que pudo haber tenido un segundo bebe y que este se haya ido hacia un hueco en el corazón del moreno.
- Blaine, armare un equipaje e iré directamente para allá. No puedo dejarte solo en este…
-Mama… mama… no vengas, yo… quería pedirte que tengas a Owen un tiempo más ahí. - respiro un poco y se obligó a calmarse – Kurt está realmente muy mal, y no quiero que Owen lo vea así. Yo… enviare dinero y un poco mas de ropa para que se quede. Mañana llamare y hablare con el… inventare algo. Pero por favor no le digan..
-No te preocupes, ni por el dinero ni por nada. Nosotros lo tendremos aquí, Carol quedo en que Finn iba a traerlo mañana para que tomemos el té. Hablare con el, y de paso pediré que vengan todos. No tienes que preocuparte.
-Gracias mama…yo…
-Tranquilo mi cielo… ay bebe lo que daría por evitarte este dolor – murmuro.
-Solo quiero que Kurt este bien – hablo.
-Dolerá al principio hijo, dolerá… pero con el tiempo ira pasando, se hará más débil. Tienen con contenerse mucho ahora. Blaine si necesitas que vayas no dudes en pedírmelo. Comprarme el primer boleto.
-Lo sé, gracias mama… -
-Te amo, hijo y no te preocupes. Nosotros nos haremos cargo de tu hijo… estará bien con nosotros.
-Gracias mama… te quiero – colgó el teléfono.
Miro su teléfono y un ataque de furia lo golpeo. Lo arrojo al otro extremo de la habitación haciendo que este se rompiera en varios pedazos.
Camino hasta la cama de Kurt y beso su frente. Se lo veía intranquilo y tensionado.
-Yo voy a protegerte…. A ti y a nuestros hijos. – No importaba si su bebe había nacido sin vida, ellos tenían dos hijos… su bello Owen y a su angelito en el cielo.
* Diclofenac: es un medicamento inhibidor se puede usar para reducir los cólicos, y dolores menstruales Se usa como analgésico y como antiinflamatorio. Aunque por regla general, es utilizado en los enfermos de cáncer, debido a su capacidad para reducir fuertes dolores.
Contra indicaciones: Disminución de la vista, Ulceracion estomacal, insuficiencia renal grave, reacción alérgica al medicamento, primer trimestre de embarazo, etc.
Consecuencias: incrementa el riesgo de ataques cardíacos. Hace vulnerable el estomago, perfora y lastima el intestino y en algunos casos lo perfora.
No se recomienda que lo ingieran niños.
