Disclaimer: Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling.
Como NO enamorarse
(o hacer todo lo contrario)
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Harry suspiró cuando los ojos azules de Blaise lo miraron decepcionados, pero no se debía a la emoción que se reflejaban en ellos. Se debía a que Ron, con un humor inusualmente divertido, había invadido su espacio de trabajo en la mañana para decirle que Hermione le mandaba a decir que, efectivamente, Malfoy había hecho aparición en San Mungo, acompañado de una pálida Parkinson, y estaba siendo tratado por el mismísimo Theodore Nott. Que su herida no parecía de muerte, aunque tampoco debía ser sencillo si llevaban más de veinte minutos atendiendolo, y no veía ninguna razón por la que Harry estuviera al tanto de su llegada, así que requeriría explicaciones, si deseaba seguir con un contacto dentro de San Mungo para seguir su estado.
Harry había omitido lo último en su mente y se había puesto de pie de inmediato con el fin de ir a verle, pero justo en ese instante Robards lo llamó a una misión y solo había podido llegar a casa y hablar con Blaise hasta hace unos cinco minutos; y fue exactamente para decirle que sus amigos no irían.
-No vendrán-repitió Blaise mientras dejaba la comida que había preparado en la mesa. Harry se sintió mal por él, porque sin dudas había pensado bastante en que podía darles de cenar a sus amigos para aligerar el ambiente. Su casa estaba limpia y ordenada, había al menos cinco tipos de bebida, y decenas de hechizos calefactores. Nada podría faltar ahí, se dijo Harry. Nada excepto los invitados a la cena; y se sintió culpable porque sabía que la razón por la que no habían ido era por él.
Blaise suspiró y miró la comida.
-¿Qué haré con todo esto?-le preguntó desolado.
Ese era el tipo de momento donde Harry se acercaba y lo abrazaba para darle todo su apoyo, pero en ese instante la sola idea le incomodó; y cuando el timbre sonó, se sintió aliviado y caminó hacia la puerta agradecido por la interrupción.
Lo último que Harry había esperado era a Draco Malfoy, en sus atractivos 24 años. Tenía en su mano una botella de vino en la mano y les hablaba un poco lejos de ahí a Parkinson y Nott, quienes parecían estarlo regañando, porque él tenía la mirada a un lado, rodaba los ojos, y movía la otra mano, la que no tenía la botella de vidrio, sin parar, con un pequeño puchero. Cuando se dieron cuenta que la puerta se había abierto, los dos slytherin frente al rubio voltearon y detuvieron su plática, haciendo que el rubio volteara también. La primera lo vió con desprecio y el segundo con indiferencia. No le importó. Harry solo podía ver como el rubio enfocaba sus ojos grises en él y sentir su corazón latir con fuerza, emocionado de verle.
-Potter-saludó Draco, con fría cordialidad, mientras desaparecía cualquier rastro de emoción de su rostro. Incluso ese pequeño gesto de sorpresa al verle, fue suprimido con rapidez.
-No puedo creer que estemos aquí-se quejó Pansy, con la mirada fija en Harry y luego miró a Nott, quien se alzó de hombros y miró a Draco.
-A mí también me gustaría saber por qué venimos después de todo-señaló Nott, como si Harry no existiera y la puerta se hubiera abierto sola. Draco rodó los ojos, pidiéndoles que mostraran un poco de compasión.
-Estamos aquí porque no hemos visto a Blaise durante mucho tiempo y él se ha tomado la molestia de preparar una cena para nosotros. Es nuestro amigo y quiere presentarnos a su pareja. Así no sé ustedes. pero yo voy a sonreír de la mejor manera posible y abrazar a Potter si es necesario, por primera y última vez.
-No voy a abrazar a nadie-respondió Theodore, y Pansy asintió en acuerdo.
-¿Harry, quién es?-se escuchó la voz de Blaise acercándose, y como si notaran los pensamientos del auror, Draco alzó la ceja, Parkinson rodó los ojos y Theodore bufó.
-Por Merlín, no puedo creer que sea cierto-exclamó Theo y caminó hacia la puerta.-¿Me vas a dejar pasar?-cuestionó fríamente al hombre, y Harry se hizo a un lado dando paso. Cuando el italiano llegó a la puerta, y vió a su amigo parado frente a él, su sonrisa apareció y dio un gran paso hacia este.
-¡Theo! Creí que no iban a venir, pero me alegra que tu si hayas podido llegar-dijo agradecido.- No tenía idea de que iba a hacer con tanta comida.
-Bueno, Draco y Pansy están aquí también-le dijo Theo suavemente, dejando la vista al italiano libre de obstáculos, y Blaise resplandeció ante esas palabras. Dejó la comodidad de su casa y caminó hacia el pasillo, donde los otros dos esperaban sin moverse.
-Soportalo Pansy-oyó el susurro de Draco-podemos hacerlo.
-¡Draco!- La felicidad de Blaise era tan obvia que incluso Pansy pareció arrepentirse de haber pensado no ir..- Te extrañé- exclamó energético el moreno y el rubio lo abrazó de regreso, permitiéndose mantener el contacto por segundos.
- Yo también-confesó, para sorpresa de Harry.
Cuando se separaron el de ojos azules sonrió a Parkinson y la abrazó dándole vueltas.
-Oh, Merlín Pansy. Estás hermosa, Francia ha hecho maravillas con tu piel.
-Gracias- respondió ella con una pequeña sonrisa.
-Harry me dijo que llamaron para decir que no vendrían.-Continuó el italiano confundido- Que no habían podido salir de Francia porque los trasladores de aquí a allá y viceversa tenían problemas, ¿qué pasó?
El rubio le lanzó una mirada rápida a Potter ¿Es que no se le ocurrió una cosa más creíble? ¿Y cómo su amigo, que irónicamente trabajaba en el Ministerio, le había creído que todos, absolutamente todos los trasladores, no servían?
O eran tontos, o estaban muy enamorados.
Bufó, internamente disgustado.
-¿Draco?
Apartando su mirada de los ojos verdes, Draco pareció tomarse unos segundos para pensar sus palabras.
-Mmm si, verás, -inició el rubio, moviendo su cabello con la mano que estaba herida. Notando el ventaje que cubría parte de su mano y terminaba en su brazo, herida que Theo había sanado pero tardaría tres días en quitarle el vendaje, desvaneció momentáneamente su sonrisa y miró a Blaise. - Te seré sincero- dijo suspirando y Harry entrecerró los ojos sin saber que iba a decir el slytherin. Tragó saliva y contra su voluntad miró al rubio con desesperación. Este lo miró de reojo y luego de segundos, le sonrió a Blaise- No tenía mi permiso de entrar a Londres en orden, y me han capturado los aurores in fraganti. No creí que me dejarían libre tan rápido, como para venir a cenar. Además he tenido que pasar a San Mungo. Me han lanzado fuego en un brazo y tuve que ir a que Theo le de un vistazo. Y bueno, estando ahí me distraje un poco ¿sabes?, mi nueva oficina es mejor de lo que pensaba. Creo que un color crema...
-¿Cómo rayos dejaste que te lanzaran fuego, Draco?-interrumpió Blaise la historia.-¿Tú estabas ahí cuando lo pararon, Harry?
El moreno no contestó.
-Oh, verás-interrumpió el rubio,atrayendo nuevamente la atención de Blaise sobre él. - Antes de venir Pansy y yo fuimos a visitar a un dragón en una reserva de Francia y nos encontramos con que ya tenía pareja.
Blaise entrecerró los ojos. Podría ser una mentira, pero él sabía que Pansy y Draco eran fan de los dragones, e incluso se habían ido durante 3 meses a excursiones hechas por domadores de dragones, por lo que no parecía realmente falso que se encariñaran con uno e incluso le compraran. Lo que no entendía era a que venía el tema.
-Ajá y ¿Qué tiene eso que ver?
-Ya estoy llegando al punto-exclamó el rubio rodando los ojos. Harry se sorprendió admirando los movimientos de éste, notando curiosamente que en el fondo había extrañado observar cada detalle de los movimientos de Malfoy. Este Malfoy era diferente al Malfoy que había visto por última vez en la escuela de Aurores, pensó; ese Malfoy parecía tímido, triste; este Malfoy estaba en su hábitat, sonreía, decía sarcasmos. Era como ver al viejo Malfoy, pero por otro lado era como si no lo hubiera visto antes. Le parecía interesante. Irradiaba poder, alegría, sensualidad… Joder. Harry podía sentir la adrenalina correr por sus venas al verle, y la sensación, comparable a capturar la snitch, o estar en un duelo, invadirlo, como cada vez que se topaba con el rubio slytherin en un partido o un pasillo.- Como decía-siguió el rubio-Pansy al principio trató amablemente a la pareja de dicho dragón, pero ignoraba que el dragón que le había quitado la atención de su dragón favorito era el dragón que más odiaba.
Blaise hizo mueca de sospecha
-¿Cómo? Creo que no estoy entendiendo.-Añadió y miró a Theo, quien se alzó de hombros.
-No lo habíamos visto en mucho tiempo -aclaró el rubio- La última vez fue cuando fuimos a Francia. Yo le dije que regresaramos a casa- dijo con un tono de reproche y la morena miró a otro lado con una mueca- Pero ya sabes como es Pansy. Cuando descubrió la verdad, no le gustó el dragón que nuestro queridisimo amigo había escogido.
Theo soltó una risita y Blaise sintió que se estaba perdiendo algo, algo que para Harry era claro como el agua.
-Así que Pansy insultó a dicho dragón y yo le dije que se detuviera. Es decir, el otro dragón no podía decir nada inteligente; - dijo con burla, y el auror se mordió un labio para callar-pero ella no se detuvo hasta que una bola de fuego fue dirigida a mi brazo.
Blaise miró a Pansy totalmente sorprendido.
-¿Cómo fue que no se te ocurrió que eso podía pasar?
Pansy resopló.
-No quería que mi bola de fuego la recibiera Draco-se quejó.-Quería que la recibiera...
-El dragón-dijo Draco rápidamente.
-Si. Claro. Ese estúpido dragón-respondió de mal humor la morena.
-Espera, ¿Fue tu bola de fuego? ¿Esa imitación del fuego maldito?
-Imagínate lo mucho que quería que muriera el dragón-se burló Theo.
Draco soltó una pequeña risa.
-Créeme, si no fuera por mi ese pobre dragón sería pareja asada a fuego maldito. En fin. Así que no creímos venir y no queríamos preocuparte. Acabamos de terminar de esperar a Theo, lo sacamos de San Mungo a la fuerza. Y bueno, estamos los tres aquí.
Blaise tomó al rubio del brazo y alzando la tela, lo examinó con cuidado.
-¿Cuándo pasó esto?-preguntó con delicadeza.
Harry notó el cuidado que Blaise le ponía al brazo del rubio y no pudo evitar entrecerrar ligeramente los ojos. Draco apartó su brazo disimuladamente, parecía dolerle.
-Hace unos dos días,-respondió-ya está casi curado.
Mentira, se dijo Harry, era totalmente imposible que estuviera prácticamente curado si el rubio tenía aún el vendaje, pero parecía tan creíble en la cara de Draco. Si Harry no supiera la verdad, sin duda le había creído.
-Ya veo- dijo el italiano y miró a la puerta donde Harry estaba apoyado.-Supongo que ya han reconocido a mi novio, Harry Potter-dijo un poco incómodo.
-Hola-saludó el aludido, aunque por dentro podía sentir que cualquier cosa que dijera o hiciese solo haría que los slytherin que rodeaban al rubio, y su novio, le quisieran asesinar.
El silencio que siguió a la presentación fue corto, ya que Draco sonrió.
-Si, ya nos hemos dado cuenta. Felicidades, Blaise, te sacaste el premio mayor. Mira que tener a Potter. Resulta cierto que nos presentarías a tu poderoso y flamante novio-bromeó, guiñandole el ojo.
Harry se sintió un poco dolido por dentro con tal respuesta, pero sonrió también ante las palabras. Malfoy le había llamado el premio mayor, y seguramente lo era. Rico, héroe, auror…
¿Eso pensaba cuando se le confesó la primera vez?
-Gracias- contestó el otro con una sonrisa- Estaba preocupado por cómo lo tomarían.
-Todo se trata de que seas feliz, Blaise-respondió Draco.- Somos tus mejores amigos después de todo.
Theodore Nott asintió, y Pansy sonrió; pero debido a que había cruzado los brazos en su espalda, Harry supo que la idea no le gustaba para nada cuando cerró los puños con fuerza.
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La cena transcurrió apaciblemente. Theodore platicó acerca de cómo había sido ascendido a Jefe de la Cuarta Planta de San Mungo, Daños provocados por hechizos, por fin. Les contó anécdotas chistosas sobre los pacientes, y cotilleos sobre los empleados de San Mungo; como cuando encontraron a Katie Bell besándose con su Jefe. Pansy les contó que había abierto una sucursal de ropa en Inglaterra y se quedaría aquí mientras su amiga pudiera manejar por sí sola la sucursal de Francia. Draco admitió que Pansy era quien le vendía toda su ropa, y les contó de su traslado a San Mungo.
-¿Eres medimago Malfoy?-preguntó sorprendido Harry, y Blaise se alzó de hombros divertido y le respondió orgulloso.
-Draco es uno de los mejores medimagos de Francia, Harry. Se especializa en criaturas mágicas. Especialmente en Veelas. Ha logrado que varias de ellas puedan controlar su allure sin necesidad de una pareja.
-Increíble-susurró.
Draco sonrió amablemente y Harry se sintió feliz porque, de los tres visitantes, parecía que el único que no tenía reparos con él, a pesar de su historia pasada.
Cuando la cena terminó y Blaise se retiró para ir llevar los platos junto con Malfoy, fue cuando todo el teatro cayó. Los dos slytherin frente a él dejaron de sonreírle y recuperaron su tono frío.
-Escúchame bien, Potter-le dijo la pelinegra-Blaise no sabe nada acerca de la confesión de Draco y planeamos que siga así. No es que no quiera que te deje, pero tampoco es que quiera ventilar los asuntos privados de Draco y su tan poco gusto a sus diecisiete-Él frunció el ceño y tomó su varita en su bolsillo fuertemente.- Así que vas a cerrar tu boca sobre el asunto y dejar de mirar a Draco con interés.
Él frunció el ceño.
-Yo no lo miro con interés.
-Por favor. Conozco esa mirada, Potter.- Exclamó ella.-Yo se la he dirigido, Blaise se la ha dirigido, y he visto a decenas de personas dirigirlas. Te he visto a tí, dirigirlas hacia él, dándole esperanza. ¿Y te digo cómo acabó? Contigo rechazandolo por una Weasley, a la cual debo aclarar, también dejaste. El punto es que ni tú sabes lo que quieres.
Harry endureció la mirada.
-Eso fue entre él y yo-aclaró. Y no le dirigía esas miradas, quiso agregar, pero el moreno interrumpió.
-Pero ya no lo es cuando sales con un amigo, y te interesas por otro de ellos. Ni siquiera lo intentes, estás admirado por su suave mirada y su amable sonrisa, pero solo es una fachada. No creas que intenta ser tu amigo, ni que te tiene aprecio. No eres nada. Nunca lo has sido. Nunca lo serás.
Harry retrocedió ligeramente entre la ofensa y la ira
-Ustedes…
-Y entonces le pedí que nos casaramos-comentó el rubio, riendo ligeramente y regresando con tres copas de helado en la mano. La llegada de los dos slytherin calmó la ira de Harry, pues eran los únicos dos del grupo que le agradaban y fingió que no pasaba nada. Aunque por dentro se moría por cruciar a los chicos frente a él.
-¿Y aceptó casarse contigo?-escuchó.
-Si. De hecho queríamos que lo supieras y por eso aceptamos la invitación a tu cena, creí-añadió dudoso, mientras Harry, de mala gana, tomaba la copa que le era ofrecida-que sería agradable decírtelo hoy.
Fue entonces cuando Harry cayó en cuenta del tema, y lo miró impactado.
Blaise le sonrió de lado a su amigo.
-Me alegro mucho por tí, Draco. Tú eres el que me ha dado una gran sorpresa cuando se suponía que yo quería dártela. ¿Y cuando la voy a conocer?
-Ya la conoces-respondió el Príncipe de Slytherin- Es Astoria.
-¿Astoria?¿La hermanita de Daphne?
Theo sonrió.
-¿No te lo esperabas cierto?
Blaise sonrió traviesamente.
-Joder, claro que no. Draco, el chico inconquistable, casándose con Astri.
Draco rodó los ojos poniendo una copa frente a Pansy y Theo.
-No soy inconquistable. Me he enamorado antes.
Harry tragó saliva.
-Adrian y yo salimos durante un tiempo y también salí con Pansy.
-Éramos una gran pareja-suspiró la morena con una sonrisa.
Theo asintió.
-Ricos, sangre puras, elegantes... Distinguidos habitantes de la comunidad de Francia. Éramos perfectos juntos.
-¿Y qué pasó?-preguntó Blaise.
-Pansy me engañó- rió Draco.
-¿Qué?
Pansy rodó los ojos.
-Te está tomando el pelo -le dijo- Simplemente lo dejamos, él y yo simplemente no pudimos coordinar nuestras actividades cuando nos pusimos a ello, amamos tanto nuestras profesiones, que el amor entre nosotros pasó a segundo plano-respondió.
El rubio asintió, en acuerdo.
-En fin, nos casaremos en unos seis meses y viviremos en Malfoy Manor. Considero que seis meses es tiempo suficiente para dejarla habitable, y remodelarla al gusto de Astoria, será su hogar después de todo, quiero que le agrade. Que sea feliz ahí, criando a nuestros hijos.
-¿Realmente quieres convertirla en tu esposa, no? Vas a dejar que cambie los gustos de tu madre. ¿Y a ti te parece bien?-le preguntó el italiano a Theo, y él asintió. Harry guardó silencio deseando que la noche acabara pronto.
-Astoria me cae bien- dijo simplemente- Y parece hacerle bien a Draco.
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-Gracias por la cena Blaise-dijo Pansy dándole un beso en la mejilla, cuando el reloj casi marcó medianoche. Blaise le sonrió y ella volteó hacia Harry e hizo lo mismo. - Cuidate Potter-se despidió dulcemente, pero Harry podía ver el peligro brillando en sus ojos.
Harry hizo un intento de sonrisa.
-Igual.
Theo le dió la mano en despedida a ambos y Draco chocó puños con Blaise.
-Te veo luego - le dijo al italiano y entonces enfocó su mirada en los ojos verdes. Fue incómodo, tanto para él como para Harry. Miró de reojo a su antiguo compañero de habitación y lo vio despidiéndose nuevamente de Pansy y prometiendo pasar a su tienda. Solo asintió con la cabeza.
-Potter-dijo monótonamente y se dió la vuelta, parándose junto a Theodore y alzándose de hombros ante su fija mirada. Los tres se alejaron platicando alegremente, parecía perfecto; pero Harry de algún modo se sintió fatal entre lo feliz que estaba Blaise de su aceptación entre sus amigos y la mirada sin emociones que Malfoy le había enviado.
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Regla 2.-Recuerda que los slytherin son maestros en el arte del engaño
N.A Muchas gracias por los review que enviaron! Espero que este capituloles guste.
